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Saludos compañeros hispanohablantes,en éste post se hablará sobre algunos de los mas grandes logros de los seres humanos: La conquista del Polo Sur La fiebre del hombre por conocer el mundo donde vive alcanzó su máxima esplendor a principios del siglo XX, cuando se retó a los más intrépidos a llegar al Polo Sur, el último lugar del planeta donde el ser humano no puso el pie. Lawrence Oates deja su campamento sabiendo que va a morir. Lo hizo para no ser una carga para sus compañeros (1912) Entre 1902 y 1909 dos expediciones, de Robert Falcon Scott y Ernest Shackelton, trataron de llegar al Polo sin éxito (Shackelton estuvo a sólo 155 kilómetros de la meta). Dos años después se organizó una nueva expedición a cargo de Scott, Capitán de la Armada Británica, con la mayor cantidad de hombres y recursos que jamás se hubiera realizado. Los noruegos llegaron a la Antártida en enero de 1911 estableciéndose en la Bahía de las Ballenas, 96 kilómetros más cerca al Polo que el campamento de Scott que se ubicó en McMurdo Sound. Esta movida equilibró la diferencia en tiempo a su favor. Acto seguido, transportaron suministros y alimentos hacia diferentes depósitos a lo largo del viaje, con distancia de un grado entre ellas (60 millas náuticas) y con señas suficientemente descifrables como para no perderlas. La organización de Amundsen, 4 veces más reducida que la de Scott, resultó ser mucho más eficiente.El 20 de octubre de 1911, partieron rumbo al polo Roald Amundsen, Helmer Hanssen, oficial experimentado y especialista en perros, Sverre Hassel, conductor de trineos, Olav Bjaaland, campeón de esquí y Oscar Wisting, arponero de ballenas. La estrategia de viaje era simple: todos los noruegos eran excelentes esquiadores, dejando la responsabilidad del transporte de la carga a los perros que llevaban los trineos en grupos de a trece, compensados siempre con generosas raciones de comida y chocolate. Por el contrario, la expedición de Scott empezaba mal. Partieron 12 días después que la de Amundsen. Los trineos motorizados no duraron nada, así como los ponys que resultaron útiles sólo al morir como alimento. A la cuarta parte del camino, los hombres tuvieron que transportar sus propios trineos a pesar de contar con perros para tirar de ellos. A ese paso, la expedición británica recorría en promedio la mitad que la noruega (a pesar que llevaban la mitad de peso en equipos), con el agregado de un terrible desgaste físico. Para colmo, sus provisiones estaban a 100 millas náuticas, 40 más que la de sus rivales. A un ritmo de 32 kilómetros diarios, la expedición de Amundsen subió el glaciar Axel Heiberg en cuatro días y llegaron a la meseta polar el 21 de noviembre. Tras esto, sacrificó a 24 perros para quedarse con su carne. Tal como lo había planeado, se quedaría con 18 para atacar el Polo. Gozaba de una gran ventaja sobre Scott, que a esa altura ya había mandado a sus perros a la base. De acuerdo a su filosofía, practicaba el noble arte de jalar ellos mismos sus trineos. La expedición de Amundsen observa su gran hazaña Para el mes de diciembre, Amundsen ordenó aumentar la velocidad de marcha, pensando que la expedición de los ingleses los estaba superando. El 14, Amundsen y sus hombres con sus aparatos en mano medían minuto a minuto cuánto faltaba para llegar a la meta. A las tres de la tarde del 15 de diciembre de 1911, la expedición noruega alcanzó los 90 grados Latitud Sur. Habían llegado al Polo Sur. Eran los primeros. Amundsen y su gente se quedaron ahí por 3 días para investigar y hacer mediciones. Al partir, levantaron una tienda negra (llamada Poleheim) donde dejaron algunos equipos y en lo alto, la bandera de Noruega. En el retorno iban a encontrar comida de sobra, con las ansias de regresar a Europa lo antes posible. Llegaron a la Bahía de las Ballenas el 25 de enero de 1912 y tomaron de inmediato su barco para irse del continente blanco y dar la gran noticia al mundo. Amundsen lo logró... pero ¿Scott?. Recién habían llegado al pie del glaciar Beardmore el 10 de diciembre de 1911 presentando ya signos de cansancio. Aún cuando llegaron a la meseta polar, les faltaban 240 kilómetros para llegar al polo. Sin perros ni ponys, el 3 de enero de 1912 Scott escogió a cuatro de los siete hombres que lo acompañarían para atacar el objetivo: Edward Wilson, Lawrence Oates, Edgar Evans y Henry Bowers. Según los planes originales debió haber escogido a sólo tres, pero su convicción de que al menos un integrante del ejército (Oates) debía estar entre ellos fue más que las provisiones planeadas para cuatro personas. Paradójicamente Oates, que estaba herido de una pierna, era el encargado de los ponys. Sus cuerpos fueron encontrados el 12 de noviembre de 1912. Bowers y Wilson murieron mientras descansaban. Scott estaba en una posición que dejaba entrever que hizo hasta lo último para no morir, con un brazo extendido hacia Wilson, convirtiéndose en un misterio aquellos últimos minutos de su vida. De forma trágica terminó la carrera por el Polo Sur. Aunque el objetivo fue logrado, existieron muchas otras expediciones en la Antártida, pero ninguna ha tenido tanta importancia para la humanidad como la ocurrida entre Roald Amundsen y Robert Scott. El Batallón Perdido La 77ª División de Nueva York del Ejército de los Estados Unidos fue aislada por las fuerzas alemanas el 2 de octubre de 1918, en las últimas semanas de la Primera Guerra Mundial. 600 hombres condenados a su suerte, fueron parte del llamado batallón perdido que estaba ubicado en medio de las fuerzas enemigas impidiendo su avance. El batallón sufrió el furioso ataque del ejército alemán. Perdieron una gran cantidad de hombres, los heridos estaban regados en la tierra y el alimento escaseaba. Por si esto no era suficiente, los mismos norteamericanos empezaron a bombardear su posición. Cher Ami, la salvadora del batallón perdido Así fue imperante enviar un mensaje al cuartel general para que cesara el ataque antes que fueran aniquilados. Ante la falta de radiotelégrafos o de algún cable telefónico, se tuvo que recurrir a una tecnología ancestral. Se utilizó una paloma mensajera que llevaba un mensaje diciendo "Muchos heridos. No podemos retirarnos". Al ser soltada, la paloma fue derribada por los alemanes, conscientes que cualquier ave que pasara por el campo de batalla podía tener valiosa información. Una segunda ave fue lanzada con la frase "Los hombres están sufriendo. ¿Pueden enviarnos apoyo?". La paloma sufrió la misma suerte que la primera, ante la desperada mirada del batallón. Cher Ami (Querido Amigo en francés) era el nombre de la última esperanza de la salvación del batallón: "Nuestra propia artillería está tendiendo una cortina de fuego sobre nosotros. ¡Por el amor de Dios, detengan el fuego!", el mensaje. Luego de insertar el desesperado mensaje en la pata, Cher Ami levantó vuelo desde la improvisada trinchera hecha casi añicos. Ni bien detectada, la paloma fue atacada por el intenso fuego alemán. Fue alcanzada pero increíblemente no cayó. Con un ojo destrozado, una bala en el pecho y otra en la pata, Cher Ami pudo llegar casi moribunda al cuartel norteamericano. Recibido el mensaje, se ordenó suspender el bombardeo inmediatamente. Sin embargo demoraron tres días más hasta que el batallón (reducido a menos de 200 hombres) fuera por fin rescatado. Durante 5 días habían resistido día y noche al incesante ataque alemán de todas las formas posibles demostrando una valentía increíble. Los tres capitanes que estaban al mando fueron galardonados, y los soldados ascendidos. Cuando terminó la guerra, Cher Ami y otras 40 palomas fueron condecoradas por su gallardía. En el caso de la paloma del Batallón Perdido, al morir fue disecada y ahora es parte del Instituto Smithsonian en Washington, D.C. Primer vuelo en Avión El 17 de diciembre de 1903 el hombre dio un paso que cambió su vida para siempre. Los hermanos Orville y Wilbur Wright lograron volar un rudimentario avión durante 12 segundos en las dunas de Kitty Hawk, Carolina del Norte (Estados Unidos). El Flyer en su histórico primer vuelo Los dos fabricantes artesanales de bicicletas se habían interesado mucho en los anteriores proyectos de volar exitosamente un aparato más pesado que el aire. Corrigiendo algunos errores, armaron una máquina bautizada Flyer. Un biplano con timón delantero, sin engranaje de cola y las puntas de las alas en forma curvada, en la búsqueda de aerodinámica. En total, el biplano pesaba 274 kilos de madera de abeto, cenizas y muselina; teniendo una envergadura de 12 metros. El motor que debía mover las hélices tenía sólo 12 caballos de potencia, llevándolo a una velocidad máxima de 16 km/h. Aún así, los hermanos Wright tenían la firme convicción de poder separarse del suelo. Después de un sorteo, Orville tomó el puesto de piloto del avión y Wilbur debía encender el motor y soltar las cuerdas. A las 10:35 am de aquel 17 de diciembre el Flyer logró volar 36 metros, suceso inmortalizado en una fotografía que le permitió entrar en la historia como el primer aparato más pesado que el aire capaz de despegar, volar y aterrizar por sí mismo. Las dunas de Kitty Hawk (hoy parte de la ciudad de Kill Devil Hills), se hizo famosa en todo el mundo como el lugar donde nació la aviación Descubrimiento de los rayos X Wilhelm Konrad Röntgen, profesor de Física en la Universidad de Würzburg, estaba analizando casi de forma obsesiva el comportamiento de las descargas de los gases enrarecidos. De repente, del polo negativo del tubo de Crookes, donde tenía almacenado los gases, salieron unos extraños rayos que atravesaban sin más la pared del cartón que contenía el tubo, originando una fluorescencia en una placa hecha de platino y cianuro. Röntgen mantuvo el secreto de su experimento. Tal vez porque no hallaba todavía explicación al fenómeno, simplemente los llamó rayos X. El físico siguió investigando la naturaleza de esas radiaciones, que al parecer eran inofensivas. Pero el gran descubrimiento lo obtuvo de la casualidad un 8 de noviembre de 1895: Sin querer puso una mano detrás de la placa en el momento de la emisión de los rayos. Para su pavor, los huesos de ésta quedaron reflejados en la placa. De inmediato captó la importancia de aquella radiación y lo hizo público. Röntgen no tardó mucho en ganar el Premio Nobel de Física por su descubrimiento, que en nuestros días se ha convertido en uno de los exámenes médicos más comunes que existen La gran muralla china Es sin duda la construcción más imponente creada en la historia de la humanidad. Llamada Chang Cheng en chino, se extiende por más de 6000 kilómetros desde las montañas de Corea hasta el desierto de Gobi, en el norte del país más poblado del mundo. Los orígenes de la muralla se remontan al año 221 a.c., cuando Qin Shi Huang, el primer emperador chino, ordenó la construcción de una barrera que protegiera toda la frontera norte de los hunos y mongoles, que estaban atacando los poblados de la zona. Se utilizó barro, piedra y tierra comprimida para la construcción de la obra que en su primera parte ya medía 4800 kilómetros. La dinastía Han prosiguió la obra durante el siglo I a.c., cuando China se expandió hacia el oeste 500 kilómetros (además de restaurar lo hecho por la dinastía Qin), y así seguir protegiendo su territorio. Además, le agregaron torres de vigilancia. Durante más de 1000 años la obra casi permaneció intacta, aunque la mayoría de sus tramos se hicieron abajo por el tiempo y el clima, hasta que en el siglo XIV la dinastía Ming la extendió hasta la distancia actual. Fue en esta época cuando la muralla alcanzó su máximo esplendor gracias a la tecnología empleada a base de ladrillos: eran más altas, largas, anchas, adornadas, y cruzaban las zonas más impensables como grandes montañas y ríos (en algunos lugares la construcción se elevaba a un ángulo de 70 grados). Es esta la muralla que todos conocemos. Pero quien piense que los más de 6000 kilómetros de muralla es tal como la hecha por la dinastía Ming, está equivocado. Buena parte del tramo desapareció, o no son más que piedras sobre piedras, montículos de tierra, y hasta los mismos ríos y montañas sirvieron como escudo (es falso decir que la gran muralla china es continua de principio a fin). Sin embargo la grandiosidad de la obra, y la unión de tecnologías de mil años de diferencia entre cada una de ellas, impresiona a cualquier visitante que ose recorrerla de principio a fin. Actualmente la gran muralla no protege a China de ningún invasor, de hecho más de uno duda que alguna vez lo hizo. Lo único cierto es que ahora es uno de los mayores atractivos turísticos del planeta. El primer transplante cardíaco Un 3 de diciembre de 1967, un joven equipo de doctores al mando de Christian Barnard, inició la era de los transplantes al realizar el hasta ahora más difícil de todos, el transplante de corazón. Christian Barnard En el hospital de Grotte Schuur en la Ciudad del Cabo (Sudáfrica), el paciente Louis Washkansky no tenía nada que perder ya que estaba virtualmente condenado a muerte en cuestión de días. Cuando se supo que la familia de Denisse Ann Darvall aprobó ceder el corazón de la joven recientemente fallecida por un accidente, los ojos del mundo científico volvieron hacia el sur. El proceso, a grandes rasgos, fue cercenarle todos los vasos conectores del corazón de Washkansky e inmediatamente conectarlos a una enorme máquina que haría la función de bombear la sangre. Previamente separado el corazón sano de Denisse, con mucha delicadeza lo insertó al cuerpo del paciente y volvió a suturarlo. Un ligero golpe eléctrico al órgano nuevo y éste empezó a funcionar. La parte quirúrjica había terminado bien. Para el mundo, la operación fue un rotundo éxito. Pero faltaba algo más. Todo sería inútil si es que el nuevo corazón era rechazado por el organismo de Washkansky. Los doctores por fin pudieron cantar victoria al confirmar que esto no ocurrió. Pero la vida del paciente sólo se prolongó 18 días, ya que una pulmonía lo mató justo en pleno proceso de recuperación, aunque el corazón estaba funcionando con normalidad. El resto del mundo desarrollado adquirió las ideas de Barnard y hoy, un transplante de corazón (así como de muchos órganos) ya dejó de ser un imposible El tren Transiberiano Es una de las más impresionantes obras hechas por el hombre, hasta hoy todo aquel que lo ha utilizado no puede dejar de maravillarse de la magnitud de esta obra, que recorre la cuarta parte del planeta. El zar Nicolás II quería unir toda Rusia en una sola vía de comunicación. Al no contar con los recursos necesarios, recurrió a Francia para recibir empréstitos para la obra. La construcción del tren comenzó en 1891, con una proyección estimada en cuatro años para el trazado entre Moscú y Vladivostok (en el Pacífico). Pero el tren fue mal planificado. Para ahorrar materiales, se utilizó poco hierro y madera de mala calidad, todo ello una base de suelo poco estudiada. Tras varios empréstitos, la obra que cubría 8000 kilómetros fue terminada el 21 de julio de 1904. La primera prueba de fuego la tendría pronto, cuando estalló la guerra Ruso-Japonesa en ese año. De inmediato la mala planificación cobró caro: los rieles cedían ante el paso del tren, y las estructuras eran tan débiles que resultó siendo un "aliado" para los japoneses. Para colmo la ruta era de una sola vía. Tras este desastre el trazado tuvo que remodelarse, finalizando en 1916, con un aumento de la distancia hasta llegar a los 9198 kilómetros. Durante la Guerra Fría, se puso una segunda vía a la ruta. El Tren Transiberiano con sus 500 metros de vagones recorre siete distintos husos horarios en casi ocho días. La mayoría usa este medio de transporte para recorridos cortos, pero sin duda son los aventureros los que usan el tren como una guía de cómo el mundo puede ser tan grande y pequeño a la vez La primera imagen televisiva La rueda televisiva de Nikov creado a finales del siglo XIX desató una carrera para buscar aquel aparato que hoy conocemos como televisor. Tras analizar varios intentos pasados, el físico británico John Logie Baird estaba estudiando las ondas hertzianas como transmisor de imágenes a distancia. En octubre de 1925, el científico pudo reproducir el movimiento de una muñeca. Eufórico por la magnitud de lo logrado, Baird bajó desesperadamente las escaleras para salir a la calle y encontrar a cualquier persona que le sirva de testigo. En la búsqueda encontró a un chico que respondía al nombre de William Tayton. Le ofreció media corona sólo para subir a su laboratorio y sentarse al frente del transmisor. El rostro del muchacho volvió a mostrarse nítidamente en blanco y negro en el receptor, pasando sin querer a la historia como el primer ser humano en aparecer en una pantalla de televisión. A fines de enero de 1926, Baird sería oficialmente reconocido por el mundo entero al repetir el experimento ante representantes de la Royal Institution, en Londres ______________________________________________________ Bastante tiempo me tomó encontrar la información,disfrutenla y amplíen sus conocimientos. Fin