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AnthonyFranz

Usuario (México)

Primer post: 21 nov 2013Último post: 21 ago 2014
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Mi ostentosa forma de sentir - Cap I (Relato)
ArteporAnónimo11/21/2013

Saludos. No sabía en que sección publicar la historia que estoy escribiendo y la más adecuada a mi parecer fue esta. Me gusta mucho escribir y me decidí a colocar aquí mis escritos, supongo que alguna persona que disfrute de la lectura podría opinar o hacer una critica acerca de lo que escribo. Sin más preámbulos -Y a mi falta de atracción por las introducciones y sinopsis- dejaré el primer capitulo. Mi nombre es Columbus, bastante rara elección de nombre que mis padres decidieron para mi, ellos son así, le ponen importancia y meticulosidad a cosas simples, a veces es molesto por que cuando hago algo que no va de acuerdo a sus planes, aunque me haya salido mejor de lo que estaba planeado, explotan, me exigen seguir al pie de la letra cuando me dan órdenes, es un martirio. Columbus por aquí, Columbus por allá, siempre me llamaban así, no sabía qué manía tenían con ese nombre. En cuanto a mi personalidad bastará con decir que siempre eh tratado de estar alejado de los problemas, pero a veces es inevitable. En ese entonces tenía 17 años cerca de cumplir la mayoría de edad. Cursaba la preparatoria en una escuela con fama de ser buena, por los maestros y eso, pero yo pensaba todas eran prisiones para controlar la intrepidez juvenil. Como decía, me faltaba un año para terminar la preparatoria y ahí fue cuando todo empezó. Nunca he sido bueno para las matemáticas, lo cual es irónico porque me encanta resolver problemas, de cualquier tipo, si una maquina se descompone trato de arreglarla, si una persona tiene problemas trato de darle solución, pero las matemáticas me aburren, no logro darles un significado real, solo completo la ecuación y ya está, se olvida, listo, pero nada cambia, el numero estaba ahí escondido tras la incógnita yo solo lo hacía evidente, era tan simple que me dejaba vacío, sentía que había hecho algo sin sentido, es gracioso porque creo que soy igual que mis padres dando importancia a cosas que no las tienen. Como era de esperarse mis notas eran muy bajas y eso causo problemas en casa, siempre me decían lo mismo, que tenía que dejar esas malas amistades y poner más atención en clase, pero por más que trataba simplemente ya no me esforzaba en hacer algo que odiaba, tal vez debí hacer un sacrificio, pero no me arrepiento de mis acciones. Todo lo que les he hecho leer hasta ahora guarda relación directa con lo que , lejos de justificar, tratare de explicar, explicar por qué? Libertad. Ahí estaba yo, de nuevo rodeado de directivos del colegio llamando a mis padres, diciéndoles por teléfono que había iniciado una pelea y bueno, así había sido, estaba acostumbrado a estar en problemas, no sé, de alguna manera me sacaba del aburrimiento. Mis padres llegaron y vieron mi cara golpeada y mi nariz chueca sangrando, me había peleado con Tomás uno de esos payasos que siempre presumen de las cosas que sus padres les compran y esta vez estaba humillando a Lucía, una compañera de clase, diciéndole que sus libretas de apuntes eran feas, que si no tenia para comprar unas decentes él se las compraba, lucía a punto de llorar trataba de contestar de manera seria pero se notaba en el temblar de su quijada que no tenia manera de contestar a ese engreído, sin pensarlo siquiera camine con pasos firmes y toqué el hombro de Tomás, el se giró y apenas lo tuve de frente le di un golpe en la quijada con tantas ganas que me fui al suelo junto con el, seguí golpeándole en el lugar donde caían mis puños, realmente solo quería deshacerlo, llego un momento en el que me cansé y me tomó del cuello dándome una vuelta haciéndome quedar en el piso, no creí que fuera capaz de devolverme los golpes estando con un ojo cerrado y la boca llena de sangre pero lo hizo, me golpeo en la nariz una y otra vez por algún motivo no metí ni las manos, solo espere a que los demás nos separaran, así que esa era mi historia, la que le conté a todos, pero no era justificación suficiente para exonerarme de culpas, así que determinaron que un alumno como yo solo podía deteriorar el alto prestigio del colegio, claro, por supuesto, había golpeado al hijo de no sé qué señor importante benefactor del colegio por lo que tenía que irme. Mis padres guardaron silencio todo el camino, era todo muy frío, sentí todo el camino como si fuera el último día de mi vida, me sentía vacío, no sabía siquiera que es lo que iba a hacer ahora, pensaba egoístamente que ahora tendría más tiempo libre y me aburriría más, divagaba en mis tontos pensamientos cuando mi padre interrumpió. ── ¿Que te has creído? ¿Piensas que puedes ir por ahí metiéndote en problemas sin consecuencias? ──Solamente guarde silencio. Sin quitar la vista de la ventana. ──Nada puede justificar lo que has hecho… pero que podría esperar de ti si sé perfectamente que por mas meticuloso que sea a la hora de hablar contigo harás lo que te venga en gana, realmente no sé qué es lo que estas buscando Columbus. No dije ni una palabra, deje que el silencio reinara, apenas abrí la boca para bostezar, el frío de la mañana en conjunto con la paliza que llevaba encima me hacían sentir cansado. Llegamos a casa, dejé que mis padres bajaran primero, no quería ir junto a ellos, antes al salir de la escuela había caminado junto a ellos y era horrible sentir sus miradas encima, era como un feísimo hormigueo en la espalda, en realidad quemaba. Una vez dentro apresuré el paso hacía las escaleras, quería llegar a mi cuarto, cerrar la puerta y morir mientras dormía, pero hice pausa a mis pasos cuando escuché la voz de mi padre. ──Ni se te ocurra enclaustrarte en tu habitación ──Dijo, con voz serena ──Deja tus cosas ahí y siéntate. Deje mis cosas en el suelo y me senté en el sillón frente a ellos, mi madre me dio una manta con hielos para bajar la inflamación de la nariz que ya no sentía. Mi padre miró al suelo por un rato, supongo que pensando la forma en que me diría lo que iba a decir, Já, lo comprendo, no era nada fácil. ──Columbus, sinceramente… esperaba más de ti. Eres un buen chico, pero no logro comprender que te hace ser tan antipático y no medir las consecuencias de tus actos, ese afán tuyo por demostrar o presumir a los demás que tú tienes el valor de hacer cosas estúpidas tarde o temprano tenía que llevarte a este punto. ──Supongo que esperaba que yo dijera algo pues me miro directamente y luego continuó ──Te han expulsado Columbus, ¿Entiendes la gravedad del asunto? Con ese archivo sobre tu comportamiento no van a aceptarte en ningún otro colegio, tienes una astucia y audacia que prometía mucho más de lo que nos has dado. ──Hizo una pausa. Guardó silencio cerca de 2 minutos y luego salté del susto al oír lo que dijo casi rompiéndose la voz ──¡Columbus! Óyeme, óyeme Columbus, ¿Qué es lo que vas a hacer? Deberías usar tu astucia para saber responder a lo que te pregunto, siempre, ¡Siempre! Te pasas de listo, siempre tienes algo que decir para llevar la contraria y ahora resulta que eres el señor silencio... ¡Vaya!...──Se puso de pie y solo observe su trayecto, se levantaba sin quitarme la vista de encima, se metió las manos en los bolsillos, respiró y dijo ──Columbus en 5 días vas a cumplir 18 años y has demostrado ser lo suficientemente maduro para hacer lo que se te venga en gana, te han enrollado en una situación seguida de otra y otra más sin estar en paz un momento... tu madre y yo ya estamos viejos Columbus, no podemos soportar que sigas perturbando, que sigas agitando nuestras vidas, no podemos solucionar tus problemas, problemas que encima de todo son innecesarios y tenemos que poner un punto y final a esto...espero que con la misma convicción con la que decidiste meterte en este problema puedas decidir lo que hacer y darme una solución.── sólo Guardé silencio y subí mi mirada hasta la suya ──Entiendo señor silencio, si no eres capaz de cambiar es mejor que te vayas de esta casa y que no contemples la opción de regresar, me duele hacer esto Columbus pero lo único que quiero ya es darle un final a todo esto. ──es gracioso porque estaba muy lejos de darle un final. Mi madre volteó a verme y su mirada me gritaba desesperada que rogara por quedarme. Me levanté del sillón inexpresivo, caminé hasta mi habitación tomé mi mochila, saque un par de libros y cuadernos inútiles y metí el dinero que tenía guardado, la ropa que pude y una estuche donde solía guardar cosas pequeñas a las que le tenía aprecio. Me puse una sudadera, baje las escaleras, voltee a ver a mi madre que aun estaba parada detrás de mi padre con la misma mirada se abalanzó sobre mi y soltó a llorar, solo pudo decir mi nombre tratando de no romper ese hilo delgado de voz con el que apenas podía hablar, la abracé rápido y fuerte, ni ella ni yo pudimos decir algo más, sin voltear a ver a mi padre salí de esa casa, ni siquiera voltee a ver si mi padre se estaba arrepintiendo o si tenía algún interés sobre lo que estaba haciendo, solo caminé con la mente en blanco hacía afuera, terminé de caminar la cuadra, pasaron dos más y luego fueron seis y seguía caminando sin saber exactamente qué es lo que estaba haciendo o a donde iría, solo me sentía vacío, aun más, vacío y libre, era totalmente ligero, el aire parecía empujarme apresurando mi caminar sin destino. Cuando me di cuenta de la situación empecé a pensar a donde podría ir, no quería ir a casa de ningún familiar porque sería tan patético como volver a mi casa, así que recordé a Óscar un amigo de la niñez que hacía dos años que vivía sólo así que ahora tenía a donde ir. Camino a su casa me entro miedo de que no fuera bien recibido, hacia mucho que no hablábamos y ya no éramos los niños inseparables de hace años, pero seguía con la esperanza de que me aceptara al menos un par de días. Iba caminando por el centro de la ciudad ya llevaba medio camino andado y no quería gastar el poco dinero que tenía, eran alrededor de mil cuatrocientos pesos, pero se escapan como agua entre los dedos, así que camine pensando cómo iba a pedirle quedarme en su casa, el era dos años mayor que yo y me daba miedo que me viera como una carga o como una responsabilidad, entre tanto pensamiento llegue a la calle, vi su puerta y camine hasta allí, golpee dos veces la puerta algo indeciso, pero ya estaba ahí, escuche unos pasos y Óscar abrió la puerta, era más alto de lo que lo recordaba , estaba muy flaco, llevaba un cigarrillo entre los dedos y sus ojos estaban hundidos, me, impactó verle así, lo recordaba como un tipo robusto y saludable.──valla valla! Anthony, pero que mierda te paso en la cara amigo? ──solo reí tontamente lleno de nervios -no sé por qué estaba tan nervioso- nos dimos un abrazo y continuó ──Diablos! Pasa pasa ──Gracias ──recorrimos un pequeño pasillo llegamos a una segunda puerta que abrió y entramos, la casa no era muy grande, tenía apenas dos sillones, una televisión, muebles viejos y estaba algo sucio, trataba de hacerme a la idea de que sería mi nueva casa. Oscar se sentó en una pequeña silla y yo tome asiento frente a el en un sillón pequeño, se llevo el cigarro a la boca y me ofreció uno que llevaba en su oreja. ──no gracias, no fumo ──le dije con algo de nervios aun. ──Siempre tan saludable mi buen Anthony... Tanto tiempo sin verte, ¿qué has hecho hombre? ¿Eres un boxeador clandestino o algo así? ──Que va, me he peleado con un imbécil en la escuela y me han echado ──¿Al parecer también te han echado de tu casa, no? ──dijo mirando mi mochila mientras seguía fumando. ──Pues sí, mi padre se ha enojado mucho y prácticamente me eh ido antes de que él me echase y bueno... Es que realmente no tengo donde estar, ¿sabes? Y lo primero que se me ocurrió fue venir a tu casa que es la más lejana de la mía que conozco ──Iba a continuar hablando y me interrumpió. ──Que mierda hombre, ya he vivido eso y es horrible como te desechan tus padres, has hecho bien en venir aquí, puedes quedarte si así quieres, estoy bastante solitario aquí así que no me hace mal un poco de compañía. ──Con cada palabra que decía iba liberando una gran carga, ahora ya tenía solucionado el lugar donde me quedaría. ── ¿lo dices enserio? Me va perfecto quedarme aquí, te lo agradezco mucho enserio. ──Si, no te preocupes hombre sígueme hay un cuarto vacío en el que puedes dejar tus cosas── Caminó hacia el cuarto y lo seguí cargado mis cosas. ──Es aquí, no es mucho pero al menos tendrás donde dormir. Ve dejando tus cosas, ¿Te apetece salir? Sería bueno, podría presentarte a mis amigos, por cierto, ahora mismo estoy trabajando en un restaurante, hay varias vacantes y sería genial que pudieras ayudar con los gastos de la casa que no son muchos y te quedaría un dinerillo extra, ¿sabes?, ¿Qué dices?, podríamos ir a ver al señor Fernando, el es el dueño y me llevo bien con él, ¿Te apuntas? ──Pero claro, ¿No hay que tener mucha experiencia verdad?, ¿Podrías enseñarme lo que haga falta? ── ¡Si hombre!, Vamos, está a solo tres calles de aquí... aunque antes deberías lavarte la cara un poco hermano... Dios mío que buena paliza te ha metido ese tipo, toma un hielo del congelador y sal cuando estés listo, te espero afuera. Las cosas habían cambiado un montón en pocas horas, ahora me sentía diferente, me había olvidado de mi padre y de mi amargo caminar al salir de mi antigua casa, aunque también estaba inseguro, no sabía que iba a hacer exactamente y Oscar si era un tipo que me inspiraba confianza pero no podía evitar sentir nervios al hablar con él, creo que es porque lo veía como un ejemplo, no en todos los aspectos claro, pero en algunos pocos sí. Me había lavado la cara, salí con el hielo puesto en la cara y me encontré con Oscar sentado en la banqueta con otro tipo y dijo. ── Aquí esta. Ven ──Me dijo ──Columbus él es Víctor, Víctor, Columbus ──Nos dimos la mano y sonreí ligeramente y Oscar continúo ──De él te hablaba, será mi compañero por algún tiempo, ya lo irás conociendo mejor, iremos a conseguirle trabajo, nos vemos luego. ──Está bien, tengo unos negocios para ti y quizá le interese a tu nuevo amigo, nos vemos. ─Dijo Víctor bastante serio. Caminábamos hacía aquel restaurante mientras le contaba a Oscar como había conseguido llevarme semejante paliza y no dejaba de decir que había hecho bien en darle una lección a un tipo como aquel. Llegamos al restaurant, el ambiente era bastante amigable, entre siguiendo los pasos de Oscar, saludó a varios empleados y traté de hacer lo mismo, llegamos hasta una puerta, Oscar tocó y enseguida se escucho al Señor Fernando responder. ── ¿Quién es? ──Soy Oscar señor, vengo a presentarle a un amigo para la vacante de mesero. ── ¡Pasen! Entramos a una pequeña oficina, el señor Fernando parecía buena persona, era el típico señor de 40 años con bigote lleno de canas, era bajito y gordito, se miraba bastante amable. Estaba hablando por teléfono así que nos sentamos en unas sillas frente a su escritorio mientras terminaba. Cuando terminó su llamada, dijo. ──Bueno, bueno, Oscar ¿Quién es tu amigo? ── Su nombre es Columbus, acaba de cumplir la mayoría de edad y se ha decidido a buscar un trabajo así que le he hablado de este puesto, que mejor que este lugar para trabajar. ──Pero claro ──Dijo sonriente el señor Fernando ── ¿Eres capaz de venir puntual todas las mañanas a las ocho y servir a los clientes con dedicación y agilidad? ──Dijo poniendo más cara de serio e inclinándose hacia mí recargado en su escritorio. ──Claro que sí señor, si me lo permite tomaré el puesto con muchas ganas de hacerlo bien. ── ¡Valla, valla!, pero ni siquiera hemos hablado del sueldo, pero está bien Columbus, veo que eres entusiasta y eso me gusta. ──Dijo mientras sacaba unos papeles y los acomodaba en el escritorio. ──Vas a ganar 210 pesos semanales más las propinas. Déjame decirte que este lugar se llena a tope por las mañanas, tengo suerte de estar ubicado en una zona donde la gente pasa a desayunar antes de ir al trabajo así que ganarás bien, las propinas se reparten entre los meseros al final de la semana, tengo a 4 meseros y contigo serán 5, solo necesito que llenes esta hoja con lo que se te solicita. Llené la hoja y bueno, ya tenía un trabajo, me enseñó las instalaciones, iría a trabajar el lunes siguiente, era perfecto por que aún era viernes y tenía el fin de semana para acomodarme y descansar un poco.

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Rompernos.
ArteporAnónimo8/21/2014

-Dar play y leer en voz alta para sentirse como me siento. link: https://www.youtube.com/watch?v=GXUA6WaT5j0 Vamos. No pienses en ayer. No pienses en ti. Menos en mi. No digas más nada. No tiene sentido que lo hables con la almohada. Vamos. Vamos a rompernos. Mírame mientras me aplastas con un beso. Rompamonos. Déjame enseñarte que romperse significa más que eso. Déjame mostrarte la verdad que me quita el sueño abriéndome los ojos a fuerzas. He visto que me rompes en sueños. Deja las palabras que mantienes presas. Rompeme. Rompeme con actos. Siente el frío de romper algo algo complejo. Rompeme. Déjame romperte y mirarte por horas con cara de pendejo. Vamos. No pienses en nada. Piensa nosotros. Piensa en que me voy.Piensa en que me muero. Pasa. Pasa cada día que no me rompes. Que solo me lees y dices que soy sincero. Déjame mostrarte lo que significa romperse. Mira lo que miro cuando pienso en ti. Crees que esta bien detenerrse. Siente lo que siento cuando no me rompes a mi. Deja de escuchar esto. Deja de leerlo. Búscame. Romperme. Destruye y crea. Confía y siente sin temerlo. Búscate. Quiero explicarte sin decirte nada y que me creas. Deja de recoger tus trozos rotos. Él no te rompió. Solo apago tus focos. Te quito el medio para encontrarte. Te regalo miedo. Temor. Fluidos en los ojos. Yo te doy mis ganas de besarte. Te regalo sentimientos de los que quedan pocos. Escucha. Lee. Siente cada resquebrajo. Romperse. No es lo que piensas. Romperse. Es liberarnos. Juntos. Es juntar promesas. Romperse. Son sonrisas y sentimientos funcionando como pegamento. Romperse es mostrarle a todos que no esta mal vivir el momento. Romperse. Es hacernos ver que estamos completos. Completos. Es estar formados de bien. De mal. De mentiras y verdades. Romperse es quitarnos lo malo. Llenarnos de caricias y sinceridades. Romperse. Es necesario. Romper tu miedo. Tus mentiras. Tu llama. Vamos a rompernos. Solo si tu yo del futuro le dice al mío que lo ama. Vamos vernos de frente. Vamos a demostrarnos que ya no necesitamos recojer los pedazos antiguos. Vamos a entregarnos en beso. Vamos a rompernos y escribir mil libros. Rompernos amor mío. Significa matar la lujuria de los demonios que se burlan de que no estamos juntos. Rompernos mi vida. Significa unir nuestras mitades rotas. Querernos. Estar siempre. Amarnos. Y punto.

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