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Primer post: 26 jul 2010Último post: 26 jul 2010
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Tinganar: Las Mentiras de la colonización
Apuntes Y MonografiasporAnónimo7/26/2010

Saludos, este es mi primer post, y es un libro muy interesante, escrito por Jonay Acosta, y de libre difusión. Para bajarlo en PDF, pueden pinchar aquí: http://www.inekaren.com/index.php?option=com_docman&task=doc_download&gid=3&Itemid=3 Les dejo un extracto del libro. Saludos! Tinganar Las mentiras de la colonización Capítulo Primero. Las mentiras sobre el establecimiento de conquistadores en Canarias Los conquistadores que vinieron a invadir Canarias eran en su mayoría piratas, traficantes de esclavos o mercenarios de la monarquía de los Reyes Católicos. Vinieron al archipiélago con espíritu de rapiña y no encontraron la riqueza material que buscaban. Es por eso que, salvo algunas escasas excepciones en las que se establecieron siendo propietarios de las mejores tierras, aguas y ganados, la mayoría de ellos marcharon desmoralizados hacia sus casas o hacia América para saciar su ambición. En un territorio tan pequeño como Canarias no habían riquezas salvo para unos pocos, y eran mucho menos valiosas que el oro y otros metales preciosos que se estaban explotando y repartiendo entre los conquistadores de América. Así lo refiere la siguiente crónica de la conquista. 1. Abreu Galindo. Principios del siglo XVII. “[…] después de sosegada la isla (de Tenerife, la última en conquistar) los más de los soldados se volvieron a Castilla a sus casas”. Por otra parte, hay que tener en cuenta la guerra de conquista que, al mismo tiempo, estaban llevando a cabo los Reyes Católicos en Granada para expropiar a los árabes, judíos e imazighen, establecidos allí desde hacía siete siglos. Este evento causó el regreso hacia tierras europeas de muchos de los conquistadores transitoriamente establecidos en Canarias. 2. Escudero. Finales del siglo XV. “Hizo (Pedro de Vera) los repartimientos; mandó a cada uno sus títulos de tierras i heredamientos, según habían ceruido y vístolo por ellos todos fueron muy contentos con sus tierras y aguas, particularmente los que auían servido sin sueldo, los quales todos se quedaron avecindados en esta isla, poniendo a sus heredamientos sus nombres aunque fuesse a un risco mui pequeño. Muchos de ellos de conquistada Canaria pasaron a la conquista de Thenerife, que no voluieron i a la de la Palma, i allá también se les dieron a otros sus repartimientos. A los peones i pagados se les dieron assimismo tierras y aguas según su seuicio, i estos las vendieron i se fueron, el que tenía con que irse no se quedaba porque había guerras siuiles en Granada i a la fama acudían después de la conquista de Thenerife, los caualleros conquistadores quedaron por los fructos que les rendían sus tierras de vinos y azúcares viniendo nauíos a cargar al puerto de Gando, i assí tuvieron mucha largueza [...] Acudieron a Canaria muchos moradores de España y Francia i personas de Génoua después de la conquista , que conpraron muchas tierras i hicieron heredades; repartiéndose a los vecinos granos para sembrar, como seuada, trigo, hauas i otras cosas que multiplicaban infinito. Era mucha la largueza y ostentación con que las casas de estos caualleros se portaban i a la afama venían a la tierra muchos a viuir de diuersas partes, hasta que hubo nuebas en el descubrimiento de las Indias occidentales, que no quedó ninguno de los que vinieron después [...] A los conquistadores que aiudaron con sus dineros y peones pagados y casados con hijas de tales conquistadores, y a estos tales, se les dieron grandes repartimientos. Solos los pobres hidalgos aventureros stremeños, biscaínos, castellanos, que siruieron sin premio teniendo el maior riesgo i el cuerpo a el enemigo, les taparon la voca con unos riscos pelados, serca de la cumbre, en Telde, Agüimes, Tirajana, i Guía, y los más como no podían augmentar, los vendían por nada”. También debemos citar que una gran parte de los conquistadores eran imazighen insulares, procedentes de las islas conquistadas o de correrías esclavistas emprendidas en las islas no sometidas. Eran llevados a la conquista de otras ínsulas como primera línea de fuego, y recibieron repartos de tierra, agua y ganado como consecuencia de su gran mérito militar. Éstos, en su mayoría, quedaron en el archipiélago, siendo los propietarios más numerosos. Mantenían su posición distinguida colaborando con el sistema colonial. 3. Bethencourt Alfonso. Principios del siglo XX. “[...] En muchas (datas o repartimientos) se especifica si el agraviado es conquistador o poblador, a veces sus servicios, si trajo mujer e hijos y la filiación de su nacionalidad, como castellano, portugués, canario de Gran Canaria, borgoñón, gomero y tal cual ocasión de natural, o sea indígena de Tenerife”. 4. Datas de Tenerife. Principios del siglo XV. “Por cuanto Pedro Manynydra, canario de la Gran Canaria, por servir a sus Altezas en definción de nuestra santa fe católica [...]”. “Juana Sánchez, también canaria [...] lo cual vos do porque trabajó vuestro marido en la conquista y vos quedastes viuda [...]”. “Juan de Uramas, Rodrigo el Coxo, Francisco de Leon y Fernando de Leon [...] canarios [...] conquistadores [...]”. “Pedro Camacho [...] natural de Gran Canaria y conquistador que fuiste destas dos islas [...]”. “Antonio Díaz, canario como a conquistador [...]”. “Pedro Vizcaíno [...] canario [...] por los muchos servicios que habéis fecho a Sus Altezas en especial porque fuestes conquistador destas dos islas de Tenerife e San Miguel de La Palma”. Por último, los conquistadores europeos que marcharon hacia tierras lejanas al Archipiélago, muchas veces dejaron sus posesiones a sus sirvientes imazighen insulares de extracción noble que vivían en las ciudades-germen. De esta manera dejaban bien asegurada la soberanía de España sobre las Islas. 5. Datas de Tenerife. Principios del siglo XV. “Yo Dn. Alonso [...] digo que porque vos Elvira Hernández hermana de Pero Bueno y de Gaspar Hernández, mis criados, naturales desta isla [...] hago merced de cuatrocientas fanegas de tierra en Abona [...]” Como existen miles de datas, para no repetirnos, recurriremos al testimonio concluyente de Rosendo García Ramos, citado por Bethencourt Alfonso. Muchas de las datas que este genealogista tuvo la suerte de investigar, fueron conscientemente quemadas luego para ocultar la filiación amazigh de la mayor parte de los canarios acomodados en las ciudades o villas. 6. Rosendo García Ramos. Finales del siglo XIX. “He visto en diferentes manuscritos antiguos que todos los reyes guanches tuvieron datas, y no sólo ellos sino también muchos de sus hijos y otros guanches; es más, he visto precisadas varias, pero no me he tomado el trabajo de copiarlas…Por otra parte, tengo las citaciones de un sin número de documentos públicos otorgados por los indígenas de Tenerife; y como hicieron multitud de testamentos, cartas dotales, compra-ventas, etc., no es muy difícil a los poseedores de índices explicativos de los libros parroquiales y de las escribanías, averiguar la filiación de multitud de guanches. El archivo de tales índices que poseía el Licenciado Casas es muy rico y lo mismo el del finado Afonso Avecilla, que donó a la iglesia de la Concepción de esta capital”. De estos textos se puede deducir que no todas las tierras, ganados y aguas quedaron en manos de los invasores europeos. Es más, los nobles, conquistadores, y en general, los vecinos nativos, recibieron la mayor cantidad. Sin embargo, los recursos de mejor calidad quedarían en manos de la minoría acumuladora europea. Con respecto a los repartimientos, no nos debe extrañar que a los imazighen insulares más notables se les tuvieran contentos con su parte del pastel isleño. De esta manera tan recurrente se apaciguaba a las élites insulares, las cuales, para mantener sus nuevos privilegios, legitimarían el colonialismo económico, social y cultural del Archipiélago. Capítulo II. Las mentiras sobre la mano de obra colonial Hay investigadores que, aún siendo conscientes de que la inmensa mayoría de los conquistadores zarparon desde las islas rumbo hacia Europa o América, apuntan a una posterior gran colonización humana de pastores y agricultores europeos. Esta teoría cae por su propio peso, puesto que las fuentes demuestran que los escasos poseedores europeos se aprovecharon de la sometida mano de obra autóctona para explotar sus recursos. Pues los naturales de las islas, además de ser unos pastores y agricultores experimentados, poseían una total adaptación a las duras condiciones orográficas, hidrográficas, ecológicas y nutricionales de Canarias. A este factor tan beneficioso para la empresa colonial, se le une otro aun más importante: la inexistente remuneración para el nativo por el servicio prestado, como consecuencia de las relaciones sociales impuestas por el sistema colonial. Los pastores y agricultores en tierras castellanas eran escasos. Seguramente por haber sido llevados a colonizar tierras americanas, mucho más llanas, extensas y productivas que las del escarpado y crecientemente esquilmado medio insular. 1. Escribanías del Cabildo de Tenerife. Principios del siglo XVI. “Fue acordado e consultado en este Cabildo que porque los pastores guanches son ladrones y roban toda la ysla y destruyen los ganados, de que se quexa todo el pueblo, y hasta aquí non se a podido remediar de pastores castellanos por falta de non los aver”. Si para islas tan ricas en ganadería y agricultura como podía ser Tenerife no habían colonos castellanos para llevar a cabo su explotación, ¿qué destino aguardaría a la colonización castellana del resto de las islas? La escasez de colonos europeos en el resto de las islas es citada por el erudito investigador tinerfeño Bethencourt Alfonso, al mencionar los testimonios de algunos viajeros extranjeros que visitaron las islas en tiempos posteriores, pero muy cercanos a la conquista. 2. Bethencourt Alfonso. Principios del siglo XX. “Para que se comprenda la gran desproporción que siempre hubo en la nueva sociedad formada por indígenas y europeos, basta decir que medio siglo después de conquistadas las cuatro islas menores, según Azurara, existían los siguientes hombres de los segundos: 60 en Lanzarote, 80 en Fuerteventura, 12 en El Hierro; no computando ninguno a la Gomera porque probablemente no los habría, pues en rigor no estaba conquistada. En 1455, ya en tiempos de Diego de Herrera, visitó las islas Cadamosto, que declara “se componían en su mayor parte de indígenas”; y esto debió saberlo Viera y Clavijo puesto que cita al viajero. Y tanto en las islas de señorío como en las realengas, se conoce por los cronistas que se celebraron tratados de paz con los conquistadores, que los naturales nobles recibieron repartimientos y todos se equipararon a la europea [...]”. Cuando la minoría propietaria europea estimó insuficiente la mano de obra autóctona, trajo recursos humanos del cercano continente africano, donde continuaba cometiendo sus tropelías esclavistas. Esta élite, lógicamente, prefería aprovecharse de la mano de obra servil y esclava africana (continental e insular) antes que pagar a un pastor o agricultor europeo. Además, estos campesinos europeos no iban a aceptar las desventajosas relaciones sociales existentes en las islas... ¿quién querría venir desde Castilla al “lejano” Archipiélago para ser siervo de un señor, teniendo en América tierras propias, gratuitas y más fértiles? 3. Rumeu de Armas. Siglo XX. “El tráfico de esclavos nunca fue tan provechoso y dramático como en el famoso año del hambre (1521-1522). En la región marroquí de de Dunquela los moros vendían a precios irrisorios a sus mujeres y hermanos con la única condición de alimentarlos”. Como muestra de una de las correrías esclavistas que se llevaron a cabo en nuestro Continente, destacamos la que protagonizó Pedro de Maninidra, un conquistador amazigh insular procedente de Gran Canaria. Murió en Berbería durante esta incursión. 4. Libro 5º de Datas del Cabildo. Año 1503. “[...] Dos fanegas de tierra en Taoro, en el término de la Orotava, a Costanza Fernández, hija de Pedro Maninidra, canario, muerto en África por los moros”. Los siguientes textos nos hablan de estas prácticas tan habituales en aquella época. Incluso nos hablan de como además de esclavos, del Continente se traían semillas que dieron lugar a lo que fueron los cultivos principales de Canarias, aunque muchos de éstos existían ya en el Archipiélago antes de la conquista (trigo, cebada y recolección de ñame). 5. Marín y Cubas. Mediados del siglo XVII. “Trájose de Guinea negros para el servicio de los ingenios y viñas, que después sus dueños dejándoles libres por voluntad de sus Altezas tienen un pueblo donde habitan todos negros, en Tirajana [...]”. Trájose de Guinea las patatas, el maíz, raíces de plátanos, ñames y otras semillas”. 6. Lobo Cabrera. Finales del siglo XX. “Eran traídos de la vecina costa de Berbería (los apelativamente llamados moriscos), zona comprendida entre lo que hoy es el sur de Marruecos y el norte del Río Senegal, a donde los nuevos isleños (sic. colonos), llámese castellanos, italianos o portugueses, hacían sus armadas, autorizadas por los reyes con la finalidad de perseguir a los infieles. En esta zona se les aprisionaba en razzias más o menos rápidas y fructíferas”. “Proceden del África negra (entiéndase los esclavos negros) [...] y llegan al archipiélago [...] por las armadas a Berbería, Cabo Verde y Guinea que realizan los propios isleños”. Estos esclavos, al igual que algunos vecinos y gran cantidad de guanches y alzados, participaron activamente en la lucha anticolonial buscando la expulsión de los europeos. Pues creyeron que podrían recuperar su libertad mediante la destrucción de este sistema tan abusivo e injusto. 7. Escribanías del Cabildo de Tenerife. Principios del siglo XVI. “E luego Alonso de las Hijas e Fernando de Trugillo e Mateo Viñas e Batysta Ascaño y el Bachiller Pero Fernándes dixeron que denuncian e denunciavan al señor Adelantado que ay muchos guanches alçados en esta ysla e que roban los ganados y facen otros daños; que piden se faga lo que sea justicia procediendo contra ellos. Muchos esclavos guanches que se huen andan alçados cinco o seis años entre los libres, porque como todos son de una nación y biven en los campos e sierras acógense y encúbrense unos a otros, y esto házenlo tan sagazmente, de más de ser la tierra aparejada para ello, segund los barrancos de malezas e cuevas y asperujas que no se puede saver sino por presenciones. Especialmente por que es jente que aunque unos a otros se quieran mal encúbrense tanto e guárdense lo secreto que antes morirán que descubrirse y tienlo esto por honra y este estilo tenían antes que la dicha isla se ganase y todavía les ha quedado, pues saberlo dellos por tormento es inposible aunque los hagan pedaços por que jamás por tormento declaran verdad y por ser de esta condición e manera es gente muy dañosa…muchos esclavos guanches e negros e moriscos de los vezinos e moradores de la dicha isla se an huido e ausentado e huyen de cada día e se han andado e andan por las sierras e montañas un año e dos e cuatro e cinco e más tiempo…”.

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