Alfredo2222
Usuario (Perú)

SI TE GUSTA LEER, SIGUE... Buenas tardes gente de Taringa! Este es mi primer post y trata sobre un pequeño librito que e estado escribiendo , espero que les guste, si les gusta, escribire el capítulo 2 Los hechos narrados acontinuación son totalmente veridicos Capítulo 1 - Academia A. Von Humboldt _ Mamá, ¡porque!, ¡dime porque!, ¡porque no me consultaste antes de inscribirme hay! _ No creí que fuera necesaria tu opinión, yo quiero que ingreses a la universidad, por eso creo que debes ir a la academia. _ Pero ya es suficiente con la academia del colegio: mira en las mañanas voy al cole y en las tardes me refuerzan lo que tratamos en la mañana y… _ Alfredito… tú sabes que la Von Humboldt es mejor que la academia del colegio. _ Si pero… ¡ese grupo ya a empezado hace 1 semana!, el próximo grupo empieza la próxima semana, prefiero empezar desde cero en ese grupo. _ No, no, no, no, no, no quiero que pierdas más tiempo, tienes mucho tiempo libre en las tardes y lo desperdicias. Quiero verte salir por esa puerta y llegar al acabar tus clases. _ Si, si ya pero… ¡el horario es muy pesado! ¡Apenas tengo tiempo de almorzar, bañarme y salir corriendo! Después llegar a casa y hacer las tareas en la noche ¿no te parece muy pesado? _ ¡Caramba! ¡Estas en 5º año de secundaria! Anda acostumbrándote a ese ritmo de estudio, en la universidad será peor. _ Si pero… y ¿si bajo las notas en el colegio? _ ¡Bah! Esa estuvo buena, ¿de que te quejas? Tú ya has estado en esa academia ¿Ya no te acuerdas? ¿Ah? Mira pero que bonito, apenas el año pasado estuviste en esa misma academia en un horario parecido, ¡y eras menor! Ahora tienes un año más y ¿VAS A QUEJARTE? _ ... _ Tu lo que quieres es ir a la academia de tu colegio porque hay van tus amigos. Quiero que te juntes con otro tipo de gente, por favor, ¡ya deja las chicas! ¡A esa chica Ciján! Yo se que te trae loco pero ahora debes concentrarte en estudiar y… _ Bueno, bueno ya. Basta, ya te entendí (Caramba siempre suelta algo vergonzoso). Entonces… vengo a las 9… _Chau hijo, que te valla bien. _Si claro, chau. Y si, “chau vengo a las 9 de la noche, la mejor hora para estudiar”, cogi 2 soles para mi transporte, aunque me fui caminando, los necesito quién sabe para que. “No tengo ganas de llegar temprano a la Von, mejor aprovecho caminar un poco, estaré sentado unas 3 horas” pensaba mientras iba a paso de tortuga a la academia, después de todo, no me parece muy saludable estar sentado tanto tiempo, me dolerá el cuello, la espalda y así ese dolor seguirá bajando hasta ya sabes donde. Cuando llegué ya había pasado tal vez una media hora y yo seguía renegando y deseando que hubiese pasado por lo menos 1 hora, no puedo ser que sea tan sinvergüenza para pensar eso. _ ¿Dónde está el aula 2? _ Subiendo las escaleras, la segunda de la derecha. Pero que cara me puso el portero al saber que no conocía mi aula, se supone que ya la tengo que conocer, ya ha empezado hace 1 semana, ni modo. Entro en el aula y recuerdo que siempre uno se encuentra con un gran problema, las carpetas son horribles: busco, busco, y busco un asiento cómodo pero todos son diferentes, algunos grandes y otros pequeños. Después encuentro un asiento junto a la ventada, lo tomo y el profesor se me acerca y me pregunta: _ Joven, ¿Tiene la separata? _ No profe… _ Y ¿Por qué no la tiene? _ Pues… porque llegue tarde (¿Por qué más va ser? Profe tarado). _ Ya que… toma y ponte a resolver. El curso era verbal, el tema de sinónimos, no es tan difícil, y yo sin nada más que hacer me pongo a resolver. Que me queda, estoy confinado en estas 4 paredes, confinado… sin dejar de ver el reloj, que no avanza por nada del mundo, es como si lo hiciera con malas intenciones. Pasando unos minutos entra una chica y se sienta a mi costado: alta, trigueña, pelo liso aunque con unos rulitos encima de la frente y unas pequitas que adornaban su rostro. La miro un momento y pienso… “Se sentó a mi costado porque ella quiso… sigue resolviendo”. Y continuo mirando la separata, pensado, pensando y pensando, cuando en eso una voz interrumpe mi concentración: _ ¿A qué vas? _... ah? _ ¿Te pregunto que si a que vas? ¿Me está hablando? Pues sí, me está hablando. Lo primero que pensé fue: “Que raro… porque me estará hablando”, y luego pensé: ¡Respóndele! ¡Te hizo una pregunta! _ Y… ¿a qué ibas? _Voy a Medicina _ ¿Medicina? ¡Igual que yo! ¿Y en que piensas especializarte? _ Pues eso todavía no lo he pensado, tal vez en cirugía, ¿y tu? _ Tampoco sé. Luego un pequeño silencio… ¿Qué hago?, ¿Qué hago? “¡Anda, pregúntale su nombre! Es fácil, dile: ¿Cómo te llamas?” _ ¿Cómo te llamas? _ Lucía ¿y tú? _ Alfredo. _ Alfredo ¿Qué más? _ Clemente ¿y tú? _ Gonzales. _ Mucho gusto. Otro silencio… pero dura muy poco: _ Oye no te he visto la semana anterior. _ Si, es que estuve en lima, en una entrevista para una universidad _ ¿Piensas irte a lima? ¡Qué chévere! Y ¿Qué haces acá? _ Pues… me falta estudiar Química y para no oxidarme. _ Yo también pensaba irme a lima a estudiar pero no sé, voy a probar en la universidad de acá, es muy difícil ingresar, pero si no la hago talvez me voy a otro lado, pero por el momento estoy acá, para no “oxidarme” jeje. Te voy a presentar a un amigo que también se va a medicina, ¡Seremos colegas! _ Y ¿Dónde está? _ Todavía no llega, casi siempre llega tarde. Otro silencio… ¿Qué hago?, ¿Qué hago? “¡Anda, aun puedes seguir la conversa!, pregúntale… de las clases anteriores” _ ¿Tienes los temas de las clases anteriores? _ Claro que sí, ¿quieres las separatas? _ Por favor, estoy muy atrasado. Saca un folder de color rosa que estaba lleno de hojas, lo abre y veo. No recuerdo cuantas, no las conté… creo que eran más de 25 hojas de problemas, preguntas y otras cosas. Puse una gran cara de asombro (ya había olvidado la cantidad de separatas que entregan acá) _... _ ¿Qué pasa? ¿Mucho? (me dijo Lucía mientras reía) _ ¡Pues si!… es demasiado, todo eso lo han hecho… ¿En 1 semana? _ Si (Asintió con la cabeza), supongo que vas a sacarle copia, ¿verdad? _ ¿¡Qué!? ¿¡A todo eso!? ¡Me saldrán más de 5 soles! _ Creo que puedes pedir una copia abajo. _ Qué bueno, no quiero gastar tanto. _ Hey alumno, deje de conversar y siga con su hoja. Maldito profesor, ¡ya se las verá! Estaba haciendo mi primera amiga en este lugar y tiene que venir a arruinarme la conversación, no le basta con resaltar mi tardanza. Desde ese momento empecé a ver las clases de verbal como algo molesto e innecesario, no tanto por el curso, sino por el tutor que, desgraciadamente, nos habían asignado, pero nunca creí que llegaría a odiarlo… _ ¡Carambas… deje en paz a la niña Lucía! (puso una sonrisa algo malévola), ella viene a estudia no a conocer chicos ni nada. Está bien que la jovencita sea bonita, pero dejen de mirarla tanto. Lucia se sonreía, bajaba la cabeza y miraba la separata. ¿La conoce? Que profesor tan confianzudo con las alumnas. Mientras conversaba con Lucía me di cuenta de que le jugaba bromas a casi todas las chicas, de izquierda a derecha, y ya sabía dónde estaba ella, porque era la última chica en entrar a la clase. _ ¿Siempre es así? (Le pregunte) _ Si, ya me tiene cansada con sus bromas. No quedaba otra, la conversación sería después. Una media hora más tarde acabó la clase y salió el profesor. Uno podía salir al recreo o quedarse hay sentados a esperar la siguiente clase. Justo a la hora del recreo Lucía me dice: “Mira hay viene mi amigo”. Entro en el aula un zambito con una mochila negra, se saludaron y me presento: _ Felipe, Alfredo. Alfredo, Felipe, conózcanse. Me quede señalándolo con el dedo un momento y empecé a tener un vago recuerdo de él, me daba la impresión de a verlo visto en otro lado, tal vez lo vi por la calle, sin darme cuenta, pero no creo que en la calle me haya podido grabar su cara, le dije: _ A ti ya te he visto en otro lado… pero donde… _ ¿A sí? Y en ese momento recordé donde fue que lo había visto, fue en otra academia llamada IDEPUNP, era la academia de la Universidad Nacional de Piura. Asistía los sábados y domingos y en un horario que me parecía muy pesado, siempre que les comentaba a mis colegas del colegio se asombraban de todas las horas que paraba encerrado en esa academia estudiando, leyendo, repasando y ellos no podían creer que con todo el trabajo que tenia en la academia podía sacar buenas notas en el colegio y no bajar del quinto puesto que ocupaba en mi aula, así fue como empezaron a considerarme el alumno más listo de la clase, algo curioso porque nunca lo fui, y por fin el verdadero alumno mas listo de la clase pudo tener por una temporada unas vacaciones, teniéndome a mi como el reemplazo perfecto, fue lo peor que me pudo pasar, siempre venían a mi las personas con quien menos confianza o agrado tenia y retrasaban mi trabajo para que les explique, y de paso también, les resuelva una simple suma de polinomios, resta de cuadrados, sacar el mínimo común múltiplo a una expresión de dos variables algebraicas y cosas por el estilo, en 1 hora podía haber visto el mismo problema unas 8 veces y ya estaba totalmente grabado en mi memoria. Empezaron a llamarme “El Loco Academia”. Un amigo me decía que en algún momento iba a enloquecer, que estudiaba demasiado y que debo dejar que mi cerebro descanse, estoy más que seguro que me decía eso porque él nunca a estudiado como debe ser y las veces que a cogido un libro de matemáticas a sido solo para ver esos curiosos polígonos de distintos colores que explican de una forma muy detallada como hallar su área. De cualquier forma supe que, aunque suene cruel, ellos no iban a sobrevivir en “La Von”, como acostumbran llamar a esta academia. Tal vez si veían la pizarra desgastada por el uso, sucia, empolvada y con cientos de trozos de tiza blanca, azul, roja, verde y de todos los colores que pueden existir hubiera escapado la mayoría, y los que aun estaban en el aula habrían presenciado como el profesor llenaba esa pizarra desgastada, sucia y empolvada con una serie de números, letras y figuras que tenias que estar con el ojo bien abierto para no perderte ni un solo paso. Si, alguna vez, llegabas tarde a alguna clase de matemáticas lo primero que encontrabas en frente era al profesor junto a un gran rectángulo verde, desgastado, sucio y empolvado lleno de números que atemorizaba a todos los alumnos que llegaban tarde, y como bienvenida te daba un sólido y seco: “buh”. Luego de tener ese súbito, Felipe me dijo: _ ¡Si ya me acorde! La ultima clase, cuando mezclaron aulas. _ ¡Claro! Te vi durmiendo en la última fila, ¡valla que dormiste toda la clase! _ Si –dijo riéndose-, es que tuve una fiesta un día antes pues, me quede dormido. Recuerdo que ese día nadie tenía ganas de hacer un simple problema de aritmética o de marcar alguna clave en la hoja de problemas de verbal, era el último día de clases de la sección Pre-Ades, una sección muy despreocupada, porque nosotros no dábamos el examen para obtener una bacante en la universidad nacional. Tranquilos, contentos y con la conciencia limpia y libre de preocupaciones y del estrés que uno sufre cuando la fecha del examen se va acercando lentamente por los pequeños cuadros que indican los días del calendario, cada uno se propuso a pasar el ultimo día de academia como mejor le parezca, pero con una pequeña condición: todo “libre albedrío” debe realizarse dentro de las aulas hasta que den la orden de salida, si alguna persona quería dársela de vivo y atreverse a salir del aula a pasearse por el campus de la academia, quedaría detenido, con una grave sanción la cual era llamar a tus padres e informarles que su hijo es un vago y esta derrochando su dinero, de paso avisarles que esta derrochando el dinero que aun no pagan. Yo me propuse a pasar mis últimas horas dibujando pequeños hombrecitos hechos de palos con espadas y hachas, levante la mirada para ver que hacían los demás, nada importante o fuera de lo común, entre ellos estaba Felipe, dormido sobre la separata y llenándola de sus fluidos bucales, comúnmente llamado baba. Lucia no se pudo aguantar y dio una pequeña risita mientras miraba a Felipe, el cual no se inmutó, disculpa Felipe, fue mi oportunidad de ganarme tu confianza y además probarte, asiéndote una broma, luego te lo compensare. Sonó el timbre del recreo y rápidamente toda el aula se puso de pie, se dieron un pequeño estirón y salieron corriendo fuera del aula, despavoridos, empujándose unos con otros como si cada segundo contara, tal vez sea por eso. Me puse de pie y me pasó lo de siempre, mis nuevos amigos me dieron comentarios sobre mí estatura la cual creo los sorprendió tal vez un poco: ¡Qué alto eres! ¡Creo que llegas a tocar el techo!, me decían mientras reían. Ellos se fueron al recreo y yo me quede hay en mi asiento preocupado por mi atraso de 1 semana. Tenía todas las separatas que ella me había prestado, y tenia que pasar todas las claves de cada una de las hojas, el problema era que todavía no tenía mis propias hojas y me limite a leer las separatas: Aritmética, Álgebra, Lógico, Razonamiento Verbal, Biología, Geografía, Historia y muchos otros cursos mas. Todas las hojas eran de papel reciclado, lo que hacia que se vean tan dañadas y eran muy fáciles de romper y rasgar. La siguiente hora la pasamos en clase de biología, con un profesor algo raro, la verdad es que era demasiado raro, por dios, no hay profesor más raro que él: era un flaco, chato y si defecto más resaltante es que habla, si como todo profesor, pero habla a 1000 por hora. Este profe parece una metralleta cuando se trata de hablar, le dije a mis compañeros mientras nos burlábamos de él mientras hablaba de los huesos que componen el cráneo: _ Queeeeeee lespasaaa, ¡noedichoningunchiste! Yaaaacarajo aaa aaa ponerseacopiar, o borrotodotodo. Empecé a pensar que este profesor tenia algún tipo de problema neuronal, o simplemente que en su casa no lo quieren y viene a hablar como loco con los alumnos sobre los huesos, obviamente los alumnos tenían que tener la oreja bien parada, agudizar el oído y tener una grabadora a la mano, cada vez que este tipo se emocionaba hablaba mucho más rápido, no se le entendía nada y toda el aula gritaba en coro: “¿Qué? ¿Que Qué? ¿Ah?” y otras muchas palabras que, muy directamente, trataban de decirle al profesor que hablaba muy, pero muy mal. Él no hacía sus clases aburridas, eran muy interesantes y llenas de humor así son las clases en La Von, pensé. Llegando la salida Lucia y Felipe recibieron sus carnets de la academia, yo todavía no tenía el mío, tenía uno de esos tantos recibos que siempre ponían al último, parece que siempre hacen esperar a los nuevos. Lucia ya se tenía que ir así que no quedo otra que despedirme de ella extendiendo la mano entre la multitud de chicos que esperaban su carnet. Felipe, por suerte, me esperó y salimos los 2. Llegando a una esquina pasamos por una casa llena de chicos de 17 que estaban jugando billar o tacos, como le dicen normalmente. Yo me moría por jugar una partida, pero antes de jugar debo aprender, así que empecé una pequeña conversación con Felipe: _ Felipe, ¿has jugado taco alguna vez? (le pregunte) _ Si, pero hace 1 año que no juego, ¿Por qué? ¿Quieres jugar? _ Si, pero no puedo, ya me quito a mi casa. _ Ok, entonces te veo mañana, chau pata. _ Chau. La mesa de billar quedará para otra ocasión, pues ya era tarde y tenia que ir a mi casa, no podía demorarme más porque pasados talvez unos 10 minutos empezarían a llegarme constantes llamadas de mi mamá, solo me llego una, y no puedo cree que se preocupe tanto si solo tengo que ir en línea recta cruzando un puente. Voy caminando a mi casa para poder relajarme y estira las piernas, en ese momento no me acostumbraba a estar tanto tiempo sentado, también, voy pensando: Ya terminó el primero de tantos días que tendré que asistir a esta academia, creo son como 3 meses y medio, no sé, mientras tenga compañía no me aburriré tanto, porque se hace muy pesado no tener ningún descanso y luego ir a La Von. Llegando me recibe mi mamá y me hace cualquier pregunta que se le venga a la cabeza: “¿Conociste a alguien?, ¿Cuántos hay en tu aula?, ¿Qué tal las clases?, ¿Sabes?”. “¿Sabes?”… creo que esta fue la pregunta que más me molestó, pero de la que más me reí pasado un momento, luego una larga conversación sobre mi primer día y mucho Bla Bla Bla, pero corté rápido esa conversación porque solo quiero cenar e irme a la cama, hoy si que me e cansado. Primero aguantar a los del cole y luego la academia, aunque hay no me fue nada mal, no me puedo quejar, disfruté el primer día. Y como dicen todos los posteadores de Taringa! , comentar no cuesta nada! Salu2!