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Registrate y eliminá la publicidad! Si responde: 'del supermercado', tiene razón, pero habrá dejado de lado más de cuatro mil años de historia. Al ver una pieza post-moderna de joyería, un 'collar de cotufas', obra del renombrado artista costarricense-venezolano Carlos Poveda, es posible que alguien, inconscientemente, evoque un aroma que le recuerde su sala de cine preferida. Es un collar de materiales sintéticos que semejan palomitas de maíz, y en la memoria gustativa y olfatoria de varias generaciones este alimento está estrechamente vinculado al séptimo arte. Posiblemente por ello una gran mayoría cree que el 'popcorn' es una creación tan 'hollywoodense' como Marilyn Monroe. Sobre todo porque hasta ese vocablo inglés está desbancando a las numerosas maneras con que las llamamos en español. Es muy cierto que las palomitas de maíz se sirven en los cines desde 1912, y los publicistas suelen explotar la asociación que se ha establecido en los consumidores, que al verlas piensan en ir al cine; y si van al cine desean comerlas. No obstante, su origen se anticipa en mucho al celuloide y se remonta a más de mil años atrás, a las culturas precolombinas de América, desde Canadá hasta la Patagonia. Del barro al 'micro' Para hacerlas se utiliza una variedad del maíz tradicional (el everta o maíz saltarín, llamado en algunos sitios pizingallo), que al reventar con el calor toma la apariencia como de avecillas blancas, lo que explica su nombre más común. En entierros prehispánicos de Perú se han encontrado granos de dicha variedad, y se cree que su origen podría estar allí. No obstante, los cronistas de Indias las vieron en otros lugares, y dejaron testimonio de que se comían o se tiraban al aire (como el confetti de hoy), en ocasiones festivas. En milenarios enterramientos de Utah, Estados Unidos, también se han hallado muestras de ese grano. Igualmente, se encontraron mazorcas de palomitas de maíz que alcanzaban más de cuatro mil años de edad, en la Cueva de los Murciélagos, en Nuevo México. En lengua española tienen muy diversos nombres, entre ellos: ancua, alepa, cabritas, cancha, canguil, cocaleca, cotufas, crispetas, crispetos, pipocas, pochoclo, poporopo, pororó, pasancalla, rosas, roscas, rositas de maíz, rosetas, tostones, tutucas (maíz inflado azucarado) y cacalote. A pesar de ello, cada día se populariza más el término norteamericano 'popcorn'. Receta milenaria Se cree que en Norteamérica los aborígenes untaban grasa en las mazorcas y las dejaban calentar hasta que los granos explotaran, para desprenderlos luego con los dientes. Pero en varias culturas prehispánicas está documentada la preparación en recipientes de barro tapados. Hoy pueden prepararse con gran facilidad, sea en una sartén al fuego, o en el microondas. Sea cual sea la manera de cocinarlos se deben agregar unas gotitas de aceite vegetal que deja suavizar la cáscara y separar el almidón, lo que luego permitirá que se abran al evaporarse la humedad que hay dentro de ellas. No se debe agregar mantequilla o margarina sin que exploten los granos, porque se queman y les da un sabor amargo. Cuando se hacen en la sartén, ésta no debe destaparse durante la cocción sino hasta que han dejado de explotar, para evitar lesiones, sobre todo en los ojos. Se deben dejar reposar unos minutos antes de destaparlas y después de retirarlas del fuego. Ah, y si piensa que las palomitas son sólo viento y poco nutritivas, se equivoca: son una buena fuente de fósforo, hierro y potasio. También contienen almidón, hidratos de carbono y una importante cantidad de proteínas. Correo del Caroní - Venezuela