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Alekahanana

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Jerusalén en la locura
Jerusalén en la locura
InfoporAnónimo3/12/2014

Jerusalén en la locura Fuente Muy pocas ciudades pueden presumir de tener todo un mal bautizado por los efectos que tienen sobre quien las visita. Está la muerte de Venecia, un arrebato melancólico en el que todo, incluida la ciudad, parece que se hunde, y el enfermo acaba optando por el suicidio. Hay psiquiatras que han diagnosticado enajenaciones estéticas en los bulevares que París que llevan a la locura transitoria. En Jerusalén el trastorno es de mesianismo. Los aquejados por el síndrome de Jerusalén se creen dioses o profetas, oráculos y mesías. Se pasean por las calles de la ciudad vieja advirtiendo de la inminencia del juicio final, y ofrecen a quienes les escuchen la clave de la salvación o la condena eterna, dependiendo del caso. Escribe Simon Sebag Montefiore en su enciclopédica biografía de esta ciudad que “cada año un centenar de pacientes son ingresados en el sanatorio local aquejados de síndrome de Jerusalén, una locura de premonición, desilusión y engaño”. Según estiman el profesor Eliezer Witztum y el doctor Moshe Kalian en un libro de reciente publicación titulado Jerusalén de Santidad y Locura, desde 1979 un millar de turistas ha sido tratado en el hospital psiquiátrico de Kfar Shaul por una suerte de histeria transitoria. No es de extrañar, pues las tres grandes religiones monoteístas consideran esta ciudad escenario crucial en grandes gestas que forjaron sus credos. La roca que se halla bajo la magnífica cúpula dorada de la Explanada de las Mezquitas es, para la tradición judía, la piedra fundacional de la creación, lugar en que confluyen tierra y cielo. Marca también para ellos el punto en que en la antigüedad fue depositada el Arca de la Alianza. Los musulmanes creen que sobre esa misma roca, donde la tradición dice que Abraham estuvo a punto de sacrificar a su hijo por petición de dios, se apoyó el profeta Mahoma en su célebre periplo nocturo a la mezquita más lejana, para ascender a los cielos de la mano del arcángel Gabriel. Y para los cristianos la ciudad vieja de Jerusalén es donde Cristo predicó, padeció y murió, para resucitar y ascender a los cielos. Muchos son los templos católicos y ortodoxos en Tierra Santa, pero especial gravedad tiene el Santo Sepulcro, donde los cristianos de la antigüedad creían que se hallaba el centro del mundo, marcado por un ómpalo, ombligo de la creación. Hay enfermos visionarios que ya son de sobra conocidos por agentes de policía, dueños de establecimientos, guías turísticos y gobernantes de Jerusalén. Está el ultraortodoxo que todos los días predice la inminente destrucción divina de la Explanada de las Mezquitas, de cuyos escombros renacerá un tercer templo judío. Un cristiano tocado por una toga que hace décadas debió ser blanca dice que es la reencarnación del bautista, y en cualquier charco ve una pila bautismal. Es común que el enajenado se crea profeta, santo, nuevo mesías o Cristo reencarnado. En los casos más graves se ven como el mismísimo dios, o en su defecto Lucifer, que como era de esperar también tentó a Jesús en Jerusalén. En Jerusalén se halla, al fin y al cabo, el valle Kidrón o de Josafat, el que separa el monte de los Olivos de las murallas de la ciudad vieja, del que dios dice en la Biblia: “Juntaré todas las gentes, y las haré descender al valle de Josafat, y allí entraré en juicio con ellos a causa de mi pueblo”. Según explica el profesor Witztum en una entrevista publicada esta semana en el diario israelí Maariv, “hay lugares cuya conexión con nosotros nos ofrece la impresión de estar en realidad conectados a algo mucho mayor”. El mal de Jerusalén nace, pues, de una desesperada esperanza, de la necesidad de creer que tras esta existencia aguarda algo mayor. Y para tanta locura divina no hay lugar más misterioso, bello y soberbio que Jerusalén, que permanece inmutable en las orillas de la eternidad, a pesar de haber sido escenario de tantas y tantas guerras, y tantos excesos humanos.

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Israel prohíbe la discriminación contra personas LGBT
InfoporAnónimoFecha desconocida

Israel prohíbe la discriminación contra personas LGBT en centros educativos Sentido G El parlamento de Israel aprobó una ley que prohíbe la discriminación en las escuelas contra los estudiantes y personal docente y no docente en función de su orientación sexual o identidad de género. El parlamento de Israel aprobó una ley que prohíbe la discriminación en las escuelas contra los estudiantes en función de su orientación sexual o identidad de género. El parlamento de Israel ha aprobado este martes una ley que prohíbe la discriminación en las escuelas contra los estudiantes y personal docente y no docente en función de su orientación sexual o identidad de género. 25 miembros de la Cámara votaron a favor del proyecto de ley, y sólo dos se opusieron. El propulsor del proyecto de ley, el diputado Dov Khenin del Partido Jadash, asegura que ésta es la primera ley en Israel que prohíbe la discriminación basada en la identidad de género. “Desde este momento, en todas las escuelas, los derechos de los jóvenes LGBT aparecerán por escrito”, asegura Khenin. “Pero esta ley no está para proteger solo a los estudiantes LGBT, está para protegernos a todos. Si los jóvenes hoy experimentan abusos verbales en las escuelas, la violencia contra la comunidad gay podría convertirse pronto en una realidad”, añade. “La aprobación del proyecto de ley envía un mensaje claro: queremos vivir en una sociedad donde todos tengamos los mismos derechos, y es responsabilidad de todos nosotros luchar por esta causa”, insiste. Y es que aunque Israel sea un destino gay y los derechos LGBT son cada vez más reconocidos, todavía existe homofobia, sobre todo en ciertos entorno. El 52% de los jóvenes LGBT en Israel han sido discriminados por su orientación sexual o identidad de género, y el 84% asegura que los equivalentes en hebreo a las palabras “gay” y “lesbianas” son habitualmente usados como insultos. Estos datos pertenecen a un estudio realizado por la organización de la Juventud Gay de Israel (AGI) y entregado a los diputados como apoyo para la aprobación de la ley. Junto a la violencia verbal, una cuarta parte de los jóvenes LGBT reportan haber sufrido acoso sexual en la escuela, y uno de cada diez ha experimentado violencia física. El 47% de los estudiantes LGBT se quejan de que los profesores no responden ni adoptan medidas contra este tipo de violencia verbal, y el 23% dijeron los propios maestros usan estas expresiones de odio. http://www.cciu.org.uy/news_detail.php?title=israel-proh-be-la-discriminaci-n-contra-personas-lgbt-en-centros-educativos&id=11010

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La izquierda sionista de Israel
La izquierda sionista de Israel
InfoporAnónimo3/31/2014

La izquierda sionista de Israel Por: Daniel Salgar Antolínez Dario Teitelbaum es el representante para América Latina de Hashomer Hatzair, un movimiento judío sionista y socialista fundado en 1913 en Polonia. También es secretario general de la Unión Mundial del Meretz, el principal partido de la izquierda israelí. Habla desde su perspectiva sobre el proceso de paz que se desarrolla entre Israel y Palestina. ¿Qué es el Meretz? Meretz es la izquierda sionista israelí. Dentro del espectro de la izquierda israelí, es la parte que define el relacionamiento con el sionismo basándose en los principios de dos estados para dos pueblos, pero centrándose a la vez en la necesidad de la existencia de un Estado judío democrático al lado de un Estado palestino. Tradicionalmente, el Meretz en realidad es una transformación de partidos de izquierda sionistas que derivan del movimiento juvenil Hashomer Hatzair, un movimiento juvenil sionista de izquierda, y del movimiento kibbutziano, que en realidad fue el que empezó con lo que podemos llamar la izquierda en Israel. ¿Cómo comprenden el sionismo? Nuestra comprensión está basada en el derecho a la autodeterminación de los pueblos. Nuestro sionismo, que se nutre del derecho de autodeterminación del pueblo judío, corroborado por las Naciones Unidas en la decisión de la partición de 1947, es exactamente el mismo derecho que tienen los palestinos 65 años más tarde para merecer su propio Estado con todas las condiciones necesarias para asegurar la paz y la tranquilidad de todos los habitantes israelíes. Cuando estoy hablando de un Estado judío y democrático, estoy hablando de un Estado cuyo carácter judío está sostenido por la mayoría democrática por un lado, pero por el otro en el cual los habitantes y ciudadanos no judíos gozan no solamente de las plenas responsabilidades y plenos derechos que otorga la democracia, sino que se les toma en cuenta especialmente al ser minoría étnica. La multitud de etnias, religiones y minorías que hay en Israel, ¿están representadas en la democracia israelí? Básicamente sí. El sistema gubernamental israelí está basado en un sistema legislativo que se llama la Knesset, el parlamento israelí, que tiene 120 bancas. Paralelamente a eso está el poder ejecutivo formado por una coalición de gobierno, básicamente podríamos decir que todas las diferentes voces de la sociedad israelí están representadas dentro del parlamento, teniendo en cuenta que estamos hablando de un parlamento dividido en cuatro factores centrales: la extrema derecha y los religiosos nacionalistas, la derecha neoliberal, una clase de centro pro-paz, pero aun neoliberal en su concepción económica, y una izquierda desde los partidos árabes y hasta Meretz, que es la margen izquierda sionista dentro del espectro. Dentro de esa distribución de partidos, ¿qué tanta influencia tienen las fuerzas ultra ortodoxas que promueven la construcción de asentamientos en Palestina? Yo lo presentaría de otra manera, porque conceptualmente la realidad es un poco diferente. Las corrientes nacionalistas extremas son aquellas que apoyan no solo la continuación de la colonización en Judea y Samaria, sino también su desarrollo. Pero no son los ultra ortodoxos, que son básicamente poblaciones ultra ortodoxas en su concepción pero no necesariamente ultranacionalistas en su concepción política. Quienes apoyan la colonización son, por un lado, unas corrientes mesiánicas que están en el centro de lo que nosotros llamamos la derecha visceral, y alrededor de ellas la derecha política, los religiosos nacionalistas, y se pueden agregar en este sentido todos los colonos, que más o menos ascienden a 400 mil almas en Judea y Samaria, donde no conviven de la mejor manera posible con alrededor de dos millones de palestinos que viven en Cisjordania. ¿Esas fuerzas ultranacionalistas son las dominantes ahora en el gobierno? No necesariamente. El gobierno israelí abrió una rueda de negociaciones con los palestinos, con el auspicio de Estados Unidos y la Unión Europea, y a pesar de que el gobierno actual es de derecha extrema, derecha y centro-derecha, no se han pusieron obstáculos al comienzo de las negociaciones. No obstante esto, cuando se llegue a la situación en la que se tengan que tomar decisiones, es previsible que haya un cambio de gobierno o que haya una coalición diferente que puede impulsar esos posibles acuerdos. ¿Cuál es la posición oficial del Meretz frente al programa de asentamientos israelí? Hace poco se cumplieron 20 años de los acuerdos de Oslo que se firmaron con los palestinos, en los que se reconoció por primera vez a la Organización para la Liberación Palestina (OLP) como representate legítimo del pueblo palestino y se dio la oportunidad de crear la Autoridad Nacional Palestina, entre otras cosas. Meretz fue muy central en ese acuerdo que fue librado por Shimon Pérez y por Isaac Rabin –el primer ministro que fue asesinado por un terrorista judío en 1995-. En ese momento Meretz logró imponer, con 12 escaños en el parlamento, su filosofía de vida respecto al conflicto, que es básicamente el reconocimiento del derecho absoluto de autodeterminación del pueblo palestino, el regreso a líneas defendibles del año 67, con los cambios territoriales necesarios para poder expresar los cambios demográficos, una relación económica profunda entre Israel y el Estado palestino, y por otro lado una demanda a los palestinos de declarar el cese del conflicto y cambiar algunos parámetros dentro de su educación -porque su educación actualmente no podríamos llamarla pro paz-, que el Estado palestino sea desarmado a nivel de ejército, para que otorgue la tranquilidad a Israel de que no va a estar en riesgo. Esta es la posición que sostiene Meretz hace muchísimos años. En cierta manera, cuando se rompieron los acuerdos después del asesinato de Rabin y el fracaso de los tratados de Camp David entre Yasser Arafat y Ehud Barak, también en ese momento el Meretz estuvo en el centro de otra movilización frente al proceso de paz que se llamó los acuerdos de Ginebra, del diálogo entre israelíes y palestinos, y se incluyó por primera vez en un documento oficial la posibilidad de un intercambio territorial, sabiendo que había un punto neurálgico que es Jerusalén. Evidentemente, Jerusalén es una ciudad unificada desde lo afectivo para el pueblo judío, el pueblo judío la ve como una ciudad entera, pero de todas maneras políticamente hay que encontrar un camino a una soberanía mixta israelí-palestina, o a una posible división entre Israel y Palestina, porque la realidad es que la ciudad a nivel afectivo, simbólico y religioso, es indivisible. El embajador israelí en Colombia decía que una de las exigencias de Israel en el proceso de paz es ser reconocido como Estado judío, pero en ese país hay una multitud de etnias y religiones. ¿Qué implicaría que Israel sea reconocido como Estado judío? Primero, lo que la democracia dice hoy es que Israel es un Estado judío democrático, en el cual se tratan de reducir de la mejor manera las posibles contradicciones que existen en el terreno. Nosotros no necesitamos reconocimiento de nadie para ser un Estado judío. Por supuesto que Israel va a seguir siendo un Estado judío y democrático en tanto finalice con la ocupación en Judea y Samaria y no ponga en riesgo a nivel demográfico su soberanía democrática. Es justamente esta situación de ocupación la que nos pone en un conflicto que nos lleva a tener, por un lado, ciudadanos de segunda clase en Judea y Samaria, que no gocen de derechos políticos. Esta situación también nos podría llevar a largo plazo a que, si se dan derechos civiles democráticos a todo el mundo, se pierda el carácter judío de Israel, que es necesario para el pueblo judío, que después de 2000 años de cierta manera logró ubicarse en un lugar propio y desarrollarse. La mesa de negociaciones nos quiere llevar a que se analicen todos los pros y los contras y se llegue a un acuerdo de paz que divida a esta tierra para las dos naciones, y que podamos pasar de este estado bélico de facto en el que vivimos a uno más tranquilo, esperando que los vecinos –ahora hay conflictos en Egipto y Siria- se estabilicen. La posición oficial del gobierno israelí es que la prioridad para avanzar en el proceso no debe ser desmantelar los asentamientos, sino garantizar la seguridad. ¿Desde la comprensión del Meretz la prioridad es acabar con la ocupación? Llegar a un acuerdo que incluye finalizar con la ocupación y asimismo finalizar con las demandas palestinas. No hablamos de algo unilateral sino de una negociación que tiene que incluir varios factores: refugiados, agua, tierra, cultura, educación. Estamos hablando de algo complejo. Un acuerdo de paz que se firme no va a ser el fin del proceso, sino el principio de un proceso en el que cada zona se pueda ver beneficiada. Nosotros no hablamos ni siquiera de Gaza. Gaza está en manos de terroristas de Hamás. Soy miembro de un kibutz en el sur a 11 km de la Franja de Gaza. La situación de la población de Gaza es que son cautivos de un régimen terrorista y la razón por la que están tan bloqueados reside en que son muy peligrosos para la población israelí que está alrededor de ellos. Pero también para Gaza se necesita una solución. Solución que fue negada por los propios palestinos y los egipcios en el pasado. Usted habla usando el término ocupación. Muchos de los partidos ultranacionalistas no usan ese término por la resonancia que tiene en el derecho internacional. Además del Meretz, ¿Qué otros partidos hablan de ocupación israelí en Palestina? Básicamente los partidos árabes-israelíes y algunas franjas intelectuales dentro de Israel. Ahora, es complejo el asunto, cuando estamos hablando de la nación, de la patria, de la tierra, etc, estamos hablando de zonas que no son extrañas a la sensación de pertenencia del pueblo judío. La sensación pertenencia del pueblo judío para la ciudad palestina de Hebrón, como la ciudad de Nablus, no es menor que su sensación con ciudades nuevas en Israel como Tel Aviv o Haifa, pero de todas maneras no estamos hablando de ejercer un derecho bíblico y eso es lo que hace la gran diferencia. Yo sí hablo de ocupación, primero que todo porque hasta 1947, que se determinó la partición, no era clara la división de esta tierra. En 1949, cuando se determinó el armisticio, más o menos se definió el mapa, y en 1967 en la Guerra de los Seis días Israel ocupó esas zonas, no solo en el sentido del territorio sino también en el de poblaciones. Hablamos de una población palestina en su gran mayoría refugiada, por eso no lo digo por extremizar mi discurso, pero sí uso la palabra ocupación, que es pertinente al tema. Por el otro lado, debo decir que los palestinos no han perdido una oportunidad de perder oportunidades, en ese sentido esperemos que las negociaciones se estén abriendo ahora con un realismo político mayor por parte del liderazgo renovado de la ANP. Esperemos que sea un diálogo más realista, porque ellos también tienen que renunciar a sueños. Yo uso este cliché: para que los dos pueblos puedan dormir en paz van a tener que renunciar a parte de sus sueños. Creo que el sueño al que los palestinos tendrán que renunciar es lo que ellos llaman el derecho al retorno. El derecho al retorno transforma el conflicto irresuelto. El pensamiento de que alguien tenga las llaves una casa en Haifa y las muestre, puede ser un buen símbolo para explicar su punto, pero en la real política no se va a dar el retorno. Parece un gesto muy ambiguo que por un lado el gobierno israelí libere presos palestinos y por el otro impulse más asentamientos ilegales. ¿Cómo debemos entender ese gesto de Netanyahu? Netanyahu está en su tercera administración como primer ministro y debe estar ante la disyuntiva de seguir siendo un político o transformarse en un estadista. Serían tres personas que han estado ante esa disyuntiva: Menagen Benim, quien hizo el acuerdo de paz con Egipto renunciando a la península del Sinaí hasta el último grano de arena. Isaac Rabin, quien a pesar de haber sido comandante en jefe del ejército en la guerra de 1967 y ser considerado un halcón, llegó el momento en el que dijo que la única manera de solucionar los problemas de la sociedad israelí, es por medio de negociaciones con la OLP. El tercero fue Ariel Sharon, que ante la imposibilidad de manejar un diálogo se retiró unilateralmente de la Franja de Gaza, hoy no hay un solo judío en la Franja de Gaza. Creo que Netanyahu está ante esa disyuntiva de seguir siendo el político israelí que logró estirar el tiempo de tal manera que no ocurra nada, o transformarse en un estadista y pasar a la historia como la persona que llevó al estado de Israel a un acuerdo. Ese va a ser el juicio de la historia para Netanyahu. Me parece que las negociaciones son sinceras. El Meretz ha declarado que somos oposición en las políticas económicas, en las políticas que impulsan la ocupación, somos oposición a la situación de asentamientos, a que hayan barreras, a que hayan leyes no necesariamente democráticas en Israel, pero respecto al tema de la paz siempre vamos a estar a favor y a apoyar a Netanyahu o cualquier otro régimen que nos lleve por ese camino.

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Por qué Israel es la víctima y los árabes indefendibles a
Por qué Israel es la víctima y los árabes indefendibles a
InfoporAnónimo4/1/2014

Por qué Israel es la víctima y los árabes los indefendibles agresores David Horowitz 1. El problema judío y su "solución" El sionismo es un movimiento de liberación nacional, idéntico en la mayoría de los aspectos a los que los izquierdistas y progresistas de todo el mundo -casi con la única excepción de este caso- apoyan fervientemente. Lo excepcional de este caso también puede comprobarse en el otro extremo del espectro político. Conservadores como Patrick Buchanan se oponen a los movimientos de liberación nacional bajo la influencia del marxismo y comprometidos con los métodos violentos. Pero hacen una excepción con el de los palestinos en contra de los judíos. La oposición simultánea a una patria judía desde los dos extremos del espectro político identifica el problema para cuya solución nació el sionismo. El "problema judío" no es más que una forma de denominar el hecho de que los judíos son el grupo étnico más odiado y perseguido de la historia. Los fundadores sionistas creyeron que el odio contra los judíos era una consecuencia directa de su condición apátrida. En tanto los judíos fueran extranjeros en toda sociedad donde se alojaran, ellos serían vistos siempre como intrusos, su lealtad estaría bajo sospecha y la persecución continuaría. Fue el caso del capitán Alfred Dreyfus, a quien los antisemitas franceses acusaron falsamente de espionaje y que fue juzgado en Francia por traición en el siglo XIX. Theodore Herzl un judío occidentalizado que fue testigo del montaje contra Dreyfus en París, pasó a liderar el movimiento sionista. Herzl y otros fundadores sionistas creyeron que si los judíos tuvieran una nación propia, ello bastaría para "normalizar" su condición en la comunidad de naciones. Los judíos habían carecido de un estado propio desde el principio de la diáspora, cuando los romanos los expulsaron de Judea, al oeste de río Jordán hace unos 2.000 años. Los sionistas creían que una vez que los judíos obtuvieran una patria -la propia Judea parecía el lugar más lógico- y fueran de nuevo como el resto de los pueblos, la venenosa raíz del antisemitismo se marchitaría y el problema judío acabaría por desaparecer. Pero he aquí lo que en realidad sucedió. 2. Los comienzos En los años 20, en sus últimas actuaciones como vencedores de la Primera Guerra Mundial, los británicos y los franceses crearon los estados que ahora componen Oriente Medio a partir de las cenizas de su adversario derrotado, el Imperio Otomano. En una región que los turcos habían dominado durante varios siglos, Gran Bretaña y Francia trazaron las fronteras de Siria, Líbano e Irak. Previamente, los Británicos habían prometido a los sionistas judíos que podrían establecer un "hogar nacional" en la porción del área que aún quedaba sin asignar, conocida como el Mandato de Palestina. Pero en 1921, los británicos separaron el 80 por ciento del Mandato, al este del río Jordán, y crearon el reino árabe de "Transjordania". Fue creado para el rey árabe Abdulá, que había sido derrotado en las guerras tribales de la península arábiga y carecía de trono. La tribu de Abdulá era la Hachemita, mientras que la inmensa mayoría de sus súbditos iban a ser árabes palestinos. El territorio que aún quedaba del Mandato Palestino original -la zona entre el río Jordán y el mar Mediterráneo- estaba habitado tanto por palestinos como por judíos. De hecho, los judíos habían vivido en esa zona ininterrumpidamente desde hacía 3.700 años, incluso después de que los romanos destruyeran su estado en Judea en el año 70 dC. Los árabes en Palestina se convirtieron por primera vez en el grupo de población dominante en el siglo VII dC a raíz de las invasiones musulmanas. Eran principalmente nómadas que no tenían una lengua o una cultura que los distinguiera del resto de los árabes. En todo ese tiempo, nunca intentaron crear un estado palestino independiente, bien al este o al oeste del Jordán, y jamás llegó éste a existir. En 1948, a petición de los judíos que vivían en Palestina, las Naciones Unidas acordaron el reparto de la cuarta parte que aún quedaba del mandato original para hacer posible una patria judía. De acuerdo con el plan de la partición, los árabes obtuvieron los antiguos territorios judíos de Judea y Samaria. A los judíos les correspondieron tres franjas de territorios sin conexión entre sí, situados entre el Mediterráneo y el desierto del Sinaí. También se les concedió parte de Jerusalén, su ciudad santa, aunque aislada de las franjas de territorio que les habían correspondido, rodeada de territorios árabes y bajo control internacional. El sesenta por ciento de las tierras asignadas a los judíos se encontraban en el desierto del Negev. A partir de unos territorios tan poco prometedores, los judíos crearon un nuevo estado, Israel, en 1948. Por estas fechas ni siquiera existía la idea de una nación palestina o de un movimiento para crearla. Cuando nació el estado de Israel, los árabes palestinos ocupaban aproximadamente el 90 por ciento del mandato original de Palestina no sólo en Transjordania y en la zona de partición de las Naciones Unidas, sino también dentro del nuevo estado de Israel. Había 800.000 árabes viviendo en Israel junto a 1,2 millones de judíos. Además, los judíos tenían prohibido instalarse en las 35.000 millas cuadradas de la Transjordania palestina, que recibió en adelante el nombre de "Jordania". Mapa de Israel y el mundo árabe La población árabe que habitaba en las franjas correspondientes a Israel se había triplicado con creces desde que los sionistas comenzaron a asentarse en la región en la década de 1880. La razón de este incremento era que los colonos judíos habían traído con ellos el desarrollo industrial y agrícola, lo que atrajo a los inmigrantes árabes hacia lo que antes había sido una zona deprimida y escasamente poblada. Si los árabes palestinos hubieran estado dispuestos a aceptar este arreglo, en virtud del cual recibían el 90 por ciento de la tierra del Mandato de Palestina y por el que se beneficiaban de la industria, de la iniciativa y de la democracia política que los judíos trajeron a la región, no habría existido ningún conflicto en Oriente Medio. Pero no fue así. En lugar de ello, la liga árabe -que representaba a cinco estados árabes vecinos- declaró la guerra a Israel el mismo día de su creación, y cinco ejércitos árabes invadieron las franjas de territorio asignadas a Israel con el objeto de destruir el naciente estado judío. Durante la lucha, según el mediador de la ONU en la zona, unos 472.000 árabes abandonaron sus hogares huyendo del peligro. Planeaban volver después de una victoria árabe y la destrucción del estado judío. Pero los judíos -muchos de ellos supervivientes del reciente Holocausto- se negaron a ser derrotados. En lugar de ello, rechazaron a los cinco ejércitos árabes que habían invadido sus territorios. Pero, con todo, eso no trajo la paz. Aunque sus ejércitos fueron vencidos, los estados árabes estaban decididos a continuar su campaña de destrucción permaneciendo formalmente en guerra con el estado israelí. Después de la derrota de los ejércitos árabes, los palestinos que vivían en la zona árabe de la partición de la ONU no intentaron crear un estado propio. En lugar de ello, Jordania se anexionó en 1950 los territorios árabes al oeste del Jordán. 3. Refugiados: judíos y árabes Como resultado de la anexión y de la continuación del estado de guerra, los refugiados árabes que habían huido de los territorios israelíes no volvieron. Había un flujo de refugiados hacia Israel, pero era de judíos que habían sido expulsados de los países árabes. En todo Oriente Medio, los judíos fueron forzados a abandonar las tierras donde habían vivido durante siglos. Aunque Israel era un área geográfica minúscula y un estado balbuciente, su gobierno acogió y instaló a los 600.000 refugiados judíos procedentes de los países árabes. Al mismo tiempo, los judíos retomaron su tarea de crear una nueva nación en lo que ahora era una sola franja de tierra. Israel había anexado una pequeña porción de territorio para hacer su estado defendible, incluyendo un corredor de acceso a Jerusalén. En los años que siguieron, los israelíes hicieron florecer el desierto. Construyeron la única economía industrializada en todo Oriente Medio. Forjaron la única democracia liberal de la zona. Trataron bien a los árabes que permanecían en el territorio de Israel. A día de hoy, la gran minoría árabe del estado de Israel tiene más derechos y privilegios que cualquier otra población árabe en Oriente Medio. Esto es especialmente cierto respecto de los árabes que viven bajo la corrupta dictadura de Yasser Arafat, la Autoridad Nacional Palestina que administra hoy Cisjordania y la franja de Gaza, la cual no reconoce a sus súbditos derechos humanos elementales. En 1997, en un arranque de resentimiento contra los acuerdos de Oslo, el portavoz palestino Edward Said confesó esto mismo, llamando a Arafat "nuestro papa Doc" -por el sádico dictador de Haití- y quejándose de que había "una ausencia total de justicia y Estado de derecho en las zonas bajo control palestino". Se dice que la causa del actual conflicto de Oriente Medio son los "territorios ocupados" -Cisjordania y la franja de Gaza- y la negativa de Israel a "devolverlos". Pero durante los primeros veinte años del conflicto árabe-israelí, Israel no controlaba Cisjordania. En 1950, cuando Jordania se anexionó este territorio, no hubo ultraje alguno a la causa árabe. Ni tampoco por ello se solucionó el conflicto. La razón por la que no hubo protestas árabes acerca de la anexión de Cisjordania fue porque la mayoría étnica de Jordania está compuesta de árabes palestinos. Por otro lado, la minoría hachemita gobernante no reconoce derechos civiles a los palestinos de Jordania. Y a pesar de este hecho, en los años posteriores a la anexión, los palestinos no exhibieron ningún interés en la "autodeterminación" respecto de la monarquía hachemita. Es solamente la presencia de judíos, al parecer, lo que incita esta demanda. La idea de que el conflicto actual gira en torno a los "territorios ocupados" es solamente una de las grandes falacias propaladas por los árabes -hoy ampliamente aceptada- que ha tergiversado la historia de las guerras árabe-israelíes. 4. Las guerras árabes contra Israel En 1967, Egipto, Siria y Jordania atacaron a Israel por segunda vez, y de nuevo fueron derrotadas. Fue entonces cuando Israel tomó el control sobre Cisjordania y la franja de Gaza, así como también el desierto del Sinaí, rico en petróleo. Israel tenía todo el derecho a anexionarse estos territorios capturados a los agresores, como acostumbran a hacer las naciones en estos casos desde tiempo inmemorial; procedimiento por el que, de hecho, nacieron Siria, Líbano, Irak y Jordania. Pero Israel no hizo tal cosa. Tampoco, por otra parte, retiró sus tropas ni renunció al control de esos territorios. La razón era que los agresores árabes se negaron de nuevo a firmar la paz. Siguieron considerándose en guerra con Israel, una amenaza que ningún gobierno israelí podría permitirse ignorar. En aquella época, Israel era un país de 2 o 3 millones de habitantes rodeados por enemigos declarados cuya población conjunta superaba los 100 millones de personas. Geográficamente, Israel era tan pequeño que en algunos de sus puntos apenas había diez millas de frontera a frontera. Ningún gobierno israelí responsable podía renunciar a un colchón territorial mientras que sus hostiles vecinos se consideraran formalmente en guerra. Ésta es la realidad de la que emana el conflicto de Oriente Medio. En 1973, seis años después de la segunda guerra árabe contra los judíos, los ejércitos árabes atacaron otra vez Israel. El ataque fue conducido por Siria y Egipto, incitados por Irak, Libia, Arabia Saudita, Kuwait y otros cinco países que proporcionaron ayuda militar a los agresores, incluida una división iraquí de 18.000 hombres. Israel derrotó otra vez las fuerzas árabes. Después, Egipto -y solamente Egipto- se avino a negociar la paz formalmente. La paz fue firmada por el presidente egipcio Anwar el Sadat, que fue asesinado posteriormente por los radicales islámicos, pagando su visión de Estado con la vida. Sadat es uno de tres líderes árabes asesinados por otros árabes por firmar la paz con los judíos. En virtud de los acuerdos de Camp David que Sadat firmó, Israel devolvió a Egipto todo el Sinaí con sus riquezas petrolíferas. Este acto demostró fehacientemente que la solución al conflicto de Oriente Medio estaba al alcance de la mano. Sólo era necesaria la buena voluntad de los árabes para llegar a un acuerdo. El conflicto de Oriente Medio no gira, pues, en torno a los territorios ocupados por Israel, sino en torno a la negativa de los árabes a firmar la paz con Israel, la cual es un subproducto inevitable de su deseo de destruir el Estado judío. 5. La autodeterminación no forma parte de los planes árabes Los palestinos y sus partidarios también afirman que el conflicto árabe-israelí nace del vivo deseo de los palestinos, denegado por Israel, de tener un estado propio. Esto también es falso. La Organización para la Liberación de Palestina (OLP) fue creada en 1964, dieciséis años después de la fundación de Israel y de la primera guerra anti-israelí. La OLP fue creada, no cuando Cisjordania se hallaba bajo control israelí, sino cuando era parte de Jordania. Sin embargo, la OLP no fue creada para que los palestinos pudieran alcanzar la autodeterminación en Jordania, que abarcaba en ese momento el 90 por ciento del Mandato original de Palestina. El propósito expreso de la OLP, en las palabras de sus propios líderes, era "expulsar a los judíos al mar". El estatuto oficial de la OLP hacía referencia a la "invasión sionista", declaraba que los judíos de Israel eran "no una nacionalidad independiente", calificaba al sionismo como "racista" y "fascista", exhortaba a la "la liquidación de la presencia sionista" y especificaba que la "lucha armada es la única manera de liberar Palestina". En suma, la "liberación" requería la destrucción del estado judío. Además, la OLP ni siquiera fue creada por palestinos, sino por la liga árabe -los dictadores corruptos de Oriente Medio que habían intentado destruir Israel por la fuerza militar en 1948, en 1967 y de nuevo en 1973-. Durante treinta años, la OLP siguió manteniendo su exhortación a destruir de Israel. Pero a mediados de los 90, bajo la enorme presión internacional que siguió a los acuerdos de Oslo en 1993, el líder de la OLP, Yasser Arafat, eliminó esa cláusula, asegurando mientras tanto a sus seguidores que se trataba de un compromiso necesario que no alteraba las metas del movimiento. Lo hizo de forma explícita, y también citando un precedente histórico en el cual el profeta Mahoma acordó insinceramente una paz con sus enemigos para ganar tiempo y reclutar las fuerzas con las que se proponía destruirlos. 6. El afán de destruir Israel El conflicto de Oriente Medio no tiene que ver con una colisión de derechos. Se trata de un intento de los árabes, prolongado durante más de cincuenta años, para destruir el estado judío, de la negativa de los estados árabes en general y de los árabes palestinos en particular a aceptar la existencia de Israel Si los árabes estuvieran dispuestos a reconocer a Israel, no habría territorios ocupados y existiría un estado palestino. Incluso durante proceso de la paz de "Oslo" -cuando la Organización para la Liberación de Palestina pretendió reconocer la existencia de Israel y los judíos, por tanto, permitieron la creación el "Autoridad Nacional Palestina"- estaba claro que la meta de la OLP era la destrucción de Israel, no sólo porque su líder invocara el engaño del profeta Mahoma. El propósito palestino de destruir Israel está perfectamente claro en su nueva exigencia del "derecho al retorno" a Israel de "5 millones" de árabes. La cifra de 5 millones de refugiados que deben volver a Israel es más de diez veces superior al número de árabes que realmente abandonaron en 1948 los territorios judíos del Mandato británico. Además de absurda, esta nueva demanda tiene varios aspectos que revelan la agenda genocida que los palestinos reservan para los judíos. El primero es que el "derecho al retorno" es en sí mismo una burla intencionada a la principal razón de la existencia de Israel -el hecho de que ningún país ofreció refugio a los judíos que huyeron del programa de exterminación de Hitler durante la Segunda Guerra Mundial-. Es sólo a causa de que el mundo dio la espalda a los judíos cuando su supervivencia estaba en juego por lo que el estado de Israel concede un "derecho al retorno" a todo judío que lo solicite. El Gran Mufti de Jerusalén con Hitler No hay ninguna amenaza genocida contra los árabes, tampoco les falta apoyo económico y militar internacional, ni existe "diáspora palestina" de ninguna clase (aunque los palestinos se han apropiado cínicamente del mismo término para describir la crítica situación en que ellos mismos se han colocado). El hecho de que muchos árabes, incluyendo el líder espiritual palestino -el Gran Mufti de Jerusalén- apoyaran la "solución final" de Hitler no hace sino incrementar la magnitud del insulto, agravado aún más por el hecho de que el 90 por ciento de los palestinos que hoy viven en Gaza y Cisjordania jamás vivieron un solo día de sus vidas en territorio de Israel. La demanda de un "derecho de la vuelta" es, pues, poco menos que una descarada manifestación de desprecio hacia los judíos y sus sufrimientos a través de la Historia. Y lo que es más importante, se trata de una expresión de desprecio hacia la misma idea de un estado judío. La incorporación de cinco millones de árabes en Israel pondría a los judíos en situación de minoría permanente en su propio país, y significaría el fin de Israel. Los árabes lo saben perfectamente, y esa es la razón por la que la han convertido en una exigencia fundamental. Se trata, tan sólo, de un caso más de la mala fe que en general el bando árabe ha manifestado en cada capítulo de estos trágicos sucesos. Posiblemente la expresión más llamativa de esta mala fe de los árabes es el deplorable tratamiento que brindan a los refugiados y la negativa, durante medio siglo, a realojarlos o a aliviar su situación, incluso durante los años en que estuvieron bajo el dominio de Jordania. Mientras que Israel hacía florecer el desierto y realojaba a 600.000 refugiados judíos procedentes de estados árabes y construía una democracia industrial próspera en los territorios que le fueron asignados, los árabes se ocupaban en asegurarse de que sus refugiados permanecieran en minúsculos campos en Cisjordania y Gaza indefensos, sin derechos y en condiciones paupérrimas. Hoy, cincuenta años después de la primera guerra árabe contra Israel, hay 59 de esos campos y 3,7 millones de "refugiados" registrados por la ONU. A pesar de la ayuda económica de las Naciones Unidas y del propio Israel, a pesar de la abundancia de petróleo de los reinos árabes, los líderes árabes se han negado a hacer esfuerzo alguno para sacar a los refugiados de sus miserables campos o para acometer inversiones económicas que alivien su situación. Existen actualmente 22 estados árabes que podrían proporcionar hogares para una población del mismo origen étnico y que habla la misma lengua árabe. Pero el único que permite que los árabes palestinos adquieran la nacionalidad es Jordania. Y el único estado que los palestinos ambicionan es Israel. 7. La política del resentimiento y del odio La negativa a abordar la situación de los refugiados palestinos es -y ha sido siempre- una política árabe intencionada, cuyo objetivo es mantener a los palestinos en estado de desesperación para incitar su odio hacia Israel y provocar guerras. Para no dejar nada al azar, las mezquitas y las escuelas árabes en general -y las de los palestinos en particular- predican y enseñan todos los días el odio a los judíos. En las escuelas primarias palestinas incluso se enseña a los niños a cantar "muerte a los judíos paganos" en las aulas cuando aprenden a leer. No hay que olvidar que estas políticas paralelas de la pauperización (de los árabes palestinos) y del odio (hacia los judíos) tienen lugar sin que medie protesta alguna por parte de ningún sector de la sociedad palestina o árabe. En sí mismo, esto dice muchísimo sobre la naturaleza del conflicto en Oriente Medio. Todas las guerras -sobre todo si se han prolongado por espacio de cincuenta años- producen injusticias y víctimas en ambos lados, y esta guerra no es la excepción. Muchas son las víctimas individuales, tanto palestinas como judías, tal y como puede apreciarse en los noticiarios de cada noche. Pero no puede hablarse de injusticia contra el pueblo palestino, pues en todo caso se trata de un agravio que ellos mismos se han infligido a sí mismos, producto de la xenofobia, del resentimiento y de la explotación que los árabes han practicado con su propia gente; así como de su evidente incapacidad para ser generosos y tolerantes con quienes no son árabes. Mientras que Israel es una sociedad abierta, democrática y multiétnica que incluye a una gran minoría árabe que goza de derechos civiles y políticos, la Autoridad Palestina es un estado intolerante, antidemocrático, monolítico y policial, con un líder dictatorial cuya letal carrera dura ya 37 años. Cualquier observador razonable puede advertir que la causa de las actitudes repugnantes, los métodos criminales y las metas deshonestas del movimiento de liberación de Palestina tiene su origen en el odio a los judíos y en el resentimiento del moderno Occidente democrático. Puesto que no había nación palestina antes de la creación de Israel, y puesto que los palestinos se consideraban a sí mismos simplemente como árabes y a su tierra como parte de Siria, no es sorprendente que muchos de los principales creadores de la OLP ni siquiera vivieran en el Mandato de Palestina antes de la creación de Israel; menos aún en la franja, mayormente desértica, que fue asignada a los judíos. Edward Said, el principal portavoz intelectual de la causa palestina, creció en una familia que decidió asentarse en Egipto y en Estados Unidos. Yasser Arafat nació en Egipto. Los mismos estados árabes que dicen estar ultrajados por el tratamiento que los judíos dan a los palestinos, tratan a sus propias poblaciones árabes mucho peor de lo que los árabes son tratados en Israel, al tiempo que también callan acerca de la mayoría palestina que vive en Jordania sin derechos civiles. En 1970, el rey Hussein de Jordania masacró a millares de militantes de la OLP. Pero la OLP no exige el derrocamiento de la monarquía hachemita de Jordania ni dedica a ella su odio. Lo reserva para los judíos. Es más, se trata de un odio cada vez más mortal. Hoy, el 70 por ciento de los árabes de Cisjordania y Gaza aprueban que mujeres y niños se suiciden convirtiéndose en bombas humanas si las víctimas son judías. No existe movimiento alguno por una "paz inmediata", al contrario que Israel, donde los partidarios de hacer concesiones a la exigencias árabes en nombre de la paz son una fuerza política formidable. No hay ningún portavoz árabe que hable a favor de los derechos de los judíos y denuncie sus sufrimientos, pero hay cientos de miles de judíos en Israel -y en todo el mundo- que sí piden "justicia" para los palestinos. ¿Cómo pueden los judíos esperar justicia de una gente que, en su conjunto, ni siquiera los considera como seres humanos? 8. Una paz falsa El proceso de paz de Oslo, iniciado en 1993, se basó en el compromiso de ambas partes de renunciar a la violencia como medio para resolver su conflicto. Pero los palestinos nunca han renunciado a la violencia, y en el año 2000 lanzaron oficialmente una nueva intifada contra Israel que abortó el proceso de paz. De hecho, durante el proceso de paz -entre 1993 y 1999- tuvieron lugar alrededor de 4.000 actos terroristas cometidos por palestinos, que causaron la muerte a mas de 1.000 israelíes -una cifra superior a la de los últimos 25 años en conjunto. En cambio, durante ese mismo periodo, los israelíes ansiaban tanto la paz que respondieron a esos asesinatos otorgando a los palestinos un gobierno autónomo en Cisjordania y Palestina, una "policía" de 40.000 hombres armados y el 95 por ciento del territorio que sus negociadores exigían. Esta generosidad israelí fue recompensada con el rechazo de la paz, con atentados suicidas en discotecas y centros comerciales abarrotados, con una efusión de odio racial y con una nueva declaración de guerra. Lo cierto es que los palestinos rompieron los acuerdos de Oslo precisamente a causa de la generosidad israelí, porque el gobierno de Ehud Barak ofreció satisfacer el 95 por ciento de sus peticiones, incluido el control de algunas zonas de Jerusalén -una posibilidad antaño impensable-. Estas concesiones hicieron a Arafat enfrentarse al único resultado que el no deseaba: la paz con Israel. La paz sin la destrucción del "ente judío." Arafat expresó su rechazó a estas concesiones israelíes con una nueva explosión de violencia antijudía, a la que dio el engañoso nombre de "Intifada de Al-Aksa" por la mezquita que está situada en la explanada del Templo. Su nueva jihad recibió el nombre de este lugar sagrado de los musulmanes para crear la ilusión de que el origen de la intifada estaba, no en su ruptura unilateral del proceso de paz de Oslo, sino en la visita de Ariel Sharon a la explanada de las mezquitas. Meses después de que comenzara la nueva intifada, la propia Autoridad Palestina reconoció que ésta no era sino otra de las mentiras de Arafat. De hecho, la intifada había sido planeada unos meses antes de la visita de Sharon como el siguiente paso al rechazo del acuerdo de Oslo. En palabras de Imad Faluji, el ministro de comunicaciones de la Autoridad Palestina, "[la sublevación] había sido planeada desde el regreso del presidente Arafat de Camp David, cuando dejó con dos palmos de narices al anterior presidente de EEUU rechazando las condiciones americanas". La Comisión Mitchell, dirigida por el ex senador de los EEUU George Mitchell para investigar los hechos, llegó a la misma conclusión: "no fue la visita de Sharon lo que provocó la intifada de Al-Aksa". 9. Distinciones morales Para analizar el callejón sin salida de Oriente Medio es importante prestar atención a las diferencias que en el orden moral revelan las acciones de los dos bandos. Cuando un desequilibrado judío entra en una mezquita para matar a los que allí rezan (sucedió en una sola ocasión), actúa en solitario y recibe la condena tanto del gobierno israelí como de los judíos de dentro y fuera Israel, recayendo sobre él todo el peso de la ley israelí. Pero cuando un joven árabe entra en una discoteca llena de adolescentes, en un centro comercial o en un autobús abarrotado de mujeres y niños y se suicida volando consigo a personas inocentes (lo que sucede con frecuencia), se trata de alguien que ha sido entrenado y enviado por un miembro de la OLP o de la Autoridad Palestina; Yasser Arafat le elogia oficialmente como héroe; la Autoridad de Palestina da dinero a su madre y sus vecinos árabes rinden honores al hogar que produjo un "mártir para Alá". El movimiento de liberación palestino es el primero que eleva la matanza de niños -los suyos y los del enemigo- a la categoría de vocación religiosa y de estrategia al servicio de su causa. No sólo son moralmente repugnantes los métodos del movimiento de liberación palestino. La misma causa palestina es en sí misma inmoral. El "problema palestino" es un problema creado por los árabes, y sólo ellos pueden solucionarlo. En Jordania, los palestinos tienen ya un estado en el cual son una mayoría, pero éste les niega la autodeterminación. ¿Por qué no es Jordania el objeto de la lucha de "liberación" palestina? La única respuesta posible es porque no está gobernado por judíos. Existe una famosa "línea verde" que marca el límite entre Israel y sus vecinos árabes. Esa línea verde (de envidia) es también la línea maestra para entender cuál es el verdadero problema en Oriente Medio. Es verde porque las plantas crecen en el desierto en el lado israelí pero no en el lado árabe. Los judíos obtuvieron una franja de tierra sin petróleo, y crearon riqueza y vida abundante en todas sus variadas formas. Los árabes obtuvieron nueve veces más de tierra cultivable, pero todo lo que han hecho con ella es sentarse sobre su aridez y fomentar la pobreza, el resentimiento y el odio de sus habitantes. Además de esto, han creado y perfeccionado el terrorismo más vil e inhumano que jamás se haya visto: los atentados suicidas contra la población civil. De hecho, los palestinos son una comunidad de terroristas suicidas: desean la destrucción de Israel más que disfrutar de una vida mejor. Si un estado-nación es todo lo que los palestinos desean, Jordania sería la solución (colmaría el 95 por ciento de sus demandas). Pero los palestinos también desean destruir Israel. Esto es moralmente execrable. Es la resurrección del virus nazi. Sin embargo, la causa palestina recibe el apoyo generalizado de la comunidad internacional, con la única excepción de los Estados Unidos (y, en menor medida, de Gran Bretaña). Es precisamente porque los palestinos desean destruir el estado que los judíos han creado -y porque matan judíos- por lo que gozan de credibilidad internacional y de una ayuda que, en otro caso, sería inexplicable. 10. De nuevo el problema judío Es esta resistencia internacional a la causa de la supervivencia judía, la persistencia del odio generalizado hacia los judíos, lo que, en último término, refuta la esperanza sionista de una solución al "problema judío". La creación de Israel es la historia de un impresionante logro humano. Pero la guerra permanente para destruirlo socava la idea sionista original. Más de cincuenta años después de la creación de Israel, los judíos siguen siendo el grupo étnico más odiado del mundo. Los radicales islámicos desean destruir Israel, pero también lo desean los musulmanes moderados. Para los judíos de Oriente Medio, el actual conflicto es una lucha a vida o la muerte, aunque todos los gobiernos presentes en las Naciones Unidas, con la excepción de los Estados Unidos y, a veces, Gran Bretaña, votan en contra de Israel, que se enfrenta a un enemigo terrorista que no respeta la vida o los derechos de los judíos. Después de que Al Qaeda atacara las torres gemelas, el embajador francés en el Reino Unido se quejaba de que el mundo entero se hallaba en peligro por culpa de "esa mierdosa nacioncilla", Israel. Esto causó un escándalo en Inglaterra, pero en ningún otro lugar más. Todo lo que separa a los judíos de Oriente Medio de un nuevo Holocausto es su propia valentía y pericia militar y el generoso y humanitario apoyo de los EEUU. Aunque, incluso en Estados Unidos, pueden verse canales de televisión como MSNBC o CNN donde se presenta a Ariel Sharon, un primer ministro elegido democráticamente, en plano de igualdad moral y política con Yasser Arafat, que es un dictador, un terrorista y un enemigo de los Estados Unidos. Puede verse esa misma equivalencia establecida entre la democracia israelí y la Autoridad Palestina, una entidad terrorista aliada de Al Qaeda y de Irak, enemigos de Estados Unidos. Durante la Guerra del Golfo, Israel fue leal aliado de América, mientras que Arafat y los palestinos apoyaron abiertamente al agresor, Saddam Hussein. Sin embargo, los dos gobiernos norteamericanos posteriores -tanto demócratas como republicanos- se afanaron por mantenerse "neutrales" en el conflicto de Oriente Medio y presionaron a Israel para que entrase en un suicida "proceso de paz" con un enemigo que busca su destrucción. Es sólo después del 11-S cuando los Estados Unidos ha acabado por reconocer que Arafat es un enemigo de la paz y un interlocutor inviable para una negociación. Los esfuerzos de los sionistas crearon una próspera democracia para los judíos de Israel (y también para el millón de árabes que viven en Israel), pero fracasaron en su objetivo de regularizar la situación del pueblo judío o de procurarles seguridad en un mundo que los odia. Desde el punto de vista del "problema judío", que Herzl y los fundadores del sionismo intentaron resolver, hoy es mejor ser judío en América que en Israel. Esta es una razón por la que no soy sionista sino un apasionado e inequívoco patriota americano. América es buena para los judíos como lo es también para cualquier otra minoría que acepte su contrato social. Pero también explica por qué soy un vehemente partidario de la supervivencia de Israel y por qué no tengo simpatía alguna por el bando palestino. Ni la tendré hasta que llegue el día en que pueda mirar a los ojos de los palestinos y ver algo distinto a ese anhelo homicida contra judíos como yo. David Horowitz es autor de numerosos libros entre los que se encuentra una autobiografía, Radical Son, que ha sido calificada como "la primera gran autobiografía de su generación", la cual relata su odisea desde el activismo radical hacia las posiciones que actualmente mantiene. Entre sus otros libros pueden citarse The Politics of Bad Faith (La política de la mala fe) y The Art of Political War (El arte de la guerra política). Este último fue calificado por Karl Rove, estratega político de la Casa Blanca, como "la guía perfecta para ganar en el campo de batalla de la política". F! http://www.ilustracionliberal.com/15/por-que-israel-es-la-victima-y-los-arabes-los-indefendibles-agresores-david-horowitz.html Israel, Estado judio, sionismo, palestina, gaza, cisjordania, historia, Estado de Israel, http://media-cdn.tripadvisor.com/media/photo-s/01/17/27/57/israel-flag.jpg

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En futbol más humilde árabes y judíos conviven en paz
En futbol más humilde árabes y judíos conviven en paz
InfoporAnónimo4/1/2014

En el futbol más humilde árabes y judíos conviven en paz por Gerardo Reyna Los programas de noticias se llenan hoy en día de notas sobre revueltas sociales, violencia, muertes, discriminación y problemas raciales. Un conflicto en particular lleva muchos años llenando miles páginas de periódicos y horas en radio y televisión por su complejidad y por que una solución que beneficie a todos los involucrados parece estar eternamente lejos, el conflicto árabe-israelí. Pero la violencia, los atentados terroristas por un lado y las reprimendas militares por el otro, no son la única realidad que se vive en el pequeño territorio que ocupa Israel. No toda la gente vive enfrentada y con el odio a flor de piel, existen muchas personas que buscan vivir en paz y el futbol más humilde les ayuda a acercarse a aquel que parece tan distinto pero que es más cercano de lo que se imagina. En los estadios más humildes, en esos que están a años luz de la majestuosidad de los recintos seis estrellas de la UEFA, dos jóvenes israelíes reencontraron al futbol que los enamoró de chicos y que la mercadotecnia y los millonarios se robaron. Armados inicialmente con cámaras fotográficas y respaldados con un equipo de producción con cámaras de video profesionales, Gad Salner y Vadim Tarasov han captado una realidad pacífica, tolerante, incluyente y de armonía entre árabes e israelíes, compitiendo, y disfrutando de la pasión del futbol. La Ciudad Deportiva habló en exclusiva con Gad para conocer las historias detrás de este proyecto fotográfico que nos presenta ese futbol humilde, el Kaduregel Shefel. Gad y Vadim, ingenieros en informática, se conocieron a los 18 años durante el servicio militar obligatorio que se extiende hasta los 21 años. Su inquietud por el futbol de las divisiones inferiores nació de la envidia, “en Israel todos tienen un equipo local al cual apoyan y además un equipo extranjero, Barcelona, Manchester United. Nosotros envidiábamos las ligas inferiores de Alemania o Inglaterra, eso nos daba envidia y fue así como inició el proyecto, queríamos explorar la pasión de esas ligas aquí en Israel”. Sin conocimientos de fotografía comenzaron a capturar esos momentos empujados por lo que Gad sostiene que es lo más importante tanto en el futbol, como en la vida. “En el futbol la única cosa que importa es la pasión, no siempre gana el mejor equipo pero sí el que lo desea más. Nosotros comenzamos con este proyecto sin ninguna experiencia, sólo con nuestra pasión”. Gad tiene 29 años y, por extraño que parezca, en ocasiones visita pequeños estadios para tomar fotografías vistiendo la camiseta de Chivas con el nombre de Ramón Morales en la espalda. Su pasión es evidente desde el momento en que comenzamos nuestra conversación. Por más de cuatro años han recorrido todo el territorio israelí. De las zonas desérticas del sur, al paisaje más amable del norte, pasando por los incontables estadios tanto en poblados judíos como en localidades árabes y beduinas. Los equipos pertenecientes a los asentamientos árabes son parte de la Federación Israelí de Futbol y compiten en igualdad con los equipos de origen judío en los mismos torneos. Desde la organización de los campeonatos inicia esa inclusión de las diversas culturas. Las barreras se diluyen dando paso a la convivencia. “Hemos encontrado cosas de la cultura árabe en poblados judíos y viceversa. El futbol es algo que acerca esas diferencias. Es algo fantástico de ver y muy poca gente sabe de ello”, comenta Gad. A pesar de lo que escuchamos, continúa la duda que asalta la mente de todas las personas al escuchar este relato: la violencia. Para resolver esta incertidumbre le preguntamos si ha presenciado algún episodio de violencia relacionado con la religión o el origen étnico durante los juegos de futbol dentro de la cancha o en las gradas. “Te parecerá sorprendente pero no. En las pláticas que damos en escuelas siempre surge esta pregunta, pero no, violencia nunca. De hecho nos sentimos mejor recibidos en los equipos árabes o beduinos. En un viaje a Umm, El Fahem, una ciudad árabe ubicada en la frontera entre Israel y Palestina, que es conocida por ser hostil, la policía israelí nos detuvo y pidió nuestras identificación porque creían que podíamos ser extremistas de derecha en busca de problemas. Esa ha sido la única ocasión en que nos hemos sentido incómodos o fuera de lugar. Siempre, siempre, nos hemos sentido bien recibidos y eso es gracias a la realidad de que judíos y árabes juegan juntos sin problema alguno. Por ejemplo, en un equipo beduino, el portero es un judío de origen ruso, y como esta anécdota existen miles de historias similares. Básicamente aquí todos somos inmigrantes, ya sea de Rusia, de Etiopía, de Rumania como mis padres, o como la familia de mi mujer, que su padre es de Irak y su madre de Escocia. Tenemos cientos de combinaciones diferentes con distintos orígenes. El futbol es una plataforma para compartir esa diversidad cultural. Cuando nos mezclamos judíos y árabes logramos una mayor diversidad cultural y eso es fantástico”. Gad lleva casado tres años con Neta. Para su fortuna, Neta lo comprende y apoya totalmente en su pasión por este futbol pobre en dinero pero rico en pasión. Su complicidad llega a tal grado que para su último cumpleaños planearon un viaje al norte del país para celebrar, y en el camino, su mujer lo sorprendió al llevarlo a ver un juego de una liga local. Ambas culturas se ven beneficiadas con el intercambio cultural. En la mayoría de las ocasiones los aficionados árabes escriben sus mensajes de apoyo en hebreo, incluso cuando se enfrenten dos equipos árabes en la cancha. El intercambio lingüístico ha sido constante desde hace muchos años, teniendo palabras que pasan de una lengua a otra. Así como han descubierto un intercambio cultural mayor al imaginado, Gad y Vadim han podido conocer rasgos de la cultura árabe palpables en el mundo del futbol modesto. Uno de ellos es el arraigo con su ciudad o pueblo y eso se traduce en su apoyo incondicional al equipo de su localidad. “En ciudades de 20 mil personas pueden haber cinco equipos y cada uno de ellos puede tener más aficionados que conjuntos de la liga premier nacional. Para una persona árabe lo más importante es su familia, su ciudad, y por eso su apoyo al equipo local es mas importante y apasionado”. Esa pasión de los seguidores árabes es tal, que equipos de cuarta división son capaces de congregar a varios cientos de aficionados. Cuando ganan un partido, sin necesidad de ser un juego importante, se ve gente en sus automóviles dando vueltas por el pueblo celebrando, y la fiesta puede durar toda la noche porque es algo muy, pero muy importante para ellos. La forma en que se vive el futbol en esta región y como la expresan los aficionados se parece más a nuestra forma de vivirlo, de lo que algunos imaginarían. “En la Liga Premier Israelí muchos equipos han adoptado canciones de las hinchadas argentinas, como el Dale Oh y otros. El uniforme de uno de los equipos más grandes, el Maccabi Tel Aviv, es azul y amarillo, así que sus aficionados han tomado cánticos de la gente de Boca. Su máximo rival juega de rojo, así que sus seguidores hicieron lo propio con las letras de River. Los equipos de las ligas inferiores toman canciones de los equipos de la premier local. Así que puedes escuchar en un estadio árabe de quinta división canciones tomadas del Hapoel Tel Aviv aunque no mantengan conexión alguna“. Gad y Vadim crecieron como cualquier otro chico aficionado al futbol, apoyando a equipos de la primer a división de su país a la vez que volteaban la mirada a las grandes ligas internacionales. En el caso de Gad, apoyó al Hapoel Rishon Lezion a nivel local, y al Derby County en Inglaterra. Vadim se hizo seguidor del Bney Yehuda, y en el extranjero repartió su afinidad entre el Nápoles, Liverpool y Atlético de Madrid. Sin embargo, Gad asegura que después de un tiempo ”esa afición se fue desvaneciendo a causa de la comercialización, la obsesión con los ratings televisivos, y demás factores de la globalización, los cuales hicieron que esa pasión desapareciera”. Adentrarse en el futbol modesto y pobre, les permite visitar estadios que les recuerdan una época en que las cosas eran más simples. Esto les devolvió la ilusión y el amor por el deporte. “Hay un estadio en el norte, en Majd El Krum, que es increíble. En la parte sur las tribunas son como jaulas, simples jaulas que ni siquiera son aptas para personas. En el lado norte, un buldózer sirve como grada para la gente; en el lado Este, un edificio sin terminar; y en el Oeste, una librería. En lugares y momentos como ése es cuando ves que la gente va a ver un juego de futbol, no porque sea lujoso y perfecto, sino por que es una pasión auténtica y todos se unen por dos horas sólo para ver un partido”. Rahat es otra ciudad que es conocida por ser un territorio peligroso y difícil. Antes de viajar a esta ciudad del sur, la gente les decía que estaban locos; que no iban a regresar de ahí. Paradójicamente es ahí donde Gad y Vadim se sienten mejor recibidos y se ha transformado en su lugar favorito. El espacio donde juega el Hapoel Rahat difícilmente se puede llamar estadio, “básicamente las tribunas son una montaña de rocas de un lado, y del otro lo conforma una explanada de cemento sin ninguna comodidad. De hecho, no venden entradas porque no saben cómo controlarlo porque es un terreno abierto. Es fantástico ir ahí”. En esa ciudad estigmatizada como peligrosa, y en ese estadio que parece todo menos un recinto deportivo, vivieron uno de los momentos más gratificantes a lo largo de sus viajes. “Fue fantástica la forma en que nos recibieron y la pasión que tienen por el futbol. Nos invitaron a pasar la noche y a unirnos a la fiesta de la ciudad. Cuando empezamos a hablar con la gente del club nos dijeron que tenían cuatro jugadores extranjeros, a lo que nosotros preguntamos sorprendidos cómo habían hecho para tener jugadores extranjeros en la quinta división. Nos respondieron que se habían expresado mal, que querían decir ¡jugadores judíos!, todos nos reímos, no era nada malo y nosotros entendimos el sentido de su comentario”. Los jugadores han sido otra fuente de historias y anécdotas de lo más diversas. La mayoría de ellos son amateurs por lo que conjugan una profesión distinta al futbol con la práctica de este deporte. Uno de los personajes que ellos definen como más “interesantes” es Omri Cohen. “Él es el capitán del Kfar Qassem, un equipo de una localidad árabe, y es el hombre más importante tanto en el campo como en el vestuario. El es un chico judío que de lunes a viernes lleva un jardín de niños en Tel Aviv”. Otro ejemplo de integración y de amor al deporte por igual. Otra anécdota interesante y cómica a la vez es la vivida con Yuri, portero de un equipo beduino que conquistó el campeonato de la quinta división. “El club organizó una celebración a la cual fuimos invitados. Cuando llegamos, vimos una gran celebración que nunca imaginábamos fuera posible en un equipo de esa categoría. Música, comida tradicional, y una gran producción casi al estilo Hollywood. Con todo y la gran celebración, Yuri no se mostró contento en ningún momento porque no le habían pagado. Al final, todos los jugadores nos firmaron una playera y Yuri nos firmó fuck you”. Tomando fotografías y conociendo a jugadores como estos se llega a olvidar a los ídolos de la infancia o por lo menos así fue para los realizadores de Kaduregel Shefel. Su origen rumano hizo que Gad admirara a Gheorghe Hagi, el mejor jugador rumano de la historia, aquel que nos maravilló portando el número 10 en la casaca amarilla de su selección en el Mundial del 94. Por su parte, Vadim encontró en un jugador de Cádiz a su futbolista más admirado. Kiko Narváez fue su ídolo de la infancia, recordando sus celebraciones como “El Arquero” en el Atlético del doblete. El papel de la mujer en esta parte del mundo sigue siendo uno de los temas más complejos y complicados. Gad define su nivel de involucramiento como aficionadas al futbol: “entre cero y ninguno. En los poblados árabes es mucho más difícil ver a alguna mujer involucrada en el futbol. No estoy emitiendo ningún juicio, simplemente es parte de su cultura y tienes que respetarlo. Las únicas veces que hemos visto mujeres en los estadios, o están vendiendo comida, o han estado viendo el partido en una tribuna aparte, alejadas de los hombres”. “Sin embargo, en Israel tenemos mujeres árbitro en las ligas inferiores. A pesar de lo que te acabo de decir, tendrías que ver el nivel de respeto que tienen cuando el colegiado es una mujer. Cuando es un hombre le gritan y le protestan. Cuando es una mujer muestran un gran respeto y el juego es menos violento. Es algo muy lindo de ver”. Durante años hemos escuchamos cómo el proceso de paz en medio oriente va y viene, avanza y retrocede, pero nunca se llega a un resultado. Los propios afectados se muestran escépticos acerca de este tema. “Soy pesimista. Existe mucha gente en ambos lados que no permiten que se avance. Cuando empezamos con la filmación, la gente nos preguntaba si se trataba de otra película sobre coexistencia entre árabes y judíos, y nosotros les contestábamos que no. Y en tono de broma, les decíamos que nos importaba un carajo la coexistencia y la integración. ¡Por supuesto que nos importa!, pero nos concentramos en el futbol y tratamos de no involucrarnos en temas políticos. Hemos estado en todos lados y nunca hemos tenido ningún problema. Un ejemplo, la Federación de Futbol prohibió que los jugadores judíos usen el kipá dentro del terreno de juego, ya que no quieren involucrar ningún aspecto religioso o político. Creo que es lo mejor, no queremos arruinar el único puente que nos une. Digamos que el futbol tiene su campo de juego y la política tiene el suyo propio”. Este trabajo que expone a través de cientos de fotografías como el futbol más humilde también sirve de lección social. “Para mi no es un shock que judíos y árabes jueguen juntos al futbol, pero para la gente con un punto de vista más conservador en ambos lados, los cánticos, los letreros, y demás elementos culturales hacen que aprendan más en un estadio, que a través de la televisión. Si te pregunto si sabías que un equipo de una ciudad árabe había ganado la Copa de Israel y nos representó en Europa, estoy seguro que me contestarías que no, porque lo que los medios hablan es que Israel está en guerra. Si la gente permitiera conocerse mejor a través de los deportes, estoy seguro de que nos volveríamos más unidos”. “Se que es una situación delicada, pero la mayor parte del tiempo vivimos en paz. El único espacio donde está a la vista de todos es en el futbol. En él todos son iguales, no puedes decir que un equipo perdió porque eran judíos o árabes. Dentro del campo de juego todos somos iguales, las reglas son iguales para todos. Israel es un gran ejemplo de cómo el futbol acerca las diferencias”. Esto nos deja la idea de que el futbol, a pesar de que mucha gente asegura que no es más que un deporte, está por delante de los políticos y de muchas personas en este tema, algo con lo que Gad está totalmente de acuerdo. “Sin duda, tiene mucho mayor énfasis en las ligas inferiores. En la Liga Premier hay algunos casos en los que ciertos movimientos políticos se apoderan de partidos importantes. Sin embargo, en las ligas inferiores no existe este tipo de tensiones, lo único que hay es pasión por el futbol”. Esta aventura de años ha rendido frutos y han expuesto su trabajo en importantes foros de su país, como lo son el Museo Nacional de Israel en Tel Aviv o el Peres Peace Center. El Amsterdam Total Football Festival llevó la exposición a Holanda. También se pudo ver en el Derby Quad del Reino Unido y en 2015 estará en el Museo Nacional del Deporte en Lisboa. En la actualidad trabajan en una película que será dirigida por una mujer, Yael Netser, quien aporta un punto de vista distinto y enriquecerá aún más este genial trabajo. Cuando empezaron la exhibición de su trabajo la curiosidad los llevó a investigar si existían trabajos similares en otras partes del mundo. Fue así como llegaron a Federico Peretti y El Otro Futbol. “Cuando vimos su película y su libro de fotografías, quedamos asombrados. Fue increíble ver su obra. Es parte de la globalización, pero en un sentido positivo. Es fantástica esa unión sin estar involucradas grandes corporaciones o enormes cantidades de dinero, es simplemente el futbol más elemental”. Además de dar a conocer la historia de convivencia y armonía que envuelve el futbol humilde en Israel, un objetivo primordial de sus autores es el transmitir alegría. “Es muy importante para nosotros que transmitamos la experiencia y lo mucho que nos divertimos haciendo la película y las fotos. Puede ser una obra pesada que habla de las dificultades de la vida, pero realmente queremos mostrar la pasión y la diversión de la gente, y de nosotros al hacer estos viajes”. Gad Salner seguirá visitando los estadios más humildes de su país acompañado de Vadim Tarasov, con la esperanza de poder mostrar su trabajo en México, y así tener una mayor referencia de la nación azteca que una playera de Chivas comprada por un amigo y el recuerdo de Jorge Campos y sus célebres uniformes multicolores. Seguirán tomando fotografías buscando captar un nuevo momento que supere en su corazón aquella tomada en Kabul. Una imagen que para su autor representa la simplicidad, y al mismo tiempo la belleza de las ligas inferiores en Israel. “Hoy en día la gente quiere ir a un estadio como si se tratara de un concierto. Todo tiene que ser bello, es un acontecimiento al que incluso tienes que ir bien vestido. En la imagen puedes ver los contrastes. Por un lado las paredes casi cayéndose, la puerta casi arruinada, y por el otro el señor sentado es el encargado de la seguridad, representa el orden y la ley creando un cierto contraste con el entorno. Es difícil de explicar, pero para mi simboliza todo lo que el Kaduregel Shefel representa en Israel. Es muy lindo de ver”. F! http://www.laciudaddeportiva.com/en-el-futbol-mas-humilde-arabes-y-judios-conviven-en-paz

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Aministía Internacional, contra Israel
Aministía Internacional, contra Israel
InfoporAnónimo3/12/2014

ORIENTE MEDIO Aministía Internacional, contra Israel Pablo Molina El pasado 27 de febrero Amnistía Internacional hizo público un documento en el que se acusa a Israel de hacer un uso excesivo de la fuerza en la Margen Occidental y de tener el "gatillo fácil", expresión utilizada en el propio título del informe para que no queden dudas sobre la orientación de su contenido. Amnistía Internacional afirma ahí que el Estado judío ha "violado repetidamente las leyes internacionales de derechos humanos usando fuerza excesiva para reprimir la disidencia y la libertad de expresión" en los territorios en disputa de Cisjordania desde comienzos de 2011, fecha en que la organización dio inicio a la investigación, que incluye referencias a asesinatos y heridos entre los civiles palestinos en el contexto de las protestas contra la ocupación israelí de territorios de Palestina, los asentamientos ilegales y el muro de seguridad. Los informes de las organizaciones internacionales dedicadas a la defensa de los derechos humanos no suelen ser refutados públicamente, por el coste que tal acción suele conllevar en términos profesionales e incluso personales a quien ose intentarlo. Sin embargo, un oficial retirado del Ejército británico ha decidido en esta ocasión romper este consenso forzoso cuestionando la veracidad de los datos ofrecidos por Amnistía Internacional y acusando a la organización de haber redactado un documento que "va a ser explotado como herramienta para incitar todavía más al odio". Se trata del coronel Richard Kemp, excomandante de las fuerzas británicas en Afganistán, que en una entrevista concedida a The Algemeiner denuncia las maniobras de Amnistía Internacional para dañar la imagen de Israel. Amnistía distorsiona la realidad a través de informes y documentos que sólo ven una de las caras del conflicto, algo que, según Kemp, no se hace con ninguna otra nación de la Tierra, incluidas las peores infractoras de los derechos humanos, como Siria, Sudán o Pakistán. Kemp compara el último documento de AI sobre Israel con el Informe Goldstone, redactado por la ONU sobre la operación militar Plomo Fundido – desarrollada por el Ejército israelí en 2009 en Gaza con fines antiterroristas–, que finalmente quedó desacreditado por las graves deficiencias en su redacción, reconocidas por el propio juez Goldstone, del que tomaba el nombre. Kemp asegura que los redactores de ambos documentos obviaron la ausencia de pruebas fehacientes para apoyar sus acusaciones contra Israel, así como las presiones "irresistibles" que el pueblo palestino soporta para que apoye el relato que conviene en cada momento a sus dirigentes. También en ambos casos salta a la vista la "carencia de experiencia militar creíble" de los investigadores, aspecto que el propio secretario general de AI confirmó en una entrevista realizada un par de semanas antes: "Amnistía Internacional no es una organización con expertos en situaciones militares", reconoció. Una prueba de la escasa credibilidad del documento elaborado por Amnistía Internacional es la afirmación de que el uso de bombas incendiarias de fabricación artesanal (cócteles molotov) suponen una "pequeña o nula amenaza" para la vida de los soldados. Sin embargo, asegura Kemp, "yo he sido testigo de las terribles heridas que estos artefactos pueden ocasionar a un soldado". Según el exmilitar británico: Amnistía Internacional ignora deliberadamente la utilización que los dirigentes palestinos hacen de la población civil, que comprende el envío de jóvenes a protagonizar manifestaciones violentas y a provocar a las tropas israelíes o el empleo de escudos humanos, como ha ocurrido con frecuencia en la Franja de Gaza. El informe cae en otras contradicciones, según explica Richard Kemp, como la acusación de que el Ejército israelí hace un uso excesivo de la fuerza con total impunidad, a pesar de que en el propio documento se relatan casos como el de un soldado de las IDF detenido y condenado por las autoridades israelíes en 2013 por provocar la muerte de un palestino al disparar en contra de las órdenes recibidas. La utilización en el informe de Amnistía Internacional de las expresiones sesgadas que caracterizan el discurso antiisraelí revelan la tendenciosidad del mismo, denuncia Kemp. De haberse acometido con imparcialidad, "atendiendo al contexto general y examinando las acciones de ambas partes", añade el británico, "podría haber contribuido a aliviar la difícil situación del pueblo palestino, en lugar de ser un ejercicio más de crítica obsesiva contra Israel".

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Estudio refuta las demandas palestinas sobre el agua
InfoporAnónimo3/12/2014

A propósito de las declaraciones de Schulz en la Knéset Un estudio refuta las demandas palestinas sobre el agua Estudio refuta las demandas palestinas sobre el agua Luego de la polémica desatada en la Knéset por las declaraciones del presidente del parlamento europeo Martin Schulz de que "Israel recibe 4 veces más agua que los palestinos", el Centro Begin Sadat envió un cable de prensa comentando el trabajo de investigación del Prof. Haim Gvirtzman sobre el consumo de agua con base en información estadística. El estudio refuta las demandas palestinas de que Israel niega a los palestinos de Cisjordania los derechos de agua negociados bajo los Acuerdos de Oslo o impiden el crecimiento palestino mediante la restricción de suministro de agua. El estudio también propone un plan práctico para compartir el agua entre israelíes y palestinos en el futuro. En su primer estudio en su tipo, el hidrólogo Prof. Haim Gvirtzman, del Instituto de Ciencias de la Tierra en la Universidad Hebrea, examina los argumentos palestinos contra Israel mediante la presentación de información detallada acerca de los sistemas de abastecimiento de agua que en la actualidad sirven a israelíes y palestinos y discute la ley internacional. Muestra que los palestinos tienen poca base para sus demandas de agua. De hecho, los datos sacados a la luz por Gvirtzman muestran que en la actualidad casi no hay diferencia en el consumo per cápita de agua natural entre israelíes y palestinos. Se basa en datos previamente clasificados, publicados por la Autoridad del Agua de Israel -15 años después de la firma del acuerdo provisional entre Israel y Palestina en este sentido. La Autoridad Palestina afirma que sufre de escasez de agua en sus ciudades y pueblos, debido a la ocupación israelí y cita el derecho internacional en apoyo de sus pretensiones. La AP afirma que ascienden a más de 700 millones de metros cúbicos (MMC) de agua por año, incluyendo los derechos sobre la reserva de agua subterránea del acuífero de la montaña, los derechos de agua en el Acuífero Costero de la Franja de Gaza y el río Jordán. Estas demandas ascienden a más del 50 por ciento del agua natural total disponible entre el mar Mediterráneo y el río Jordán. Pero, contrariamente a las afirmaciones palestinas, Israel ha cumplido con todas sus obligaciones de acuerdo con los acuerdos que firmó en 1995 con la Autoridad Palestina, y de hecho las ha superado. La AP consume actualmente 200 MCM de agua cada año (con Israel aprovisionándose alrededor de 50 MCM) –lo que, en virtud de los acuerdos, ¡es mucho más que lo que se supone que Israel debe proporcionar a un Estado palestino de pleno derecho en virtud de un acuerdo de liquidación final! Gvirtzman muestra que una gran diferencia en el consumo de agua existía en 1967, cuando el gobierno de Judea y Samaria fue entregado desde Jordania a Israel, se ha reducido en los últimos 40 años y ahora es insignificante. A su vez, el consumo doméstico de agua per cápita de los palestinos es significativamente mayor que las necesidades humanas mínimas definidas por la Organización Mundial de la Salud. En cambio, los palestinos han violado su parte del acuerdo con la perforación de más de 250 pozos no autorizados, que atraen a unos 15 MCM de un año de agua, y con la conexión de estos pozos de piratas a su red eléctrica. Por otra parte, la Autoridad Palestina se ha conectado de forma ilegal y subrepticia en sí en muchos lugares a las líneas de agua de la Compañía Nacional de Agua de Israel Mekorot – robando el agua de Israel. Granjeros palestinos también riegan salvajemente sus cultivos a través de métodos anticuados y derrochadores de inundación. Gvirtzman dice que al menos una tercera parte del agua que se bombea a la planta por los palestinos (de nuevo, en violación de sus acuerdos con Israel) se pierde por fugas y la mala gestión. No se lleva a cabo reciclaje alguno de agua y no se utiliza agua tratada para la agricultura. De hecho, el 95 por ciento de los 56 millones de metros cúbicos de aguas residuales producidas por los palestinos cada año no se tratan en absoluto. Sólo una planta de aguas residuales se ha construido en Cisjordania en los últimos 15 años, a pesar de la existencia de un fondo de donantes internacionales 500 millones de dólares disponibles para este fin. "Los palestinos se niegan a construir plantas de tratamiento de aguas residuales", dice Gvirtzman. "La Autoridad Palestina no es ni prudente ni respeta al prójimo en su consumo de agua y gestión de aguas residuales". Muestra, además, que los palestinos tienen poca base para sus demandas de agua de acuerdo con las normas jurídicas internacionales. En primer lugar, el acuerdo firmado el agua predomina sobre todos los demás parámetros. En segundo lugar, la posesión histórica de Israel del acuífero de la montaña se creó en la década de 1940. En tercer lugar, los palestinos no deberían explotar las aguas subterráneas del acuífero occidental, que está plenamente utilizado por Israel, antes de la primera explotación de las aguas subterráneas del no utilizado Acuífero del Este. Por último, los palestinos deben prevenir las fugas en tuberías domésticas, aplicar técnicas de riego conservadoras, y reutilizar las aguas residuales para riego. El hecho de que no se han llevado ninguno de estos pasos y no han adoptado las prácticas de desarrollo sostenible se opone a sus demandas de agua adicional de Israel. Israel cree que el problema del agua podría ser transformado de una fuente de controversia y tensión a una fuente de comprensión y cooperación.

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El mejor artista, Picasso
El mejor artista, Picasso
ArteporAnónimo5/15/2013

«El mejor artista, Picasso» Hubo un tiempo, allá por los años 60, en el que se cuestionó algunos periodos artísticos de Picasso y se dijo que, con su vuelta a lo clásico, el artista había perdido bríos. Aquellas críticas terminaron apagándose y, transcurridas cuatro décadas desde su muerte, no hay discusión sobre una genialidad que no decayó en ningún momento de su vida. Si el dinero cuenta en estos casos, las ventas dan fe de ello. Como la reciente de la obra 'El Sueño' (1932) por la astronómica cifra de 120 millones de euros, sólo por detrás de 'Los jugadores de cartas' (1892-93), el récord de Cezanne que superó ampliamente los 200 millones. Aunque aún no se ha llegado al acuerdo firme que fije si Pablo Ruiz Picasso (1881-1973) fue realmente el gran maestro del siglo pasado. El catedrático Francisco Calvo Serraller recuerda aquella ocasión, en los años 80, cuando acompañaba al pintor estadounidense Robert Motherwell, que visitaba Madrid por una exposición que inauguraba, y al que un periodista preguntó quién consideraba que era el gran pope. Motherwell respondió, casi sin pensar, «Picasso». Pero rectificó rápidamente: «Bueno, quizá no lo he dicho bien —rememora Calvo Serraller— el mejor pintor del siglo XX ha sido Matisse. El mejor artista, Picasso». El mejor y el más completo. Pintor, escultor, grabador, dibujante, ceramista, el hombre que rompió con la tradición académica que admiraba, después de hacerla suya y beber de los grandes nombres que le antecedieron. El icono de un siglo en el que pasaron demasiadas cosas. «Incluso 40 años después de su fallecimiento, Picasso se mantiene como uno de los artistas, si no el que más, con mayor influencia en nuestro tiempo», asegura Glenn D. Lowry, director del MoMa de Nueva York, que atesora, entre otros 'picassos', la cumbre del Cubismo, 'Las señoritas de Aviñón' (1907). Para Lowry, la obra de Picasso todavía desafía la manera en la que nos aproximamos al arte y, destaca, cómo su dominio de tantas técnicas instauró el modelo de lo que hoy se considera artista: «La escala de su logro, la amplitud de su talento y su capacidad para mantenerse tan creativo y tan activo en un periodo tan largo [trabajó durante 80 años sin descanso] es casi inimaginable hoy», afirma. José Lebrero, director del Museo Picasso de Málaga, comparte esta afirmación y recuerda que «en términos de producción artística, es el más prolífico. Pero su capacidad de experimentar, de redescubrir técnicas y materiales, invitan a calificarlo de chamán laico, de mago original transformando la materia vulgar en algo culturalmente noble». «Hay artistas que reinventan el arte, como el primer ser humano que pintó los muros de una caverna. Picasso es uno de esos artistas», define Manuel Borja-Villel, director del Reina Sofía de Madrid, donde cuelga el 'Guernica', el cuadro fundamental y más icónico de la trayectoria del malagueño. «Viviendo intensamente su tiempo, supo ser intemporal. Fue un revolucionario, sabiendo permanecer como un clásico. Inventó no sólo nuevas maneras de hacer arte, sino sobre todo nuevas formas de pensar y de vivir el arte. Con Picasso, el contagio del arte por la vida encuentra una de sus expresiones más brillantes en la historia de todas las heterodoxias artísticas del siglo XX. Su nombre se ha transformado en símbolo de una permanente contemporaneidad, de una experiencia más amplia no sólo del arte, sino también del mundo en que vivimos». «Es un maestro —continúa en este sentido Brigitte Leal, directora adjunta del Centro Pompidou de París— porque tuvo una capacidad creativa excepcional, a la manera de Rembrandt o Miguel Ángel». Leal destaca de él el Cubismo, «como una manera de ver y representar totalmente nueva», y subraya su derroche creativo en todos los terrenos de la creación artística. El Pompidou, como todos los museos mencionados, posee un buen número de sus obras en su colección. ¿Cuál es la pieza que más le impresiona? «'L'Aubade', una pintura de gran tamaño hecha en 1942, durante la Segunda Guerra Mundial. Es típicamente 'picassiana', porque expresa el dolor y la tragedia humana con formas dislocadas muy expresivas, pero también con una composición inspirada por maestros del pasado como Tiziano e Ingres». A Lebrero, del Picasso de Málaga, le seduce de su colección 'Cabeza de mujer', un dibujo cubista fechado en 1909-10, que compraron a Bernard Ruiz-Picasso, nieto del pintor, en 2010: «Nos inquietan aquellas representaciones de nuestra colección de las que documentalmente sabemos poco y que han sido formuladas con gran maestría formal e intenso ingenio visual. Es decir, obras de mucha calidad de la que disponemos reducida información por lo mucho que nos parece que contienen. Como indica el crítico cultural Slavoj Zizek, cuanto menos sabemos de algo que nos interesa, aumenta nuestro deseo de que nos ofrezca más. El reduccionismo de la ignorancia potencia la capacidad especulativa del juicio y desencadena la ansiedad de la insatisfacción, frente a lo que nos interesa porque nos aparece como poderoso, elevado y superior. Es el caso de 'Cabeza de mujer'». La elección de Borja-Villel, del Reina Sofía, parece más sencilla. El 'Guernica' es la obra más importante de su Museo, aunque cede un sitio a una obra más desconocida: «'Guernica', ese manifiesto tan individual a la vez que universal que expresa la dignidad humana en su confrontación con el horror y la estupidez de la guerra. También me gustaría mencionar otra obra menos conocida: 'La Nadadora' (1934). En ella la ausencia de color es también un modo de sugerir el movimiento de un cuerpo, manifestando cómo es su acción, sin distinción entre dentro y fuera, entre el cuerpo y el deseo del mundo». ¿El mejor pintor? Haremos caso a Motherwell: «El mejor artista, Picasso». Cuando, justo antes de fallecer, a Pablo Picasso le trajeron la bandeja con la comida a la cama, apartó sus pinceles y los dejó a un lado. Estaba a punto de morir, pero seguía trabajando, como había hecho toda su vida. Se calcula que el malagueño tiene una producción de unas 30.000 piezas. Su obra, comenzada cuando sólo era un niño, es tan vasta que es difícil escoger ejemplos que recorran todas sus épocas. Pedimos a Rosario Peiro, jefa de colecciones del Museo Reina Sofía, que nos haga una selección cronológica y nos dé los detalles sobre las obras escogidas. Ahí van 14 ejemplos de momentos distintos de su trayectoria. 'Mujer en azul' (1901). «Esta pieza me interesa primero porque se hizo durante su estancia en Madrid, y el Reina Sofía es un museo madrileño. Refleja el tipo de mujer con aire parisino que el autor gustaba representar de memoria, con una agudeza e ironía que refleja una crítica a la sociedad en la que vivía, y es muy representativa de esta primera etapa del autor».

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