Alessandra_16
Usuario (Francia)
El sexo oral como a ellos les gusta... o las ocurrencias eróticas de una "niña traviesa"... Para que haya más excitación hay que ser "traviesa". A la mayoría de ellos les encanta de cualquier forma, pero en especial si notan que nosotras lo disfrutamos sin complejos. Un buen cuento o un roce "casual" a sus pantalones puede comenzar el fuego, perdón, el juego... Como les prometí, aquí van mis consejos para ser una mejor amante en lo que respecta al sexo oral. Estar relajado o relajada no es garantía de un buen desempeño sexual pero ayuda mucho. Aunque hay quienes prefieren y se excitan más al hacerlo en lugares públicos o en situaciones de apremio que comprometan sus instintos generándose así la adrenalina necesaria. Pero por lo general, es mejor comenzar una actividad sexual en condiciones de concentración total y disfrute pleno de la intimidad. Ideal es iniciar con coqueteos, miradas sugestivas y roces a su pantalón, de manera que logres, si no una erección, al menos su disposición mental para el juego abriendo así su apetito sexual. Otra técnica es hablarle de algo que sepas que a él le excita, como por ejemplo, que te encontraste a dos de tus amigas besándose o que alguna de ellas te mostró sus senos "nuevos" en el baño o que alguien te contó algún cuento erótico. Si no percibes su excitación (porque los hombres en general, no todos, son siempre un poco tontos a la hora de darse cuenta de nuestras intenciones), entonces puedes comenzar por descubrir graciosamente, con un toque de ingenuidad, tus pechos de manera de que él pueda ver con cualquier excusa tus pezones para que provoques su erección... Puedes también tocarle las piernas y acariciarle sutilmente el pene con roces intermitentes que lo hagan entrar en acción poco a poco. Es como un juego. A veces esto funciona mejor que una manipulación constante o directa, porque él sentirá así que no eres invasiva y querrá siempre "que lo toques más". Y tú... simplemente lo haces "sufrir" un poco. A todos los hombres les gusta que nosotras los "pongamos a sufrir" y que nos hagamos de rogar un poco... Pero cuando ya lo tengas seducido y ganado para la idea de una travesura, y él lo tenga más o menos erguido (hay quienes prefieren introducírselo todo antes en la boca para sentirlo crecer adentro, mientras pueden, claro, porque hay quienes tienen un miembro más grande de lo normal), entonces puedes combinar tus manos con tu boca. Tócalo y no olvides que tu lengua puede hacer mucho para dejar que su prepucio (si lo tiene, y si no lo tiene también) se deslice hacia abajo y hacia arriba causándole placer. Piensa que tienes enfrente el más delicioso helado de tu sabor preferido. Es más, llévatelo a una heladería y chúpale su miembro al tiempo que te introduces el helado en tu boca para que él sienta la combinación de esa substancia fría con lo húmedo y caliente de tu garganta. Usa tus labios con gracia para rodear la punta de su pene y dejale caer la punta de tu lengua al salir. Lo más importante es que lo disfrutes tú. Intenta luego que te entre completo en tu boca y mueve tu lengua en círculos teniendo el cuidado necesario para que nunca tropiece con tus dientes, ya que su miembro, una vez erecto a su máxima potencia, se vuelve extremadamente sensible. Si usas frenillos, debes tener mucho más cuidado, aunque no es ningún impedimento. Por lo general, un hombre nunca se cansará de que le dés una buena sesión de sexo oral. Antes lo harán los músculos de tu boca, sobre todo si sabes darle esos aleteos de mariposa que te describí con las fluctuaciones de tu lengua. Si lo quieres llevar a la cima del cielo, entonces combina la habilidad de una masturbación suave que te permita tomarlo con tu boca de manera alternativa para que tenga lo mejor de los dos mundos. Eso sí, tienes que entrenarte para que la velocidad de ambas destrezas tenga la apariencia de un continuum. Eso no significa que el sexo oral debe ser una carrera contra reloj y sin parar, ya que la mayoría de los hombres, en su punto máximo de excitación, van a preferir pasar directo a la penetración. Aunque aquí, de nuevo, puedes jugar a la niña traviesa y hacer que te desee aún más antes de poseerte, pero sin que llegue a perder su erección. Es un jugueteo... la idea es estimular su excitación y no que sienta rechazo... al contrario, y tú siendo la "mala", la divina... Haz una pausa que no sea muy larga para exacerbar sus ganas y deja que te toque y te mire desnudita... A un buen macho por lo general le gusta que entre una posición y otra, también lo acaricies y lo toques y lo beses ahí para que su erección sea permanente y total todo el tiempo. No hay reglas en esto, pero algunos, sobre todos los más jóvenes y potentes, pueden preferir venirse en tu boca y no tener ningún problema para seguir inmediatamente después con otra tanda de penetración. Pero también puedes preguntarle qué prefiere él. Algunos serán precoces y otros tendrán problemas para acabar, dependiendo de tu destreza para el manejo de su excitación, erección y clímax. Un consejo: nunca soples dentro de su pene pues una gota de saliva dentro de la cavidad espermática puede ser peligrosa y dolorosísima para él. Recuerda que el sexo oral debe ser seguro. Evita hacerlo sin protección y nunca con menores de edad porque pueden acarrear consecuencias legales...
Envíos De Dinero a México Envía dinero por Internet a México de manera rápida por tan solo $4.99 www.xoom.com :3 Existen cientos de mitos acerca del sexo durante la menstruación, pero la verdad es que no sólo es seguro, sino también placentero. De hecho, tener sexo mientras la mujer está menstruando tiene algunos beneficios. - Reduce los síntomas del Síndrome Premenstrual. - Aligera los cólicos (sobre todo cuando se tiene un orgasmo). - Libera endorfinas por lo que te quita el mal humor o la depresión que viene con "esos días". - Es más fácil tener un orgasmo pues, al estar más hinchada, se siente más. Además, tienes las hormonas a flor de piel por lo que te excitas más rápido. - Acelera el tiempo de tu periodo, por lo que se acabará en menos días. - Aunque no debe de ser visto como un anticonceptivo, es muy difícil quedar embarazada durante estos días. Contras - Es más fácil contraer una enfermedad de transmisión sexual, por lo que el sexo seguro es extremadamente importante. - Si no se tiene la higiene correcta eres más vulnerable a desarrollar una infección vaginal. Uno de los peros al momento de tener intimidad en esta época es manchas las sábanas. No hay problema, sólo pon una toalla abajo de ustedes y listo. Si te sientes incómoda, métanse a la regadera y tengan sexo bajo el agua; la menstruación se detiene cuando estás mojada.
Envíos De Dinero a México Envía dinero por Internet a México de manera rápida por tan solo $4.99 www.xoom.com Trucos para la primera vez. El dolor NO es parte del debut sexual Otro de los muchos grandes mitos de la sexualidad alega que “la primera vez duele o debe doler”, habrá sangre y pudieras terminar caminando como charrito por semanas. Muchas chavas, por ende, llegan a esa primera ocasión en que serán penetradas con miedo y dudas. Más que una poderosa convicción de ser merecedoras de ese momento mágico; mismo que debieron elegir con plena responsabilidad y conciencia. Hope so. El proceso esperado y sano es que previamente hayan tenido experiencias eróticas (de contacto), de exploración y autoexploración, de vivencia del deseo de ese ‘Ya quiero’, de excitación y de esas primeras y sorpresivas respuestas sexuales. Claro, en este mundo sexofóbico y desinformado, la mayoría terminó sorprendida y sin saber ‘si era normal’ que su boca se llenara de saliva, que su vulva se humedeciera, que percibieran contracciones uterinas, una ingurgitación de su clítoris o erección de sus pezones. El cuerpo dio señales de ese pleno deseo sexual pero ellas se quedaron -como dicen las tías- ‘De a cinco’. Quizás nadie les explicó las reacciones corporales que experimentarían en dichas prácticas eróticas. Y ya no hablemos de autoerotismo, porque también un gran porcentaje ni siquiera volteó o tocó ‘hacia allá’, hasta que un buen mozo chamaquil les mostró que tenían genitales. Pero llega el día, quizás planeado, cuando el mismo deseo, el morbo, la presión o hasta la rebeldía (ya veremos cada caso), las llevó a decir este es Ellll DÍA en que ‘dejaré de ser virgen’: cosa igualmente subjetiva porque pudieron previamente ya ser penetradas analmente, incurrido en sexo oral o en clittage (roces de vulva contra pene), o bien, ya han sido estimuladas manualmente en la vulva. Cada quien el valor que le da a esa poderosa y casi hilarante palabreja, ‘Virginidad’. Entonces, llegan ‘al matadero’, convencidas de que dolerá. Desde ahí ya comenzamos mal. Recuerden el poder irrefutable de la respuesta sensorial motivada por razones psicológicas. Si tú crees y enviaste la señal de que habrá dolor, es muy probable que se haga presente. El estímulo abarca una serie de órdenes, entre ellas, la emocional. Luego, viene la confirmación práctica. Ahí tienen a la adolescente (por lo general. Nuestra edad actual promedio de debut está entre los 15 y los 17 años), con dicha carga emocional que la tiene no sólo nerviosa, sino temerosa. E, igualmente con gran probabilidad, en efecto sea doloroso. Una más que se une a la cifra y que remitirá el mito: ‘Duele’. Los nervios, esa mezcla de ‘Sí quiero pero no’, de ilusión, vulnerabilidad, excitación ante lo desconocido es normalísima; incluso rica, es justo de lo más memorable de la experiencia: esa sensación que pocas veces repetimos en nuestra historia y repertorios sexuales. Se activan las mismas porciones cerebrales que, por ejemplo, cuando te vas a aventar de un bongie o te vas a trepar a la montaña rusa más ruda del parque de divesiones, entonces el cuerpo se protege, se contrae y alerta contra lo que tú emocionalmente le vendes como ‘peligro’. Entonces, claro, hay una contracción obvia de la zona pélvica, de los músculos pubococcígeos, los elevadores, el suelo pélvico. La vagina, por lo tanto se cierra. Asimismo, las glándulas no responden del mismo modo y justo las que promueven la lubricación, no responderán al cien. Por ello muchas no se explican porqué si están excitadas o si en otras ocasiones habían notado su vulva empapada, ahora está seca, se-ca. Por lógica, ante la contracción uterina y del vestíbulo vaginal, aunado a la poca lubricación, en cuanto el querido compañero intente penetrar, aunque sea poco a poco o ‘despacito’, duele, arde. Pero no se me alarmen queridas encaminadas a iniciar sus primeros encuentros sexuales, o bien, aquellas que ya se acostumbraron a que duela al principio y que pueden hasta llevar años de haber debutado. Hay ciertos ‘trucos’ que desmitifican este asunto. De inicio, hay que conocer el cuerpo y no sólo teóricamente. Los músculos de una virgen están rígidos, porque dudo mucho que su madre les haya dicho desde la pubertad que debían hacer kegels. A falta de movilidad de éstos, están atrofiados, nuevos. Hay que darles tonicidad, eso desde ahora les proporcionará miles de beneficios de por vida. Hagan contracciones ano-vaginales cada que se acuerden, al menos una serie de 10. Precisamente cuando estén en los prolegómenos, o sea, el faje, prueben hacerlas en tanto erotizan otras zonas con su pareja. Estas contracciones enviarán más sangre a la zona pélvica (proceso circulatorio) y exacerbarán su capacidad de sentir los estímulos. Recuerden que el clítoris se erecta a base de sangre enviada a la zona. Incluso, se experimenta una mayor sensación de excitación (hay quien llega al orgasmo haciendo contracciones). Esto, comenzará a relajar la zona pélvica y el vestíbulo o entrada de su vagina, al tiempo que se promoverá una mejor lubricación. Luego, pídanle a su pareja (ojo señores y esto va para todos aunque su chava no sea virgen) que -como ya hemos repetido hasta el cansancio aquí- comiencen por erotizar todas las zonas lejanas a la pelvis. Mucho beso, caricias, roces desde la cabeza, el abdomen, las piernas, sobre todo en la entrepierna donde hay un punto reflejo del clitoris. Y ya bien ‘trabajadas’, entonces se lancen hacia la vulva. Si su lubricación no es la adecuada, o sea si al tocar se siente seca aún, pueden poner en sus dedos lubricante con base de agua o ya de perdida, algo de saliva, y masajeen comenzando por los labios mayores, a los menores, el clítoris y con el dedo índice húmedo y apenas un par de falanges, penetren la vagina, presionando con las yemas el vestíbulo hacia abajo, con dirección al perineo. Como si los dedos acolchonaran subiendo y bajando con mucha suavidad. Entonces relajarán aún más la vagina. Siempre y cuando estén listas, se sientan listas, excitadas, seguras, confiadas, amadas, y un largo etcétera, colóquense en una postura que les permita controlar la entrada del pene, como montadas sobre la pelvis de él. La mayoría elige por primera vez el Misionero, el cual le deja todo el control de la penetración a él, error. La que debe de medir la penetración eres tú, tú eres la que siente hasta dónde es cómodo. Antes, claro, se ASEGURAN que se haya colocado un condón correctamente y -de preferencia- le haya colocado encima al condón (puesto) unas gotas de lubricante con base de agua, y vayan permitiendo la entrada del pene a su vagina poco a poco. Deslizando su cadera. Si comienza a doler, regresen en el camino, sigan estimulando y relajando. Sin presión, con paciencia. La sensación puede no ser ultra placentera de inicio pero tampoco debe doler, no y no. Al tiempo de estos primeros intentos de embate, o de entrada del pene, acaricien el clítoris lubricado, incrementen la excitación. Para esos segundos en que ya ‘va a entrar’, los nervios pueden aumentar así que respiren, lento, dejen salir el aire por su boca, y permítanse sentir el resto de los estímulos. Cuando sientan que el pene ha entrado por completo, no se avienten a querer embatir la vagina como en peli porno. Ustedes chavas, muevan su cadera hacia distintas direcciones, lentamente hasta que vayan midiendo qué roces les causan más placer. La experiencia de sentir por primera vez un pene llenando su vagina merece que se den espacio para observar sus sensaciones, o bueno sentirlas, valga la redundancia. Entonces, él podrá entrar en acción y embatir o mover su cadera para masajear la vagina con su pene. No hay que olvidar, que aunque no sea la primera vez de él, estará nervioso y también tendrá que trabajar sus sensaciones (ya les prepararé un post sobre la primera vez de ellos), así que compartan, dénse permiso de expresar lo que están percibiendo; ambos. También importante, que -pese a que es muy probable que él esté acostumbrado a masturbarse dando tremendos estímulos rápidos y fuertes- realice de inicio con embates a la vagina suaves, dulces. Están empezando. No abusen. El asunto del himen, también es un apartado. No todas tienen himen, no todas lo tienen flexible. Algunas lo tienen rígido y por lo tanto al primer embate, se romperá y es probable que salga un poco de sangre. No todas sangrarán. Hay tantas y tantas formas del himen así como distintas flexibilidades en esta membrana, que es imposible saber cuál será el tuyo hasta ese momento. La forma como tal no es lo que interesa en este momento, pero cuanto más rígido sea, aumentan las probabilidades de que traspasarlo requiera más presión. Por lo tanto, más lubricación y más relajación del grupo muscular. Sobre todo, para evitar romper el condón. Si así fuera y sangran un poco, no se angustien, serán unas gotas, no crean que va a crearse ahí una marea roja. Es la sangre del rompimiento de la membrana, la vagina no es la que sangra. Relax.