Angelitagri
Usuario (Argentina)
La forma y tapicería es lo primero que se ve y lo que define el estilo del sofá, pero su duración y ergonomía dependen de aspectos más técnicos como la calidad del armazón, la base o el relleno. FIJATE EN LAS FORMAS De entrada, olvídate de los colores y estampados de las tapicerías, que son elementos que pueden variar, y observa lo que es fijo en el sofá: su forma y su tamaño. Como en las tiendas todos los sofás parecen más pequeños de lo que son, no te olvides de llevarte un metro para medirlos y ver cuales te encajan en tu casa. Lo ideal es acudir con un plano a escala, para que te ayuden a jugar con las medidas de ocupación y de uso de cada modelo. COMPRUEBA LA COMODIDAD Un sofá bonito puede resultar muy poco ergonómico. Ten en cuenta que el confort no lo aporta la estética, sino un solidó armazón y unos asientos que se adapten al cuerpo. Así que pruébalo: siéntate, da pequeños botes para notar el soporte y levántalo para verificar que no sea excesivamente ligero. Para que el sofá no se deforme al sentarte, apuesta por un relleno rígido para el asiento, como una goma espuma de alta densidad con una capa superior e inferior de pluma de oca. Los asientos rellenos solo de espuma, son más económicos pero menos adaptables. Además, hay que recubrirlos con guata para darles apariencia y hasta un tacto más agradable. Adaptado a tus costumbres Si te gusta tumbarte, elige un sofá con respaldo bajo y mullido. Pero comprueba que al echarte hacia atrás no se llegue a apelmazar. Lo ideal es un relleno de pluma de calidad, porque proporcionan respaldos suaves pero firmes, que recuperan su volumen con facilidad y permiten que la espalda y la cabeza encuentren acomodo. ARMONÍA Antes de elegir la tapicería de un sofá, fíjate en el espacio en el que se debe integrar. Si la estancia es amplia las tapicerías de grandes estampados quedaran en escala. En habitaciones reducidas, en cambio, siempre funcionaran mejor los tejidos lisos y discretos y, a ser posible de gamas suaves. Todos los muebles hogar deben estar armonía Para que la inversión sea rentable, elige tejidos resistentes al desgaste. Es decir, apuesta por las telas tupidas, porque en contra de lo que pueda parecerla resistencia no la aporta el peso o el grosor, sino el que tenga los hilos “apretados”. Para comprobarlo, prueba a tensar la tapicería: si como ocurre con la cretona, o la loneta no se abre o deforma la trama, el tejido es resistente. ELIJE EL TIPO DE SOFA Básicamente tienes dos tipos de sofá: El compacto y el modular. El compacto es el sofá tradicional realizado en una sola pieza y que puede ofrecer desde una a cuatro plazas. Y el modular se encuentra en una gran variedad de estilos, tanto en diseños clásicos como actuales, pero como cualquier pieza exenta exige unas dimensiones concretas. La mayor ventaja del sofá modular es que se adapta perfectamente al espacio disponible, aprovechando hasta los rincones, gracias a su sistema de módulos de todo tipo y tamaño que se unen entre si como un puzzle, todos ellos móviles y encajables, para variar la forma o tamaño que se requiera. Aunque los sofás modulares son elegantes, además de comodísimos, imponen una estética contemporánea RECUERDA…. La profundidad del asiento tiene que oscilar entre 60 y 70 cm., para que resulten cómodos y no dañar la zona lumbar ni las cervicales. La altura del respaldo mas ergonómica oscila entre 80 y 90 cm. (Los respaldos de pluma de solo 70 cm de altura pertenecen a sofás diseñados casi exclusivamente para tumbarse).