Agusf33
Usuario (Argentina)
Bien, ayer en uno de mis tantos viajes introspectivos, recordé que una noche de total aburrimiento había abierto un blog. Si me preguntan como relaciono lo espiritual de la introspección a la frivolidad propia de una página de internet, doy por sentado que no leyeron mi primer entrada. Afirmación casi tan certera como que tampoco van a ser leídos los escritos de hoy. A veces me pregunto: ¿Para qué escribo con permanentes incitaciones y guiños al lector sino ocupo mi tiempo en promocionar lo que estoy escribiendo, para conseguir los lectores que no tengo?. ¿O porque me ocupo de tal sujeto, si mi blog nació llamado a ser una escritura de ayuda memoria, para mi y mi posteridad?. La respuesta a esas dos preguntas, recae en mi condición de humano. Si, como buen humano que soy, necesito ser escuchado. Y aunque después de haber diseñado tamaña introducción no me quede ánimo de explicarles a que me refiero, voy a hacerlo porque ya empecé a escribir y no pienso abandonar la potencial tercera entrada. Antes de hablarles del tema que titula la nota, permítanme explicarles mi punto sobre "la necesidad humana de ser reconocido". Como seres humanos y racionales (y ni tanto...), no escapamos a la necesidad psicológica de llamar la atención de los demás. Es inherente, por tal condición, el querer mostrarnos y ser recordados el mayor tiempo posible por los demás. Como casi siempre trato de ilustrar mi punto con ejemplos, observemos a dos personas que son autoridades en esto de dejar huellas: Kurt Cobain, y Adolf Hitler. Uno hacía música, el otro programó un asesinato sistemático de más de 6.000.000 de personas. Uno era el ícono de una generación, el otro intentaba ser el de una raza. Siendo dos personajes tan distintos, se preguntarán ¿En qué punto los encuentro?: Simple! ambos tuvieron una capacidad única de ser reconocidos, y trascender luego en la memoria y escritos de las personas que quedaron incluso cuando ellos desaparecieron. Si la esencia queda, el hombre vive. Gracias, o por culpa (queda a su criterio) de la humanidad. Entraré en discrepancia con quienes digan que los dos, o alguno de ellos ni siquiera calculó que su reconocimiento sea tal. La vida deja espacios vacíos, y en el momento que hay una necesidad (consciente o inconsciente) de llenarlos con reconocimiento, somos partícipes de eso. Cualquiera de los dos hubiera rechazado tal situación, de no haberla deseado. Bien, algo que suele particularizar a éste tipo de personas (Es decir, a las que tienen la capacidad de golpear, y dejar una huella permanente) es que tienen talento. Se destacan en una, o varias actividades. Otro medio de llegar al reconocimiento es (solo por citar un ejemplo) el ridículo, pero de ésta manera no se trasciende. En cambio el talento mantiene el reconocimiento a través de los años, casi de manera permanente. El talento, es la habilidad de distinguirse entre todos los demás por lo que se sabe hacer. Es, básicamente, ser distinto.Ahora, aclarado lo anterior, puedo dedicarme a profundizar mi punto sobre el fenómeno de las redes sociales y sobre su popularidad. Recuerden lo que escribí arriba, y piensen si es una casualidad que éstas estén atestadas de personas compartiendo su banalidades la mayoría del tiempo que logran estar despiertos frente al monitor. Minutos después de que abrí mi Twitter, noté que la mayoría de las personas seguían una linea sobre sus comentarios. Dos, en realidad. Una temporal: Aproximadamente un tweet cada dos minutos. Y otra temática: La pavada. La gente convierte hechos tan cotidianos e irrelevantes como pintarse una uña, en una noticia de total importancia y digna de ser leída por los demás usuarios (que obviamente, comparten lo mismo). No cito ejemplos, por lo innecesario y cruel de tal cosa. Desde bebés tendemos a llamar la atención. Es facil, ya que "el mundo" de un infante se reduce a menos de una habitación, por lo tanto hacerse oir no requiere más que de un grito. A medida que tomamos conciencia de la extensión del mundo, no nos alcanza con repercutir en nuestro costado, y necesitamos expandirnos. Somos excesivamente soberbios, y no nos damos cuenta de que el mundo es tan pequeño, como el contexto que nosotros podamos acaparar personalmente. Necesitamos ir más allá. Entonces, en mi reflexión concluyo que el uso masivo de las redes sociales tiene que ver con ésto: La gran oportunidad que ve el humano en este objeto intangible de volverse omnipresente y tener a cientos de usuarios enterándose de lo maravilloso de nuestro ser: de nuestras penas y alegrías, odios y amores. La herramienta, se volvió tan cotidiana, que llevó el contenido al extremo del ridículo (más de lo que es en sí). Entonces, se genera una falsa ilusión de omnipresencia y trascendencia. Para concluir, diría que el humano llena el hueco de reconocimiento y trascendencia que no puede obtener por la falta de talento, en un sitio virtual en el que todos pueden enterarse de sus (no) hazañas. Ser escuchados, aunque no tengamos nada importante que decir (como eternos bebés) nos produce un placer inenarrable. Nos volvimos mediocres. Te volviste mediocre. Me volví mediocre
Bien, uno de los temas que más acapara mi atención a la hora de ponerme a pensar, es la educación. A quienes nos haya tocado en suerte pasar por la escuela pública (incluyendo a las de gestión privada, que de privada solo tienen lo más prescindible de la estructura de la formación cultural/intelectual de un individuo), que equivale al 100% de la población, ya que es obligatoria, estaremos de acuerdo en que el nivel es malo. Todos lo dicen, de hecho, creo que es la idea más instalada en la opinión pública, y que nadie está en desacuerdo con ésto. El problema, llega a la hora de analizar los motivos. La mayoría de las personas, no tiene en claro algunos, y está totalmente desinformado o confundido sobre otros términos. Popularmente se crearon infinitos mitos respecto de la educación, entre ellos, el que siempre me hizo más ruido: "La educación, hace que los hombres sean libres". Eso se cree, y eso es lo que vende la escuela pública. Que alguien me explique, como una persona que pasa mínimo cinco horas de encierro memorizando cosas que no le importan, y porque además es una obligación, es libre. Quienes se dedican a atacar al sistema educativo, ni siquiera contemplan ésta frase, sus quejas bailan entre las típicas facilidades para los alumnos (que cada vez las hay más), entre la poca carga horaria (siendo que los chicos pasan 1/4 del día en el recinto escolar), en la calidad de "los profesores" (que en realidad, es imposible determinar la objetividad de tal queja. Las personas se quejan de los enseñantes en forma grupal, y cada profesor es un individuo diferente) y en la guardería que se constituyó dentro de las paredes de los edificios que solían ser escuelas. Me encantaría preguntarles, a quienes se quejan de ésto. ¿Qué lograríamos con una carga de diez horas, aprendiendo programas dignos de universitarios y vigilados siempre de cerca por la autoridad? ¿Qué cambiaría?. Nos pegaron un balazo en la pierna, y estamos quejandonos de una picadura de mosquito Retomando el tema respecto de la libertad generada a partir de la educación. Si se entiende que una persona es libre, por reunir cierta cantidad de conocimientos, se cae en un grueso error. Quedarse en esa frase, hermosa en discurso y muy real, pero tergiversada por la propia escuela pública es una burrada de rango. Cuando hay un organismo encargado de regular, elegir los conocimientos que debés aprender y los que no también; Cuando los horarios son impuestos por otros, agenos a tu realidad y sobre todo a tus necesidades; Cuando hay un sistema de premio/castigo, concretado en notas, acompañado por la represión de una autoridad, monopolizadora de la violencia legítima, seguir creyéndonos libres solo por reunir conocimientos es una ingenuidad. El sistema educativo actual es, en esencia, un formador de obreros. El señor Ken Robinson, hizo una exposición excelente sobre la forma en la que lleva a caso este proceso, facilitándome la explicación (ver video). Funciona tan excelentemente, que (como ya dije más arriba) las quejas que la mayoría tiene de tal, son las menos importantes, y esto no es una casualidad, está planeado y previsto. Y por esto, me refiero a que mientras algunos apuntan a que una carga horaria mas pesada y estricta, agrandar los contenidos del falso además de innecesario enciclopedismo estudiantil, fortalecer la autoridad, etc. Cuando el problema está en el esclavismo generado en la escuela. Aprendemos en la escuela, que es necesario estudiar (obligatorio, en realidad), también aprendemos a respetar horarios, a respetar la autoridad. Levante la mano, aunque no pueda verla, quien no nota dejos dictatoriales en lo que algunos denominan "educación". link: http://www.youtube.com/watch?v=Z78aaeJR8no&feature=related Entonces, para concluir. Tenemos un sistema educativo esclavista, perfectamente aceitado: Estás obligado a asistir, y justificar tu limitado cupo de faltas. El revelarte signifcaría una posible destrucción social, ya que quedás automaticamente relegado de ciertos trabajos (de la mayoría). Es el mismo sistema, que lava cabezas y convence a los estudiantes de que lo que están recibiendo es educación y no adoctrinamiento, por tal motivo, nunca va a haber quejas que signifiquen cambios radicales y/o reales... solo reniegues, que de satisfacerse significarían una esclavitud mayor para los futuros alumnos. Lo que debería enseñar, contenidos, abarcan un programa amplísimo (que poco apreta) y se enseñan de una manera pésima, sin mencionar que responden a lo que otros necesitan que vos estudies. Y todo el divague anterior, fue para ilustrar éste punto. La pregunta del título, es quizás más profunda de lo que se lee. Se podría imaginar al leerla, el típico caso del hijo que estudia la carrera del padre y el abuelo. Pero esto apunta a algo superior. Y es que, desde la clase política eligen los contenidos, y los cupos para las distintas carreras que se supone, cada uno debería elegir. Seguramente, han visto por estos días que circula una propaganda sobre becas universitarias destinadas únicamente a las ciencias exactas e ingenierías. No pude encontrar el video que buscaba, pero éste representa perfectamente lo que quiero ilustrar link: http://www.youtube.com/watch?v=vWc3-gtGkJg Textualmente: "Un programa del Ministerio de Educación, para ingresantes a carreras consideradas prioritarias para el desarrollo del país, se trata de ciencias básicas y aplicadas, ciencias naturales e ingenierías..." Si ésto no habla por si solo... mejor vuelva a leer. No estamos estudiando lo que deberíamos o queremos, ni de la forma en que creemos correcto. La escuela, programa obreros necesarios para cubrir los puestos para el "progreso del país". Un ingeniero, debido a su escasez es alarmantemente más necesario que un abogado, carrera por demás concurrida en la que algunas universidades suelen poner cupos, y filtros para eliminar alumnado. Así como la democracia te convence de que votar te hace libre (concepto "curiosamente" bajado en Educación Cívica, materia enseñada desde primer año de secundaria en las escuelas públicas), cuando lo único que te da es la posibilidad de elegir quien te va a esclavizar; la escuela promete la libertad e iluminación individual, cuando detrás de ese disfraz, estás respondiendo a la necesidad del estado que necesita que vos hagas tal o cual tipo de trabajo, el que a ellos les sirve. Además de incentivarlo económicamente, le dan a éstas carreras reputación, que luego colocará al recibido alumno en una posición social importante. Y no solo creo, sino que sugiero que este status, se genera de algún lugar del poder político para que la carrera se vuelva más atractiva... pero eso, es algo que analizaremos en otra ocasión