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Científicos explican por qué hay tan pocos zurdos en el mundo El 10% de la población usa solo la mano izquierda, hecho que revela un desequilibrio entre la cooperación y la competencia de la especie humana durante su evolución (Rafa Nadal usa ambas manos para jugar al tenis.) Los zurdos no son muy comunes y siempre han sido un rompecabezas para los investigadores. De hecho, solo representan aproximadamente el 10% de la población y a lo largo de la historia han sido vistos con recelo e incluso han sido perseguidos. Es por esto que la palabra «siniestro» deriva del término «izquierda o mano izquierda». Dos investigadores de la Universidad de Northwest, cuyo estudio ha sido publicado en el «Journal of the Royal Society Interface», han llegado a la conclusión de que un alto grado de cooperación entre la especie humana desempeña un papel clave en la definición del ser zurdo. Ambos expertos han desarrollado un modelo matemático que revela que el bajo porcentaje de personas que usan la mano izquierda es el resultado del desequilibrio entre cooperación y competencia en la evolución del ser humano. El profesor Daniel M. Abrams y Mark J. Panaggio -ambos diestros- son los primeros en utilizar datos del mundo real (extraídos de una muestra de deportistas de élite) para probar y confirmar la hipótesis de que el comportamiento social se relaciona con el nivel de uso de las manos de la población. Más cooperadores que competitivos «Cuanto más social es el animal -donde la cooperación es muy apreciada- mayor será la tendencia de la población hacia un lado», asegura Abrams, profesor de ciencias y matemáticas en la Escuela McCormick de Ingeniería y Ciencias Aplicadas. «El factor más importante para una sociedad eficiente es un alto grado de cooperación. En los seres humanos, esto se ha producido en una mayoría de diestros», comenta. En una sociedad totalmente cooperadora, las hipótesis sugieren que todo el mundo tendría la misma mano dominante. De este modo, el análisis de Abrams pretende confirmar esta especulación: el hecho de que haya un 10% de zurdos señala que la especie humana no es totalmente cooperadora. «Si las sociedades fueran completamente cooperativas, todo el mundo usaría la misma mano, dice Abrams». Además, si la competencia fuera más importante, uno podría esperar que la población fuera diestra o zurda en una proporción de 50-50. Por un lado, la cooperación favorecería el uso de la misma mano-para poder compartir las mismas herramientas- y por otro lado, la competición física potenciaría el uso de la izquierda. En una lucha, un zurdo tendría ventaja respecto a un diestro. Abrams y Panaggio se centraron en datos recogidos de una muestra de deportistas de élite para apoyar la teoría del equilibrio necesario entre cooperación y competición de la especie humana. Su modelo predice que el número de deportistas zurdos con éxito conforman más de un 50% en el caso del béisbol, el boxeo, el hockey y el esgrima y más de un 10% en otros deportes como el tenis de mesa. Sin embargo, el número de golfistas zurdos con éxito es muy bajo, solo un 4%. «La precisión de las predicciones de nuestro modelo cuando se refiere a una muestra de deportistas apoya la idea de que se puede extrapolar al resto de la sociedad», comenta Abrams. La lateralidad manual, la preferencia para el uso de una mano sobre la otra, se debe en gran parte a la genética y parcialmente al medio ambiente. Los gemelos idénticos, que comparten exactamente los mismos genes, no siempre usan la misma mano.

Científicos españoles explican por primera vez el fenómeno del aura de las personas En términos neurológicos, la sinestesia consiste en que en el cerebro de ciertas personas se produce un «cruce de cables» (El aura y los colores en las personas.) Investigadores españoles de la Universidad de Granada han descubierto la capacidad de ver el aura de las personas es un fenómeno neuropsicológico denominado sinestesia. Los sinéstetas «mezclan los cinco sentidos, al tener más interconectadas las áreas del cerebro encargadas de procesar cada uno de los estímulos, de forma que son capaces de ver o paladear un sonido, según explica la nota de presa de la universidad española. De este modo, conocidos popularmente como «curanderos» o «santones», presentan en realidad esta capacidad, que explicaría científicamente esta supuesta «virtud» En un artículo publicado en la prestigiosa revista «Consciousness and Cognition», los profesores del Departamento de Psicología Experimental de la Universidad de Granada Óscar Iborra, Luis Pastor y Emilio Gómez Milán han ofrecido, por primera vez en el mundo, una explicación científica al fenómeno esotérico del aura, un supuesto campo energético de radiación luminosa multicolor que rodearía a las personas a modo de halo y que resulta invisible para la gran mayoría de los seres humanos. En términos neurológicos, la sinestesia consiste en que en el cerebro de ciertas personas se produce un «cruce de cables» o conexiones sinápticas . Este hecho «les permite establecer asociaciones automáticas entre regiones cerebrales que habitualmente no están conectadas», según explica el profesor Gómez Milán, una cualidad que tendrían muchos de los curanderos que dicen poder ver el aura. Varios tipos de sinestesia Para realizar esta investigación, los cientítifocos entrevistaron a varias personas afectadas por sinestesia, entre los que se encontraban supuestos curanderos, como el granadino Esteban Sánchez Casas, conocido como «El Santón de Baza». Muchos le atribuyen ciertos «poderes paranormales», como poder ver el aura de las personas, «cuando en realidad se trata de un claro ejemplo de sinésteta», explican los autores de esta investigación. Los investifadore destacan que en el caso de «El Santón de Baza» presenta sinestesia caras-color (por lo que asocia a cada persona con un color); sinestesia tacto-espejo (cuando observa a una persona que está siendo tocada o que experimenta un dolor, él experimenta ese mismo dolor); una alta empatía (la capacidad de sentir lo que está sintiendo otra persona) y esquizotipia (ciertos rasgos de personalidad con tendencia a formas atenuadas de paranoia y de alucinación que se da en las personas sanas).

Dónde se origina el amor, localizado Investigadores crean el primer mapa del cerebro que describe las zonas que activan el cariño y el deseo (Los científicos han creado el primer mapa del amor y el deseo en el cerebro.) Por mucho que insista el dicho popular, el amor no vive en el corazón, sino en el cerebro, como ya ha demostrado la ciencia moderna. Pero, ¿exactamente dónde? ¿Y es el mismo lugar en el que nace el deseo sexual? Un equipo internacional de científicos ha creado por primera vez un mapa cerebral que describe el lugar exacto en el que se encuentran estos dos sentimientos tan íntimamente ligados. Y parece que sexo y amor activan cada cual áreas del cerebro distintas pero relacionadas entre sí. Los investigadores de la Universidad Concordia en Montreal (Canadá), junto a colegas de EE.UU. y Suiza, analizaron los resultados de 20 estudios independientes que examinaban la actividad cerebral mientras los sujetos realizaban tareas tales como la visualización de imágenes eróticas o mirar fotografías de sus seres queridos. Mediante la combinación de estos datos, los científicos fueron capaces de formar un mapa completo del amor y el deseo en el cerebro. De esta forma encontraron que dos estructuras cerebrales en particular, la ínsula (corteza insular) y el cuerpo estriado, son responsables para pasar del deseo sexual al amor. La ínsula es una porción de la corteza cerebral plegada profundamente dentro de un área entre el lóbulo temporal y el lóbulo frontal, mientras que el cuerpo estriado se encuentra cerca, en el interior del cerebro anterior. El amor y el deseo sexual activan diferentes áreas del cuerpo estriado. El área activada por el deseo sexual se activa normalmente por las cosas que son inherentemente agradables, como el sexo o la comida. El área activada por el amor está relacionada con el proceso de condicionamiento por el cual a las cosas que tienen que ver con la recompensa o el placer se les da un valor inherente, es decir, cómo el deseo sexual se convierte en amor, lo que se procesa en un lugar diferente en el cuerpo estriado. Sorprendentemente, esta zona del cuerpo estriado es también la parte del cerebro que se asocia con la adicción a las drogas. Jim Pfaus, profesor de psicología de Concordia, explica que hay una buena razón para ello. «El amor es en realidad un hábito que se forma a partir del deseo sexual cuando este deseo se ve recompensado. Funciona de la misma forma en el cerebro como cuando las personas se vuelven adictas a las drogas». Monogamia y pareja Aunque el amor puede ser un hábito, no es necesariamente uno malo. El amor activa las diferentes vías en el cerebro que están involucradas en la monogamia y en la unión de la pareja. Algunas áreas en el cerebro están en realidad menos activas cuando una persona siente amor, que cuando siente deseo. «Si bien el deseo sexual tiene un objetivo muy específico, el amor es más abstracto y complejo, por lo que es menos dependiente de la presencia física de alguien más», dice Pfaus. De acuerdo con Pfaus, la neurociencia ha dado a los investigadores una comprensión profunda de dónde la inteligencia y resolución de problemas se sitúan en el cerebro, pero todavía hay mucho por descubrir sobre el amor. Nuevos estudios pueden apuntar con más precisión.
Detectan el primer filamento de materia oscura entre dos cúmulos de galaxias Hasta ahora, su existencia era pura teoría, pero un equipo internacional de investigadores ha conseguido identificar directamente el primer filamento de materia oscura entre dos agrupaciones de galaxias. El hallazgo contribuye a trazar la evolución del Universo a través de estas ‘carreteras galácticas’. (Filamento de materia oscura entre A222 y A223.) Por primera vez, un equipo internacional de científicos ha detectado un filamento de materia oscura que conecta dos cúmulos de galaxias, Abell 222 y Abell 223. Numerosos astrónomos habían dibujado la telaraña cósmica de galaxias que se desprende de la teoría de la materia oscura fría, pero nunca antes se había detectado directamente. “Los cúmulos de galaxias atraen constantemente a nuevas galaxias y grupos de galaxias a lo largo de los filamentos de materia oscura, como si fuesen ‘carreteras galácticas’. Por lo tanto, los filamentos son fundamentales en el crecimiento de la estructura del Universo, desde las estructuras más jóvenes hasta la actualidad”, dice a SINC Jörg Dietrich, científico del Observatorio de la Universidad de Múnich (Alemania), y primer autor del trabajo. Los investigadores intentaron trazar el filamento de materia oscura en 2005 sin obtener evidencias consistentes. Hace dos años consiguieron los primeros indicios del trabajo que ahora publica la revista Nature. “La detección se hizo gracias a las mediciones estadísticas del efecto de lente gravitacional débil, que asume que los rayos de luz se doblan por la gravedad cuando pasan objetos masivos”, explica Dietrich. Los científicos midieron la distorsión de decenas de miles de galaxias de fondo tenues, incluso las más alejadas, para crear un mapa de la distribución de la materia en el sistema de los clústeres Abell 222 y Abell 223. Además de localizar el filamento de materia oscura, los investigadores han calculado su masa y sus resultados concuerdan con las predicciones teóricas. Los datos muestran que el filamento es tan pesado como un cúmulo pequeño de galaxias. Implicaciones en la teoría del Big Bang “Nuestro descubrimiento es la confirmación directa de una predicción clave en la teoría de la formación de estructuras, que forma parte de la teoría del Big Bang”, cuenta Dietrich. La colisión de los objetos pequeños dan lugar a estructuras mayores y los filamentos de materia oscura juegan un papel muy importante en este proceso. La teoría del Big Bang postula cómo se formaron las estructuras cósmicas en el Universo. Las conclusiones del trabajo de Jörg Dietrich y sus colegas explican cómo se organiza la materia en el cosmos, a través de una vasta red de filamentos conocida como telaraña cósmica. “Los cúmulos de galaxias se encuentran donde estos filamentos se entrecruzan”, concluye.

La Luna llena “más grande” de 2012 ¿Te gusta observar el cielo y, en particular, la Luna? Entonces toma nota, porque este Domingo 6 de mayo podrás observar la Luna llena “más grande” de 2012. (Súper Luna del 20 de marzo de 2011.) La Luna llena ocurrirá oficialmente a las 00:35 hora de Argentina (UTC-3), y debido a que la Luna llena de este mes coincide con el perigeo del satélite –su punto más cercano a la Tierra- también será la más grande del año. La Luna se encontrará a 356.955 kilómetros de nuestro planeta, ofreciendo a los observadores una espectacular vista de una Luna extra-grande y extra-brillante conocida como “súper Luna”. Y no sólo eso, sino que este perigeo también será el más cercano a la Tierra de este año, dado que la distancia más próxima de la Luna varía en aproximadamente 3%. Esto sucede porque la órbita de la Luna no es perfectamente circular. La Luna llena de este mes se verá 16% más brillante que el promedio. En contraste, el 28 de noviembre de 2012 la Luna llena coincidirá con el apogeo –su punto más lejano a la Tierra-, ofreciendo una Luna particularmente pequeña y más tenue. Aunque la inusual apariencia de la Luna podría sorprender a algunos, no hay razón para alarmarse, dicen los científicos. La pequeña diferencia en su distancia no es suficiente para causar terremotos o mareas extremas. Sin embargo, las mareas normales alrededor del mundo serán particularmente altas y bajas: en su perigeo la Luna ejerce un 42% más de fuerza de marea que durante su apogeo, que sucede dos semanas después. Recomendamos observar la Luna justo cuando aparece o justo antes que se ponga, cuando esté cerca del horizonte. Si ves además la Luna tras edificios o árboles, se produce un efecto que crea una ilusión óptica, haciendo que la Luna se vea aún más grande de lo que es realmente. La última súper Luna ocurrió en marzo de 2011.

Investigan en la Antártida el impacto de la actividad solar en el clima Los científicos esperan encontrar muestras milenarias en el este del Polo Sur para someterlas a pruebas especializadas en los laboratorios (Imagen de la Antártida.) Científicos australianos buscan en la Antártida evidencias de partículas de rayos cósmicos, provenientes de supernovas, que se encuentran atrapadas en el hielo, para estudiar su impacto en el clima de la tierra durante el pasado milenio, informan hoy medios locales. Los físicos Andrew Smith y Ulla Heikkila, de la Organización Australiana de Tecnología y Ciencia Nuclear, han viajado hasta el continente helado para recoger muestras de hielo y medir la presencia de isótopos de berilio, partículas que se crean cuando los rayos cósmicos chocan en la atmósfera terrestre con el oxígeno. "Con las muestras de núcleos de hielo de berilio podremos tener una indicación real de cómo la actividad solar ha afectado al clima de la tierra en el pasado milenio", explicó Smith a la emisora australiana ABC. El Sol tiene un papel "protector" contra los rayos cósmicos gracias a la Heliosfera, una especie de burbuja creada por los vientos solares para desviar estos rayos, destacó Smith. Si la actividad solar es menor, la Heliosfera se debilita y permite una mayor entrada de rayos cósmicos en la atmósfera terrestre, generando más isótopos de berilio que quedan atrapados a lo largo del tiempo entre las capas de nieve en la Antártida. Los científicos esperan encontrar muestras milenarias en la Bóveda Law, en el este del Polo Sur, para someterlas a pruebas especializadas en los laboratorios. Historia a largo plazo Smith y Heikkila confían obtener la historia a largo plazo de la deposición de berilio en la Tierra para después desentrañar la historia de la actividad solar. Los dos científicos indicaron que las fluctuaciones en la cantidad de energía emitida por el Sol han tenido un rol poco significativo en el cambio climático en el último siglo, aunque no descartan que durante períodos mayores de tiempo hayan tenido una importancia más relevante. "La relación histórica entre la actividad solar y el cambio climático de la Tierra" será uno de los aspectos que el estudio podrá aclarar.

Las cinco preguntas sobre la tormenta solar ¿Puede romperse el escudo defensivo de la Tierra? ¿Qué podemos hacer? Todas las dudas sobre la fuerte actividad del Sol (Una llamarada solar.) ¿Cómo se produce una tormenta solar? Cada once años, la actividad del Sol alcanza su punto máximo. Aparecen manchas solares, que son zonas más frías y de color oscuro. La diferencia térmica causa erupciones solares, grandes y violentas llamaradas. Muchas provocan la súbita liberación de gran cantidad de materia solar, una nube ardiente de partículas y radiación llamada CME (eyección de masa coronal) que avanza a miles de km por segundo y golpea todo lo que halla a su paso. Si apunta a la Tierra, llega en un tiempo entre 18 y 36 horas. ¿Cómo se protege la Tierra? La rotación del núcleo terrestre, que es metálico, genera un campo magnético, la magnetosfera, que es un escudo natural que absorbe el impacto de las eyecciones de masa coronal del Sol y las desvía hacia los polos, causando espectaculares auroras boreales y australes. ¿Puede romperse el escudo defensivo? Si la erupción es lo suficientemente intensa y la dirección del campo magnético de la eyección es perpendicular a la del campo terrestre, el escudo cederá y la atmósfera recibirá una gran cantidad de energía, capaz de cortocircuitar cualquier dispositivo eléctrónico. ¿Qué consecuencias tendría la ruptura? Un reciente informe de la NASA advertía de los peligros: grandes ciudades sin electricidad ni comunicaciones durante años, éxodos masivos a las zonas rurales y un coste económico cientos de veces superior al huracán Katrina. ¿Qué se puede hacer? La única solución es desconectar temporalmente las centrales eléctricas y las redes de telecomunicaciones hasta que pase el peligro. Se está trabajando en protocolos para hacerlo a tiempo.

Ocho extrañas percepciones del cerebro Sentir que el cuerpo se encoge, tener la sensación de que tus familiares son impostores, no reconocer alguna parte del cuerpo, o una mano que parece tener vida propia, son algunos raros trastornos del cerebro 1) En el país de las maravillas (Es probable de Lewis Carroll padeciera un trastorno que se conoce como "síndrome de Alicia".) «Un día vi cómo los libros de mi hermana se volvían más grandes y cómo mi padre se hacía tan pequeño como un muñeco. Siento que mi cuerpo crece y crece hasta que parece ocupar la habitación entera». No es Alicia, el personaje de Lewis Carroll, quien habla sino una niña de 8 años que fue atendida en un centro de salud de Orense por una extraña migraña que se caracteriza por causar desórdenes de la percepción visual que incluyen alteraciones en la forma, tamaño y situación espacial de los objetos. Este trastorno se conocen como «síndrome de Alicia» y es probable de Carroll lo padeciera también. Durante seis semanas la pequeña pudo observar además cómo determinados objetos inanimados de su entorno realizaban movimientos espontáneos repetitivos -la pierna de una muñeca se balanceaba, la persiana de su habitación subía y bajaba- al más puro estilo poltergeist, y cómo todos los objetos de su entorno visual se hacían pequeños y lejanos. Este extraño trastorno puede ocurrir a cualquier edad, pero cuando se asocia a migraña es más común en los más jóvenes, con una media de edad en el momento del diagnóstico que oscila entre los 6 y los 14 años. La mayoría de las veces se presenta de forma repentina y quienes lo padecen pueden experimentar visión liliputiense o micropsia y su contrario, macropsia, que se caracterizan por una disminución y un aumento aparente, respectivamente, en el tamaño de los objetos. Si estos cambios son graduales en lugar de bruscos, el paciente experimenta cómo los objetos se acercan o alejan como si los observara a través de un zoom. 2) Tú cara no me suena, cariño «Sé que es una cara porque puedo ver los ojos, que están en la parte superior del cuerpo. Puedo distinguir el cuerpo bastante bien. A veces puedo reconocer a la gente por su forma de moverse o de andar aunque estén lejos. Resulta gracioso, ¿verdad? No puedo ver claramente la cara de la gente pero puedo reconocerlos por cómo andan. Cuando mi marido y mi hijo fueron al hospital no supe quién era cada uno hasta que hablaron. Ahora me estoy ejercitando para reconocer a mi marido. Puedo ver sus gafas y su calva, pero tengo que seguir practicando. Uno de mis vecinos, que también es calvo y usa gafas, vino a visitarnos con su esposa. Yo le confundí con mi marido y le llamé cariño. Fue un poco embarazoso». Es el testimonio de una mujer que sufrió un ictus. Sufre un extraño trastorno, que se denomina prosopagnosia (del griego prosopon, rostro, y agnosia, dificultad para reconocer) y que incapacita para reconocer caras. Fue descrito por primera vez en 1860, pero no recibió este nombre hasta 1947, cuando el psicólogo Joachim Bodamer relató el caso de un combatiente de la Segunda Guerra Mundial de 24 años, que tras recibir un disparo en la cabeza había perdido la habilidad para reconocer a sus familiares y amigos e incluso su propia imagen en el espejo. Se debe a una lesión en un área de la corteza inferotemporal, situada a ambos lados del cerebro y que se extiende aproximadamente desde la nuca hasta las orejas. En esta franja hay una zona concreta, llamada área facial fusiforme, especializada en el reconocimiento de las caras. Y es también la responsable de que tengamos mayor dificultad para reconocer los rostros orientales, por ejemplo, con los que estamos menos familiarizados. Y es que la habilidad para distinguir unas caras de otras aumenta con la experiencia. Aunque la preinstalación o cableado está incorporado “de serie” en nuestro cerebro, como lo demuestra el hecho de que los bebés recién nacidos tengan predilección por las figuras que semejan rostros. 3) Mi marido es un impostor Algunas personas tienen el firme convencimiento de que sus familiares más cercanos son unos impostores. Aunque su apariencia física es la de siempre, están convencidos de que los han cambiado por otras personas que se les parecen extraordinariametne. Esta curioso trastorno neurológico recibe el nombre de Síndrome de Capgras o ilusión de Sosías. La palabra sosias hace referencia a una persona que tiene mucho parecido o similitud con otra, hasta el punto de confundirse. La palabra proviene de la obra Anfitrión de Plauto, en la que Mercurio se hace pasar por Sosias, el criado del general Anfitrión. A diferencia del caso anterior, la prosopagnosia, en la ilusión de Capgras el paciente es capaz de reconocer la cara de un ser querido, sin problemas, pero está convencido de que ha sido reemplazado por un impostor. La mayoría de los casos ocurren después de lesiones en el cerebro que despiertan esa idea delirante. Sin embargo, en otras aspectos la persona es perfectamente lúcida y su memoria no parece afectada. ¿Qué falla entonces? Probablemente lo que falla es la emoción que ese rostro debería suscitar. El neurólogo Ramachandran cree que este curioso fenómeno se debe a una desconexión entre la zona del cerebro encargada de reconocer las caras (el área facial fusiforme) y el sistema límbico, que se encarga de poner una emoción al rostro que vemos. El paciente ve la cara de un familiar muy próximo, como su marido, su padre, sus hijos o hermanos, y la reconoce, pero no percibe la emoción habitual de familiaridad y cariño. Esto lleva al cerebro a interpretar que en realidad esa persona que está viendo debe ser un impostor. Por raro que parezca, este razonamiento es la única interpretación que tiene sentido para el cerebro: ¿una cara como la de mi marido/padre pero sin ninguna emoción? Sin duda esto no es lo que parece. Debe ser otra persona la que está frente a mi. En la prosopagnosia, como demostró Antonio Damasio, esta ruta que conecta un rostro con una emoción, sí funciona. De ahí que puedan reconocer a sus familiares aunque no puedan percibir su cara con claridad. Curiosamente, cuando las personas con síndrome de Capgras mantienen una conversación telefónica con el ser querido que consideran un impostor, reconocen su voz y le unen la emoción correspondiente a un familiar cercano. En esta caso no tienen ninguna duda de la autenticidad de la persona que les habla. 4) Yo te conozco y sé de qué (Algunas personas confunden a extraños con personas con las que mantienen una estrecha relación.) Una mujer de 36 años fue derivada al Departamento ambulatorio del Departamento de Psiquiatría del Hospital Eginition, en Atenas, con ansiedad e insomnio. Entre otras muchas cosas, identificaba a los extraños como un antiguo amigo que en el pasado le había pedido que se casara con ella, pero al que había rechazado. Incluso confundió con él al psiquiatra que la atendía. Aunque no había similitud física entre ambos, fue inflexible en su convicción de que el psiquiatra era su antiguo amigo por la manera en que le miraba. Esta percepción errónea se conoce como síndrome de Frégoli, y puede ocurrir por diversas causas: desde esquizofrenia a un accidente cerebrovascular. Esta paciente en concreto, también tenía síntomas del síndrome anterior (Capgras) y creía que su padre era un impostor. Ambos trastornos se engloban dentro de los Síndromes de identificación errónea delirante. 5) Una mano con vida propia (Como en el cuadro de Escher, en ocasiones un lesión cerebral hace que una mano adquiera "vida propia".) En la película «¿Teléfono rojo? volamos hacia Moscú», Peters Sellers interpreta a un curioso personaje, el doctor Insólito, incapaz de controlar su mano derecha, que parecía tener vida propia y le ponía en serios aprietos. En ocasiones, y ante la desesperación de su dueño, se alzaba inoportunamente saludando al estilo nazi o le ponía al borde de la asfixia, agarrándole por el cuello con la siniestra intención de estrangularle. No es sólo una ficción del cine. Lo que reflejó el director de cine Stanley Kubrick basándose en la novela «Alerta roja», de Peter George, es un síndrome neurológico denominado de la mano ajena o extraña, que afecta a algunas personas que han sufrido un accidente cerebrovascular. Quienes lo padecen, afortunadamente pocos, se sienten incapaces de controlar uno de sus brazos, que como un niño caprichoso no para de hacer «travesuras». Así lo reflejaba un paciente: «Esta mano es un demonio, no sólo no consigo dirigirla, sino que hace lo que le viene en gana», se quejaba a su médico refiriéndose a su mano izquierda. Mientras hablaba, tomaba un lápiz con la derecha y obligaba a su rebelde mano izquierda a cogerlo. «Así se estará un ratito tranquila», le decía al médico con toda naturalidad, a fuerza de haber probado estrategias para paliar la situación. Pese a todo, ante la asombrada mirada del médico, la mano díscola se alzaba con el dedo índice apuntado al cielo, como si quisiera preguntar algo. El paciente, sin hacer caso, seguía explicando que incluso comer era una tarea fastidiosa porque cuando había conseguido pinchar la carne con el tenedor, la mano izquierda se lo quitaba. Y para colmo, a veces la caprichosa mano le propinaba un bofetón. «O la obligáis a portarse bien o me vuelvo loco», suplicaba desesperado. Este asombroso comportamiento se produce como consecuencia de lesiones en el cuerpo calloso, un conjunto de fibras nerviosas que comunican los hemisferios cerebrales derecho e izquierdo. Cuando se rompe esta comunicación, las dos manos dejan de cooperar y puede decirse literalmente que la mano derecha no sabe lo que hace la izquierda. De momento los neurólogos no saben cómo meter en cintura a la mano díscola. Sin embargo, conocen algunos trucos para hacer más llevaderas sus múltiples excentricidades, como ordenarla en voz alta lo que se quiere que haga. Y si esto no es suficiente, suelen funcionar medidas más drásticas, como atarla a la espalda. 6) La mitad del mundo (Las personas con neglect reflejan en sus dibujos su "parcial" visión del mundo (abajo) Se afeitan o maquillan solo la mitad derecha de la cara, dibujan sólo la mitad de una flor o se comen solo medio bollo. Son personas que tienen una lesión en la corteza parietal derecha producida generalmente por un ictus. Habitualmente, la corteza parietal recibe información sobre el cuerpo y su posición. También recibe de forma indirecta información auditiva y visual, que nos ayuda a localizar las partes del cuerpo y su posición en el espacio, así como los objetos que nos rodean. Pero hay ligeras diferencias en la función de esta zona dependiendo del hemisferio en que se encuentre. Cuando el lado derecho de la corteza parietal está lesionado, las personas se comportan como si lo que hay a su izquierda sencillamente no existiera. "¿Qué es esto?", preguntó el médico a una mujer de 60 años ingresada por un ictus, señalando su brazo. "¿Qué?", replicó ella. El médico levanto el brazo de la paciente y lo movió delante de su cara. "!Ah, es un brazo!". "¿De quién?", insistió el galeno. "No lo sé, creo que debe ser suyo", porfiaba la mujer. "No es mío; es suyo, mire", continuó el médico, recorriendo el brazo hasta el hombro. "Si usted lo dice..." admitió poco convencida la paciente. Este trastorno se conoce como neglect (desatención) unilateral. En un famoso experimento, a pacientes milaneses con neglect les pidieron que describieran lo que veían en el lado izquierdo de la de la plaza de la catedral, mirándola de frente. No pudieron hacerlo, porque no podían ver lo que tenían a su izquierda. Pero cuando les pidieron lo mismo, aunque ahora situados en la puerta de la catedral, percibieron sin dificultad lo que antes no pudieron ver, y que ahora quedaba a su derecha. 7) Visión ciega: ver sin saberlo Nuestra conducta puede guiarse por información de la que no somos completamente conscientes. Un interesante ejemplo es un trastorno conocido como visión ciega. La personas que lo padecen no ven. Son "ciegas". Pero lo son entre comillas. Si se les lanza un objeto pueden atraparlo al vuelo. Y pueden también esquivar objetos situados en su camino. En realidad, sí que ven, pero no son conscientes de ello. Y no lo son porque tiene dañadas algunas fibras nerviosas que trasmiten la información visual desde los ojos hasta la corteza visual. El resultado es una aparente contradicción entre lo que la persona percibe y lo que hace. Este tipo de ceguera tiene lugar después de accidentes cerebrovasculares. 8) A dos metros sobre el suelo (La experiencia de flotar o salirse del cuerpo puede reproducirse en el laboratorio o con realidad virtual.) Algunas personas tienen en ocasiones la sensación de ver su propio cuerpo desde fuera, mientras flotan a un par de metros sobre el suelo. Una experiencia que se hace más frecuente en intervenciones quirúrgicas, donde el paciente ve al equipo médico desde arriba, e incluso se ve a sí mismo en la mesa de operaciones. Aunque desconcertantes, estas experiencias pueden reproducirse en el laboratorio estimulando determinadas zonas del cerebro. Son más frecuentes en personas que padecen migraña o epilepsia, pero también puede producirse en ausencia de estos trastornos en situación de miedo extremo. Tal vez por eso tienen lugar con más frecuencia ante intervenciones quirúrgicas o situaciones en las que la vida corre peligro. Así lo relata una persona que lo experimentó después de sufrir un accidente de tráfico: “Veía mi cuerpo tendido en la cama de cuidados intensivos, completamente inmovilizado y a su alrededor los médicos preocupados por mi vida, mientras que yo flotaba arriba, cerca del techo”. El interruptor que lo pone en marcha se encuentra en el lóbulo temporal del cerebro. El neurólogo Olaf Blanke, del laboratorio de neurociencia cognitiva de la Escuela Politécnica Federal de Lausana (Suiza), pudo reproducir de forma casual esa sensación en una paciente de 43 años que sufría graves ataques de epilepsia que no se podían controlar con fármacos. Para localizar en el cerebro el lugar de origen de las convulsiones se colocan electrodos con los que se estimulan distintas áreas del cerebro mientras los pacientes están conscientes. Al estimular una zona concreta situada entre el lóbulo parietal y el temporal (giro angular derecho), la paciente dijo: “Me veo desde arriba, tendida en la cama”. Además tenía la sensación de estar flotando a dos metros sobre el suelo. Provocar la experiencia Es más, estas sensaciones pueden provocarse en personas sanas mediante realidad virtual. Y antes de que esta existiera, con un simple espejo, como hizo el psicólogo George Malcolm Stratton (1865-1957) en la primera mitad del siglo pasado. Se colocó un espejo sobre la cabeza de forma que le permitía ver todo su cuerpo unos metros por delante. Anduvo de esta guisa durante tres días por Berkeley, su lugar de residencia, mientras se iba apoderando de él una creciente sensación de encontrarse fuera de su cuerpo y localizado en la imagen del espejo.

La materia oscura y las extinciones en masa Los pasos periódicos del Sistema Solar a través de un “disco oscuro” en el plano galáctico podrían desencadenar bombardeos de cometas que causarían extinciones en masa. (El Sol serpentea en su camino a través de la galaxia.) Un delgado disco de materia oscura en la galaxia podría estar detrás de los impactos de grandes cometas que se piensa que son los responsables de algunas de las extinciones en masa de la Tierra, han propuesto dos físicos teóricos. El modelo se basa en una forma hipotética de la materia oscura descrita por los autores y sus colaboradores el año pasado como un medio para resolver otro problema cósmico. La existencia de un “disco oscuro” podría ser probada en poco tiempo por observaciones astronómicas. Mario Livio, astrofísico del Instituto de Ciencia del Telescopio Espacial en Baltimore, Maryland, quien no participó de la investigación, dice que la idea, que une dos teorías especulativas y muy diferentes entre ellas, es “muy interesante”, incluso si la evidencia que la apoya está lejos de ser convincente. Los meteoritos impactan regularmente la superficie de la Tierra. Hace treinta años, físicos sugirieron que este bombardeo se intensifica de forma cíclica, apuntando a alguna causa cósmica subyacente. Una explicación propuesta es que el Sol tiene una estrella compañera aún no detectada, apodada Némesis, que se acerca regularmente, enviando cometas desde la lejana nube de Oort hacia el Sistema Solar interior. En el último paper, los físicos teóricos Lisa Randall y Matthew Reece, de la Universidad de Harvard en Cambridge, Massachusetts, reavivan otra propuesta, que relaciona la supuesta periodicidad con la manera en que el Sol –y el Sistema Solar- se mueve dentro de la Vía Láctea. Conforme el Sol sigue el movimiento giratorio de los brazos de la galaxia, girando alrededor del centro galáctico, también se mueve hacia arriba y abajo, cruzando regularmente el plano que corta la galaxia en una mitad superior y otra inferior como las dos rebanadas de pan de un sándwich. Los autores sugieren que a medida que el Sol oscila hacia arriba y abajo, cruza una capa más densa de materia oscura –como el jamón de un sándwich-, causando un empuje y tirón gravitatorio que perturba los cometas de la nube de Oort. Modelos anteriores no han podido dar cuenta de una fuerza gravitatoria bastante intensa como para causar el efecto. Pero Randall y Reece muestran que un delgado disco de materia oscura en el centro de la galaxia podría hacerlo, causando tormentas de cometas con una periodicidad de aproximadamente 35 millones de años. Esto encajaría con evidencia estadística débil encontrada en sondeos recientes de cráteres de impacto. Generalmente, se piensa que la materia oscura es de interacción débil y, por lo tanto, incapaz de mantenerse en un disco así. Sin embargo, los autores sugieren que una pequeña fracción del disco de materia oscura podría comportarse muy diferente. El año pasado, desarrollaron una teoría de “materia oscura disipativa” en un intento de explicar las señales similares a materia oscura del centro de la galaxia vistas por el Telescopio Espacial de Rayos Gamma Fermi. Su modelo produce un disco oscuro de aproximadamente 35 años-luz (10 parsecs) de espesor, con una densidad de alrededor de 1 masa solar por año-luz cuadrado (10 masas solares por parsec cuadrado); lo bastante denso para desencadenar lluvias de cometas periódicas. La evidencia de un ciclo de 35 millones de años, basados en el registro de los cráteres de impacto, es por sí misma “insuficiente”, dice Randall. Las fluctuaciones en el registro de los cráteres causan que siempre sea probable que las búsquedas de periodicidad arrojen algunas correlaciones, dice. Así que ella y Reece dieron vuelta el problema y predijeron cuál sería el periodo, sobre la base de su modelo. “Si entonces se encuentra una coincidencia, tiene una significancia estadística mucho mayor de la que tendría de otra manera”, dice. Compararon su modelo, usando un ciclo de 35 millones de años, con el registro de los cráteres de más de 20 kilómetros de diámetro y creados durante los últimos 250 millones de años. Comparados con los bombardeos de cometas aleatorios, su modelo tuvo una tasa de probabilidad de 3, lo que significa que concuerda con las fechas de los cráteres observados tres veces mejor que una tasa aleatoria. Los astrónomos deberían ser capaces de probar si el disco oscuro existe y tiene la densidad predicha por el modelo. La misión Gaia de la ESA, que fue lanzada en 2013, mapeará el campo gravitatorio de la galaxia y podría descartar o confirmar la presencia de este disco. Pero Coryn Bailer-Jones, astrofísico del Instituto Max Planck de Astronomía en Heidelberg, Alemania, dice que la probabilidad de 3-a-1 está a un nivel que “normalmente no te molestarías en mencionar”. Al modificar los parámetros que describen el disco oscuro, se podría encontrar resultados completamente diferentes, dice. El modelo tampoco da cuenta del hecho de que los asteroides, que no están tan lejos como la nube de Oort, podrían haber causado los cráteres. La selección arbitraria de los cráteres y el hecho de que algunas estimaciones de sus edades tienen grandes márgenes de error, se añaden a la incertidumbre, dice Adrian Melott, astrofísico de la Universidad de Kansas en Lawrence. “La materia oscura disipativa es una explicación posible, pero no está claro que explique algo real”, dice. A pesar de su base especulativa, Randall dice que el ejercicio es valioso. “Esto intenta convertir esta idea atrevida en ciencia, al decir que haremos predicciones en base a ella”, dice. “No estamos diciendo que creemos que vaya a ser un 100% cierto”.
Pausa De vez en cuando hay que hacer una pausa contemplarse a sí mismo sin la fruición cotidiana examinar el pasado rubro por rubro etapa por etapa baldosa por baldosa y no llorarse las mentiras sino cantarse las verdades. Amor de tarde Es una lástima que no estés conmigo cuando miro el reloj y son las cuatro y acabo la planilla y pienso diez minutos y estiro las piernas como todas las tardes y hago así con los hombros para aflojar la espalda y me doblo los dedos y les saco mentiras. Es una lástima que no estés conmigo cuando miro el reloj y son las cinco y soy una manija que calcula intereses o dos manos que saltan sobre cuarenta teclas o un oído que escucha como ladra el teléfono o un tipo que hace números y les saca verdades. Es una lástima que no estés conmigo cuando miro el reloj y son las seis. Podrías acercarte de sorpresa y decirme "¿Qué tal?" y quedaríamos yo con la mancha roja de tus labios tú con el tizne azul de mi carbónico.