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Usuario (México)
Gaddafi, neoliberalismo, el FMI y los gobiernos supuestamente defensores de los derechos humanos Gaddafi no siempre fue lo que es (y ha sido) desde hace ya años: un dictador corrupto y enormemente represivo. En realidad, en 1969, el Coronel Gaddafi, entonces tenía 27 años, lideró un golpe a imagen y semejanza de su ídolo, el Coronel Nasser en Egipto, destronando al monarca Idris (que estaba bajo tratamiento médico en Turquía). En sus primeros años hizo reformas sustanciales, entre las que se encontraba una reforma agraria y la nacionalización del petróleo (mayor recurso del país), dedicando gran parte de los recursos obtenidos de la explotación del petróleo a mejorar sustancialmente el bienestar social de las clases populares y, muy en especial, los servicios de asistencia sanitaria y educación. Estableció también formas de participación de los obreros en los lugares de trabajo en las empresas (más de doscientas) que fueron nacionalizadas. Sus primeros años se caracterizaron también por un intervencionismo del estado en la economía de aquel país, que incluía la nacionalización del crédito a través del Banco Central Estatal. Gaddafi presentó aquella experiencia como la tercera vía entre capitalismo y el socialismo, asociado entonces a la Unión Soviética. Hubo, sin embargo, notables diferencias también entre Gaddafi y Nasser. Y una de ellas fue que a diferencia de Nasser, Gaddafi no quería establecer un estado laico, sino islámico. Pero, en este intento se enfrentó con un movimiento islámico más radical que intentó incluso asesinarle más tarde en 1993. Esta corriente radical tenía lazos con Al Qaeda, también influyente en Marruecos y Argelia. De ahí que Gaddafi fuera un enemigo acérrimo de Al Qaeda y que durante y después del ataque de Al Qaeda a las Torres Gemelas en Nueva York, Gaddafi apoyara al gobierno Bush en su lucha contra el terrorismo islámico. Vijay Prashad, en su ensayo The Lybian Labyrinth, hace explícitas muchas referencias favorables que Gaddafi hizo a la política del Presidente Bush en contra del terrorismo del radicalismo islámico. Fue entonces cuando el Presidente Aznar aplaudió a Gaddafi y su apoyo a la guerra en contra del terrorismo islámico del Presidente Bush. El cambio de su política económica Su tercera vía se transformó, más tarde, en capitalismo popular, desarrollando políticas públicas que cambiaron significativamente muchas de las reformas que había realizado en los primeros años de su mandato. En muchos aspectos fue un cambio de 180 grados. Una de tales medidas fue favorecer la privatización de las empresas productoras y distribuidoras de petróleo, facilitando y estimulando la inversión extranjera, la cual alcanzó su máxima expresión en la década de los años noventa. El máximo arquitecto de estas medidas privatizadoras de la industria del petróleo fue Shokri Ghanem que fue primer ministro del gobierno Gaddafi y que dirigía la poderosa Compañía Nacional del Petróleo (Nacional Oil Corporation). Las compañías que se beneficiaron de estas privatizaciones incluían un amplio abanico, desde Occidental Petroleum, a China Nacional Petroleum. Ni que decir tiene que los gobiernos occidentales, y muy en especial, los europeos compitieron para conseguir favores de Gaddafi. El gobierno Blair incluso liberó a los responsables del atentado terrorista del avión Pa Nam, que había ocurrido en territorio británico y Berlusconi realizó campañas de promoción de Gaddafi que alcanzó niveles histriónicos, que el presidente italiano justificó indicando que “la prevención de la inmigración ilegal y el petróleo” bien valían sus agasajos. Y para no ser menos, el Presidente Aznar primero, seguido del Presidente Zapatero y del Monarca español, todos ellos visitaron a Gaddafi con su lista de ruegos e inversiones. Estas privatizaciones alcanzaron a la mayoría de las empresas públicas, que realizadas dentro de un sistema dictatorial, fueron acompañadas de una gran corrupción que enriqueció a los miembros de la familia Gaddafi y, muy en especial, a uno de sus hijos que aspiraba a ser su sucesor. Todos estos cambios privatizadores (que fueron alabados por el entonces Presidente Aznar) se hicieron bajo la supervisión del Fondo Monetario Internacional (FMI) que, en su último informe, señalaba el estado de la economía de Libia como muy bueno. En realidad, como también había ocurrido en Túnez y Egipto, los indicadores de crecimiento económico libios eran altamente positivos. Lo que esta visión optimista de la economía libia ignoraba y ocultaba es que tales medidas, apoyadas por el FMI, estaban dañando muy seriamente a las clases populares y a la clase trabajadora. Las medidas neoliberales que determinaron la subida de los precios de los alimentos y la eliminación de los subsidios públicos crearon revueltas que precedieron la última movilización popular. Y como en Túnez y Egipto determinaron, por fin, que las clases populares salieran a la calle, intentando forzar la dimisión de Gaddafi y el final de su dictadura. En esta movilización coinciden movimientos laicos junto con movimientos islamistas que son los que reciben mayor atención de los medios de información internacional. Una vez más, el Fondo Monetario Internacional, al presionar a las élites dictatoriales a llevar a cabo políticas de claro corte neoliberal, estaban afectando negativamente las difíciles condiciones que la población libia tenía que padecer, forzándoles a salir a la calle para protestar y exigir al dictador y a su camarilla corrupta el fin de aquel régimen. Es interesante, por cierto, subrayar que una de las primeras medidas que tomó la Junta Militar en Egipto fue, además de prohibir las huelgas, abandonar gran parte de las políticas neoliberales que el FMI había exigido al gobierno Mubarak. Una última observación. La mayoría de las armas y equipamientos de represión que Gaddafi tiene a su disposición fue proveídas por EEUU, Gran Bretaña (especializada en equipamiento policial), Francia y España. Como bien ha indicado Tarecq Amer en su ensayo “Oil, Arms and the Imperial Enterprise in North Africa”, hablar de Gaddafi es hablar de corrupción y armas para adquirir petróleo por parte de poderes autodefinidos como defensores de los derechos humanos, incluyendo España.
Sesión del Consejo de Securitad sobre la República Árabe Siria Sr. Ja’afari (República Árabe Siria) El Presidente Sr. Osorio : De conformidad con el artículo 37 del reglamento provisional del Consejo, invito al representante de la República Árabe Siria a participar en esta sesión. De conformidad con el artículo 39 del reglamento provisional del Consejo, invito al Secretario General Adjunto de Asuntos Políticos, Sr. Lynn Pascoe, a participar en esta sesión. El Consejo de Seguridad comenzará ahora el examen del tema que figura en el orden del día. Tiene ahora la palabra el Sr. Pascoe. Sr. Pascoe (habla en inglés): Agradezco esta oportunidad de informar hoy nuevamente al Consejo sobre la situación en Siria. Estamos haciendo un seguimiento de los acontecimientos tan estrecho como nos es posible, y baso la presente exposición informativa en informes de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios, la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos y otras entidades de las Naciones Unidas, así como en información tanto pública como confidencial de importantes organizaciones internacionales humanitarias y de derechos humanos y en el examen de fuentes periodísticas acreditadas. También hemos consultado los sitios web oficiales del Gobierno de Siria y sitios de los medios de comunicación social de los grupos de oposición sirios. Las manifestaciones antigubernamentales se iniciaron a mediados de marzo, tras la detención de 15 escolares en Dar’a por haber realizado pintadas contra el Gobierno. Desde entonces, esas manifestaciones han ido en aumento en forma gradual pero constante con respecto a su amplitud geográfica y a la participación en ellas. Hay noticias documentadas de protestas en las ciudades costeras de Latakia, Baniyas y Jablah y en las ciudades centrales de Homs y Hamah, así como en las ciudades meridionales de Dar’a e Izra, en la ciudad oriental de Dayr Al-Zawar, en las ciudades de Duma y Al-Moadamyeh que se encuentran en los suburbios de Damasco y en las ciudades nororientales de Al-Hasakak y Al-Qamishli. Las manifestaciones en las principales ciudades de Damasco y Aleppo han sido esporádicas y más limitadas. Los manifestantes empezaron con demandas de una mayor libertad y reformas políticas y económicas, pero piden cada vez más la caída del régimen, repitiendo eslóganes que se han oído en otros lugares de la región. Las autoridades sirias han reaccionado con una combinación de medidas de reforma y una intensificación de la represión violenta, que el Secretario General ha condenado enérgicamente. En su discurso ante el Parlamento el 30 de marzo, el Presidente Al-Assad anunció que se emprenderían diversas reformas políticas, sociales y económicas para responder a las demandas del pueblo sirio, además de una investigación sobre los asesinatos cometidos durante las protestas. El 7 de abril, mediante un decreto presidencial se acordó la tan esperada ciudadanía a los kurdos apátridas residentes en la región nororiental del país. El 15 de abril, el Presidente prometió liberar a todos los detenidos a raíz de las protestas, salvo a aquellos acusados de haber cometido delitos “contra la nación y los ciudadanos”. Se destituyó a algunos funcionarios locales y se nombró a otros nuevos, aparentemente con la intención de entablar un diálogo con la población en Homs y Dar’a. El 16 de abril, el Presidente Al-Assad tomó juramento a los miembros del nuevo Gobierno, al que encomendó elaborar las reformas, incluida la preparación de nuevas leyes sobre los medios de comunicación y los partidos políticos. En una serie de decretos emitidos el 21 de abril, levantó el estado de emergencia, que había estado vigente desde 1963. También abolió el Tribunal de Alta Seguridad y reconoció el derecho a manifestarse de forma pacífica, al tiempo que reguló dicho derecho de manera estricta. Al día siguiente, el viernes 22 de abril, se produjo la mayor manifestación hasta la fecha en todo el país, en la que los manifestantes afirmaron que las medidas adoptadas eran demasiado pocas y tardías. A pesar de las promesas de reforma, de hecho, la represión del Gobierno se intensificó drásticamente. La Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos tiene información que asegura que más de 100 personas fueron asesinadas en muchas ciudades en todo el país entre el viernes y el domingo. Aumenta la preocupación sobre el bienestar general de la población, incluido su acceso a la atención y los servicios médicos, así como a los alimentos y el agua en algunas ciudades. Tras la manifestación masiva del viernes 22 de abril, el ejército sirio inició una importante operación militar contra Dar’a y las aldeas adyacentes. Tanques y un gran número de soldados entraron a la zona. Dadas las condiciones similares a las de un asedio, es difícil confirmar esa información. Sin embargo, fuentes fiables están denunciando sistemáticamente el uso de fuego de artillería contra civiles inermes, campañas de detención puerta a puerta, disparos contra el personal médico que intenta auxiliar a los heridos, redadas en hospitales, clínicas y mezquitas, la destrucción intencionada de suministros médicos y la detención de personal médico. Las Naciones Unidas pueden confirmar el corte del suministro de electricidad, de los sistemas de comunicaciones y del suministro de agua en la ciudad desde el lunes, como mínimo, y que debido a ello la semana pasada se cerraron las escuelas y los centros de salud del Organismo de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en el Cercano Oriente en Dar’a. Asimismo, se ha informado de la escasez de medicamentos, agua y alimentos, lo que podría convertirse en un grave problema humanitario en los próximos días. Las Naciones Unidas están solicitando el acceso a esas zonas para evaluar las necesidades humanitarias y proporcionar una relación exacta y de primera mano de los hechos. He de señalar asimismo que se ha cerrado la frontera terrestre entre Siria y Jordania durante el período en que dure la citada operación militar actualmente en curso. Las ciudades de Duma y Al-Moadamyeh, cerca de Damasco, también están rodeadas de tanques y fuerzas armadas, al igual que lo fue Baniyas a principios de este mes. Se ha informado de que las fuerzas de seguridad han abierto fuego contra los manifestantes en la ciudad de Djabla, ocasionando la muerte al menos a 13 personas en estos dos últimos días. En Homs, las fuerzas de seguridad abrieron fuego contra los manifestantes los días 18 y 19 de abril, matando presuntamente hasta 20 personas. Desde mediados de marzo, según informes acreditados de los medios de comunicación y de grupos de derechos humanos, el número total de manifestantes antigubernamentales que fueron asesinados por las fuerzas de seguridad y sus partidarios asciende a más de 300, probablemente entre 350 y 400. La Oficina del Alto Comisionado también ha recibido información sobre detenciones a gran escala de manifestantes, defensores de los derechos humanos, abogados, periodistas y otros. Existen graves denuncias de que se ha golpeado y torturado a personas detenidas en relación con las protestas, incluidos niños. La información que proporcionan los medios de comunicación, los grupos internacionales de defensa de los derechos humanos, los organismos de las Naciones Unidas y las misiones diplomáticas confirman que la inmensa mayoría de las protestas han sido pacíficas y sin armas. Sin embargo, informes dignos de crédito señalan casos muy esporádicos en los que los manifestantes han recurrido a la violencia, causando la muerte de miembros de las fuerzas de seguridad. Human Rights Watch ha documentado, con testigos presenciales, sólo uno de esos incidentes, el 8 de abril en Dar’a, cuando, después de que un número de manifestantes hubiera resultado muerto como consecuencia de disparos procedentes de las fuerzas de seguridad, algunos manifestantes tomaron armas de un puesto de control abandonado y abrieron fuego, al parecer matando a 12 agentes de seguridad. No hay confirmación de que se trate de un fenómeno recurrente, ni tenemos confirmación de los informes que señalan la muerte de agentes de seguridad o soldados a manos de agentes gubernamentales. Parte de la confusión general con respecto a esta delicada cuestión tal vez se deba a la presencia, de la que se tiene amplia información, de agentes de seguridad armados y partidarios del régimen vestidos de civil. La falta de transparencia se ve agravada por la denegación de acceso a los medios de comunicación internacionales e independientes, lo cual, por supuesto, viola la libertad de prensa y el derecho a la información. El Comité para la Protección de los Periodistas y muchas otras fuentes dan cuenta de que las autoridades sirias siguen deteniendo a periodistas de manera sistemática, interrumpiendo las conexiones de Internet y telefónicas, prohibiendo la entrada al país de periodistas internacionales e impidiendo el acceso a las zonas donde se producen disturbios. Uno de los efectos resultantes de esta política es el de evitar la recopilación y la difusión de información precisa e imparcial, impidiendo así a los observadores confirmar o negar las numerosas denuncias. La agencia oficial de noticias, la Agencia de Noticias Árabe Siria, informó de la muerte de al menos 21 militares y agentes de seguridad en los últimos días, y sostiene que más de 290 oficiales de la seguridad interna han resultado heridos desde el principio de las manifestaciones. El Gobierno ha declarado que la mayoría de las muertes de civiles se deben a milicias armadas antigubernamentales, pero no ha presentado hasta ahora ninguna prueba que lo confirme. La televisión siria también ha emitido supuestas confesiones de manifestantes detenidos en las que se habla de manifestantes armados y de injerencia externa. Los medios de comunicación del Estado sirio también han acusado al Movimiento del Futuro del Líbano de suministrar armas a los manifestantes, lo cual dicho Movimiento ha negado. No disponemos de más información sobre esas denuncias. El Secretario General y el Alto Comisionado para los Derechos Humanos han hecho hincapié en que se deben investigar todas las muertes ocurridas durante las manifestaciones, incluidas las presuntas muertes de oficiales del ejército y de seguridad. El próximo viernes se celebrará en Ginebra una sesión extraordinaria del Consejo de Derechos Humanos sobre la situación de los derechos humanos en Siria. Las consecuencias regionales de la situación en Siria son fuente de preocupación, en particular, para sus vecinos. En un comunicado de prensa de fecha 25 de abril, el Secretario General de la Liga de los Estados Árabes afirma que la Liga sigue con suma preocupación la evolución de las actuales circunstancias en varios países árabes. Apoya la creciente demanda popular en el mundo árabe de cambio, modernización social, fin de la represión y democratización y reformas. Insta a una cesación inmediata de la violencia contra los manifestantes, insistiendo en que las exigencias del pueblo de libertad y democracia merecen ser atendidas, y no precisamente con balas. En el comunicado también se anuncia que en la próxima reunión de los Ministros de Relaciones Exteriores de la Liga de los Estados Árabes se analizará la delicada situación que atraviesan las relaciones entre los pueblos y sus gobiernos en el mundo árabe. También tomamos nota de los esfuerzos realizados por el Gobierno de Turquía por entablar conversaciones con interlocutores sirios. El Secretario General está siguiendo de cerca y con suma preocupación la situación en Siria. Como saben los miembros, ha emitido tres declaraciones y ha hablado directamente con el Presidente Al-Assad. El Secretario General ha condenado el uso de la violencia contra manifestantes pacíficos y ha exhortado a que se realice una investigación independiente, transparente y eficaz de esas muertes. Ha transmitido nuestra convicción en que las autoridades sirias deben cumplir su obligación de proteger a los civiles y respetar los derechos humanos internacionales, incluido el derecho a la libertad de expresión y de reunión pacífica, así como la libertad de prensa. La represión no es la solución. Mediante un diálogo incluyente y auténticas reformas se deben atender las legítimas aspiraciones del pueblo sirio, restablecer la confianza y garantizar la paz social y el orden. El Presidente: Agradezco al Sr. Lynn Pascoe su exposición informativa. Sra. Rice (Estados Unidos de América) (habla en inglés): Deseo agradecer al Secretario General Adjunto, Sr. Pascoe, su exposición informativa sobre el deterioro de la situación en Siria. Los Estados Unidos condenan en los términos más enérgicos la aborrecible violencia utilizada por el Gobierno de Siria contra su propio pueblo. Mi Gobierno exhorta al Presidente Al-Assad que cambie de rumbo de manera inmediata y atienda las peticiones de su propio pueblo. También pedimos a la comunidad internacional que responda a esta brutal represión y exija una rendición de cuentas a quienes están perpetrando estas brutales violaciones de los derechos humanos. Los Estados Unidos han expresado su posición al Gobierno de Siria, y estamos considerando una serie de opciones, incluidas sanciones selectivas, para responder al uso indignante de la violencia en forma continua contra manifestantes pacíficos. Estamos particularmente preocupados por los reiterados informes que hablan de violencia gratuita contra manifestantes inermes. Me complace observar que el Consejo de Derechos Humanos decidió esta mañana celebrar el viernes una sesión extraordinaria sobre la situación de los derechos humanos en Siria. Los Estados Unidos son uno de los muchos partidarios de esta decisión y creen que se trata de una respuesta importante y oportuna, a tenor de las terribles acciones que se están produciendo. Estos actos brutales no son propios ni de un gobierno responsable ni de un miembro fiable de la comunidad internacional. Las acciones del Gobierno de Siria no han sido hasta ahora respuestas serias a las peticiones de su pueblo. En cambio, la violenta represión del Gobierno de Siria contra manifestantes pacíficos continúa. Echar la culpa a los extranjeros en lugar de asumir sus fracasos internos no es la manera de que un Gobierno atienda las legítimas exigencias de reforma de su pueblo. Las fuerzas militares y de seguridad sirias siguen atacando a los manifestantes civiles, mientras el Gobierno sigue buscando la asistencia iraní en la represión de los ciudadanos de Siria recurriendo a las mismas tácticas brutales utilizadas por el régimen iraní. El Gobierno de Siria debe poner fin a los arrestos arbitrarios, las detenciones y la tortura de civiles, especialmente de periodistas y activistas. Hacemos un llamamiento al Gobierno de Siria para que permita a los medios de comunicación, incluidos los periodistas extranjeros, así como observadores de la situación de los derechos humanos, verificar los acontecimientos sobre el terreno de manera independiente, incluida la verificación de informes sobre ataques indiscriminados de las fuerzas sirias contra zonas habitadas. El Gobierno de Siria debe tener en cuenta las legítimas demandas de su pueblo a favor de una reforma sustancial y duradera. Las palabras deben estar respaldadas por medidas que garanticen una verdadera reforma en Siria. El clamor del pueblo sirio por la libertad de expresión, de asociación y de reunión pacífica, así como el derecho a elegir libremente a sus líderes deben ser atendidos. Sir Mark Lyall Grant (Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte) (habla en inglés): Agradezco al Sr. Lynn Pascoe su exposición informativa de hoy. Lo que hemos oído decir al Sr. Pascoe es motivo de gran preocupación para mi Gobierno. Este es un momento de esperanza para muchos pueblos del Oriente Medio y el África septentrional. Sus voces se están oyendo como nunca antes. Nuevos procesos democráticos están en marcha en Egipto y Túnez, lo que refleja un deseo que existe desde hace tiempo de contar con gobiernos más abiertos y representativos. Otros gobiernos de la región están respondiendo positivamente a las demandas de reforma. En Siria, el Gobierno hasta ahora ha optado por un camino diferente. Lo que hemos visto en las últimas semanas es un intento sistemático de contener, mediante el uso de la violencia y la represión, las legítimas demandas del pueblo sirio. A pesar de que el Gobierno de Siria ha hecho todo lo posible por prohibir el acceso a los medios de difusión internacionales y suprimir la información independiente de lo que está ocurriendo, hemos sido testigos de que se han dirigido ataques de forma reiterada y deliberada contra civiles y de que se han utilizado tanques y otras armas pesadas contra manifestantes pacíficos. El Sr. Pascoe dijo que entre 350 y 400 manifestantes han perdido la vida a manos de las fuerzas de seguridad en las últimas semanas. El ejército sirio ha impuesto un sitio a la ciudad de Dar’a, incluso interrumpiendo el servicio telefónico y el suministro de agua y electricidad. Las fuerzas militares también están disparando de manera indiscriminada en la propia ciudad. Las fuerzas de seguridad también están atacando varias aldeas y zonas periféricas de Damasco. Condenamos sin reservas los actos de violencia y las matanzas perpetradas por las fuerzas de seguridad sirias contra los civiles, que expresan sus opiniones en manifestaciones pacíficas. Ahora debemos tener en cuenta cuatro aspectos. En primer lugar, debe ponerse fin de inmediato a la represión. El Gobierno de Siria tiene la responsabilidad de proteger a los manifestantes pacíficos, y no atacarlos. El Presidente Al-Assad debe ordenar a sus fuerzas que demuestren la máxima moderación. Los propios manifestantes deben velar por que sus actos sean pacíficos. En segundo lugar, el Gobierno del Presidente Al-Assad debe responder a las legítimas exigencias del pueblo sirio con reformas inmediatas y auténticas, no con una brutal represión. Se debe poner fin en la práctica al estado de emergencia. El 21 de abril, el Representante Permanente de Siria dijo al Consejo de Seguridad que se había aprobado legislación por la que se reconocía el derecho a la manifestación pacífica, pero la realidad sobre el terreno contrasta marcadamente con ese compromiso. En tercer lugar, los responsables de la violencia deben rendir cuentas de sus actos. Apoyamos firmemente el llamamiento del Secretario General en favor de una investigación independiente, transparente y eficaz sobre las muertes. Quienes cometan actos de violencia contra civiles y, en particular, quienes los hayan ordenado, deben ser sometidos a la acción de la justicia. En cuarto lugar, la comunidad internacional debe hablar al unísono al condenar la violencia en Siria. El Reino Unido está trabajando intensamente con sus asociados internacionales para convencer a las autoridades sirias de que pongan fin a la violencia y respeten los derechos humanos básicos y universales a la libertad de expresión y reunión. Estudiaremos otras medidas con nuestros asociados de la Unión Europea y otros si no se pone fin a la violencia. Estas medidas podrían incluir sanciones selectivas relacionadas con las finanzas y los viajes contra los que cometen actos de violencia, al igual que contra sus familiares y sus intereses comerciales. Siria se encuentra en una disyuntiva. Su Gobierno aún puede decidir aplicar una reforma genuina que de por sí pueda brindar paz y estabilidad a Siria a largo plazo, o puede optar por una represión cada vez más violenta, que sólo proporcionará seguridad a corto plazo para las autoridades, pero a un terrible costo para el pueblo sirio y el futuro del país. Instamos al Presidente Al-Assad a que opte por la primera vía, la única que permitiría a Siria recuperar su lugar en el corazón del Oriente Medio. Sr. Araud (Francia) (habla en francés): Deseo dar las gracias al Secretario General Adjunto, Sr. Pascoe, por la exposición informativa que ha ofrecido al Consejo sobre la situación en Siria, que ha aumentado las preocupaciones de sus miembros. Quisiera expresar ante el Consejo la profunda preocupación de Francia por los actos de violencia cometidos por las autoridades sirias contra los manifestantes civiles. Condenamos sin reservas esa brutalidad inaceptable, que ya ha causado no sólo la muerte de centenares de civiles, sino también la desaparición de numerosos manifestantes, periodistas y activistas de derechos humanos. Desde hace tres días, Dar’a es una ciudad sitiada por el ejército sirio, que está privada de agua, electricidad y contacto con el mundo exterior, rodeada de tanques y amenazada con artillería pesada. Los recuerdos de las sangrientas matanzas cometidas contra la población civil de Siria a principios del decenio de 1980, en particular en Hama, son demasiado dolorosos para que la comunidad internacional sea un silencioso testigo de esta escalada de la represión. Hoy el Consejo debe enviar un mensaje claro a las autoridades sirias en el sentido de que se debe poner fin a esta represión ciega y brutal. Las autoridades sirias deben respetar los derechos y las libertades fundamentales de los ciudadanos del país, en particular el derecho a la manifestación pacífica y la libertad de prensa. Hay que poner fin a las detenciones arbitrarias, así como a las restricciones que se imponen a los medios de comunicación. Exhortamos a las autoridades sirias a que liberen de inmediato a los prisioneros de conciencia. Apoyamos el llamamiento formulado por el Secretario General para que se inicie una investigación independiente, transparente y eficaz sobre los crímenes cometidos. Los que perpetraron esos actos deberán rendir cuentas de sus acciones. Sólo mediante reformas que respondan a las legítimas aspiraciones de la población se podrá contribuir a preservar la estabilidad del país, lo cual redundará en interés de todos. Siria desempeña un papel decisivo en la estabilidad regional. No obstante, en esta etapa, no podemos evitar observar que el levantamiento del estado de emergencia y otras reformas anunciadas por el Presidente se han visto seguidos por una contradictoria exacerbación de la violencia. El llamamiento del pueblo sirio en favor de la libertad, la democracia y el respeto de sus derechos universales debe ser escuchado por las autoridades sirias o, de lo contrario, por el Consejo de Seguridad. Si la situación no mejora, Francia y otros países examinarán una amplia gama de opciones encaminadas a aumentar la presión sobre el régimen sirio para que ponga fin a la represión y adopte medidas tendientes a la reforma. Habrá que adoptar medidas firmes si no se escucha este llamamiento. El Consejo de Derechos Humanos también ha analizado la cuestión, y esperamos que apruebe una resolución al final de su período extraordinario de sesiones, que tendrá lugar el viernes. Sr. Sangqu (Sudáfrica) (habla en inglés): También nosotros agradecemos al Secretario General Adjunto, Sr. Pascoe, su exposición informativa sobre la situación en Siria, que preocupa sobremanera a África. Lamentamos la pérdida de vidas en Siria y pedimos a todas las partes que demuestren moderación. Acogemos con beneplácito el levantamiento del estado de emergencia, que se instauró hace casi 50 años. También acogemos con beneplácito la aprobación de otras reformas introducidas por las autoridades sirias en los últimos días. Instamos al Gobierno de Siria a que actúe con rapidez para aplicar las reformas necesarias encaminadas a la democratización, de conformidad con la voluntad y las aspiraciones de su pueblo. No se puede hacer caso omiso de las voces del pueblo sirio y de otros países del Oriente Medio y el África septentrional. Es importante que sus respectivos gobiernos garanticen la protección de los derechos de sus pueblos y les permitan manifestar sus reivindicaciones de manera pacífica. Siria es un elemento importante de la solución del conflicto del Oriente Medio; su estabilidad está vinculada a la de sus vecinos. Por último, instamos a las autoridades sirias a que inicien un proceso abierto, transparente y que incluya a todos con su pueblo a fin de responder a sus reivindicaciones y, a su vez, garantizarle sus derechos políticos y libertades fundamentales, incluidos sus derechos a la libertad de reunión y a la libertad de expresión. Sr. Wittig (Alemania) (habla en inglés): Sr. Presidente: Le agradecemos que haya convocado esta sesión tan oportuna. Permítaseme también dar las gracias al Secretario General Adjunto, Sr. Pascoe, por su exposición informativa. La información que el Sr. Pascoe nos ha facilitado es sumamente preocupante. El Consejo debe debatir con urgencia la situación imperante en Siria. La magnitud de la violencia y la brutalidad que se ha demostrado en esta represión interna es muy preocupante. Además, la situación tiene consecuencias regionales e internacionales obvias, teniendo en cuenta la importancia fundamental de Siria para la paz y la seguridad en el Oriente Medio, incluido el hecho de que acoge una misión de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz. La exposición informativa que escuchamos y los hechos sobre el terreno han demostrado que las autoridades sirias están recurriendo a la violencia contra manifestantes pacíficos. Nos conmociona sobremanera la muerte de civiles, que perdieron la vida porque trataban de ejercer sus derechos fundamentales. El uso sistemático de la fuerza mediante el despliegue de tanques y el uso de municiones activas es una práctica de las autoridades sirias. Los manifestantes no poseen tanques. No arrestan a personas de manera arbitraria. No restringen la labor de los periodistas. Los continuos actos de violencia que se cometen contra los manifestantes pacíficos son totalmente inaceptables. Tienen que detenerse de inmediato. La actual violencia socava todos los anuncios de reformas. Las noticias que recibimos de Dar’a son profundamente inquietantes. Se han desplegado tanques y artillería. Ha habido muchas víctimas. Es imposible tener acceso a esa zona. Pedimos que se autorice el acceso a los observadores internacionales. Se debe exigir que rindan cuentas los responsables de los asesinatos. A ese respecto, apoyamos con firmeza el llamamiento del Secretario General a favor de una investigación independiente, transparente y eficaz sobre los asesinatos. Las autoridades sirias deben respetar los derechos humanos, incluido el derecho a la reunión pacífica, así como la libertad de opinión y de prensa. Asimismo, instamos a las autoridades sirias a respetar la obligación de salvaguardar la integridad y la dignidad de todas las personas detenidas y su derecho a un proceso judicial justo. El Gobierno de Siria tiene ahora la opción de poner fin a la violencia e iniciar las reformas tangibles y significativas necesarias, o de seguir con una represión todavía más violenta. Elegir esta última opción constituiría un enfoque de muy corto alcance y requeriría que reaccionáramos con medidas adecuadas. La represión en curso no es una solución. Hasta la fecha, Alemania ha asumido una serie de iniciativas diplomáticas y políticas. Hemos apoyado con firmeza una sesión extraordinaria sobre Siria en el Consejo de Derechos Humanos y acogemos con agrado el hecho de que tendrá lugar este viernes. Junto con nuestros asociados, examinaremos la adopción de medidas a nivel de la Unión Europea antes del fin de semana. Esto podría incluir sanciones. Sr. Pankin (Federación de Rusia) (habla en ruso): Damos las gracias al Sr. Lynn Pascoe por su exposición informativa. Al igual que otros miembros del Consejo de Seguridad, la Federación de Rusia sigue con gran preocupación las tensiones, manifestaciones y enfrentamientos cada vez mayores en Siria, que están causando víctimas y sufrimiento entre los manifestantes, el personal de las fuerzas del orden y el ejército. Esperamos que las autoridades sirias lleven a cabo una investigación transparente y eficaz de todos los casos y que los culpables sean enjuiciados. El peligroso deterioro de la situación requiere un enfoque cuidadoso, comprobado y verificado. ¿Qué podemos hacer para contribuir a resolver la situación en lugar de causar un perjuicio aun mayor? Evidentemente, el proceso de las reformas democráticas proclamadas y seriamente aplicadas por los dirigentes de Siria es digno de apoyo. Se han adoptado numerosas medidas importantes en un brevísimo período de tiempo. Se ha promulgado un decreto presidencial, mediante el que se ha levantado el estado de emergencia en el país. La cuestión de la concesión de la ciudadanía a un amplio segmento de la población se ha resuelto. Hay preparativos en curso para que en el período extraordinario de sesiones del Parlamento se aprueben leyes sobre las manifestaciones, los partidos políticos, el gobierno local y los medios de comunicación. Se están elaborando medidas para reforzar la lucha contra la corrupción y el desempleo y a favor del desarrollo de las zonas rurales del país. El Gobierno, junto con todas las fuerzas sociales, políticas y religiosas, debe llevar a cabo la búsqueda de soluciones justas para los problemas persistentes de manera constitucional, y cuanto antes mejor. Independientemente de cuál sea el bando de los perpetradores, la violencia debe evitarse. Solamente mediante un diálogo constructivo sobre la aplicación de las reformas políticas anunciadas y del cambio socioeconómico, podrán lograrse la estabilidad y el desarrollo democrático de Siria en beneficio de todos. A nuestro juicio, lo principal es que la actual situación en Siria, pese a las tensiones y los enfrentamientos cada vez mayores, no presenta una amenaza para la paz y la seguridad internacionales. No se puede pasar por alto el hecho de que la violencia no se origina totalmente en uno de los bandos. Entre otras cosas, en la carretera entre Latakia y Tartus se disparó contra una columna del ejército, hubo ataques armados contra instalaciones y puestos militares y se asesinó a agentes de policía, a lo que siguieron prácticas abusivas y la profanación de sus cuerpos. A nuestro juicio, una amenaza real para la seguridad regional podría originarse debido a la injerencia externa en la situación interna de Siria, incluidos los intentos por promover soluciones ya listas o por tomar partido. Cada vez resulta más claro que algunos de los manifestantes, tanto en Siria como en otros países, esperan que la situación en deterioro obligue a la comunidad internacional a ayudarlos y a tomar partido. Tales planteamientos llevan a un ciclo de violencia que no tiene fin y suponen una invitación a la guerra civil. Es sumamente importante centrar todos los esfuerzos por evitar ese peligroso giro de los acontecimientos, en especial porque Siria es la piedra angular de la estructura de seguridad del Oriente Medio. La desestabilización de ese importante vínculo en la cadena entrañará complicaciones para toda la región. Sr. Li Baodong (China) (habla en chino): Agradezco al Secretario General Adjunto, Lynn Pascoe, su exposición informativa. China sigue con gran atención la situación que impera en Siria. Siria es un país importante en el Oriente Medio. Esperamos que las diversas partes en Siria resuelvan sus diferencias mediante el diálogo político y gestionen la actual crisis en la región del Oriente Medio adecuadamente con el fin de mantener la estabilidad y el orden en el país. Acogemos con beneplácito el hecho de que recientemente el Gobierno de Siria haya levantado el estado de emergencia y anunciado que llevará a cabo reformas políticas e iniciará un diálogo nacional. Ha decidido igualmente realizar una investigación de todos los incidentes ocurridos recientemente. Esperamos que esas medidas contribuyan a fomentar el logro de los objetivos mencionados anteriormente. Los disturbios ocurridos en algunos países del Oriente Medio y el África septentrional son motivo de grave preocupación. No solamente han tenido efectos negativos para la paz y la estabilidad de esos países, sino que han socavado de manera considerable la estabilidad de la región. Todos afrontamos el reto de cómo abordar esas cuestiones. Se trata también de una tarea común, ya que, si esas cuestiones no se abordan apropiadamente, pondrán en peligro la paz y la estabilidad en otras regiones y tendrán grandes repercusiones negativas para la recuperación de la economía mundial. En consecuencia, con respecto a los acontecimientos que han ocurrido en esos países, esperamos que la comunidad internacional facilite una ayuda constructiva, de acuerdo con los objetivos y principios de la Carta de las Naciones Unidas. Sr. Hardeep Singh Puri (India) (habla en inglés): Quisiera agradecer al Secretario General Adjunto, Sr. Lynn Pascoe, su exposición informativa sobre la situación en Siria. En su pasado histórico y en la actualidad, Siria ha sido un país importante en el Oriente Medio. No puede destacarse lo suficiente su papel en el proceso de paz del Oriente Medio y en la estabilidad de toda la región. Por ello, la inestabilidad y los disturbios a largo plazo en Siria pueden tener ramificaciones en la región y más allá de ésta. Son motivo de preocupación los informes sobre actos de violencia cometidos durante las recientes manifestaciones en partes de Siria, con un saldo de muchas víctimas entre los manifestantes y el personal de seguridad. Ha habido información en el sentido de que elementos radicales armados se mezclaron con manifestantes y utilizaron las manifestaciones para atacar al personal de seguridad y causar daños a las propiedades del Gobierno, y al parecer se carece de información en relación con los responsables de esos ataques violentos. Hemos observado que el Gobierno de Siria ha nombrado una comisión de investigación de los actos de violencia cometidos durante las manifestaciones y ha anunciado distintas medidas para abordar las reclamaciones de su pueblo, entre ellas, el levantamiento del estado de emergencia, la abolición de los tribunales de seguridad del Estado y el traspaso de las funciones de investigación a la policía. El Gobierno también ha anunciado procedimientos para organizar las manifestaciones pacíficas. Esperamos que esas medidas, iniciadas por el Gobierno de Siria como parte de un proceso inclusivo de diálogo político y reformas, pongan en marcha el proceso para satisfacer las aspiraciones de todos los sectores de la sociedad siria. Como deploramos todo acto de violencia cometido por cualquiera de las partes, el Consejo debe dejar en claro que los Estados soberanos tienen la responsabilidad de responder a las aspiraciones de su pueblo a través de medidas administrativas, políticas y de otra índole. Al mismo tiempo, corresponde a los Estados decidir el mejor rumbo a seguir para mantener el orden público y evitar la violencia. La responsabilidad primordial del Consejo en este caso en particular es instar a todas las partes a que renuncien a toda forma de violencia y a que busquen una solución para las reclamaciones por medios pacíficos. Consideramos que las organizaciones regionales y subregionales tienen un papel importante que desempeñar para resolver la crisis en la región, incluso en Siria. Es indispensable que se realicen todos los esfuerzos posibles para reducir las tensiones y no exacerbarlas. Mi delegación respaldaría todas las medidas encaminadas a poner fin a la violencia y a restablecer la paz. Sr. Messone (Gabón) (habla en francés): El Gabón, al igual que otras delegaciones, desea expresar sus profundas preocupaciones por la situación alarmante que impera en Siria. El Gabón celebra el levantamiento del estado de emergencia y otras medidas adoptadas por las autoridades sirias. Sin embargo, las exhortamos a que pongan fin de inmediato a la actual represión de las manifestaciones pacíficas y a que investiguen las violaciones de los derechos humanos. Mi país hace hincapié en la necesidad de que se respete el derecho internacional humanitario en vista del deterioro de la situación humanitaria descrita por el Secretario General Adjunto, Sr. Pascoe. Mi delegación insta al Gobierno de Siria a que adopte medidas concretas para que la reforma profunda satisfaga las aspiraciones de su pueblo. Instamos también a las autoridades a que garanticen la protección de los civiles durante las operaciones de las fuerzas de aplicación de la ley. El Gabón, comprometido con el diálogo político inclusivo como baluarte de la paz, insta a las autoridades de Siria a que establezcan mecanismos reconocidos que tengan en cuenta las aspiraciones legítimas del pueblo a la paz y a la estabilidad duraderas. Por ello, acogemos con agrado la próxima reunión de los Ministros de Relaciones Exteriores de la Liga de los Estados Árabes que se celebrará el 8 de mayo. Por último, instamos a todos los agentes regionales a que respalden los esfuerzos por entablar el diálogo para poner fin al actual ciclo de manifestaciones y represión. Sra. Viotti (Brasil) (habla en inglés): Doy las gracias al Secretario General Adjunto, Sr. Lynn Pascoe, por su exposición informativa. Se deben defender las libertades fundamentales en todos los contextos. Ese debe ser el mensaje coherente del Consejo y de la comunidad internacional para responder a los desafíos que presentan los cambios históricos en el mundo árabe. El Brasil se solidariza con los que protestan de manera pacífica por una mayor participación política, mejores oportunidades económicas, libertad y dignidad. Nos preocupa la actual escalada de violencia en Siria. Condenamos el uso de la fuerza contra los manifestantes inermes dondequiera que ocurra. Esperamos que se pueda hacer frente a la crisis a través del diálogo. Se deben satisfacer las aspiraciones legítimas de los pueblos en el mundo árabe a través de procesos políticos inclusivos, y no por medios militares. En esta etapa, es probable que una mayor represión genere únicamente más protestas y disconformidad. Esperamos que los dirigentes sirios sigan el camino del diálogo y la reforma como la manera más eficaz de mejorar la situación. Cabe señalar los esfuerzos de reforma realizados por el Gobierno de Siria. El levantamiento del estado de emergencia y otras medidas legislativas concretas son señales alentadoras para satisfacer las aspiraciones legítimas de la población. Esperamos que esas medidas se apliquen sin dilación. Aprovechamos esta ocasión para instar al Gobierno de Siria a que participe en un diálogo político amplio e inclusivo con todas las partes pertinentes. La reforma, no la represión, es el camino a seguir. Las organizaciones regionales tienen una importante contribución que hacer para presentar soluciones políticas con posibilidades reales de conseguir una transformación pacífica y propiciarla. En ese sentido, quisiera subrayar el papel fundamental que desempeña la Liga de los Estados Árabes para impulsar las medidas en la dirección correcta. Todos somos muy conscientes de la importancia de la estabilidad en Siria para la estabilidad general del Oriente Medio. Puesto que Siria es tan importante para la estabilidad regional, es mucho más pertinente que se promuevan allí la reforma y el diálogo constructivo en un entorno pacífico y estable, lo más libre posible de tensiones y de presiones externas. Sr. Salam (Líbano) (habla en árabe): Quisiera comenzar agradeciendo al Sr. Pascoe su exposición informativa. Recuerdo que los vínculos entre el Líbano y Siria trascienden las meras relaciones de buena vecindad. Por ello, en el Acuerdo Taif, que es la base de la Constitución del Líbano, se estipula que el Líbano de identidad árabe, está vinculado por relaciones fraternas sinceras con todos los Estados árabes y mantiene relaciones especiales con Siria cuya fuerza deriva de la historia y de los intereses fraternos comunes. La coordinación y la cooperación entre los dos países se basan en esos principios. La seguridad del Líbano está estrechamente vinculada a la de Siria, y viceversa. Lo que sucede en el Líbano afecta a Siria y lo que sucede en Siria afecta al Líbano. La historia lo ha demostrado de la manera más convincente. Al referirse a los acontecimientos que han ocurrido en Siria, el Presidente de la República, Sr. Michel Sleiman, expresó de manera muy clara que “el Líbano respalda la estabilidad en Siria y en todo el mundo árabe, pero principalmente en Siria porque la seguridad de ambos países está vinculada. El Líbano respalda también a los dirigentes de Siria en su decisión de iniciar reformas, incluidos el estado de emergencia y las leyes sobre los partidos políticos y la información. El Líbano también reconoce que los llamamientos en favor de la reforma son correctos, están justificados y no tienen por objeto fomentar la rivalidad o los enfrentamientos”. Hoy, más que nunca, todos los ciudadanos libaneses están unidos en su sentir para apoyar la soberanía y la integridad territorial de Siria, su pueblo y la seguridad de sus hijos. En el Líbano, sabemos mejor que nadie hasta qué punto el papel de Siria ha sido central a lo largo de la historia. Quisiéramos expresar nuestro pesar por las víctimas mortales y transmitir nuestro pésame a sus familiares. Esperamos que Siria pueda disfrutar de la paz y el progreso. Sr. Amieyeofori (Nigeria) (habla en inglés): También yo quisiera dar las gracias al Secretario General Adjunto, Sr. Pascoe, por su exhaustiva y esclarecedora exposición informativa sobre la situación en Siria. Nigeria comparte la preocupación de la mayoría de las delegaciones por la violencia generalizada en la que ha estado sumida Siria desde finales de marzo y que ha provocado centenares de muertos y heridos. Pedimos que se ponga fin a la violencia y se deje de derramar sangre, e instamos a todas las partes a que mantengan la calma y actúen con moderación. Dadas las circunstancias, queremos reiterar la importancia de la protección de los civiles, el respeto de los derechos humanos y la necesidad de defender el derecho de reunión pacífica. Aunque ya hace tiempo que se tenían que haber producido, la suspensión de la ley de emergencia que se había promulgado hace 48 años y el programa de reformas anunciado por el Gobierno son medidas correctas. Por lo tanto, animamos al Gobierno de Siria a consolidar este proceso y a aplicar rápidamente dichas medidas. En nuestra opinión, y como ha señalado la mayoría de los oradores, para resolver la crisis siria hace falta actuar con cierta precaución, dado que se trata de una crisis que podría afectar negativamente la paz y la seguridad regionales. Por último, pedimos un diálogo inclusivo y reformas genuinas por las que se aborden las inquietudes y aspiraciones legítimas del pueblo libio, incluido un proceso de democratización que promueva la paz y la estabilidad en el país. En este sentido, acogemos con agrado la declaración de la Liga de los Estados Árabes. Opinamos que la Liga de los Estados Árabes tiene un importante papel que desempeñar en los esfuerzos por resolver la crisis siria. Instamos a las autoridades sirias a brindar acceso para prestar asistencia y apoyo internacionales a quienes necesiten atención sanitaria y medicamentos a fin de detener el deterioro de la situación en el país. Sr. Barbalić (Bosnia y Herzegovina) (habla en inglés): Ante todo, quisiera dar las gracias al Secretario General Adjunto, Sr. Lynn Pascoe, por ofrecernos la exposición informativa sobre los hechos ocurridos recientemente en Siria. Bosnia y Herzegovina expresa su profunda preocupación por la situación en Siria y lamenta la pérdida de vidas y el elevado número de heridos. Transmitimos nuestro más sentido pésame a los familiares y amigos de quienes han perdido la vida. Nos sumamos asimismo a quienes han condenado la actual violencia, que debe cesar de inmediato. Todos los responsables de esos delitos deben comparecer ante la justicia y responder de sus actos. Tomamos nota del levantamiento del estado de emergencia y del programa de reformas anunciado por el Presidente Al-Assad. Coincidimos con el Secretario General en que es necesaria la aplicación efectiva de las reformas para atender las aspiraciones legítimas del pueblo sirio y garantizar la paz social y el orden en Siria. Además, estamos firmemente convencidos de que hay que responder a las aspiraciones y las exigencias de la población a través de unas elecciones inclusivas y válidas organizadas por Siria. Por último, no podemos dejar de insistir en la importancia crítica de Siria para la paz y la seguridad del Oriente Medio. En consecuencia, aunque apoyamos plenamente la soberanía y la integridad territorial de Siria, creemos realmente que las aspiraciones y las exigencias de la población deben atenderse a través de unas elecciones inclusivas y válidas dirigidas por Siria. Sr. Moraes Cabral (Portugal) (habla en inglés): Doy las gracias al Secretario General Adjunto, Sr. Lynn Pascoe, por su exposición informativa. Los hechos dramáticos que están ocurriendo en el Oriente Medio están cambiando rápidamente el panorama en la región. Como en otros lugares de la zona, los ciudadanos de Siria reivindican libertad, democracia y reforma. La única manera de responder a esas aspiraciones legítimas es a través de un diálogo genuino e inclusivo. La violencia y la represión jamás pueden ser la respuesta. A Portugal le preocupan gravemente la situación en Siria y el aumento de la violencia, que ha provocado centenares de muertos y heridos. Transmitimos nuestro pésame a los familiares de todas las víctimas. Condenamos enérgicamente la violencia dirigida contra manifestantes pacíficos y pedimos que se ponga fin de inmediato a esa violencia y que los responsables rindan cuentas. Apoyamos el llamamiento del Secretario General para que se lleve a cabo una investigación independiente, transparente y efectiva de los asesinatos. Portugal toma nota de la decisión del Gobierno de Siria de levantar el estado de emergencia, de las leyes introducidas en los últimos días y del anuncio de la intención de introducir reformas políticas. Con todo, estas medidas e intenciones deben ser dignas de crédito, llevarse a cabo de manera eficaz y traducirse en mejoras reales y reformas efectivas. Las autoridades sirias tienen la obligación de respetar los derechos humanos, incluidos el derecho a la libertad de expresión y el derecho a la reunión pacífica, así como la libertad de prensa, y de respetar la integridad y la dignidad de los detenidos y su derecho a las debidas garantías procesales. Mi país es consciente de la importancia crítica de Siria para la paz y la seguridad en el Oriente Medio. También estamos plenamente comprometidos con la independencia, la soberanía, la unidad y la integridad territorial de Siria. Portugal celebra y apoya la declaración de la Secretaría General de la Liga de los Estados Árabes sobre lo que está sucediendo en un número cada vez mayor de ciudades árabes, su llamamiento a los Gobiernos para que se comprometan a aplicar las reformas de inmediato, así como la próxima reunión de los Ministros de Relaciones Exteriores de los miembros de la Liga. Portugal pide una vez más al Gobierno de Siria que actúe con la máxima moderación posible y vele por la protección de sus ciudadanos. Instamos a todas las partes en Siria a que entablen un diálogo genuino, amplio e inclusivo y a que emprendan un proceso de reforma inclusivo y sostenible. El Presidente: Me aparto ahora de mi función de Presidente para formular una declaración en nombre de Colombia. Al tomar atenta nota y agradecer la exposición informativa del Secretario General Adjunto, Sr. Pascoe, Colombia expresa su preocupación por el deterioro de la situación en Siria y deplora la violenta represión de la que han sido objeto los manifestantes, así como la muerte de un gran número de civiles. Consideramos inaceptable el uso desproporcionado de la fuerza contra la población civil y, por ello, hacemos un llamado al cese inmediato de todos los actos de violencia como elemento indispensable para encontrar una solución a la crisis. Es responsabilidad del Gobierno sirio respetar y proteger las libertades individuales y los derechos fundamentales de toda la población. Para restaurar el orden y la paz, el Gobierno está en la obligación de garantizar a sus ciudadanos el derecho a la vida y el pleno ejercicio de la libertad de expresión y reunión pacífica, en estricto cumplimiento de sus obligaciones internacionales y el derecho internacional de los derechos humanos. Tomamos nota del levantamiento del estado de emergencia y del programa de reformas anunciadas por el Presidente Bashar al-Assad y esperamos que mediante el diálogo incluyente y la aplicación efectiva de esas reformas se pueda avanzar hacia la paz social y el orden. Colombia exhorta a las autoridades sirias y a los manifestantes a que encuentren la manera de construir canales de diálogo social y político que respondan de manera efectiva a las legítimas aspiraciones del pueblo sirio por una sociedad justa, equitativa y democrática en la que sus ciudadanos puedan ejercer libremente sus derechos y libertades fundamentales. Colombia reitera la urgencia de detener la violencia y hace un vehemente llamado para el respeto de los derechos humanos de los ciudadanos sirios. Esperamos atentos una investigación independiente y transparente sobre la pérdida de vidas y respaldamos iniciativas encaminadas a encontrar una solución política que permita acercar a las partes y que contribuya al cese de la violencia. Con esto, reasumo ahora mi función de Presidente del Consejo. Sr. Ja’afari (República Árabe Siria) (habla en árabe): Han transcurrido más de seis semanas desde el inicio de los actos de violencia perpetrados por grupos extremistas cuyo objetivo fundamental es claramente la caída del Gobierno de Siria. En este lapso, las fuerzas del orden han ejercido la máxima moderación, a fin de evitar la muerte de civiles inocentes. Sin embargo, esos grupos, que comprenden a delincuentes armados, han seguido asesinando a ciudadanos inocentes y a muchos miembros de las fuerzas de seguridad, y también han atacado instalaciones gubernamentales, del ejército y de las fuerzas del orden. Como bien sabe el Consejo de Seguridad, el Gobierno ha adoptado muchas medidas en respuesta a las legítimas demandas populares, incluido el levantamiento del estado de emergencia, la abolición del Tribunal de Alta Seguridad y la promulgación, por primera vez en la historia de Siria, de un decreto legislativo sobre el derecho de manifestación pacífica. También se han tomado medidas para combatir la corrupción y responder a las demandas populares sobre cuestiones relacionadas con la vida diaria de los ciudadanos sirios. Asimismo, deseo señalar a la atención del Consejo el hecho de que el Gobierno tomará ulteriores medidas para impulsar las reformas en el país, tras las solicitudes de varios miembros del Consejo. En lugar de replegarse, a la luz de las medidas reformistas adoptadas por los dirigentes sirios, lamentablemente, los partidos que fomentaron las manifestaciones han respondido con más ataques contra posiciones del ejército y destruyendo instalaciones de seguridad, matando a un gran número de miembros del personal de seguridad, mutilando cadáveres, incrementando las consignas de incitación y quemando establecimientos privados y públicos. Tengo aquí los nombres de 51 miembros de las fuerzas armadas que fueron asesinados por esas bandas de delincuentes. La lista incluye los nombres tanto de soldados como de funcionarios. Me complacería proporcionar copias de dicha lista a quien las solicite. En respuesta a las demandas populares, el Presidente de la República Árabe Siria se ha reunido con delegaciones de todas las provincias del país, a fin de responder directamente a las quejas y solicitudes de los ciudadanos. El Presidente ha emitido instrucciones para responder a todas las demandas legítimas, incluida la investigación de todos los asesinatos, y ha declarado que todas las víctimas civiles y militares deben considerarse mártires. Ante estas iniciativas de apertura del Estado y sus instituciones, aquellos que están intentando debilitar a Siria han intentado aprovechar el entorno favorable para erosionar la seguridad y la estabilidad del Estado bloqueando carreteras, amenazando a los ciudadanos, forzando a escuelas e instituciones gubernamentales a cerrar sus puertas y llevando a cabo más actos que van en contra de los intereses de los ciudadanos, de su seguridad y de su capacidad para seguir normalmente con sus vidas en todo el país. La campaña dentro de Siria ha ido acompañada de una campaña mediática sin precedentes en la región contra Siria y sus políticas nacionales y árabes. Se ha incitado al terrorismo y al sabotaje. Se ha dudado de las intenciones del Gobierno. En muchos casos, se han distorsionado los hechos en sus mentes. Se ha incitado a los manifestantes a quemar bienes públicos y se han avivado las dudas sobre su posición en los hechos. Se han alentado los actos de violencia y la justificación para los mismos, en un intento de anular y contrarrestar los esfuerzos reformistas del Gobierno. También se han promulgado fatwas fuera de nuestras fronteras exhortando a la oposición a las instituciones del Estado y la autoridad. Esa campaña ha ido acompañada de información que confirmaba que partidos oficiales fuera del país han estado financiando actos de sabotaje contra Siria, su pueblo y sus dirigentes y son responsables de la incitación de los mismos. Me referiré, por ejemplo, a un artículo publicado en el Washington Post fechado el lunes 18 de abril, en el que se afirma que desde el año 2006 el Departamento de Estado ha proporcionado hasta 6 millones de dólares a diversas figuras de la oposición siria a fin de mantener una emisora de televisión por satélite llamada Barada, con sede en Londres. Además, desde 2005, el Gobierno de los Estados Unidos proporciona apoyo financiero a figuras de la oposición siria. Todo ello es parte de una campaña a largo plazo que, según el Washington Post, “va dirigido contra el régimen del Presidente Bashar Al-Assad”. Para completar la visión general de esta conspiración contra mi país, quisiera remitir al Consejo a una declaración formulada a diversos medios de comunicación por un opositor sirio que vive en Francia, en la que decía haber recibido ofertas de tres partidos extranjeros para llevar armas a Siria. Estos hechos han tenido un efecto negativo en nuestra economía nacional. Los mercados se han estancado. El turismo se ha detenido. La inversión ha caído. Todo ello es parte de un esfuerzo para incrementar la inestabilidad en tantas ciudades y aldeas sirias como sea posible. Las autoridades, conforme a la responsabilidad que les incumbe de proteger el territorio de Siria y sus fronteras con los países vecinos, han requisado numerosos cargamentos de armas destinados a grupos que pretenden socavar la estabilidad y la seguridad en el país. Ha quedado demostrado que esas armas fueron enviadas desde el extranjero por grupos de extremistas religiosos a sus agentes en el interior del país con el objetivo de matar a personas inocentes, incendiar edificios públicos y privados y, en definitiva, provocar el caos en el país. Resulta natural que, ante semejantes circunstancias, el Estado asumiera —como haría cualquier otro Estado ante amenazas y peligros similares— su responsabilidad fundamental de atender las peticiones de sus ciudadanos, que venían disfrutando de una situación de paz y seguridad. Las autoridades sirias están convencidas de que estos círculos extremistas no desean reformas; pretenden derrocar al Gobierno recurriendo al asesinato y al caos. Por lo tanto, es natural que las autoridades sirias hayan atendido las peticiones de protección de sus ciudadanos frente a las acciones de esos grupos terroristas extremistas y de restauración del orden en el país. Eso mismo es lo que ocurrió en la ciudad de Dar’a, a la que se refirió antes el Sr. Pascoe. Las fuerzas de seguridad encontraron grandes cantidades de armas sofisticadas, incluidos ametralladoras y equipos de comunicaciones de avanzadas. La operación también permitió la detención de numerosos integrantes de esos grupos extremistas que han venido sembrando el terror y la muerte; otros grupos lograron huir fuera de la provincia. Los detenidos han confesado sus crímenes y han admitido haber recibido grandes sumas de dinero a cambio de sus acciones, algo que el Estado no puede ni aceptar ni justificar. Siria no ve ninguna justificación para que se debata esta cuestión en el Consejo de Seguridad. Nos parecen muy sospechosos los intentos de algunos de transmitir la impresión de que el Estado sirio no protege a su pueblo. Mientras los grupos armados sí han cometido actos de asesinato y destrucción, como he dicho permítaseme subrayar que nadie tiene el derecho de proteger, ni incluso de insinuar que pretende proteger, a esos grupos. El Estado sirio está defendiendo a su pueblo; lo está salvaguardando de las tramas sediciosas que vienen urdiendo los enemigos de Siria con el propósito de socavar su seguridad e independencia. Está contrarrestando la inmensa presión política ejercida por algunos desde el extranjero con la intención de cambiar las políticas nacionales que están al servicio de los intereses del pueblo y de la nación. Con el fin de salvaguardar los derechos de todos los ciudadanos sirios, se ha establecido una comisión judicial para investigar todos los casos en que se han producido muertes de civiles y personal militar, muertes que lamentamos, como consecuencia de los últimos enfrentamientos. La muerte de incluso una sola víctima de mi Gobierno, que lamentamos, es un precio demasiado alto a pagar. Como Gobierno, no podemos aceptar que algunos afirmen valorar la vida de nuestros hijos más que nosotros. Las políticas de injerencia en los asuntos de otros Estados aduciendo distintos pretextos y justificaciones siempre han resultado ser erróneas. Creemos que algunas de las declaraciones que hemos escuchado hoy contra Siria sólo pueden considerarse una manifestación de apoyo al extremismo y al terrorismo. El precio lo pagarán personas inocentes tanto en Siria como en el resto del mundo. La estabilidad y la paz en la región también saldrán perdiendo. No nos parece que la convocación de estas reuniones pueda redundar en interés del pueblo sirio, más aún si los grupos extremistas consideran estas reuniones como una muestra internacional de apoyo tanto a ellos mismos como a sus prácticas ilegales. Reafirmamos que la era del colonialismo terminó. Todos los pueblos del mundo son ahora conscientes de los nuevos métodos a los que recurren algunos Estados para injerirse en los asuntos de otros Estados, ya sea aduciendo la llamada responsabilidad de proteger o la intervención humanitaria, nociones que han sido rechazadas por todos los países en desarrollo, aún cuando se pretenden imponer a través de los foros internacionales, incluidas las Naciones Unidas. Siempre hemos temido que el uso de conceptos tan elevados socave la unidad, la soberanía y la independencia de los pueblos de los países en desarrollo. Siria insiste en que lo que está ocurriendo sobre el terreno no puede de ninguna manera calificarse como manifestaciones pacíficas. De ser así, ¿cómo podrían haber caído tantos mártires entre nuestras fuerzas de seguridad, nuestro ejército y nuestros civiles inocentes? Siria también recalca que seguirá avanzando en el camino de las reformas, tal y como lo anunció el Presidente de la República Árabe Siria. Seguiremos atendiendo las legítimas demandas de nuestros ciudadanos; seguiremos protegiendo su vida y sus propiedades. No permitiremos que el terrorismo o el extremismo maten a nuestro pueblo. El intento de algunos miembros del Consejo de Seguridad de incluir, con un entusiasmo inaudito, lo que no es sino un asunto interno sirio en el tema del programa titulado “La situación en el Oriente Medio” —un tema dedicado fundamentalmente a la búsqueda de una solución pacífica para el conflicto árabe-israelí y al establecimiento de un Estado palestino con arreglo al conocido mandato internacional— hace que nos preguntemos, como hacen muchos otros, acerca de la falta, durante decenios, de tal entusiasmo para intentar poner fin a la ocupación israelí de los territorios árabes ocupados desde 1967. Para nosotros, sin embargo, la respuesta es obvia. Se trata de una política de doble rasero. Se trata de la prevalencia del imperio de la fuerza sobre el estado de derecho. Si hubiera alguna duda en cuanto a la verdad de lo que estamos diciendo, baste preguntarse por qué algunos han ejercido el llamado derecho de veto 48 veces para proteger la agresión y la ocupación israelíes —la ocasión más reciente apenas hace dos meses— un veto que obligó a frustrar una resolución internacional de condena de los asentamientos israelíes en los territorios palestinos ocupados. Esperamos que los líderes de los miembros del Consejo de Seguridad alienten las reformas nacionales en lugar de pretender hacer caso omiso del camino de reformas ya emprendido y sembrar dudas acerca de los continuados proyectos de reforma acometidos por mi Gobierno, reforma que está en marcha y que proseguirá. En este contexto, nos parece realmente extraño que la Representante Permanente de los Estados Unidos de América haga afirmaciones sin fundamento, que en modo alguno pueden considerarse serias ni legítimas, con relación a la presunta utilización por Siria de sus relaciones especiales con el Irán para “reprimir” a los ciudadanos sirios. Este intento surrealista y
«Abatido un avión de los sublevados» Orwell, la OTAN y la guerra contre Libia por Domenico Losurdo * ¿Aún tienen un sentido las palabras? Al leer los artículos sobre la guerra contra Libia, Domenico Losurdo se ha sentido impresionado por la inversión de los significados. La propaganda de la OTAN, al igual que aquella que George Orwell imaginó en su célebre novela de anticipación, constituye en primer lugar un burdo trucaje semántico. Imagen del film 1984 de Michael Radford, basado en la novela de George Orwell. En 1949, en momentos en que se desarrolla una guerra fría que pone al mundo al borde de un inminente holocausto nuclear, George Orwell publica su último libro, que sería también su más novela más célebre: 1984. Si bien el título apunta hacia la anticipación, es evidente que el blanco no es otro que la Unión Soviética, representada a través del «Gran Hermano» totalitario que anula toda posibilidad de comunicación al subvertir el lenguaje y mediante la creación de una «neolengua» (newspeak) en cuyo marco todo concepto se convierte en su contrario. Con la publicación de su novela precisamente en el mismo año de la fundación de la OTAN (la organización militar que se presentaba incluso como defensora de la causa de la moral y la verdad), Orwell aportaba su amable contribución a la campaña de Occidente. No imaginaba seguramente que su denuncia acabaría siendo mucho más aplicable a la descripción de la situación surgida, sólo unos años después de 1984, con el fin de la guerra fría y con el triunfo de Estados Unidos. Al igual que su superpoderío militar, el superpoderío mediático de Occidente tampoco parece enfrentar obstáculo: la inversión de la verdad acaba de imponerse mediante un bombardeo mediático incesante y omnipresente, de carácter absolutamente totalitario. Eso es lo que puede verse claramente en el marco de la guerra que se está desarrollando en Libia. Guerra Efectivamente, allí estamos viendo en acción el aparato militar más poderoso que se haya visto jamás en la historia. Por supuesto, en los bombardeos de la OTAN no faltan las víctimas civiles. Se utilizan armas (de uranio empobrecido) cuyo impacto está destinado a durar por mucho tiempo. Además de Estados Unidos, otros dos países se distinguen en el desencadenamiento de las hostilidades y la conducción de las operaciones militares. Se trata de Francia y del Reino Unido, países ambos con una larga historia de expansión y de dominación colonial en el Medio Oriente y África. Se trata de un área rica en petróleo y los expertos y medios de información más autorizados ya analizan la nueva organización geopolítica y neoeconómica. Sin embargo –nos aseguran Obama, sus colaboradores así como sus aliados y subalternos– lo que estamos viendo no es una guerra sino una operación humanitaria destinada a proteger a la población civil y autorizada, además, por el Consejo de Seguridad de la ONU. La realidad es que la OTAN se toma con la verdad las mismas libertades que con sus víctimas. En primer lugar, hay que señalar que las operaciones militares de Occidente comenzaron antes y sin la autorización de la ONU. El 20 de marzo, Mike Hamilton revelaba en el Sunday Mirror que hacía ya «tres semanas» que estaban operando en Libia «cientos» de soldados británicos vinculados a uno de los cuerpos militares más sofisticados y temidos del mundo: los comandos SAS [Special Air Service, fuerza de operaciones especiales del ejército británico. Nota del Traductor al español.]. Se encontraban entre esas fuerzas «dos unidades especiales llamadas “Smash” debido a su capacidad destructiva» . O sea, la agresión ya había comenzado, sobre todo teniendo en cuenta que «pequeños grupos de la CIA» ya estaban colaborando con los cientos de soldados británicos, en el marco de «una amplia fuerza occidental que actuaba en la sombra» conforme a los deseos de «la administración Obama» y encargada, siempre «antes del comienzo de las hostilidades el 19 de marzo», de «apertrechar a los rebeldes y desangrar el ejército de Kadhaffi» . Se trata de operaciones que llaman aún más la atención por el hecho de haber sido emprendidas en un país ya frágil de por sí debido a su estructura tribal y a la dualidad que desde hace mucho existe entre la región de Tripolitania y la de Cirenaica. En segundo lugar, hasta cuando se dirigen a la ONU, Estados Unidos y Occidente siguen reservándose el derecho a desencadenar guerras sin autorización del Consejo de Seguridad. Eso fue lo que sucedió, por ejemplo, en ocasión de la guerra contra Yugoslavia –en 1999– y en el caso de la segunda guerra contra Irak –en 2003. Nadie sensato calificaría hoy de «democrático» un gobierno que dirigiera a su parlamento el siguiente discurso: Os invito a otorgarme vuestra confianza pero, aunque no cuente con ella, seguiré gobernando como mejor me parezca… ¡Son esos los términos que Estados Unidos y Occidente están utilizando cuando se dirigen a la ONU! O sea que las votaciones que tienen lugar en el Consejo de Seguridad están corrientemente condicionadas por el constante chantaje al que recurren Estados Unidos y Occidente. En tercer lugar, desde el momento mismo en que le arrancaron al Consejo de Seguridad –gracias al chantaje anteriormente descrito– la resolución que querían, Estados Unidos y Occidente se apresuraron a interpretarla a su manera. La autorización para imponer una zona de exclusión aérea en Libia se convierte entonces de hecho en autorización para imponer una especie de protectorado. Por muy poderoso que sea, el aparato mediático de los agresores no logra ocultar la realidad de la guerra. La «neolengua» [también llamada en español «nuevahabla». NdT.] se obstina de todas formas en ocultar lo que ya es evidente y prefiere hablar de operación de policía internacional. Es, sin embargo, interesante analizar la historia de esa categoría. En 1904, el presidente estadounidense Theodore Roosevelt retoma la doctrina Monroe, la reinterpreta, la radicaliza y teoriza sobre un «poder de policía internacional» que la «sociedad civilizada» debe ejercer sobre los pueblos colonizados. Y según él, en el caso de Latinoamérica, ese papel corresponde a Estados Unidos. Regresamos así a la realidad del colonialismo y de las guerras del colonialismo, realidad que la neolengua trata de negar. En primera línea de la promoción de la neolengua y de la inversión de la realidad encontramos, desgraciadamente, al presidente de la República Italiana, Giorgio Napoletano, más elocuente que nadie en cuanto se refiere a demostrar que lo que estamos viendo en Libia… ¡no es una guerra! Si dejara al menos resurgir sus propios recuerdos de militante comunista, entendería seguramente que el intento de negación de la guerra en realidad constituye una confesión. Como ya explicó Lenin en su época, las grandes potencias no consideran sus propias expediciones coloniales como guerras, y no sólo por el enorme desequilibrio de fuerzas entre las dos partes que se enfrentan en el terreno, sino también porque las víctimas «ni siquiera merecen el apelativo de pueblos (¿Serán pueblos los asiáticos y los africanos?» . Titular del diario italiano Corriere della Sera del 20 de marzo de 2011: «Benghazi en llamas. Horas de batalla en la ciudad rebelde. Muerte al enemigo. Abatido un avión de los sublevados». Civiles La guerra, o sea la operación de «policía internacional» desencadenada contra Libia, tiene como objetivo proteger a los «civiles» de la masacre que planea Kadhaffi. El problema es que la neolengua se ve inmediatamente desmentida por los propios órganos de la prensa encargada de difundirla. En su edición del 20 de marzo de 2011, el diario italiano Corriere della Sera publica la foto de un avión en llamas que se desploma en el cielo de Benghazi. El pie de foto y el artículo que la comenta, firmado por Lorenzo Cremonesi, explican que se trata de un «caza» piloteado por uno de los «pilotos más expertos» a la disposición de los rebeldes y que fue derribado por «misiles tierra-aire de Kadhafi». Entonces, lejos de estar desarmados, los sublevados disponen de armas y resulta, además, que también han tenido desde el principio la ayuda de la CIA y de otros servicios secretos, de una «amplia fuerza occidental que actuaba en la sombra» y de cuerpos especiales británicos famosos o temidos por su «capacidad destructiva». ¿Serán esos los «civiles»? Ahora, con la intervención de una poderosa fuerza internacional, es más bien el bando de enfrente el que parece bastante desarmado. Una reflexión posterior puede sin embargo resultar oportuna en el análisis de la categoría que aquí abordamos. Como señala Avishai Margalit, profesor de la Universidad Hebrea de Jerusalén, el gobierno israelí también incluye el «lanzamiento de piedras» en el listado oficial de «ataques terroristas hostiles». Y, como es sabido, no bastan las medias tintas cuando es cuestión de acabar con los terroristas. En las páginas de la más eminente prensa estadounidense –el International Herald Tribune– podemos leer el relato de «exasperantes escenas de muerte» que tienen lugar «cuando un carro de asalto y un helicóptero israelí abren fuego sobre un grupo de manifestantes palestinos, entre los que se encuentran niños, en el campamento de refugiados de Rafah». Sí, un niño que tira piedras contra el ejército de ocupación puede ser considerado y tratado como un «terrorista». Leah Tsemel, abogada israelí que trabaja en la defensa legal de palestinos, reporta el caso de «un niño de 10 años que fue muerto cerca de un punto de control a la salida de Jerusalén por un soldado a quien simplemente le lanzó una piedra» . La neolengua celebra aquí su triunfo: un experto piloto que combate al mando de un avión militar es un «civil», pero un niño que lanza piedras contra el ejército de ocupación… ¡no puede ser menos que un «terrorista»! Justicia internacional Los campeones de la lucha contra los niños «terroristas» y contra los palestinos pueden dormir tranquilos, pero los que se opongan a los «civiles» en Libia tendrán que comparecer ante la Corte Penal Internacional. Y los militares y políticos que toman las decisiones en el aparato militar no serán los únicos que pudieran tener que comparecer, y ser condenados. No, se trata de un grupo mucho más amplio el que se convierta en blanco. Ya el 25 de febrero de 2011, en el diario británico The Guardian, Patrick Wintour y Julian Borger explicaban: «Oficiales británicos están poniéndose en contacto con personal libio de alto rango para plantearle la disyuntiva: abandonar a Muhammar el-Kadhafi o ser juzgados junto a él por crímenes contra la humanidad» . Los gobernantes de Londres y de Occidente no dejan de insistir en ese punto. Ven la Corte Penal Internacional como la Cosa Nostra, o sea como un «tribunal» de la mafia. Pero es otro el aspecto más importante y repugnante: los que están siendo amenazados con verse encarcelados por el resto de sus días son funcionarios libios que no han cometido ningún delito. O sea, luego de haber intervenido en una guerra civil, que probablemente provocaron y que por lo menos alimentaron, luego de haber desencadenado una intervención militar mucho antes de la adopción de la resolución de la ONU, Obama, Cameron, Sarkozy, etc. siguen violando las reglas del derecho internacional y siguen amenazando con aplicar su vendetta y su violencia, incluso después del fin de las hostilidades, a quienes no se rindan inmediatamente ante la voluntad de poder, de dominación y de saqueo que está expresando el más fuerte. Y la neolengua actualmente en vigor transforma a las víctimas en responsables de «crímenes contra la humanidad» y a los responsables de crímenes contra la humanidad los convierte en artífices de la «justicia internacional». Es indudable. Al mismo tiempo que un aparato de destrucción y muerte sin precedentes en la historia, impera también la neolengua, o sea el lenguaje del Imperio. Domenico Losurdo Filósofo e historiador comunista, profesor en la universidad de Urbino (Italia). Última obra publicada en francés: "Nietzsche philosophe réactionnaire: Pour une biographie politique". Traducido al español por la Red Voltaire a partir de la traducción al francés de Marie-Ange Patrizio. -------------------------------------------------------------------------------- «Crack SAS troops hunt Gaddafi weapons inside Libya», por Mike Hamilton, Sunday Mirror, 20 de marzo de 2011. «C.I.A. Agents in Libya Aid Airstrikes and Meet Rebels», por Mark Mazzetti y Eric Schmitt, The New York Times, 30 de marzo de 2011. Lenin, Obras completas, vol. 24, p. 416-17 de la edición italiana. Ver Il linguaggio dell’Impero, por Domenico Losurdo, Laterza, Roma-Bari, 2007, capítulo I, § 13 «Libya: UK officials tell Gaddafi loyalists to defect or face war crimes trial», por Patrick Wintour u Julian Borger, The Guardian, 25 de febrero de 2011.

Neocolonialismo del siglo XXI Unión Europea, OTAN y EE.UU. la alianza del Siglo XXI para la dominación global por Rick Rozoff* Con la reintegración de Francia al comando militar de la OTAN después de una interrupción de 33 años, que será formalizada en la cumbre de este año de la Alianza en Estrasburgo, que también actualizará el Concepto Estratégico 1999 con un aumento del énfasis en la integración militar OTAN-Unión Europea (UE)-EE.UU., y con la intensificación por la UE de la creación de una fuerza de despliegue rápido de 60.000 soldados y sus propios grupos de batalla y sus afiliados nórdicos para uso en todo el mundo, es urgente hacer un examen de las relaciones mutuas resultantes entre los tres principales centros occidentales de poder económico, político y militar – la UE, la OTAN y EE.UU. Asamblea anual de la OTAN. Esta organización militar fundada después de la Segunda Guerra Mundial para combatir la expansión del comunismo en Europa se ha transformado hoy en día en la punta de lanza militar de las potencias industriales anglo-europeas bajo comando estadounidense. Busca implantar un nuevo neocolonialismo de dominación geopolítico de características imperiales como lo fue en el pasado, es decir controlar y dominar ahí donde hay intereses comerciales y materias primas para sus industrias multinacionales. ____________________________________________________________________________________________________________ Hasta la fecha la opinión generalmente aceptada en los círculos del establishment consisten en gran parte de una serie de cuatro dicotomías falsas: El desarrollo cada vez más ambicioso de las capacidades militares de la UE compite con la OTAN, si no representa un desafío directo a dicho organismo y a la alianza estratégica transatlántica con Washington. La OTAN es un antídoto multilateral al unilateralismo de EE.UU. La UE es un profesional basado en principios de diplomacia pacífica mientras que EE.UU. y la OTAN a menudo se apresuran demasiado porque se basan en la necesidad militar. La UE es un competidor o incluso el principal competidor de EE.UU. en Europa y cada vez más en todo el mundo. Cada cual puede creer tantas de estas patrañas como quiera, pero las palabras y las acciones de los responsables políticos y de los funcionarios a cargo de imponer la política en el establishment de la política exterior de la UE, la OTAN y EE.UU. las refutan continuamente. 21 de los 27 miembros de la UE son también miembros de la OTAN. De los seis que no lo son, todos, con la excepción de Chipre (por el momento) - Austria, Finlandia, Irlanda, Malta y Suecia – son miembros del programa Cooperación por la Paz de la OTAN. De los últimos cinco, sólo la pequeña Malta no tiene un contingente militar sirviendo bajo la OTAN en Afganistán, los Balcanes u otros sitios. De los 26 Estados miembro de la OTAN, sólo Noruega y EE.UU., Canadá e Islandia, los últimos tres no están en Europa y por lo tanto no se califican, no están en la UE. Los tres protagonistas cruciales podrán altercar ocasionalmente sobre cuestiones secundarias de táctica, oportunidad y tecnicismos, pero se mantienen unidos respecto a preocupaciones sustantivas y estratégicas. La UE y la OTAN han sido abiertamente socios militares desde 1992 cuando se firmó el acuerdo Berlín Plus sobre la compartición conjunta de activos militares. Incluso los miembros de la UE que todavía no están en la OTAN son afectados por la subordinación del continente al bloque ya que la Carta Estratégica de la Alianza de 1999, todavía estipula en efecto, que los arsenales nucleares de EE.UU., en particular, pero también los del Reino Unido y de Francia, “son esenciales para preservar la paz” y son “un vínculo político y militar esencial entre los miembros europeos y norteamericanos de la Alianza.” Como los eventos de 1989-1991 provocaron el colapso del orden posterior a la Segunda Guerra Mundial en Europa y el mundo en su conjunto – la disolución del Pacto de Varsovia y del Consejo de Ayuda Económica Mutua (Comecon), la desintegración de la Unión Soviética y la fragmentación violenta a Yugoslavia, las principales potencias occidentales inmediatamente reiniciaron planes para la dominación global interrumpidos después de las dos guerras mundiales y, después de haber aprendido sus propias lecciones de la última formaron un condominio para compartir los despojos de todo el mundo, no sólo la multitud de sus antiguas colonias, territorios, protectorados y mandatos, sino partes del globo que nunca antes estuvieron a su disposición, incluida la antigua Unión Soviética. Esto lo confirma una declaración del Secretario General de la OTAN, Jaap de Hoop Scheffer, hace casi cuatro años: “La OTAN y la UE están logrando bastante progreso en la coordinación de capacidades militares modernas. Me siento optimista de que podamos extender nuestra cooperación en áreas adicionales en las que tenemos un interés de seguridad común, donde podemos complementarnos, y reforzar mutuamente nuestros esfuerzos. Y con ello quiero decir áreas funcionales… como ser el Cáucaso y Asia Central.” (NATO International, 31 de marzo de 2005). Dos meses después el Secretario Adjunto de Estado de EE.UU., Nicholas Burns, que llegó a ese puesto después de ser embajador de EE.UU. ante la OTAN, usó un tenor parecido cuando “saludó un llamado por el secretario general de la OTAN, Jaap de Hoop Scheffer, para que la alianza y la UE aumenten la cooperación para asegurar la seguridad más allá de las fronteras de la OTAN en Europa, África y Asia Central.” (Associated Press, 26 de mayo de 2005) Burns explicó la división del trabajo propuesta, por lo menos desde la perspectiva de Washington: “A ver si nos entendemos. La OTAN hace las grandes operaciones militares, pero la UE maneja las operaciones de mantenimiento de la paz…” (Ibíd.) En el mes intermedio, abril de 2005, el ministro alemán de defensa de entonces, Peter Struck, dirigiéndose a una conferencia sobre seguridad europea en Berlín, subrayó el mismo punto al afirmar que “Sería totalmente erróneo ver el desarrollo de capacidades de defensa europeas, separadamente de progresos dentro de la OTAN,” y “agregó que tanto la OTAN como la Unión Europea se esfuerzan actualmente por estar mejor preparados para misiones fuera del área en un intento de adaptarse al rápido cambio del entorno de seguridad.” (Deutsche Welle, 13 de abril de 2005) Es decir, la UE y la OTAN han determinado que todo el mundo, con la excepción del Hemisferio Occidental, que presumiblemente pertenece a EE.UU. (aunque incluso allí los Estados de la OTAN están involucrados individual, separada y colectivamente), como caza legal para despliegues militares. Otro giro cualitativo respecto a la situación internacional previa a 1991 y una reversión a la era de las ambiciones y pretensiones coloniales europeas occidentales, la de la diplomacia de la cañonera y de bayonetas caladas contra “nativos revoltosos.” De hecho, la época posterior a la Guerra Fría ha devuelto en esencia a Europa, a Occidente en general y gran parte del mundo en cuanto a la influencia de los Estados de la OTAN no sólo al status quo ante previo a la Segunda Guerra Mundial sino aún más atrás a los años 1800 y al apogeo de la expansión colonial europea. Efectiva, si no formalmente, las principales potencias occidentales han creado equivalentes modernos del Congreso de Viena de 1815 y del Congreso de Berlín de 1878. El primero ocurrió hacia el fin mismo de las Guerras Napoleónicas con la inminente derrota de Bonaparte en Waterloo y fijó el fundamento de la Santa Alianza y su nuevo orden de entonces, que debía asegurar que nunca los tronos europeos volvieran a ser desafiados por la amenaza del republicanismo. La dispensa posterior a 1991 ha recreado la proscripción de la forma republicana de gobierno y la ha aplicado al comunismo y a otras variantes del socialismo y por cierto a cualesquiera partidos políticos y movimientos populares que puedan defender los intereses de la mayoría, dentro de Europa o fuera de ella, frente a elites transnacionales – así llamadas euro-atlánticas. El segundo modelo, el del Congreso de Berlín, fue la salva de apertura de la alteración de las fronteras nacionales en los Balcanes y el comienzo de la disputa por África, que sería lanzada en serio seis años después en la Conferencia de Berlín. Similitudes entre entonces y el período actual no requieren mucho comentario, ya que saltan a la vista. La Conferencia de Berlín, a la que asistieron representantes de Austria-Hungría, Bélgica, Gran Bretaña, Dinamarca, Francia, Italia, Holanda, Portugal, Prusia, España y Suecia-Noruega, abrió toda África, especialmente la cuenca del Río Congo, y la región de los Grandes Lagos, a las formas más brutales y cínicas de rapiña y saqueo. Fue también el prototipo para ataques militares y económicos conjuntos, colectivos, europeos occidentales, contra naciones virtualmente indefensas, que no tardó en ser replicado en China en 1900 invadida por fuerzas militares de Austria-Hungría, Gran Bretaña, Francia, Alemania, Italia, Japón, Rusia y EE.UU. para reprimir la Rebelión de los Bóxer y proteger intereses económicos occidentales. Para demostrar hasta qué punto el pasado es ahora el presente, en un artículo escrito en conjunto en The Times de Londres en junio pasado, George Robertson y Paddy Ashdown, de quienes hablaremos más adelante, afirmaron que “la cooperación multilateral en el ámbito europeo tiene que… involucrar más cooperación en la defensa si ha de ser tomada en serio. El impulso por crear grupos de combate de la UE debe ser acelerado, compatibilizado enteramente con las fuerzas de reacción de la OTAN y debería formar la base de una capacidad europea emergente de contrainsurgencia capaz de operar en Estados fracasados y entornos post-conflicto.” The Times, 12 de junio de 2008) El documento, en realidad un manifiesto militar y una llamada a la acción para las elites occidentales, también incluyó la observación de que “Esto será vital si se nos llama… a extender la autoridad pública a algunos de los espacios no gobernados que la globalización está ayudando a generar.” Y el artículo culmina en este análisis – rudo, revelador y hubristico por igual: “Por primera vez en más de 200 años nos movemos hacia un mundo que no está totalmente dominado por Occidente. Si queremos influenciar ese entorno en lugar de ser chantajeados por él, si queremos asumir algunas de las características preocupantes de la globalización, el multilateralismo real, práctico, es una necesidad estratégica…” Haya o no alguien más en el mundo que considere que el deseo de las principales potencias occidentales y de su clase gobernante de asumir, reclamar y expandir la dominación global represente una necesidad, el plan es decididamente estratégico. A diferencia de las divagaciones de oscuros académicos que rediseñan el mundo y sus divisiones nacionales en la seguridad de sus propias mentes y confortables asientos en las bibliotecas universitarias, el pronunciamiento en The Times apareció allí porque sus autores son cualquier cosa pero no teóricos abstractos, historiadores o filósofos políticos. Son importantes arquitectos e implacables ejecutores del orden que propugnan, ambos probados en la post-Guerra Fría, o como ellos mismos podrían presentarlo, en el laboratorio posmoderno que fueron los Balcanes en los años noventa. Lord George Robertson, es secretario de defensa británico y aun par del reino de por vida y barón de Port Ellen, fue secretario general de la OTAN desde 1999 hasta 2004, sucesor de Javier Solana, que ha pasado a ser Alto Representante para Política Exterior y de Seguridad Común y secretario general tanto del Consejo de la Unión Europea como de la Unión Europea Occidental. En realidad, ministro de exteriores colectivo de la Unión Europea. Paddy Ashdown fue Alto Representante internacional para Bosnia y Herzegovina desde septiembre de 2002 hasta mayo de 2006, dirigiendo con descarada arbitrariedad, despotismo y ferocidad que le granjearon el título informal de otra época, virrey, que casi no cabe duda que consiguió legítimamente porque su padre había sido oficial en el servicio colonial británico en India y porque la misión y el estilo de Ashdown hijo no sólo evocaban la pasada era colonial sino eran emblemáticos de su actual renacimiento. Hace casi cuatro años la Comisión Internacional sobre los Balcanes, fundada por – entre otras instituciones – el Fondo Marshall Alemán de EE.UU., “emitió una acerba crítica de las políticas de la UE y de la ONU en los Balcanes. “La comisión afirma que la democracia ha sido asfixiada en Bosnia ‘por la autoridad coercitiva’ de Paddy Ashdown, alto representante de la UE. "Los representantes internacionales, dice la comisión, ‘se meten frívolamente en la ingeniería social pero no tienen que rendir cuentas cuando sus políticas fracasan. Si el régimen neocolonial de Europa se arraiga, alentará el descontento económico…’” (International Herald Tribune, 29 de abril de 2005) Como para recompensarlo por esto, hace un año Ashdown fue promocionado como sucesor de los antiguos jefes de su padre en el subcontinente indio, a saber lo que la prensa en la época se refirió como un “súper enviado” a Afganistán, lo que un periódico describió en estas palabras rapsódicas: “El rol propuesto significaría que Lord Ashdown será encargado de unificar los esfuerzos de la OTAN y de la ONU en Afganistán. Se piensa que los funcionarios de la OTAN apoyan su candidatura para un puesto con un poder excepcional.” (The Telegraph, 6 de diciembre de 2007) El gobierno afgano se mostró menos entusiasta que la clac de Ashdown en la prensa occidental y no le dio el puesto, demostrando así la forma y temperamento ‘pre-moderna’ del pueblo afgano. El adjetivo será explicado más adelante. Lo que Ashdown encarnaba para los afganos, conociera o no su gobierno los antecedentes, era la posición ‘post-moderna’ del antiguo diplomático británico y cardenal Richelieu del Luis XVIII de Tony Blair en asuntos de relaciones exteriores, Robert Cooper. La eminencia gris en cuestión es autor de dos libros: “The Post-Modern State and the World Order “(2000) y “The Breaking of Nations: Order and Chaos in the Twenty-First Century” (2003), y contribuyó una versión del primero a la colección “Re-Ordering the World: The Long-Term Implications of September 11” (2002). Cooper ha sido caracterizado como padre del “nuevo imperialismo liberal” y fue durante un breve período Representante Especial de Tony Blair en Afganistán después de la invasión de 2001. Como Robertson y Ashdown, jugó un papel en la imposición así como en la elaboración de racionalizaciones de las estrategias y políticas imperiales. Su primer libro: “The Post-Modern State and the World Order,” dividió en tres las naciones del mundo en pre-modernas, modernas y post-modernas, no diferentes de modo esencial, aunque superficialmente en estilo, de aquellas de sus antepasados colonialistas al dividir a los pueblos del mundo en naciones y culturas civilizadas y no civilizadas. Variaciones de esta visión del mundo han vuelto a aparecer en todo Occidente después del fin de la Guerra Fría, y el nuevo orden internacional que la siguió permitió que las principales potencias occidentales dejaran de lado promesas a medias de respetar a la recién liberada mayoría de la humanidad, a menudo con culturas auténticas mucho más antiguas y mucho más venerables que las de sus antiguos amos coloniales y los aliados norteamericanos entre ellos. Después que se negó a Ashdown la oportunidad de continuar la tradición familiar en Afganistán fue a trabajar como mano derecha de Javier Solana como Director General para Asuntos Externos y Político-Militares en el Secretariado General del Consejo de la Unión Europea, posición que conserva actualmente. También se considera que Cooper ha jugado un papel decisivo en la creación de la Política Europea de Seguridad y Defensa (ESDP, por sus siglas en inglés), originalmente introducida como Identidad Europea de Seguridad y Defensa en la reunión de ministros de exteriores de la OTAN en Berlín en 1996 donde se acordó que la Unión Europea Occidental (WEU) supervisaría su creación dentro de las estructuras de la OTAN. La ESDP es ahora dirigida efectivamente por el Alto Representante de la Política Común de Exteriores y Seguridad de la Unión Europea, Javier Solana, cuyo principal lugarteniente es Cooper. La ESDP fue probada por primera vez en el terreno en Macedonia en 2003 cuando se hizo cargo por la OTAN y ha seguido siendo el principal brazo de defensa y fuerzas armadas de la UE. Macedonia, la segunda víctima de la guerra de la OTAN en 1999 contra Yugoslavia, fue el prototipo para la suplantación por la UE de las fuerzas de ocupación e interdicción de la OTAN, y la antigua misión Concordia de EUFOR sucedió a la Operación Armonía Aliada de esta última. En 2004, la OTAN nuevamente entregó un protectorado, Bosnia, bajo su Fuerza de Estabilización (SFOR) a la UE y a su operación Althea EUFOR. En 2008, la OTAN comenzó a hacer la transición del comando de su Fuerza Kosovo (KFOR), sólo autorizada bajo la Resolución 1244 de la ONU, a la Misión Gobierno de Ley de la UE (EULEX), provocando duras condenas de Serbia y Rusia. En noviembre del año pasado, la OTAN entregó la extensa interdicción naval de la Operación Atalanta de EUNAVFOR en el Golfo de Adén y el Cuerno de África a la UE, que fue descrita como “algo completamente nuevo para la UE porque tiene lugar lejos de la propia Europa… La Operación Atalanta es un proyecto ambicioso. El área de mar que debe ser controlada es enorme…” (Radio Netherlands, 21 de noviembre de 2008) La “misión civilizadora” conjunta de la UE y de la OTAN en “espacios no gobernados” en el mundo pre-moderno y moderno se expande constantemente. Durante este mes, Giampaolo Di Paola, presidente del Comité Militar de la OTAN, entró en detalles sobre la misión triádica mundial UE-OTAN-EE.UU. al presagiar la “necesidad de una nueva forma de gobernanza mundial en la cual la OTAN, la UE y otras importantes organizaciones internacionales tienen que jugar un papel.” (ADN Kronos International , 13 de febrero de 2009) Vale la pena examinar en cierta profundidad el tipo de gobernanza mundial del que hablan y quiénes son propuestos como sus auto-designados guardianes. Funcionarios en Bruselas y Washington invocan rutinariamente el término comunidad internacional cuando conviene a sus intenciones – y con la misma regularidad ignoran los deseos de la verdadera comunidad de naciones cuando no es así. La población combinada de todos los 27 Estados miembro de la UE es de menos de 500.000.000, menos de un doceavo de la raza humana. Si se agregan las cifras de los Estados de la OTAN que no están en la UE – EE.UU. cuyos 300.000.000 de ocupantes representan un 40% de la cantidad de la UE, Canadá, Noruega e Islandia, la cifra total es de apenas más de 800.000.000, menos de una séptima parte de la humanidad. Los principales Estados de la UE y miembros europeos de la OTAN, son las antiguas potencias coloniales – Gran Bretaña, Francia, España, Portugal, Holanda y Dinamarca, y el segundo contingente de ‘un lugar bajo el sol’ de Bélgica, Italia y Alemania. Comenzando con misiones comerciales, que pronto se convirtieron en monopolios, incluyendo poco después puestos avanzados militares y finalmente una subyugación económica, política y militar total, las principales potencias occidentales se repartieron amplias superficies de territorio en Asia, África, Norte, Centro y Sudamérica y toda Oceanía como sus respectivos dominios y esferas de influencia. Muchos Estados de la OTAN y de la UE siguen reteniendo los vestigios de esa rebatiña por el mundo, especialmente en ultramar y en otras posesiones no-contiguas, sobre todo islas, arrebatadas originalmente a los habitantes indígenas. Gran Bretaña, Francia, Holanda, España, Portugal, Dinamarca y EE.UU. están en esa categoría. Son los Estados que prohíben a otros, incluso en el contexto europeo, el derecho a ejercer influencia en territorios que fueron parte integral de su país durante varios siglos, como ser Serbia con Kosovo y Rusia con Ucrania. Las principales naciones occidentales fueron también las perpetradoras del tráfico de esclavos africanos, la mayor migración forzosa de gente en la historia humana, con cálculos de los transportados a través del Océano Atlántico que van entre los 10 y los 30 millones en los siglos entre XVI y XIX. Los involucrados incluían, a uno u otro lado del océano, a menudo en ambos, Gran Bretaña, Francia, España. Portugal, Holanda, Dinamarca y más tarde EE.UU. Uno de los fundamentos tácitos de la comunidad transatlántica. Términos y conceptos obsoletos y desacreditados como la Carga del Hombre Blanco, el Destino Manifiesto, ‘un sitio bajo el sol’, Lebensraum [espacio vital] e ‘imperios bajo los cuales el sol nunca se pone’ han sido abandonados, pero la visión subyacente del mundo y los objetivos geopolíticos que los motivaron no lo han sido y en su lugar han sido rediseñados bajo nuevas marcas durante la última generación. Las fuerzas militares occidentales han vuelto a naciones que creían haberse librado para siempre de ellas; por ejemplo, las tropas británicas están de vuelta en Afganistán, Iraq y Sierra Leona; las francesas en Haití, de vuelta en el bicentenario de su independencia de Francia, y Costa de Marfil; las fuerzas armadas estadounidenses están de vuelta en las Filipinas. No es sólo una suma total de acciones individuales de potencias aliadas occidentales, lo que ha emergido es un nexo sistemático e internacional de despliegues planificados y coordinados con objetivos geoestratégicos precisos y amplios. A pesar de la tan publicitada diferencia de opiniones respecto a la invasión de Iraq en 2003, todos los 26 Estados de la OTAN tienen personal militar asignado a Iraq y al vecino Kuwait bajo la Misión de Entrenamiento de la OTAN – Iraq. Menos de dos años después de la invasión la Alianza anunció que “el objetivo de la OTAN es entrenar este año a 1.000 agentes de seguridad de mediana y alta graduación” y “la Unión Europea ha acordado entrenar a unos 700 jueces, fiscales y funcionarios carcelarios.” (San Francisco Chronicle, 21 de marzo de 2005) Después, en 2005, la entonces embajadora de EE.UU. ante la OTAN, Victoria Nuland, ex asesora de seguridad del ahora ex vicepresidente Dick Cheney, afirmó: “Necesitamos eliminar de una vez por todas las rivalidades – algunas reales, otras imaginarias – entre la UE y la OTAN.” Sus comentarios fueron caracterizados por un sitio militar en Internet como propugnando que “la OTAN y la Unión Europea (UE) deben establecer un diálogo mucho más profundo que en el pasado para encarar la amplia gama de temas militares, políticos, de equipo y financiamiento que enfrenta la comunidad de seguridad transatlántica…” (Defense News, 23 de septiembre de 2005) El primer embajador de EE.UU. en Afganistán después de la invasión de 2001, James Dobbins, quien en aquel entonces era director del Centro de Política de Seguridad Internacional y Política de la Defensa en Rand Corporation, reflejó una actitud semejante al urgir que “es hora, por lo tanto, de dejar de preguntar lo que la OTAN puede hacer por la UE, y comenzar a preguntar lo que la UE puede hacer por la OTAN. Y Afganistán es el sitio para comenzar. Esto podría ser hecho del mejor modo en un diálogo triangular entre la OTAN, la UE y EE.UU.” (International Herald Tribune, 30 de septiembre de 2005) Para demostrar aún mejor que el triángulo UE-OTAN-EE.UU. afecta más que únicamente eventos en el continente europeo, un mes después de los comentarios de Dobbins, Julianne Smith, directora adjunta de programas de seguridad internacional del think tank estadounidense Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales, lamentó en una conferencia realizada por ese organismo que: “’Sí, consultan sobre los Balcanes, pero eso no basta. La OTAN y la UE deberían estar hablando sobre la no proliferación, el Cáucaso, Ucrania, Moldova – todo el asunto.” (Defense News, 14 de octubre de 2005) Klaus Naumann, antiguo jefe del Comité Militar de la OTAN, habló en la misma conferencia y reveló más de lo que posiblemente se proponía al deplorar que “Europa de nuevo es obsesionada por los fantasmas de la soberanía,” con lo que quiso decir que el amor restante por el propio país y pueblo es un obstáculo para la consolidación ulterior de la dominación incuestionable de la OTAN y de la UE en Europa y más allá. (Ibíd.) El mes siguiente, Javier Solana, de la UE, ex Secretario General de la OTAN, dijo que la expansión de los planes militares y los planes para despliegues globales de la UE no tenían que ver “con el reemplazo de la OTAN” y en su lugar “al convertirse en un actor internacional más fuerte y más capaz, será un mejor socio para EE.UU.,” citando los Balcanes como el terreno original de prueba para ese triunvirato, “Mediante nuestros esfuerzos concertados con EE.UU. y la OTAN…” (Defense News, 10 de noviembre de 2005) El mes siguiente el ya mencionado Klaus Naumann escribió una columna que contenía la demanda de que “La UE debiera… adoptar pasos para mejor su capacidad de realizar operaciones. Nuevos Grupos de Batalla de la UE deben ser fortalecidos mediante entrenamiento regular y certificación, preferentemente utilizando estándares de la OTAN…” (Daily Times [Pakistán], 1 de diciembre de 2005) El artículo también instaba a que “los dos organismos deben expandir su diálogo estratégico más allá de su actual enfoque en los Balcanes y Afganistán” e incluía la misma recomendación hecha anteriormente por Julianne Smith de que la UE y la OTAN deben escalar en conjunto su intrusión en otras áreas incluyendo “regiones como Ucrania o Moldova.” (Ibíd.) La integración de las políticas militar y exterior de la UE y de la OTAN continuó a ritmo acelerado durante años y alcanzó su crescendo en la cumbre de la OTAN en Bucarest, Rumania, en abril del año pasado. Durante la cumbre “la Representante Permanente de EE.UU. ante la OTAN, Victoria Nuland, afirmó que la clave para el fortalecimiento de la OTAN era la construcción de una Unión Europea más fuerte.” (Der Spiegel, 1 de abril de 2008) Un periódico del país anfitrión informó que “un alto responsable estadounidense ha afirmado recientemente que, lejos ser considerada como una amenaza para la OTAN, la Política Europea de Seguridad y Defensa (ESDP) consolidada es una necesidad inmediata…” (Nine O’Clock News, March 31, 2008] La presidencia de la UE estuvo en manos de Francia el año pasado y el presidente francés Nicholas Sarkozy fue el principal proponente al presionar por el eje UE-OTAN-EE.UU. en la cumbre de Bucarest. Aunque no fue su único proponente: “El presidente de EE.UU., George W. Bush apoyó el jueves la idea de que Europa debería reforzar su propia capacidad de defensa, dijo el presidente francés Nicholas Sarkozy, describiéndolo como “un punto histórico decisivo.” “El apoyo de Bush para una ‘Europa de la defensa’, como Sarkozy describió la intervención, fue expresado en una cumbre de dirigentes de la OTAN en Bucarest…” (Deutsche Presse-Agentur, 3 de abril de 2008) El discurso de Bush en la cumbre reiteró que “la OTAN ya no es una alianza estática… Ahora es una alianza expedicionaria que envía sus fuerzas por todo el mundo…” (USA Today, 1 de abril de 2008) Su discurso también contenía la denuncia ya rutinaria del orden posterior a la Segunda Guerra Mundial [1945-1991] en Europa diciendo: “Dije que Europa debe revocar el amargo legado de Yalta, y eliminar las falsas fronteras que dividieron el continente durante demasiado tiempo.” (Ibíd.) Una fuente noticiosa rumana informó sobre relaciones entre la UE y EE.UU. durante la cumbre, diciendo que “La calidad de la cooperación transatlántica pasa actualmente por una profunda transformación, adaptándose a las nuevas condiciones posteriores a la Guerra Fría y preparándose para un nuevo tipo de cooperación global.” (Nine O’Clock News, 3 de abril de 2008) La misma fuente citó un día antes al antiguo secretario de exteriores rumano, Mircea Geoana, afirmando que “Lo que se espera que produzca esta Cumbre es… una nueva alianza del Siglo XXI.” (Nine O’Clock News, 2 de abril de 2008) Dos semanas después del fin de la cumbre, el Ministro de Exteriores ruso, Sergei Lavrov dijo, advirtiendo que la OTAN se proponía usurpar el rol y las funciones de Naciones Unidas: “Es… un intento de formar una cierta unión global con un núcleo occidental que desea reivindicar casi todas las funciones de la ONU.” (Interfax, 17 de abril de 2008) Con Francia como principal intermediario, por tener la presidencia de la UE y haber anunciado su intención de reintegrarse al comando militar de la OTAN, se aceleró durante todo el año pasado el impulso por la simbiosis militar UE-OTAN-EE.UU. Un despacho con el título “Francia pregona las defensas de la UE, puntal clave para el futuro de la OTAN,” el Ministro de Defensa francés, Herve Morin alardeó de haber “reforzado las capacidades militares de la Unión Europea, una condición crucial para que Francia se reintegre totalmente a la OTAN.” (Agence France-Presse, 10 noviembre de 2008) Morin dio una idea del ritmo de fortalecimiento militar de la UE en una reunión de ministros de defensa europeos (en su mayoría afiliados a la UE y a la OTAN) al declarar: “Puedo decir, que desde el 10 de noviembre… ya hemos hecho un progreso sustancial y considerable, probablemente tanto como el que ha ocurrido en los últimos 10 años.” (Ibíd.) Al mismo tiempo, Jean-Francois Bureau, secretario general adjunto de la OTAN para diplomacia pública, dijo que “Veintiuna de las 27 naciones de la UE son también miembros de la OTAN, y ambas organizaciones ‘son activas juntas en los mismos escenarios de conflicto.” “‘Desde la perspectiva de la OTAN, existe una inmensa necesidad de aún más cooperación’ con la UE en temas militares.” (United Press International, 12 de noviembre de 2008) El mismo informe noticioso mencionó que, como en Iraq, la UE está entrenando personal de seguridad en Afganistán. En diciembre del año pasado, un borrador de declaración del Consejo Europeo sobre el realce de la Política Europea de Seguridad y Defensa reafirmó el objetivo de “fortalecer la cooperación estratégica entre la UE y la OTAN…” (Irish Times, 11 de diciembre de 2008) La fuente indicada agregó “los dirigentes de la UE también están dispuestos a endosar una declaración sobre el realce de las capacidades de la Política Europea de Seguridad y Defensa , que fijará nuevos objetivos para que la UE pueda desplegar 60.000 soldados dentro de 60 días y miles de personal civil en por lo menos una docena de misiones simultáneas.” (Ibíd.) Otro informe de planes de la UE para una fuerza de reacción rápida de 60.000 soldados señala que los dirigentes de la UE publicaron una declaración conjunta en la que “reconocieron la necesidad de fortalecer y optimizar las capacidades de defensa de Europa y se comprometieron a trabajar más de cerca con la OTAN.” (Deutsche Presse-Agentur, 12 de diciembre de 2008) En otro informe del mismo día, se parafrasea al presidente francés Nicholas Sarkozy afirmando que “EE.UU. ya no ve la ESDP como una política agresiva contra la OTAN, y tanto el presidente saliente George W. Bush como el presidente entrante Barack Obama apoyan ahora la política de la UE.” Y se le cita diciendo: “No es una elección entre EE.UU. y la ESDP. Los dos van juntos.” (EUobserver, 12 de diciembre de 2008) El 9 de diciembre, el Secretario de Exteriores británico, David Miliband, y el Ministro de Exteriores francés, Bernard Kouchner, firmaron con sus nombres un artículo de opinión conjunto que incluía la confirmación del papel de la UE en la suplementación de la participación armada y militar de EE.UU. y la OTAN en el Sur del Cáucaso y la intercambiabilidad de los papeles de la OTAN y de la UE: “La UE envió a más de 200 monitores civiles a Georgia. Llegaron dentro de unas pocas semanas de las hostilidades… “No existe algo como un ejército europeo; tampoco hay un ejército de la OTAN. “Hay fuerzas nacionales, que son utilizadas, según las necesidades, para operaciones nacionales o multilaterales, sea en el marco europeo o en el marco de la OTAN.” (United Kingdom Foreign and Commonwealth Office, 9 de diciembre de 2008) Como preparación para la cumbre del 60 Aniversario de la OTAN el 3-4 de abril en Estrasburgo y Kehl, este mes los dirigentes de los dos países anfitriones, el presidente francés Nicholas Nicholas Sarkozy y la Canciller alemana Angela Merkel, escribieron un comentario conjunto para Le Monde pidiendo más cooperación e integración entre la UE y la OTAN. En la Conferencia anual de Seguridad de Munich del 7 de febrero, el Secretario de Exteriores británico David Miliband invocó la cláusula de defensa mutua de la OTAN, mientras también propugnaba una integración más estrecha de la UE y las políticas y acciones de la UE y la OTAN: “La OTAN provee un compromiso a la defensa colectiva. La Garantía del Artículo 5 y las estructuras militares integradas garantizan a cada uno y a todos nuestros Aliados que sus fronteras son inviolables.” (United Kingdom Foreign & Commonwealth Office, 7 de febrero de 2009) El discurso del vicepresidente de EE.UU., Joe Biden, en la conferencia fue interpretado por una importante fuente alemana como sigue: “Los estadounidenses serán escrupulosamente cuidadosos de que la confrontación con Teherán no se desarrolle hacia una batalla uno a uno entre EE.UU. e Irán. El mensaje de Biden desde Munich es el siguiente: Cada país de la OTAN y cada miembro de la Unión Europea están involucrados, desde hoy. Es el precio por la nueva apertura y cooperación transatlántica.” (Der Spiegel, 9 de febrero de 2009) Es decir, todos los Estados de la OTAN están obligados con EE.UU. según las provisiones del Artículo 5 – el Artículo fue invocado y puesto en práctica después de 9 de septiembre de 2001 – y la UE está ahora tan inextricablemente entrelazada con la OTAN que también seguirá siguiendo no sólo las políticas y acciones de la OTAN sino las individuales de EE.UU. Con el Nuevo Año, la República Checa asumió la presidencia de la UE. En una información llamada “"Vondra llamó a unidad de la UE y de la OTAN ante Rusia, misiles, gas,” el primer ministro adjunto checo Alexandr Vondra organizó apoyo para la instalación de radar del escudo de misiles de EE.UU. en su nación declarando que “europeos y estadounidenses necesitan gozar del mismo nivel de protección… por eso es importante desarrollar el sistema de defensa de misiles.” (Deutsche Presse-Agentur, 7 de febrero de 2009) No es difícil rastrear hacia donde van las cosas: la UE está siendo integrada con la OTAN hasta el punto de fusionar sus políticas y programas militares, de seguridad y de asuntos exteriores con la Alianza, y ya que EE.UU. no es sólo un miembro, sino el fundamento central de la OTAN, la UE también está ineludiblemente vinculada con, y en realidad subordinada a, Washington. Hace tres días, la líder de la mayoría de la Cámara de EE.UU., Nancy Pelosi, estuvo en Italia, donde apeló no sólo a su anfitrión sino a toda Europa respecto a la Guerra Afgana, afirmando que “Tenemos que tomar una decisión… Y quiero decir: nosotros, Italia, la Unión Europea, EE.UU., la OTAN – todos nosotros – en cuanto a lo que está en función de nuestros intereses nacionales de seguridad… "(Agence France-Presse, 16 de febrero de 2009) Dos días después, Italia anunció que desplegaría más soldados en Afganistán. Las potencias occidentales reunidas bajo la bandera de la OTAN se arrogan la prerrogativa exclusiva de intervenir en los asuntos regionales e interiores de naciones en cualquier parte del mundo y el exclusivo derecho de emplear la fuerza militar más allá de sus fronteras. Aunque hablan de boquilla de Naciones Unidas cuando puede ser utilizado contra una nación bajo ataque o para justificar una guerra antes o después del hecho, los dirigentes no ven papel alguno para organizaciones como el Movimiento de los No Alineados de 114 Estado, la Unión Africana de 53 naciones, la Organización de Estados Americanos de 33 miembros, la Liga árabe de 23 miembros, la Organización de la Conferencia Islámica de 57 naciones, la Comunidad de Estados Independientes post-soviética y la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva, la Organización de Cooperación de Shanghái o la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN). No para encarar temas globales o incluso en un papel dirigente en asuntos regionales y locales que impactan directamente a los respectivos grupos y a sus miembros constituyentes. Nos tendrán que perdonar por reformular el acrónimo de la OTAN como ‘Orden Teutónico Ario Nórdico’. Hace tres días, en una sesión del Parlamento Europeo se presionaba a la UE para que se integre más con la OTAN. Ari Vatanen, un miembro que representa a Francia, fue uno de los encargados con este fin y dijo, entre otras cosas, que la UE “sólo puede realizar plenamente su potencial desarrollando un fuerte vínculo transatlántico y una relación complementaria con la OTAN.” A lo cual el miembro alemán del Parlamento Europeo, Tobias Pfluger, respondió: “Todo esfuerzo por fortalecer la OTAN a través de una cooperación más estrecha con la Unión Europea aumenta el potencial para conflictos internacional. También llevará a una mayor militarización de la política exterior de la UE y acelerará la tendencia a utilizar la fuerza militar a fin de ‘resolver’ conflictos.” (European Parliament, 17 de febrero de 2009) Las posiciones de Vatanen y Pfluger no sólo se oponen sino son mutuamente excluyentes, tanto en el sentido de que ninguna puede acomodar a la otra y como porque son las únicas alternativas. No hay un terreno neutral o una tercera alternativa. Europa, y el mundo en su conjunto, pueden asentir a su dominación por un bloque militar internacional cada vez más expansionista y agresivo – el primero en la historia – o pueden organizarse activamente para desmantelarlo. *Rick Rozoff Periodista residente en Chicago. Director de Stop NATO international.
Militarismo USA La OTAN: feudalismo contemporáneo por Serge Marchand Siete nuevos Estados, provenientes todos del antiguo Pacto de Varsovia, acaban de integrarse a la OTAN. Estructurada por Estados Unidos para combatir a la Unión Soviética, la Alianza Atlántica es actualmente una organización sin objetivos que Washington utiliza como instrumento de sus ambiciones. Esta ampliación de la OTAN acrecienta su capacidad de intervención a la vez que diluye aún más su razón de ser inicial. A no ser que se considere que la URSS era peligrosa no por soviética o bolchevique sino por rusa. La ceremonia fue tan formal como aburrida, el viernes 2 de abril de 2004, en la sede de la OTAN en Bruselas. En el gran patio, los ministros de Relaciones Exteriores de los países miembros asistieron al izamiento de las banderas de los 7 nuevos miembros: Bulgaria, Estonia, Letonia, Lituania, Rumania, Eslovaquia y Eslovenia. Vinieron después la foto oficial y la conferencia de prensa en la que todos recitaron las formalidades habituales, todo bajo la mirada inquieta de la delegación rusa, invitada a participar en un ceremonial sin alegría. Tal falta de entusiasmo traduce la reserva de buena parte de los miembros de la alianza, así como la de la Federación Rusa, que se preguntan para qué servirá esta organización. Históricamente, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) fue creada por Estados Unidos para movilizar a sus vasallos contra la Unión Soviética. Lo cual dio rápidamente lugar a la aparición de una coalición similar cuando la URSS incorporó a sus propios vasallos al Pacto de Varsovia. Pero, después de la desaparición de la amenaza soviética y la disolución del Pacto de Varsovia, la OTAN, en vez de disolverse también, se ha ampliado dos veces. Después, de la cumbre de Praga, en noviembre de 2002, la OTAN adoptó la jerga estadounidense según la cual las nuevas amenazas del siglo XXI serían el terrorismo y la proliferación de las armas de destrucción masiva (ADM). Se trata de una fórmula mediática que no tiene, sin embargo, ningún sentido. El terrorismo es una forma de acción -a la que los Estados recurren por cierto más frecuentemente que grupos no estatales- no un enemigo. A pesar de la retórica, la proliferación de las ADM no representa en lo absoluto una amenaza ya que Estados Unidos es el primer diseminador. En cuanto al concepto mismo de «armas de destrucción masiva», este consiste en poner al mismo nivel algunos gases baratos y bombas atómicas de última generación, lo cual carece de todo sentido en términos militares. Recientemente, el Pentágono intentó convencer a la OTAN de adoptar nuevos elementos de doctrina, como el de «guerra preventiva», pero ante el fracaso de la estabilización de la situación en Irak, la idea fue a parar al cajón de los argumentos inservibles. En la OTAN es corriente oír hablar de la defensa de los «valores comunes». Pero es poco probable que estos existan en realidad. Cuando los documentos oficiales los mencionan es para hablar de «sistema político democrático basado en la economía de mercado», fórmula que es, cuando menos, limitada. Hay una regla no escrita que resume el espíritu de la OTAN: «Mantener a Estados Unidos dentro, a los rusos fuera y a los alemanes debajo». Es sobre esa base que los Estados de Europa central y oriental se unieron a la organización, para protegerse de sus vecinos, excesivamente poderosos, Moscú y Berlín. Es por eso que algunos de los nuevos miembros no han podido evitar darse el gusto de resaltar el paso que han dado. En Rumania, el presidente Ion Iliescu ordenó izar la bandera de la OTAN ante el parlamento y suprimió el «paso soviético» de sus fuerzas armadas. En Bulgaria, el primer ministro de ese país, el príncipe Simeón de Saxe-Coburg-Gotha, mandó a recubrir la fachada de la antigua sede del partido comunista con una gigantesca bandera de la OTAN. Para Washington, la OTAN representa una ventaja inmediata que puede utilizar en función de cuatro opciones estratégicas diferentes que no se contradicen entre sí. Por el momento, la exigencia de compatibilidad en el armamento permite a Estados Unidos obligar a los nuevos miembros a adquirir material estadounidense que pagarían a largo plazo gracias a préstamos a bajo interés. Esto da cierto tono de extorsión o chantaje a las reuniones de los jefes de Estado o de gobierno de la alianza, en las que cada cual tratar de consolarse como puede, pensando en la belleza intrínseca de las armas que no le queda más remedio que comprar. La primera función de la OTAN podría ser la de contener a Rusia, como lo hizo con la URSS. En ese caso, la incorporación de los Estados de Europa central y oriental permite a las fuerzas de la OTAN acercarse a su objetivo. Varios acuerdos de cooperación militar con países de Asia central, como Georgia y Uzbekistán, deben permitir cercar a Rusia. La disolución de la Unión Soviética debe completarse con la de la Federación Rusa, mediante la estimulación de toda tendencia centrífuga, como la secesión chechena. Otra opción estratégica podría ser la de convertir la OTAN en una policía interna. La alianza atlántica aceptó ya, en 2004, jugar ese papel de policía con vistas a los Juegos Olímpicos de Atenas y el mundial de fútbol de Portugal. En ese sentido, Washington propone la incorporación de los órganos de policía antiterrorista de los miembros de la OTAN a su Estado Mayor militar. La reforma del Tratado, que se adoptó en la cumbre del cincuentenario de la OTAN, hace incluso posible la participación de la alianza en la «guerra contra la droga» que la Casa Blanca desarrolla en Colombia y otros países. La OTAN podría garantizar también la seguridad de los espacios comunes, misión para la cual no existe actualmente un responsable preciso, aunque Estados Unidos se ha encargado de ella después de la Segunda Guerra Mundial. Actualmente, la alianza atlántica ya impone su ley en el Mediterráneo. Finalmente, una cuarta posibilidad podría ser sustituir sistemáticamente las fuerzas de intervención de la ONU por las de la OTAN en todos los conflictos periféricos para que Estados Unidos no se vea obligado a rendir cuentas al Consejo de Seguridad. Fue así que la OTAN actuó sin mandato de la ONU cuando atacó Yugoslavia, aunque lo hizo con un mandato para estabilizar Afganistán. La alianza deseaba intervenir también en Irak y Haití. Sin embargo, varios obstáculos se oponen a esas evoluciones. El primero es la disidencia de Bélgica, Alemania y Francia que impidió la participación de la alianza en el ataque a Irak. Peor aún, en el caso de Turquía, país que parecía aún gobernado bajo cuerda por una casta militar a las órdenes del Pentágono, decidió democráticamente bloquear el funcionamiento de las bases de la alianza atlántica situadas en territorio turco y prohibir el uso de su espacio aéreo. Esta rebelión obligó la coalición a revisar su plan de invasión, a desplazar parte de sus fuerzas y a retrasar el ataque, todo ello a un costo exorbitante. En segundo lugar, durante cincuenta años Estados Unidos trató, en vano, de obligar a los europeos a dotarse de una capacidad autónoma de intervención militar para aliviar así el presupuesto estadounidense y, sobre todo, para garantizar que en caso de conflicto con la URSS el campo de batalla quedara circunscrito al territorio europeo. Sin embargo, al desaparecer la amenaza soviética aquel proyecto es retomado hoy por las grandes potencias de la Unión Europea, incluyendo el Reino Unido, pero con el objetivo de independizarse de Washington. No obstante, el asunto es más complicado de lo que parece. Ningún Estado de la OTAN tiene la posibilidad de independizarse de Estados Unidos sin consecuencias concretas. El Reino Unido es un claro ejemplo de lo anterior. Gran Bretaña dispone, con mucho, del mejor ejército de Europa. Pero su capacidad nuclear depende de Estados Unidos y, teniendo en cuenta los tratados, la perdería si se independizara de Washington. Londres tendría que aceptar entonces una preeminencia militar francesa y habría que revisar todo el equilibrio regional. En grados diversos, Bélgica, Alemania y Francia, están ligadas de manera orgánica a Estados Unidos, a través de numerosas organizaciones intergubernamentales y no gubernamentales. A pesar de la creencia general, Bélgica y Alemania fueron las primeras en poner en tela de juicio el unilateralismo de la administración Bush, aunque no pudieron ir muy lejos. Francia se mantuvo pasiva al principio y no se integró a la disidencia hasta que no se sintió capaz de hacerlo como líder. Todo esto es por consiguiente frágil y difícil de consolidar. Sólo Turquía ha sido capaz de asumir el costo de la disidencia. Aunque se la presenta como un país políticamente arcaico y dominado por los islamistas, Turquía ha sido el único Estado miembro de la OTAN que debatió democráticamente la cuestión de la guerra y decidió oponerse a esta. Si la decisión pudo ser efectivamente aplicada fue justamente porque era legítimamente popular. Pero, fuera del contexto estratégico particular concerniente a Irak, Turquía no juega un papel preponderante dentro de la OTAN. Heredera del imperio otomano, ese país sigue pagando aún su derrota en la Primera Guerra Mundial y no ha sido admitida en el seno de la Unión Europea. La dependencia de los vasallos se manifiesta permanentemente. De esta manera, Estados Unidos logró deshacerse la semana pasada de misiones ingratas de mantenimiento de la paz en Bosnia dejándolas en manos de los europeos, pero conservando la responsabilidad de la búsqueda de los criminales de guerra. Esto último representa la garantía de que no serán arrestadas personas cuyos testimonios podrían desembocar en la denuncia de soldados estadounidenses, sobre todo teniendo en cuenta que Estados Unidos se opone al principio mismo del Tribunal Penal Internacional. Por otro lado, Washington desearía extender el modelo de la OTAN a otras regiones del mundo. Durante la Guerra Fría existió un pacto similar de Estados Unidos con Australia y Nueva Zelanda (ANZUS) en el Pacífico. Existe un sistema colectivo de inteligencia conocido con el nombre de ECHELON entre esos países, el Reino Unido y Canadá. Finalmente, entre Estados Unidos y Canadá hay también un Pacto que sirve de base al NORAD. El principio de un nuevo Pacto ha sido avalado por los Estados implicados, pero el Pentágono tiene aún dudas entre la posibilidad de unir todos los Estados anglosajones -a pesar de la dispersión geográfica de estos- y la de mantener una diferencia entre el Pacífico y América del Norte, incluyendo a México en esta última región. En ambos casos, el Reino Unido sería miembro de otra alianza, aparte de la OTAN, lo que confirmaría su papel de segundo de la potencia estadounidense, a la cual aporta su experiencia imperial. Una conferencia reciente, que se desarrolló en Calgary a fines de marzo, no logró llegar a una solución definitiva. En esas condiciones, es posible ejercer una influencia externa sobre la evolución de la OTAN, factor que la Federación Rusa tiene la intención de aprovechar. Invitado a Norfolk para una conferencia antiterrorista, el ministro ruso de Defensa Igor Ivanov declaró el 7 de abril: «Tengan la seguridad que nuestra actitud [ante la ampliación de la OTAN] es de calma, aunque de oposición». Más aún, el presidente Vladimir V. Putin invitó a su homólogo francés, Jacques Chirac, al centro espacial de Krasnoznamensk. Según la publicación Nezavisimaya Gazeta, le presentó allí una demostración de las posibilidades rusas en lo tocante a los misiles antimisiles, que podrían constituir una respuesta creíble al armamento estadounidense. Poco antes, el presidente había recibido al canciller alemán Gerhard Schroder. La idea de un eje París-Berlín-Moscú, aunque parezca irrealizable a corto o mediano plazo, complica en gran medida los proyectos atlantistas, sobre todo porque ha comenzado a concretarse durante la crisis iraquí.

Propaganda Algunas mentiras sobre la guerra de Libia por Thierry Meyssan* Thierry Meyssan, a pesar de simpatizar con la insurrección contra el régimen de Muamar el-Kadhafi, se opone a la resolución 1973 y se pronuncia contra la guerra. En anteriores artículos mostró los objetivos imperialistas de esta operación. En este trabajo, Meyssan señala las principales mentiras de la propaganda atlantista. Se dice que en una guerra la primera víctima es la verdad. Las operaciones militares en Libia y la resolución 1973 que les sirve de base jurídica no son la excepción de la regla. Son presentadas al público como necesarias para proteger a la población civil víctima de la represión indiscriminada del coronel Kadhafi. En realidad tienen objetivos imperialistas clásicos. Veamos algunos elementos clarificadores. Crímenes contra la humanidad Con tal de empeorar el panorama, la prensa atlantista hizo creer que los cientos de miles de personas que huían de Libia estaban tratando de escapar de una masacre. Agencias de prensa hablaron de miles de muertos y de «crímenes contra la humanidad». La resolución 1970 denunció ante la Corte Penal Internacional posibles «ataques sistemáticos o generalizados contra la población civil». El conflicto libio tiene en realidad una lectura política y, a la vez, una lectura en términos tribales. Los trabajadores inmigrantes han sido las primeras víctimas del enfrentamiento. Bruscamente, se han visto obligados a partir. Los combates entre los partidarios de Kadhafi y los sublevados han sido ciertamente sangrientos, pero no en las proporciones anunciadas. Nunca hubo una represión sistemática contra la población civil. Apoyo a la «primavera árabe» En su discurso ante el Consejo de Seguridad, el ministro francés de Relaciones Exteriores Alain Juppé elogió la «primavera árabe» en general y la insurrección libia en particular. Su lírico discurso escondía negras intenciones. No dijo ni una palabra sobre la sangrienta represión en Yemen y en Bahrein, pero elogió al rey Mohamed VI de Marruecos como si se tratara de uno de los militantes revolucionarios , contribuyendo así a empeorar la ya desastrosa imagen de Francia que existe en el mundo árabe gracias a la presidencia de Sarkozy. Apoyo de la Unión Africana y de la Liga Árabe Desde el principio de estos acontecimientos, Francia, Gran Bretaña y Estados Unidos no dejan de afirmar que esto no es una guerra occidental, aunque el ministro francés del Interior Claude Gueant habló de una «cruzada» de Nicolas Sarkozy . Los tres países mencionados se escudan así en el apoyo que supuestamente habrían recibido de la Unión Africana y de la Liga Árabe. La realidad es que la Unión Africana condenó la represión y reconoció la legitimidad de los reclamos democráticos, pero se pronunció en todo momento contra una intervención armada extranjera . En cuanto a la Liga Árabe, se trata de una organización que reúne principalmente a una serie de regímenes amenazados por revoluciones similares. Estos regímenes apoyaron el principio mismo de la contrarrevolución occidental –algunos incluso están participando en ella en Bahrein– pero no pueden darse el lujo de llegar a apoyar una verdadera guerra occidental porque tendrían que enfrentarse a una aceleración de los movimientos oposición internos que pudieran derrocarlos. Reconocimiento del Consejo Nacional Libio de Transición (CNLT) Hay 3 zonas sublevadas en Libia. Un Consejo Nacional de Transición se constituyó en Benghazi. Se fusionó con un Gobierno Provisional creado por el ministro de Justicia de Kadhafi, que se unió a los sublevados . Fue este mismo personaje, según las autoridades búlgaras, quien organizó las torturas contra las enfermeras búlgaras y el médico palestino a los que el régimen mantuvo detenidos por largo tiempo. Al otorgar su reconocimiento a este Consejo Nacional Libio de Transición y al eximir de toda culpa a su nuevo presidente, la coalición de países occidentales escoge a sus interlocutores y los impone a los sublevados como dirigentes. Eso le permite apartar a los revolucionarios naseristas, a los comunistas y los khomeinistas. El objetivo es adelantarse a los acontecimientos y evitar lo que sucedió en Túnez y en Egipto cuando los occidentales impusieron un gobierno del partido de Ben Ali sin Ben Ali o un gobierno de Suleiman sin Mubarak, gobiernos que los revolucionarios derrocaron igualmente. Embargo sobre el armamento Si el objetivo fuese proteger a la población, hubiera bastado con instaurar un embargo de los mercenarios y el armamento destinado al régimen de Kadhafi. En vez de ello, el embargo se extendió a los sublevados para prevenir su posible victoria. El verdadero objetivo era detener la revolución. Zona de exclusión aérea Si el objetivo fuese proteger a la población civil, la zona de exclusión se limitaría a los territorios sublevados (como se hizo en Irak con el Kurdistán). La realidad es que la prohibición de vuelo se extiende a todo el país. De esa manera la coalición espera mantener la correlación de fuerzas en tierra y dividir el país en 4 partes: las 3 zonas sublevadas y la zona leal. Esta división de facto de Libia debe compararse con la de Sudán y la de Costa de Marfil, primeras etapas del «rediseño de África». Congelamiento de bienes Si el objetivo fuese proteger a la población civil, sólo se hubiera ordenado el congelamiento de los bienes personales de la familia Kadhafi y de los dignatarios del régimen para impedirles violar el embargo sobre el armamento. Pero ese congelamiento se extendió también a los bienes del Estado libio. El hecho es que Libia, al ser un rico Estado petrolero, dispone de un tesoro considerable, parte del cual está invertido en el Banco del Sur, institución que se dedica al financiamiento de proyectos en el Tercer Mundo. Como señaló el presidente de Venezuela Hugo Chávez, el congelamiento de bienes no protegerá a los civiles. Su objetivo es restablecer el monopolio del Banco Mundial y del FMI. Coalición de voluntarios Si el objetivo fuera proteger a la población civil, el encargado de aplicar la resolución 1973 sería la ONU. En vez de ello, las operaciones militares están siendo coordinadas actualmente por el US AfriCom y supuestamente van a pasar a manos de la OTAN . Es por eso que el ministro turco de Relaciones Exteriores Ahmet Davutoglu se indignó ante la iniciativa francesa y ha exigido explicaciones de parte de la OTAN. De manera más directa, el primer ministro ruso Vladimir Putin ha calificado la resolución 1973 como «viciada e inadecuada. Desde que uno la lee se hace evidente que autoriza a cualquiera a tomar medidas contra un Estado soberano. Todo esto me recuerda al llamado medieval a la cruzada», concluyó Putin . Thierry Meyssan Analista político francés. Fundador y presidente de la Red Voltaire y de la conferencia Axis for Peace. Última obra publicada en español: La gran impostura II. Manipulación y desinformación en los medios de comunicación (Monte Ávila Editores, 2008). El lector encontrará el texto íntegro del discurso de Alain Juppé, de los debates del Consejo de Seguridad de la ONU y el texto de la resolución en «Resolución 1973 aprobada por el Consejo de Seguridad», Red Voltaire, 17 de marzo de 2011. «La cruzada del presidente francés Nicolas Sarkozy», Red Voltaire, 22 de marzo de 2011. «Comunicado de la Unión Africana sobre Libia», (en inglés) Red Voltaire, 10 de marzo de 2011. Para más detalles, ver «Medio Oriente: la contrarrevolución de Obama», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 16 de marzo de 2011. «Washington contempla el "Amanecer de la odisea" africana», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 19 de marzo de 2011. «Remarks on the situation in Libya», por Vladimir V. Poutine, Red Voltaire, 21 de marzo de 2011.