Aleburzaco73
Usuario (Argentina)
Dime como mateás, te diré quién eres Se trata de determinar como somos de acuerdo con que yerba consumimos, no estamos hablando de personalidad y de acuerdo a ella uno consume tal o cual tipo de yerba, es exactamente al revés, el consumo de yerba te va cambiando de personalidad hasta transformarte en esa basura que sos hoy en día. Rosamonte: Te gusta la vida intensa, si salís un sábado, no volvés antes de las 8 de la matina a tu casa, si tomás café, te gusta fuerte y con cuatro cucharadas de azúcar. Fumás cigarrillos negros, le entrás como loco al red bull, la cerveza preferida es Heineken y si tomás fernet, que sea a la cordobesa: miti & miti. Playadito: No te gusta el mate, lo tomás porque estás aburrido, para calmar la ansiedad, nadie te pide uno porque ya sabe como lo cebás: frío revolviendo la yerba y lavado, un asco. No andás en colectivo porque considerás que tarda mucho, siempre andás a las corridas y nunca tenés tiempo para nada, usás barba dejada y argumentás que te la dejás porque te da fiaca afeitarte todos los días. Nobleza Gaucha: Sos un tipo tradicional, te gusta comerte un buen locro el 25 de mayo, cantás con orgullo el himno y por supuesto, la infusión preferida es el mate, amargo, bien cebado y considerás un sacrilegio ponerle aditivos. En contra del matrimonio gay, admirás a Santo Biasati y tu opinión sobre Lapegüe es que es un tipo "macanudo". Amanda: Tipo de clase media, simple, tomar mate es una rutina, no un gusto ni una necesidad, lo haces sólo porque lo hacés todos los días, sin pensarlo. No vas a llegar a mucho en tu vida, ser un empleado bien considerado por tus jefes es tu anhelo. Vacaciones en Mardel, la Bristol y la Perla son tus preferidas. A la noche mirás a Tinelli y te gusta pasearte en pantuflas por la vereda. Si hay queso Tholem en la heladera, lo liquidás en 15 minutos. Taraguí: Obsesivo, te gusta pensar que tomás la mejor yerba, seguramente en un mate porongo de más de $40. Generalmente sos un tomasoli, te da un poco de asco que cualquier desdentado chupe tu bombilla. Personalidad rebuscada, te gusta el conflicto, sos el típico serruchador de pisos (y con mal aliento). CBSé: Te aburrís fácil, nada te conforma, mucha gente te considera histérico/a cambias de opinión facilmente, de vez en cuando tomás amargo a veces le ponés azucar, miel, tomás mate en esos vasitos con manija de forma triangular y de metal y como si eso fuera poco sos de decir que los fachos son todos putos. Cruz de Malta: No querés parecerte en nada a nadie, siempre buscando ser un distinto, pero sos igual que todos, un looser. Vivis escuchando música que no te gusta pero hacés un esfuerzo enorme para encontrarle la vuelta, te pasa lo mismo con el cine europeo que tanto halagás, con los libros que leés y con la ropa que vestís. Hablás de sexo tántrico, de comidas afrodisíacas, te gusta recorer el Barrio Chino y comprar rarezas, tomar un café leyendo un libro usado en Palermo Soho. No sos vos, sos lo que te gustaría ser. Un snob. La Merced: Te da verguenza tomar mate, querés incorporarle glamour a algo que desde el vamos ya no lo tiene. Sos de clase acomodada, o en realidad pretendes serlo, tomás en mate de plata o enchapado en oro, de esos que se compran en los shoppings para extranjeros y los venden en euros. Te encantan las delicatessen y pensás que el tiempo de la rúcula ya pasó y que ir a las cañitas a comer es de grasa. Vos cual tomás?...
Manejate como quieras Pocas cosas tan descriptivas de cómo somos los argentinos (o gran parte de nosotros) como sociedad, se refleja en cómo somos en la calle. Vamos a dejar la autocrítica de lado, no vamos a criticar los autos, más precisamente a los que los manejan, porque así somos también, siempre viendo el ojo en la paja ajena, sí leyeron bien. En las ciudades del interior, un carnet de conducir puede costar una bolsa de bizcochos, un par de kilos de asado de ternera o un fernet con Coca, siempre dependiendo de la necesidad del inspector que realice la prueba y del escote que lleve la aspirante. De todos modos no vamos a meternos en el siempre complicado berenjenal de una discusión sexista ya que las negligencias en la calle no distinguen raza, sexo, ni religión, tampoco distinguen partidos políticos, aquí estamos todos involucrados. - Las luces. Las luces son para indicarle a los demás qué es lo que uno quiere hacer, con las preocupaciones diarias y con el SMS sonando en la guantera uno se olvida de usarlo y mete el volantazo, eso no sería tan grave si además ni siquiera miramos por el espejo retrovisor, mirá si en el intento todavía nos encontramos una arruga en la cara, ¡un horror! - Los Bora. Mi teoría dice que los que manejan un VW Bora son unos hijos de re mil putas, sobre todo en la ruta, ni que hablar si el auto tiene luces de xenón. Es una teoría empírica basada en hechos vividos, si usted tiene un Bora puede dejar de leer esto, porque usted es un capo de la vida y no necesita lecciones, le aviso por si se ofendió con semejante máxima. La máxima era 120 km/h pero uno puede oir: "Se te pegan a 50 centímetros", "Te levantan las luces blancas de mierda esas", "Te pasan como si estuvieras parado", y sí, no lo dude, usted se topó con uno de estos bichitos (hermosos) pero endemoniados que te hacen transpirar la gota gorda en las rutas argentinas. El auto les pide, ellos no pueden hacer nada. - Los apurados con bocina. La famosa "manito" haciendo el gesto de "pasame por arriba pelotudo" lo dice todo. Si bien a veces es necesario despertar a algún dormido que va zigzagueando tomando mate con su señora esposa, el uso de la bocina se ha transformado en un evento deportivo. Dicen que si tocás mucha pero mucha bocina todo anda mejor y más rápido, es como apretar más fuerte el botón del control remoto cuando sabés que no tiene pilas, psicológicamente te alivia, pero no deja de transformarte en un tarado mental con registro. - Colectivos y taxis. Los que están trabajando en la calle subidos a un vehículo público tiene una sola cosa en mente: "vos vas boludeando pero yo estoy trabajando papá", con esa idea pelotuda justifican encierres, apretadas, voladuras de espejos, bocinazos, "los bajate si sos macho" etc. Los que no trabajamos en la calle suponemos que los que sí lo hacen, tienen una responsabilidad mayor, que nos da letra para encerrarlos, tocarles bocina, invitarlos a pelear y volarles el espejo. Una hermosura. - Las motos. El flagelo del parlante en la moto, ¿se terminó o nos acostumbramos? se las dejo picando... Las motos son los insectos de la calle: no las ves pero te rompen las pelotas igual. Uno viene "lo más pancho" y desde una alcantarilla cual Splinter se te aparece una moto endemoniada y sin casco subiéndote los huevos hasta la altura del peluche de Racing del espejito retrovisor. La liberación de los esclavos africanos, la liberación femenina, la liberación de Willy, la liberación del escape de las motitos, yo me pregunto, ¿con qué necesidad hacen tanto ruido? Hay liberaciones que no están tan buenas, pensalo, y usá casco, mirá si te matás y las aseguradoras tienen que pagar $3.000.000 por tu insignificante vida. Hasta la próxima amigos.