Accalia
Usuario (España)
Phineas y ferb es uno de los programas infantiles más vistos en latinoamerica y Usa, recientemente, un miembro de mi familia que conoce mi adicción enfermiza a Phineas y Ferb me contó algo que andaba circulando por la red: la verdadera Candace Flynn (para los que no habéis visto la serie, la hermana mayor adolescente de los protagonistas, obsesionada por pillarlos), fue una niña que existió en la vida real y que padecía esquizofrenia. Harta de ver cosas que su madre no veía (porque no existían; no como en la serie, donde los inventos sencillamente desaparecen), terminó quitándose la vida. Aquella historia me impactó. Sin embargo, algo me decía que no podía ser verdad y me dediqué a navegar por la red para encontrar la fuente de semejante barbaridad. La leyenda urbana viene a ser más o menos así: una niña de una aldea rusa padece de esquizofrenia y le hace ver cosas que no existen convive con dos hermanos, uno de ellos hiperactivo y otro con un severo retraso mental que le impide hablar (en otras palabras, Phineas y Ferb). Cuando la madre se ausentaba, Candace veía hacer a sus hermanos todo tipo de hazañas increíbles, algo que preocupó a su progenitora, quien la envió a un terapeuta. Dicho facultativo le recetó sustancias estupefacientes para calmarla, pero que la sumieron en un nivel de adicción tan alto que a los 14 años consumía LSD. Aquello terminó con Candace suicidándose y una nota explicando al mundo su realidad alternativa, junto a un diario que vendió su madre a Disney a finales del 2007. La productora entonces decidió hacer una serie de animación con ello. Ahora, la realidad… Por partes. La historia es tan lisérgica en sí misma que no hay por donde cogerla, pero me divierte deconstruirla. Para comenzar, a finales del 2007 (fecha en la que, asegura quien ha hecho correr este bulo, se vendería la historia a Disney) ya se había comenzado a emitir la primera temporada de esta serie. De hecho, según se puede documentar en diferentes webs (Wikipedia, con entrevistas a los creadores, entre ellas), Swampy Marsh y Dan Povenmire para entonces ya llevaban años intentando mover la serie de animación que habían creado por diversas cadenas infantiles: Fox Kids, Cartoon Network y, finalmente, Disney, quien tras duras negociaciones les dio el sí en el 2006. Seguimos. Cuesta creer que en una sola familia haya un hijo con un problema de desarrollo cognitivo, otro con hiperactividad y otro esquizofrénico. Vamos, ni Léolo (peliculón de los noventa) tenía tanto trastorno junto en una misma unidad familiar. Más: ¿qué hace una madre con tres hijos así ausentándose continuamente del hogar? Bien: podría ser que a la pobre aldeana rusa no le quedara más remedio que irse a segar; entonces, no me cuadra lo del psiquiatra. Si tienes necesidades básicas sin cubrir, ¿crees que un psiquiatra es algo que pueda estar en tu escala de valores? ¿No le habría salido mejor a esa mujer, ya puestos, llevarse a los tres a que los tratara (porque todos tenían lo suyo) y que le hicieran un 3×1? Perdonad la barbaridad, pero es bueno desmontar estas leyendas por si alguien termina creyéndoselas… Sigo. Cuando se trata a un enfermo de esquizofrenia, se le suelen recetar antipsicóticos, es decir, drogas que eliminan las alucinaciones. ¿Cómo llega una niña a los 14 años a consumir LSD, que es ilegal y justo lo opuesto? No creo que haya un solo caso de médico en sus cabales que haya podido recetar una droga que solo se vende en callejones oscuros. Entonces… ¿acudió a un camello? Esta parte me fascina porque no hay por dónde cogerla. Por último, el momento de la transacción. ¿Cómo se pone en contacto una madre rusa de un pueblecito con un gigante como Disney? Me interesa saberlo, porque guardo varias historias en un cajón menos macabras pero muy válidas para hacer series infantiles. Y ya para rematar y emulando a Candace (a la definitivamente verdadera, es decir, la de la TV), “¿a Disney? ¿En serio?”. ¿Qué mente enferma llevaría esa historia a un canal infantil? ¿No da mejor para un canal de terror muy terrorífico? Vamos, digo yo. La historia es mucho más sencilla. Swampy y Dan habían trabajado respectivamente en distintos proyectos televisivos, y cuando se juntaron y dieron vida a estos personajes la serie, en inicio, no fue aceptada. Swampy se marchó a Londres y solo cuando les dieron luz verde en Disney regresó. Dan atribuye la génesis de Phineas y Ferb al hecho de que su madre le decía que no desperdiciara un solo día de verano, y los empleaba creando mundos divertidísimos en el jardín de su casa; Swampy, por su parte, proviene de una numerosa familia, cuyos miembros inspiran a no pocos personajes de la serie. A eso hay que unir el gusto de ambos por el musical y la inventiva sin límites (los dos vienen del mundo de la animación y acumulan mucha experiencia). Sencillo. Pero la leyenda urbana que circula de un tiempo a esta parte es curiosísima. Lo que más me impresiona de estas historias televisivas es quién y cómo las generó. Las redes sociales nos permiten crear falacias y que el bulo se extienda viralmente. Pero antes incluso de esta época de difusión digital hubo muchas otras: Marilyn Manson era en realidad el amigo del prota de Aquellos maravillosos años, pero nada que ver, oiga; la muerte de Jaleel White (Steve Urkel en Cosas de casa), que sigue vivito y coleando; o la más alucinante de todas, aquella historia del perro, el armario, la mermelada y Ricky Martin en un Sorpresa, sorpresa que jamás llegó a emitirse… porque no existió. Las leyendas urbanas son esa especie de cloaca de la creencia colectiva por cuya alcantarilla se escapa, de vez en cuando, una supuesta verdad (y me viene ahora a la cabeza la leyenda urbana del cocodrilo por el subsuelo). Yo he oído a, por lo menos, tres personas a lo largo de mi vida, jurarme que oyeron a la famosa gitana inexistente llamar a su inexistente hijo de esta manera: “Kevin Costner de Jesús, ¡ven acá p’acá!”. Amparadas, supongo, en que esta etnia utiliza a veces (menos de lo que parece) nombres un tanto curiosos para nuestra cultura. Tres personas en tres puntos diferentes del mundo. Y tú no puedes contradecirlas, porque se te enfadan. Así es la memoria global: puede que a veces creamos haber visto u oído cosas que no son. Y las leyendas urbanas se agarran a nuestras neuronas precisamente por esa razón. A mí me encantan: en el fondo, son una enriquecedora fuente de imaginación colectiva. En resumen: Phineas y Ferb es una historia basada en echos reales, Candace era esquizofrénica y Ferb sufría de grave retraso mental y eso le impedía hablar, sus hermanos murieron y ella empieza a tener alucinaciones donde los ve hacer cosas que a ella le molestan, por lo que llama a su madre y por eso ella nunca los ve, ella ve el estado en que está Candace y la interna, al final la medican y se convierte en una consumidora activa de Dietilamida (LSD) y muere por una sobredosis de pastillas. Candace escribía un diario donde ponía lo que ''veía'' que hacían sus hermanos y Disney lo compró para hacer la serie. Foto de la supuesta Candace verdadera que circula por la web: