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Primer post: 12 feb 2013Último post: 25 feb 2013
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Símbolos y ritos. Apreciaciones generales. I parte.
Apuntes Y MonografiasporAnónimo2/12/2013

“Estimo que la verdad que un hombre ha descubierto, o la luz que ha proyectado sobre algún punto oscuro, un día puede impresionar a otro ser pensante, conmoverlo, alegrarlo y consolarlo: es a él a quién hablamos como nos han hablado otros espíritus semejantes y nos han consolado también en este desierto de la vida” Arthur Schopenhauer. El símbolo. Etimológicamente esta palabra deriva del latín simbolum y del griego symbolon, y tiene el sentido de designar alguna cosa, objeto, imagen, figura, insignia, distintivo, divisa, etc. También puede ser la representación gráfica de una idea, del tipo cultural, religioso, filosófico o de cualquier índole y que normalmente tiene una significación convencional y arcana. Tiende a ser la manifestación de una idea profunda, expresada en un lenguaje “oculto” en el nivel sensible, siendo de alguna forma apto para la comprensión de su mensaje. Puede decirse que el símbolo es una imagen compuesta de varios elementos en la cual el modo en que el todo se representa es mucho más que la suma de las partes. En un sentido amplio, toda manifestación, toda creación es de carácter simbólico, como cada gesto es un rito, sea esto o no evidente, pues constituye una señal significativa. El símbolo y el rito, ambos elementos esenciales en toda iniciación, están estrechamente ligados por su naturaleza misma. El uso del simbolismo es necesariamente una forma de introspección a través de la asociación libre estableciendo una relación entre la historia individual y colectiva, y fundamentalmente con las leyes que rigen todas las cosas. Por otra parte, la vía simbólica puede liberarnos de los prejuicios únicamente si no se transforma en un dogma más, es decir, una fórmula memorizada para cumplir con un determinado retejamiento. Para el profano, el lenguaje simbólico mal comprendido, o estudiado sin método y orden puede ser únicamente un conjunto embrollado de signos y analogías confusas. Pero para el iniciado esos mismos símbolos están cargados de significados y de valores; representando un medio práctico para internalizar ideas, causando una fuerte impresión en la conciencia, que probablemente no sea percibida en el momento que se recibe; pero queda grabada en los archivos de la memoria y es traído a la consciencia objetiva en el momento en que se esté listo para interpretarlo. Tengamos en cuenta que el símbolo no expresa ni explica, pero sirve de soporte para elevarse, mediante la meditación, al conocimiento de las verdades metafísicas. Muchas veces resultan ambiguos, velando y revelando la realidad y su carácter polisémico permite interpretarlo en distintos planos u órdenes. Los diversos sentidos del símbolo no se excluyen, cada uno es válido en su orden y todos se completan y corroboran, integrándose en la armonía de la síntesis total. Tomemos en cuenta que la pluralidad intrínseca en los símbolos, se basa en la ley de correspondencia o analogía; y necesariamente esta es la forma en que, la mente humana conciente basa su aprendizaje. El símbolo, nos abre las puertas de la percepción que explora las relaciones existentes entre los deseos, las ideas, la imaginación y la razón; entre la mente que generaliza y la mente que divide. El símbolo nombra las cosas, es uno con ellas, no las interpreta ni las define. Sostiene Aristóteles que en este plano las formas nunca se presentan puras. Son como figuras geométricas que reproducen la naturaleza, pero no son la naturaleza misma. Son objetos ideales (símbolos) que sirven para comprender objetos reales, pues estos no pueden interpretarse por nosotros en su verdadera esencia. En la naturaleza no hay, en verdad, puntos, ni rectas, ni círculos; sino cosas que se aproximan al punto, a la línea recta y al círculo. Desde el principio (in illo tempore) esta situación ha sido manifiesta para los grandes pensadores de la humanidad, y es por esto que recurrieron al lenguaje simbólico para representar esos objetos reales que la naturaleza se esforzaba en velar. El simbolismo matemático ha sido empleado desde muy antiguo; y comparable a el, es el simbolismo masónico; ya que conviene a todos los espíritus, incluso a los más racionales. Lejos de estar superado, encuentra una justificación nueva en los progresos de la psicología y de la sociología modernas, que muestran cuanta necesidad tiene el espíritu humano de los símbolos para comprender la realidad. No hay solamente símbolos figurados o visuales, sino también símbolos sonoros; dos categorías principales, que en la tradición hindú se conocen como yantras y mantras. En el curso de las edades se observa una predominancia alternada de unos sobre otros, sin que esto signifique una separación absoluta, ya que se han producido múltiples adaptaciones según la forma tradicional que prevalezca. Los símbolos visuales se corresponden con las tradiciones de los pueblos sedentarios y los vocales con las de los pueblos nómadas. El símbolo visual, una vez que ha sido trazado, permanece o puede permanecer en ese estado (podemos llamarlo gesto fijado), en cambio el símbolo sonoro solo se manifiesta momentáneamente en el cumplimiento de un rito. A grandes rasgos apreciamos que estas dos grandes categorías de símbolos, visuales y sonoros, como gesto y sonido fijados, dieron como resultado, en el curso de las edades el legado mas trascendente de la humanidad, la escritura. En ella vemos una correspondencia esencial establecida entre los símbolos visuales y sonoros; ya que la escritura misma representa una verdadera fijación del sonido. Toda escritura es una figuración mas o menos simbólica y todo lenguaje oral o escrito es un verdadero conjunto de símbolos; lo cual nos lleva a enunciar, que la palabra, cualquiera que esta sea, no podría ser mas que un símbolo de la idea que está destinada a expresar. Fuentes: - René Guénon: Apercepciones sobre la iniciación - Mircea Eliade: El mito del eterno retorno. - Q:.H:. Manuel Eduardo Contreras Seitz: El símbolo (R:.L:. “Reflexión” Nro. 113 Gran Logia de Chile) - G:.L:.A:.LL:.AA:.MM:. Ritual del Aprendiz masón. www.abatearno.com.ar/posts/filosofia/simbolo y rito P1.htm

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Simbolos y ritos. Apreciaciones generales.Parte II
Apuntes Y MonografiasporAnónimo2/25/2013

Símbolos y ritos. Apreciaciones generales. II parte. “Estimo que la verdad que un hombre ha descubierto, o la luz que ha proyectado sobre algún punto oscuro, un día puede impresionar a otro ser pensante, conmoverlo, alegrarlo y consolarlo: es a él a quién hablamos como nos han hablado otros espíritus semejantes y nos han consolado también en este desierto de la vida” Arthur Schopenhauer. El símbolo y la Masonería. Al decir de los Siete Maestros Masones (1992). “Se nos ha enseñado que todo lo que se manifiesta en el cielo y en la tierra son símbolos diseñados por el Arquitecto para que conozcamos sus planos y sus leyes y nos identifiquemos con su armonía. Se dice que el Cosmos entero es el símbolo de un ser invisible que en él se oculta; y que nuestros templos, construidos de acuerdo al modelo del Universo, nos permiten conocerlo e identificarnos con él. También se nos muestra que el hombre es un templo; un pequeño universo que contiene dentro de sí todas las posibilidades del Ser; un microcosmos creado a imagen y semejanza del macrocosmos, y que como éste es el símbolo del espíritu invisible que está en todo y que no es otra cosa que la esencia y la suprema identidad. Existe por lo tanto una clara relación analógica Hombre-Templo-Universo, y es por eso que conociendo la significación de nuestras logias, realizando en forma perfecta nuestros ritos de tal manera que vivifiquemos los mitos y los arquetipos visibles en la figura solar del Venerable Maestro y en el simbolismo planetario de los dignatarios, y tratando de interpretar los misterios y secretos de la cosmogonía, estaremos practicando el arte supremo de conocernos a nosotros mismos; el Arte Real que nos permitirá sumarnos a la Gran Obra y realizar la construcción interna y externa que permitirá el restablecimiento de la unidad, la paz y la armonía.” Todos aquellos elementos que forman parte de nuestra cadena simbólica (imágenes, objetos, gestos, vestimenta, etc.) comunican al iniciado ideas que necesitarían extensas descripciones si las transmitiéramos por medio de la palabra. Se dinamizan a la luz de sus diversas interpretaciones o cuando son internalizados conscientemente por quien los percibe. En la medida que nuestro conocimiento previo posea mayor cantidad de definiciones que nuestra percepción pueda aplicar a la aprehensión, es decir a la internalización del símbolo; mayor será nuestra capacidad de comprensión. Este conocimiento previo que traemos a una situación de aprendizaje, influye sobre como y cuanto se comprende, se aprende y se retiene. La reiteración del ritual, suple, reemplaza y genera ese conocimiento previo al que hacíamos alusión, puesto que con cada reiteración iremos agregando interpretaciones más elevadas y más amplias que irán desplazando nuestras limitadas y antiguas percepciones. Y esto no responde a ningún proceso ni místico, ni mucho menos mágico. Es consecuencia de una ley inmutable; la ley de evolución. Este proceso de aprendizaje es esencialmente activo, porque realizamos un conjunto de operaciones y de procedimientos mentales que nos permiten procesar la información que estamos recibiendo, y es constructivo, porque estos procesos que llevamos a cabo nos permiten construir significado que va a depender de la interacción entre la información que tenemos almacenada en nuestra memoria y la nueva que recibimos. Siendo un proceso acumulativo donde la información previa y la que recibimos, se va organizando en nuestras estructuras cognoscitivas o esquemas, de forma que estas se van enriqueciendo y estructurando hasta llegar a los niveles de afinamiento que son característicos de los sujetos expertos o iniciados. Partiendo de la clasificación general planteada en un trabajo anterior podemos enunciar que los símbolos visuales (gestuales o gráficos) y los sonoros o vocales, constituyen conjuntamente la esencia del ritual. La razón de esta categorización tiene relación con la ciencia cualitativa numérica que vehicula la manifestación de la armonía interior del iniciado. Representado, en el grado de aprendiz por el símbolo pitagórico de la tetraktys (). Recordemos que la unidad pitagórica se simboliza en Apolo, dios de la música (etimológicamente: toda actividad humana inspirada por las Musas), de la poesía y de la medicina. Siendo que el número y la geometría son bases primordiales de estas tres disciplinas; así el dios es el geómetra por excelencia y el representante de la Armonía Universal; del mismo modo que para nosotros lo es el GADU, y no es casualidad que los masones nos reconozcamos PLNQNSC En la primera categoría encontramos los relacionados con la geometría, que derivan del oficio de constructor. El cuadro de grado, es la síntesis que reúne una serie de elementos de carácter sagrado, cuya finalidad es servir al iniciado para la contemplación y reflexión, generando en él una visión y un conocimiento de su propia realidad interior por medio de la relación con el mundo. Dentro del mismo podemos apreciar las herramientas propias del grado, estas son el mazo y el cincel, el nivel y la plomada, la regla de 24 pulgadas, el compás y la escuadra; el Delta luminoso, la escala de Jacob, el pentalfa, el sol y la luna coronada por siete estrellas, la piedra bruta y la piedra cúbica, así como el pavimento de mosaico y las tres columnas visibles, sabiduría, fuerza y belleza. En algunos cuadros puede verse también el frontispicio del templo con sus columnas J y B. La segunda categoría, los símbolos sonoros y vocales, están compuestos fundamentalmente por las palabras sagradas, las palabras de paso, y por las leyendas iniciáticas. Las palabras sagradas se relacionan con la "búsqueda de la Palabra perdida", que constituye la armonía del ser en la unidad trascendental, el Verbo creador de los orígenes, con lo cual su articulación sonora tiene una finalidad similar a la de los mantras. En tanto, las palabras de paso, se refieren más bien a una interioridad hermética que es develada y permite la apertura de un espacio y tiempo interior sagrado y cualitativo, vinculado al principio valorativo de los números y de la ciencia de los nombres. Finalmente, las leyendas son modelos para el iniciado que permiten la constitución de una identidad y una actualización de la memoria colectiva. Ahora bien, su conjunción, el ritual o rito constituyen una serie de gestos y posturas corporales que 'fijan' en el plano psicosomático del ser la energía-fuerza que precisamente el símbolo geométrico vehicula, es decir, el significado pleno del simbolismo se alcanza a través de la internalización y seguimiento del ritual, como señalábamos anteriormente. Decíamos también que esta es una vía activa, por lo tanto no es una mera acción especulativa, sino que ésta debe hacerse operativa en nuestra vida cotidiana. El rito se adentra en las profundidades del tiempo y del espacio: trabajamos desde el mediodía (cénit solar) hasta la medianoche (cénit polar), siguiendo la dirección de los cuatro puntos cardinales, los cuales simbolizan diversos grados de perfección, según sea el alcance de la luz obtenidos (de Oriente a Occidente y de Mediodía a Septentrión). Estas leyes que unen macrocosmos y microcosmos dan cuenta de la estructura a la vez circular y cruciforme representada en el Taller. El rito ha sido consagrado para sus fines específicos ab origine (en el origen) y nos remite a prototipos míticos. No transcurre en el tiempo profano, sino en el mismo momento en que fue ejecutado por primera vez, es el eterno retorno al momento primordial; dicho de otra forma, transcurre en un tiempo sagrado. El rito y el símbolo son ambos elementos esenciales de toda iniciación, ligados estrechamente por su naturaleza misma. En efecto, todo rito conlleva necesariamente un sentido simbólico e inversamente, todo símbolo produce un efecto rigurosamente comparable a los de los ritos mismos, para quien lo medita con las aptitudes y disposiciones requeridas; y entiéndase bien, como base esencial, debe mediar una transmisión iniciática regular; sin ella los ritos sólo serían un vano simulacro. Fuentes: - René Guénon: Apercepciones sobre la iniciación - Mircea Eliade: El mito del eterno retorno. - Q:.H:. Manuel Eduardo Contreras Seitz: El símbolo (R:.L:. “Reflexión” Nro. 113 Gran Logia de Chile) - G:.L:.A:.LL:.AA:.MM:. Ritual del Aprendiz masón. www.abatearno.com.ar/posts/filosofia

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