AXERLOT
Usuario (Argentina)
El sufrimiento nos empuja, como a golpes de bastón, a cuestionarnos sobre las cosas importantes de la vida, nos obliga a preguntarnos el "por qué" de las cosas, el por qué de la Vida misma, de Dios, de la muerte (de nuestra muerte cercana), del amor, de la amistad y de tantas otras cosas Y es a partir de esa interrogación que nos plantea el dolor que maduramos y empezamos a dar a las cosas su verdadero valor. Si no fuera por el sufrimiento nos acomodaríamos en nuestras propias limitaciones físicas, emocionales y mentales y nos quedaríamos enquistados en nuestros pensamientos y sentimientos actuales, perdiendo esa perspectiva de las cosas, mucho más plena, que se nos quiere enseñar a través del dolor. Podemos pensar que sería mejor no tener que aprender a base de "palos", pero las leyes que rigen esta vida parecen ser así. Así, podemos darle al sufrimiento una perspectiva totalmente positiva considerando estas enseñanzas. El resultado de reflexionar en profundidad estos temas y contrastarlos con la vida de cada día es que de nuestro interior empieza a surgir el agradecimiento; aprendemos a agradecer todo lo que nos ocurre a nosotros y a nuestros seres queridos. También creemos que las pruebas que nos suceden nos vienen impuestas por alguien lejano, quizás un dios justiciero e insensible. Nada más lejos de lo que ocurre en realidad. Todas las circunstancias que componen nuestra vida las hemos elegido nosotros mismos, con la ayuda de nuestros guías, en el periodo anterior a nuestro nacimiento en esta tierra. En esta vida no existe un destino fijo y rígido, que no se pueda cambiar, pero sí que escribimos en el libro del destino los sucesos que queremos que ocurran para poder obtener todo el conocimiento posible a esta dolorosa encarnación. De esta forma, por muy duras que sean las circunstancias, damos gracias por la oportunidad que la vida nos ofrece para poder aprender y nos sentimos orgullosos de lo valientes que hemos sido al elegir y aceptar las pruebas y las cargas que la vida nos impone. El problema principal con respecto al sufrimiento, parece estar en que las personas tenemos un sentido de los valores que no coincide con los valores que aparentemente rigen la vida. En nuestro deseo de vivir las cosas agradables y sentirnos satisfechos y afirmados, seleccionamos constantemente a las personas y las circunstancias como buenas y rechazamos las que creemos desagradables o negativas. Amamos a los seres que conviven con nosotros porque con ellos tenemos un intercambio afectivo, vital e intelectual; y entonces quedamos supeditados a estas personas porque la satisfacción que vivimos en este intercambio la asociamos tan estrechamente a la imagen de tales personas que para nosotros se convierte en una necesidad el seguir teniendo esta imagen o persona junto a nosotros. Y cuando ella desaparece de nuestro horizonte, de nuestro contacto físico humano, todo nuestro se siente desamparado, abrumado por esa carencia. Todo el problema, pues, del sentido del sufrimiento, de las desgracias, reside en el hecho de que estamos utilizando la vida y sus circunstancias para adquirir y poseer una seguridad, una felicidad y un bienestar. Y esto parece que no es el sentido real de nuestra existencia. Los seres humanos no estamos aquí para pasarlo bien, para acumular o para crear una serie de situaciones agradables en las que el "yo" se afirma y a las que nos apegamos. Estamos aquí para descubrir la realidad, la verdad de lo que es. Si viviéramos cualquiera de nuestras situaciones de un modo consciente y atento, descubriríamos que las cosas actúan como estímulos y que respondemos a estos estímulos y, que esta respuesta nos descubre a nosotros mismos. Es en esta relación con todas las cosas que podemos conocernos a nosotros mismos y a lo que nos rodea. Siempre que en la vida nos encontramos con dificultades es porque hay algo que hacer. Hemos de cambiar algo, o bien en relación con el exterior o con nuestro interior. La adversidad no es algo que que la vida dirige contra nosotros, no es algo que se nos mande. La adversidad es un modo natural de funcionar de las cosas que se opone a nuestro modo no natural de ver las cosas. Las dificultades no están regalando, si estamos despiertos para verlo, una lección de verdad, de la verdad; nos obligan a que descubramos que en nosotros hay algo que funciona mal, algo que está equivocado o que está poco desarrollado. El palo: Evitar el sufrimiento Para comprender las relaciones entre el deseo y el sufrimiento debemos establecer una distinción fundamental entre dolor y sufrimiento. A pesar de que se suele suponer generalmente que ambas cosas son idénticas, no lo son. El dolor no se puede evitar. En realidad, tanto el dolor emocional como el físico son útiles y nos ayudan a sobrevivir. El dolor nos recuerda, de una manera que no podemos pasar por alto, que debemos ser más cuidadosos. El sufrimiento, por su parte, es opcional e innecesario, son las ganas de mortificarnos el que le da vida. Esta distinción puede parecer extraña en un principio. El dolor es una reacción física o emocional inmediata. El dolor puede ser ligero o grave en función de muchos factores, pero nadie puede librarse por completo del dolor. El sufrimiento es una reacción más compleja y prolongada que puede acompañar o no al dolor, en función de cómo interprete la persona lesionada el significado del dolor y de las circunstancias que lo acompañen. El dolor se puede llevar con resentimiento, con miedo y con angustia, en cuyo caso equivale a sufrimiento, o se puede llevar con alegría y con buen ánimo. La aflicción, la humillación, el dolor y la muerte En la mayoría de culturas occidentales, hablar de estos temas es tan poco aceptable socialmente como hablar de las funciones fisiológicas. Pero tanto unas como otras son parte inevitables de la vida. El monje y maestro budista tibetano del siglo XI Milarepa lo expreso así: "Todas las ocupaciones terrenales tienen un final único e inevitable, que es la aflicción. La adquisición termina en dispersión; la construcción, en destrucción; las reuniones, en separaciones; los nacimientos, en muertes. Sabiendo esto, debemos renunciar desde el primer momento a la adquisición y a la acumulación, a la construcción y a la reunión; y, siguiendo con fidelidad los mandatos de un gurú eminente, dedicarnos a comprender la Verdad". El filósofo griego Epicleto dijo: "No son los sucesos los que nos inquietan las mentes de los hombres, sino la visión que ellos tienen de los sucesos". 1. Hay Tres cosas en la vida que una vez que pasan, nunca regresan: El Tiempo. Las Palabras. Las Oportunidades. 1a. Hay Otras Tres cosas que nunca debes olvidar, Taringa, Tu Nick, Y Tu Contraseña xD 2. Hay Tres cosas en la Vida que pueden destruir a una persona: El Enojo. El Orgullo. No Perdonar. 3. Hay Tres cosas en la vida que usted nunca debe perder: La Paz. La Honestidad. La Esperanza. 4. Hay Tres cosas en la vida de mayor valor: El Amor. La Familia y los Amigos. 5. Hay Tres cosas en la vida que no son seguras: El Éxito. La Fortuna. Los Sueños. 6. Hay tres cosas en la vida que forman a una persona: La Sinceridad. El Compromiso. El Trabajo Duro. 7. Hay tres Divinas Personas que son verdaderamente constantes: EL PADRE EL HIJO EL ESPÍRITU SANTO 8. Le pido a DIOS que te bendiga, te guíe y te proteja a través de tu camino.. El amor de DIOS siempre estará contigo, Sus promesas son verdaderas.. Cuando le entregues a DIOS tus preocupaciones, Él te estará mirando y te llevará

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Este listado de las 30 muertes más absurdas de la historia ya hace tiempo que lo leí, pero hoy me lo he vuelto a encontrar y vi que no lo había puesto por aquí. 1. Muerte por abrazar el reflejo de la luna El poeta chino Li Po es considerado uno de los dos más grandes de la historia literaria china. Era muy conocido por su amor al licor y se sabe que escribió muchos de sus grandes poemas mientras estaba borracho. Y en ese estado se encontraba la noche en que cayó de su bote y se ahogó en el río Yangt-ze al intentar abrazar el reflejo de la luna en el agua. 2.Muerte por barba El austriaco Hans Steininger supo ser famoso por tener la barba más larga del mundo (de casi un metro y medio) y por morir a causa de ella. Un día de 1567 hubo un incendio en su ciudad y en la huida Hans se olvidó de enrollar su barba, la pisó, perdió el equilibrio, tropezó y se rompió el cuello. 3. Muerte por aguantar las ganas de hacer pis El noble y astrónomo danés Tycho Brahe era un personaje interesante. Tenía un enano como bufón al que sentaba bajo la mesa durante la cena. Incluso tenía un alce entrenado como mascota. Tycho también perdió la punta de su nariz en un duelo con otro noble danés y tuvo que usar una nariz falsa hecha de plata y oro, pero ésa es otra historia. Se dice que Tycho tuvo que aguantarse las ganas de ir al baño durante un banquete particularmente extenso en 1601 (levantarse en medio de una cena era considerado como algo realmente ofensivo), a tal punto que su vejiga, llevada al límite, desarrolló una infección por la que murió. Análisis posteriores sugirieron que Tycho murió en realidad por envenenamiento con mercurio, pero esa conclusión no es tan interesante como la historia original. 4. Muerte por batuta de orquesta Mientras conducía el Tedéum para el rey francés Luis XIV en 1687, Jean-Baptiste Lully estaba tan concentrado en mantener el ritmo golpeando un madero contra el suelo (ése era el método habitual antes de que la batuta comenzara a usarse) que se machacó el dedo gordo del pie pero se negó a detenerse. La herida en ese dedo devino en gangrenosa, pero Lully se negó a que se lo amputaran. La gangrena se generalizó y el terco director finalmente murió. Irónicamente, el himno que estaba conduciendo era en celebración de la recuperación de Luis XIV de una enfermedad. 5. Muerte por postre El rey Adolfo Federico de Suecia amaba comer y murió por ello. Conocido como “El rey que comió hasta morir”, falleció en 1771 a la edad de 61 años a causa de un problema digestivo luego de comer una cena gigantesca consistente de langosta, caviar, chucrut, sopa de repollo, ciervo ahumado, champaña y catorce platos de su postre preferido: semia, relleno de mazapán y leche. 6. Muerte por demostración de jurado Después de la guerra civil norteamericana, el controvertido político Clement Vallandigham, de Ohio, se transformó en un exitoso abogado que rara vez perdía un caso. En 1871 defendió a Thomas McGehan, acusado de disparar contra un tal Tom Myers durante una disputa en un bar. La defensa de Vallandigham se basaba en que Myers se había disparado a sí mismo al empuñar su pistola cuando estaba arrodillado. Para convencer al jurado, Vallandigham decidió demostrar su teoría. Desafortunadamente, utilizó por error una pistola cargada y terminó disparándose a sí mismo. Con su muerte, Vallandigham demostró la teoría del disparo accidental y consiguió exonerar a su cliente. 7. Muerte por morderse la lengua Allan Pinkerton, famoso por crear la agencia de detectives que llevaba su nombre, murió de una infección después de morderse la lengua cuando se resbaló en la calle. 8. Muerte por dedo gordo El famoso destilador de whisky Jack Daniel decidió ir temprano a trabajar una mañana de 1911. Quiso abrir su caja fuerte pero no recordaba la combinación. Enfurecido, Daniel pateó la caja fuerte y se lastimó el dedo gordo, que terminó desarrollando una infección por la que murió. 9. Muerte por cascara de naranja Bobby Leach no temía cortejar a la muerte: en 1911 fue la segunda persona en el mundo en sobrevivir a una caída en barril por las cataratas del Niágara. Realizó muchas proezas de ese tipo, por lo que su muerte es especialmente irónica. Caminando por una calle de Nueva Zelanda, Leach tropezó con un pedazo de cáscara de naranja. Se rompió la pierna tan mal que debió serle amputada. Murió debido a complicaciones de la cirugía. 10. Muerte por falla de sobretodo con paracaídas En 1911, el sastre francés Franz Reichelt decidió probar su invención, una combinación de sobretodo y paracaídas, saltando de la Torre Eiffel. Les dijo a las autoridades que utilizaría un muñeco, pero a último minuto decidió probarlo él mismo. Su invento no funcionó. 11. muerte por 1) veneno, 2) herida de balas (cuatro), 3) golpe de palo y 4) ahogamiento De acuerdo con la leyenda, el místico ruso Grigori Rasputin (1869-1916) fue primero envenenado con suficiente cianuro para matar diez hombres, pero eso no lo afectó. Entonces sus asesinos le dispararon por la espalda con un revólver. Rasputín revivió poco después. Le dispararon tres veces más, pero Rasputín seguía vivo. Así que entonces fue molido a palos, y por las dudas arrojado a las aguas heladas del río Neva. 12. Muerte por béisbol Ray Chapman, jugador de los Cleveland Indians, fue asesinado por una pelota de béisbol. Por aquellos días, los pitcher solían ensuciar la pelota antes de lanzarla para que se hiciese más difícil de ver. El 6 de agosto de 1920 en un juego contra los New York Yankees, Carl Mays, pitcher de los Yankees, lanzó una pelota sucia contra Chapman, quien no la vio y recibió el golpe fatal en su cabeza. 13. Muerte por bufanda La madre de la danza moderna, Isadora Duncan, murió a causa de una bufanda que le encantaba usar. Escribió el New York Times en su obituario del 15 de septiembre de 1927: “El automóvil estaba yendo a toda velocidad cuando la bufanda de seda se enganchó en la rueda y arrastró con terrible fuerza a la señorita Duncan, precipitándola con violencia contra la calle. Fue arrastrada durante varios metros hasta que el chofer se detuvo, a causa de los gritos que venían de la calle. Se reclamó ayuda médica, pero quedó probado que se estranguló y murió instantáneamente”. 14. Muerte por basura Homer y Langley Collyer eran archivistas compulsivos. Los dos hermanos tenían miedo de deshacerse de cualquier cosa, y coleccionaron obsesivamente diarios y otras basuras en su casa. Incluso prepararon trampas en los corredores y puertas para protegerse de los intrusos. En 1947, una llamada anónima denunció que había una persona muerta en la casa de los hermanos, y después de encontrar muchas dificultades para entrar, la policía descubrió muerto a Homer Collyer; a su hermano Langley no se lo veía por ningún lado. Dos semanas más tarde, después de sacar cerca de 100 toneladas de basura del departamento, finalmente encontraron el cuerpo de Langley Collyer parcialmente descompuesto (y comido por las ratas), apenas unos metros más allá de donde habían encontrado a su hermano. Aparentemente, Langley había estado gateando a través de túneles entre pilas de diarios para llevarle comida a su paralizado hermano cuando se disparó una de sus trampas. Días después, Homer murió de hambre. 15. Muerte en un talk show Jerome Irving Rodale era un pionero de la comida sana, un temprano propulsor de la agricultura sostenible y de las granjas orgánicas. Después de asegurar que podría vivir hasta cumplir 100 años, a menos que fuese atropellado por un auto, Rodale murió a causa de un ataque al corazón mientras era entrevistado en el Dick Cavett Show en 1971. Parecía dormido, y Cavett bromeó: “¿Lo estamos aburriendo, Sr. Rodale?”, antes de descubrir que su invitado de 72 años había efectivamente muerto. El show nunca salió al aire. 16. Muerte por suicidio durante un noticiero en vivo Christine Chubbuck fue la primera y única presentadora de noticiero en suicidarse durante un programa en vivo. El 15 de julio de 1974, a los ocho minutos de programa, la deprimida reportera dijo: “Para mantener la política del canal 40 de traerles lo último en materia de sangre y entrañas, y a todo color, aquí tienen otra primicia: un intento de suicidio”. Y a continuación, Chubbuck sacó un revólver y se disparó en la cabeza. 17. Muerte en el baño Hay muchos ejemplos de muertes en el baño, pero la de Elvis Presley (1935-1977) es la más famosa. El rey del rock’n’roll fue encontrado tirado en el piso del baño de su mansión de Graceland después de haber vomitado cuando estaba sentado en el inodoro. Los médicos atribuyeron su muerte a un ataque al corazón causado por su sobrepeso y por su adicción a las pastillas. 18. Muerte por robot Robert Williams fue el primer hombre asesinado por un robot. Sucedió el 25 de enero de 1979, en la planta de Ford de Flat Rock. Williams trepó dentro de un depósito de repuestos para devolver una pieza a su lugar, porque el robot que las manipulaba se había roto. Pero se reactivó súbitamente, y lo golpeó con su brazo metálico, matándolo instantáneamente. 19. Muerte por paraguas gigantescos En 1991, los artistas Christo y Jean Claude construyeron una instalación artística ambiental de cientos de gigantescos paraguas azules y amarillos en California y Japón. Los paraguas gigantes, que medían cerca de 6 metros de alto y 9 de diámetro, se transformaron en una gran atracción turística. Menos de dos meses después de que la instalación se abriese al público, una mujer de 33 años llamada Lori Rae Keevil-Mathews viajó para ver los paraguas en California. Una desafortunada ráfaga de viento arrancó uno de los paraguas, que voló directamente hacia ella y la aplastó. Christo inmediatamente ordenó que sacasen todos los paraguas. Los paraguas, sin embargo, se cobraron otra vida, esta vez en Japón. El operador de grúas Masaki Nakamura se electrocutó cuando su máquina tocó un cable de alta tensión de 65 mil voltios mientras desmantelaban los paraguas tal como Christo lo había ordenado. 20. Muerte por decapitación por aspas de helicoptero El actor Vic Morrow murió en el set de la película de La Dimensión Desconocida cuando un helicóptero quedó fuera de control por unas explosiones de los efectos especiales, chocó, y lo decapitó con sus aspas. Dos niños actores también murieron en el evento, lo que propició una serie de masivas regulaciones dentro de las leyes de trabajos de niños en Estados Unidos y las regulaciones sobre seguridad en los estudios cinematográficos. 21. Muerte por cactus En 1982, un joven de 27 años llamado David Grundman y su compañero de cuarto decidieron salir al desierto a cortar cactus a base de disparos. El primero fue un cactus pequeño, que cayó al primer disparo. Envalentonado por su éxito, la siguiente presa de Grundman fue un enorme cactus saguaro, de 7 metros de alto, probablemente de 100 años de edad. El disparo le sacó un gran pedazo, y el cactus cayó sobre él y lo mató. 22. Muerte por tapón de botella El dramaturgo norteamericano Tennessee Williams murió en 1983 luego de ahogarse con el tapón de una botella. Había estado bebiendo. 23. Muerte por ahogamiento en una fiesta de guardavidas En 1985, para celebrar su primer año sin tener que lamentar ningún ahogado, los guardavidas del departamento de recreación de Nueva Orléans decidieron hacer una fiesta. Cuando la fiesta terminó, un invitado de 31 años llamado Jerome Moody fue encontrado muerto en el fondo de la pileta del lugar. 24. Muerte sobre el escenario, contando un chiste Dick Shawn (1924-1987) fue un comediante que tuvo un ataque al corazón y murió durante una broma que pareció extrañamente apropiada: se estaba burlando de los políticos que en su campaña decían cliches como “No me voy a dormir en mi cargo”. Shawn entonces se tiró al piso, boca abajo. En un comienzo, el público pensó que eso era parte del show, hasta que un rato después un empleado del teatro subió al escenario, constató su pulso y empezó a darle los primeros auxilios. Llegaron los paramédicos, y al público se le pidió que se fuese a casa: Dick Shawn estaba muerto. 25. Muerte por golpe de panza El luchador profesional Mal “King Kong” Kirk murió por la enorme barriga de su colega Shirley “Big Daddy” Crabtree. En agosto de 1987, en los momentos finales de la pelea entre ambos, Crabtree desplegó su toma característica, la zambullida de panza. Kirk tuvo un ataque al corazón y murió sobre el ring. Crabtree fue exonerado cuando se descubrió que a Kirk le habían diagnosticado un problema cardíaco antes de la pelea. Sin embargo, Crabtree se culpó por la muerte de su adversario, y se retiró de la lucha profesional. Antes de la pelea, Kirk les dijo a sus amigos: “Si tengo que morir, quiero que sea sobre el ring”. 26. Muerte por imitación En 1991, una mujer tailandesa de 57 años llamada Yooket Paen estaba caminando por su granja cuando se resbaló en bosta de vaca, se agarró de un cable y se electrocutó hasta morir. Poco después de su funeral, su hermana Yooket les estaba mostrando a unos vecinos cómo había sido el accidente cuando ella también se resbaló, se agarró del mismo cable, y murió igual que su hermana. 27. Muerte por oveja En 1999, una mujer inglesa de 67 años, Betty Stoobs, llevaba un paquete de heno en la parte de atrás de su motocicleta para alimentar sus ovejas. Aparentemente, las ovejas estaban muy hambrientas. Cuarenta de ellas cargaron hacia el heno y tiraron a Stoobs por un acantilado. La granjera sobrevivió a la caída, pero murió cuando la moto cayó encima de ella, empujada también por las ovejas. 28. Muerte por bomba en collar En la tarde del 28 de agosto del 2003, el repartidor de pizza Brian Wells intentó robar un banco con una pistola. Cuando fue reducido por la policía, Wells reveló que había sido forzado a cometer el delito por unas personas a las que les había acabado de entregar una pizza: le habían puesto un collar con un explosivo ubicado en la nuca. De hecho, la bomba explotó antes de que el escuadrón antibomba pudiese desactivarla. Hasta el día de hoy, no queda claro si Wells fue una víctima, parte de una banda o un ladrón solitario. 29. Muerte por manta raya En el 2006, el experto en vida salvaje australiano Steve Irwin murió cuando la cola de una manta raya le atravesó el corazón mientras filmaba un documental. 30. Muerte por biblioteca Mariesa Weber fue denunciada como desaparecida por su familia durante casi dos semanas antes de que la encontrasen en su cuarto, debajo de una biblioteca. “Estuve durmiendo en su casa durante 11 días, buscándola”, le dijo su madre Connie Weber al St. Petersburg Times. “Y todo este tiempo ella estuvo en su cuarto.”
La vasija agrietada Un campesino tenía dos grandes vasijas que colgaba a los extremos de un palo y llevaba encima de los hombros para cargar agua cada día. Una de las vasijas tenía varias grietas, mientras que la otra era perfecta y conservaba todo el agua al final del largo camino que habñia desde el arroyo a la casa del campesino. Sin embargo, la vasija rota llegaba con la mitad del agua que cargaba. La vasija perfecta estaba muy orgullosa de cumplir con el fin para el que estaba destinada. La tinaja agrietada, por el contrario, estaba muy avergonzada de su propia imperfección y se sentía miserable porque sólo podía llegar con la mitad del agua, y suponía que su obligación era llegar con toda el agua. Un día, al volver del arroyo, le dijo al campesino: - Estoy avergonzada y quiero disculparme, porque debido a mis grietas sólo puedes llegar a casa con la mitad del agua, y dispones de la mitad de la que deberías tener. Pero él le respondió: - Cuando regresemos a casa, quiero que te fijes en las bellísimas flores que crecen a lo largo del camino. La vasija vio, en efecto, que multitud de flores hermosas crecían a lo largo de todo el trayecto, pero continuó sintiéndose muy triste porque al llegar a casa solo había transportado, como de costumbre, la mitad del agua. El campesino le dijo entonces: - ¿Te has dado cuenta? Las flores solo crecen en tu lado del camino. Yo ya tenía conocimiento de tus grietas y me aproveché de ello: sembré semillas de flores a lo largo de todo el camino por donde vas y todos los días las has regado, y yo he podido recogerlas y entregárselas a mi preciosa y querida esposa. Si no fueras exactamente como eres, con todos tus defectos, no hubierasido posible crear esta belleza. Regalo sorpresa Un joven estudiante estaba a punto de acabar la carrera en la universidad. Le encantaban los coches, sobre todo los rápidos deportivos, y hacía tiempo que quería tener uno. Como sabía que su padre podía comprárselo, le dijo que era lo único que quería como premio al graduarse. Cada día esperaba ansioso una señal de que su padre le había comprado el coche. Finalmente, el día que supo que había aprobado todo, el padre lo llamó y le dijo lo orgulloso que se sentía de tener un hijo tan bueno y aplicado y lo mucho que le amaba. El padre tenía en sus manos una hermosa caja que le tendió con una sonrisa. Curioso y decepcionado por el tamaño de la caja, el joven la abrió y encontró una Biblia con tapas de piel y su nombre grabado en oro. El joven enojado, le gritó a su padre: – ¿¡Con todo el dinero que tienes y lo único que me das es esta Biblia!? Y dando un portazo, se fue de casa. Pasaron muchos años durante los cuales el muchacho se convirtió en un hombre de negocios con mucho éxito. Tenía una gran casa, una hermosa mujer a la que amaba y dos preciosas hijas. Los años también pasaron para su padre, que era ya un anciano muy enfermo. Entonces, pensó en visitarlo: no había vuelto a verlo desde el día de su graduación. Pero, el mismo día que pensaba ir a verlo, recibió una llamada: su padre había muerto y él había heredado todas sus posesiones. Tenía que ir urgentemente a casa de su padre para arreglar todos los trámites de la herencia. Cuando llegó, empezó a buscar documentos importantes y, en uno de los cajones, encontró la Biblia que hacía años su padre le había querido regalar. Con lágrimas en los ojos, comenzó a hojear sus páginas. Cuidadosamente, su padre había subrayado una frase en Mateo 7, 11: «Y si vosotros siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, cuánto más nuestro Padre celestial dará a sus hijos aquello que le pidan». Mientras lo leía, un sobre cayó de la Biblia al suelo. Lo cogió, lo abrió y dentro encontró unas llaves de coche y la factura de un concesionario. En ella estaba escrita la fecha del día en que terminó su carrera y las palabras: «Totalmente pagado». El rico pobre Un día, el padre de una familia muy rica llevó a su hijo al campo para que viese lo pobres que eran los que allí vivían. Después de pasar un día y una noche en casa de una familia de campesinos que residía en una humilde casita, mientras regresaban en coche a casa, el padre le preguntó a su hijo: – ¿Has visto lo pobre que puede llegar a ser la gente? – ¡Sí, papá! – respondió el niño – ¿Y qué has aprendido del viaje? El niño reflexionó un instante y respondió a continuación: – Aprendí que nosotros tenemos un perro y ellos tres perros, un gato y dos vacas. Que nosotros tenemos una piscina y ellos un río. Que nosotros tenemos en el patio unas lámparas compradas y ellos tienen las estrellas. Que nosotros tenemos un jardín que llega hasta un muro y ellos tienen el campo. Y añadió: – Gracias, papá, por enseñarme lo pobres que somos. El paquete de galletas Cierto día una señora fue a la estación a tomar un tren para efectuar un viaje. Al ver que se retrasaría, se dirigió a la tienda a comprar agua y un paquete de galletas, resignada a esperar durante toda una hora, como mínimo, la llegada del tren. Se sentó en un banco en el que había un joven leyendo el periódico. Entonces el hombre metió una mano en el paquete de galletas y cogió una despreocupadamente, para luego metérsela en la boca con gesto indiferente. La señora se quedó boquiabierta. ¿Cómo podía tolerar eso? ¡Qué desfachatez! ¡Era su paquete!Desafiante, metió una mano en la caja, extrajo una galleta de su interior y se la mostró al joven, pasándola por delante de su cara varias veces antes de tragarla. Él sonrió y cogió otra galleta. La señora sin rendirse tomó otra, masticando ruidosamente. Estuvieron así hasta que sólo quedó una en el paquete. "No se atreverá a coger la última... ", pensó ella. Entonces el joven la cogió y la partió cuidadosamente a la mitad. Le dio una mitad a ella. -¡Gracias!-replicó mordazmente. -De nada-respondió él con una sonrisa. Entonces llegó el tren de la señora y ella se marchó muy indignada. Al subir en él se percató de que tenía sed y, cuando fue a abrir su bolso para coger la botella de agua, vio a su lado el paquete de galletas INTACTO. Estrellas de mar Un día, caminando por la playa, me encontré a un anciano que recogía las estrellas de mar que la marea arrastraba hasta la orilla. Me acerqué, y observé cómo las estrellas que lanzaba de nuevo al mar volvían a la orilla, pero él las recogía y las volvía a poner en el agua. "Lo hace para que no mueran", pensé. Entonces le dije: -¿Por qué recoge las estrellas de mar, si luego regresan a la orilla? No tiene ninguna importancia. Se giró, me sonrió y, agarrando una estrella de la orilla y lanzándola al mar, me respondió: -¡Para ésta sí ha tenido importancia! El jugador de baloncesto Había una vez un chico que vivía con su padre al que le encantaba el baloncesto. Desde muy pequeño le había apasionado ese deporte, y pertenecía al equipo de la escuela aunque siempre estaba en el banquillo de suplente. Aún así, su padre asistía a todos los partidos y le animaba siempre desde la grada. El muchacho creció y fue a la universidad, donde se apuntó en el equipo de baloncesto. Si le cogieron fue más por su ánimo contagioso que por su forma de jugar. Llamó a su padre cuando se lo anunciaron y se alegraron los dos. Después de una larga temporada bastante buena en la que no salió a jugar en ningún partido, llegó la final en la que se decidiría si el equipo de su universidad ganaría o no. Ese día por la mañana, durante el entrenamiento, se le acercó el entrenador al muchacho y le dijo muy bajito: - Verás, chico, es un poco difícil de decir, pero… tu padre ha muerto esta mañana. Acaba de llegar un telegrama. El chico trago saliva y comenzó a temblar. El entrenador le abrazó y le dijo: - Hijo, tómate la tarde libre y no vengas al partido de esta tarde. Lo siento mucho. Y se fue. Por la tarde el equipo no jugó muy bien. Durante la primera parte del partido apenas encestaron, y el otro equipo era muy bueno. Iban perdiendo por 40 puntos en el descanso, cuando de repente entró el chico en el vestuario y le dijo al entrenador que quería salir a jugar. El entrenador le dijo que no, pues no quería que su peor jugador saliese al campo. - Por favor, entrenador, déjeme salir una vez. No le defraudaré. Necesito jugar este partido. El entrenador al final accedió, pues el muchacho le daba pena. "Seguro que aún está afectado por la muerte de su padre", pensó. El chico salió y comenzó a hacer unos pases increíbles y a meter canastas imposibles. Todos los espectadores estaban asombrados de ver al joven del banquillo, que jugaba como el mejor. Hasta el entrenador estaba admirado, pues no sabía de donde sacaba semejantes fuerzas y ánimo para jugar de ese modo. Faltaban dos minutos para el final del partido, y el muchacho sin ayuda de nadie había conseguido recuperar los puntos y empatar. En el último minuto, metió la canasta que les dio la victoria. El público, los jugadores y el entrenador comenzaron a aplaudir a rabiar, y al muchacho se le vio feliz. Al finalizar el partido, se fue a una esquina del vestuario, solo. El entrenador se le acercó y le felicitó diciendo: - Has jugado estupendamente. ¿Cómo es que hoy hiciste todas esas canastas en el campo? Nunca habías jugado así. - Usted sabía que mi padre había muerto esta mañana, pero, ¿sabía usted que era ciego? - dijo el muchacho levantando la vista-. Cuando venía a los partidos lo hacía para alentarme, pero no me veía. Hoy era el primer día que podía verme jugar, y yo le quería demostrar que podía hacerlo. El rompecabezas Un científico estaba trabajando en su laboratorio cuando entró su hio de cinco años, dispuesto a ayudarle. El científico, que tenía mucho trabajo y no quería ser interrumpido, pensó en darle un entretenimiento al niño para que no le molestase. Recortó de una revista un mapa del mundo, lo cortó en muchos trocitos y se lo dio a su hijo junto con cinta adhesiva para que lo recompusiera. Como no había visto nunca ese mapa, el científico pensó que tardaría horas en hacerlo. Cuál fue su sorpresa cuando, al cabo de unos minutos el niño le dijo: -¡Ya está papá, ya lo terminé! El científico se quedó sorprendido por unos momentos, pero se giró pensando que no vería más que una chapuza típica de un niño de cinco años. Sin embargo, el niño le mostraba el puzzle totalmente hecho y con todas las piezas en su sitio. Le preguntó asombrado: -¿Cómo lo has hecho, hijo? -¡Muy fácil, papá! Cuando lo recortaste de la revista, me di cuenta de que, por detrás del mapa, había dibujado un hombre. Cuando me diste los trocitos, les di la vuelta e hice el rompecabezas del hombre. Cuando terminé de arreglar el hombre, me di cuenta de que había arreglado el mundo... Graba tus videos en con la Zx1 link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=jEHb6raGyeI Graba tus videos en con la Zx1 link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=JFzaK1o-9ow&feature=related Graba tus videos en con la Zx1 link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=3Y1Z4yx97kM&feature=related Graba tus videos en con la Zx1 link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=0XVoSshfmRI&feature=related Graba tus videos en con la Zx1 link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=hxsepSdWg8I&feature=related Graba tus videos en con la Zx1 link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=D-wxPkVMHT0 muchas gracias por leer y escuchar por favor dejen un comentario para decirme que tal les parece

Celebramos el cumpleaños de Pablo Neruda en google Ayer por la noche, Fred, Mario, una amiga de nuestra clase de español y yo asistimos a una tarde de la poesía que celebraba el cumpleaños de Pablo Neruda. Escuchamos a cinco o seis lectores, pero el mejor, en mi opinión, era Roberto Meza - Cónsul de El Salvador. Él leyó con tal pasión y emoción. En hecho, nunca he oído una lectura mejor de la poesía (y me han oído muchos). Si cualquier persona podría traer el espíritu de Neruda al evento, este caballero lo hizo. Aquí está el poema que él leyó -- no está correcto decir que él lo leyó, pues él ERA el poema. Y no escuchamos el poema -- lo experimentamos. Pancho y Sal estaban allí también, y cantaron especialmente bien. También vimos la Neruda Plant, que es una planta que creció una vez cerca del lugar en donde vivió Neruda. Uno de los anfitriones del evento trajo la planta en el SkyTrain metro -- tiene hojas muy grandes, así que si la gente le preguntó, ella les dijo que fuera una nueva clase de paraguas. y ahora poemas de pablo neruda POEMA 20 Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Escribir, por ejemplo: «La noche está estrellada, y tiritan, azules, los astros, a lo lejos.» El viento de la noche gira en el cielo y canta. Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Yo la quise, y a veces ella también me quiso. En las noches como ésta la tuve entre mis brazos. La besé tantas veces bajo el cielo infinito. Ella me quiso, a veces yo también la quería. Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos. Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido. Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella. Y el verso cae al alma como al pasto el rocío. Qué importa que mi amor no pudiera guardarla. La noche está estrellada y ella no está conmigo. Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos. Mi alma no se contenta con haberla perdido. Como para acercarla mi mirada la busca. Mi corazón la busca, y ella no está conmigo. La misma noche que hace blanquear los mismos árboles. Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos. Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise. Mi voz buscaba el viento para tocar su oído. De otro. Será de otro. Como antes de mis besos. Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos. Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero. Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido. Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos, Mi alma no se contenta con haberla perdido. Aunque éste sea el último dolor que ella me causa, y éstos sean los últimos versos que yo le escribo. LA CANCIÓN DESESPERADA Emerge tu recuerdo de la noche en que estoy. El río anuda al mar su lamento obstinado. Abandonado como los muelles en el alba. Es la hora de partir, oh abandonado! Sobre mi corazón llueven frías corolas. Oh sentina de escombros, feroz cueva de náufragos! En ti se acumularon las guerras y los vuelos. De ti alzaron las alas los pájaros del canto. Todo te lo tragaste, como la lejanía. Como el mar, como el tiempo. Todo en ti fue naufragio! Era la alegre hora del asalto y el beso. La hora del estupor que ardía como un faro. Ansiedad de piloto, furia de buzo ciego, turbia embriaguez de amor, todo en ti fue naufragio! En la infancia de niebla mi alma alada y herida. Descubridor perdido, todo en ti fue naufragio! Te ceñiste al dolor, te agarraste al deseo. Te tumbó la tristeza, todo en ti fue naufragio! Hice retroceder la muralla de sombra, anduve más allá del deseo y del acto. Oh carne, carne mía, mujer que amé y perdí, a ti en esta hora húmeda, evoco y hago canto. Como un vaso albergaste la infinita ternura, y el infinito olvido te trizó como a un vaso. Era la negra, negra soledad de las islas, y allí, mujer de amor, me acogieron tus brazos. Era la sed y el hambre, y tú fuiste la fruta. Era el duelo y las ruinas, y tú fuiste el milagro. Ah mujer, no sé cómo pudiste contenerme en la tierra de tu alma, y en la cruz de tus brazos! Mi deseo de ti fue el más terrible y corto, el más revuelto y ebrio, el más tirante y ávido. Cementerio de besos, aún hay fuego en tus tumbas, aún los racimos arden picoteados de pájaros. Oh la boca mordida, oh los besados miembros, oh los hambrientos dientes, oh los cuerpos trenzados. Oh la cópula loca de esperanza y esfuerzo en que nos anudamos y nos desesperamos. Y la ternura, leve como el agua y la harina. Y la palabra apenas comenzada en los labios. Ese fue mi destino y en él viajó mi anhelo, y en él cayó mi anhelo, todo en ti fue naufragio! Oh, sentina de escombros, en ti todo caía, qué dolor no exprimiste, qué olas no te ahogaron! De tumbo en tumbo aún llameaste y cantaste. De pie como un marino en la proa de un barco. Aún floreciste en cantos, aún rompiste en corrientes. Oh sentina de escombros, pozo abierto y amargo. Pálido buzo ciego, desventurado hondero, descubridor perdido, todo en ti fue naufragio! Es la hora de partir, la dura y fría hora que la noche sujeta a todo horario. El cinturón ruidoso del mar ciñe la costa. Surgen frías estrellas, emigran negros pájaros. Abandonado como los muelles en el alba. Sólo la sombra trémula se retuerce en mis manos. Ah más allá de todo. Ah más allá de todo. Es la hora de partir. Oh abandonado! El NUEVO SONETO A ELENA Cuando estés vieja, niña (Ronsard ya te lo dijo), te acordarás de aquellos versos que yo decía. Tendrás los senos tristes de amamantar tus hijos, los últimos retoños de tu vida vacía... Yo estaré tan lejano que tus manos de cera ararán el recuerdo de mis ruinas desnudas. Comprenderás que puede, nevar en primavera y que en la primavera las nieves son más crudas. Yo estaré tan lejano que el amor y la pena que antes vacié en tu vida como un ánfora plena estarán condenados a morir en mis manos... Y será tarde porque se fue mi adolescencia, tarde porque las flores una vez dan esencia y porque aunque me llames yo estaré tan lejano... VÍRESE Hoy que danza en mi cuerpo la pasiòn de Paolo y ebrio de un sueño alegre mi corazòn se agita: hoy que sé la alegría de ser libre y ser solo como el pistilo de una margarita infinita: oh mujer -carne y sueño-, ven a encantarme un poco, ven a vaciar tus copas de sol en mi camino: que en mi barco amarillo tiemblen tus senos locos y ebrios de juventud, que es el más bello vino. Es bello porque nosotros lo bebemos en estos temblorosos vasos de nuestro ser que nos niegan el goce para que lo gocemos. Bebamos. Nunca dejemos de beber. Nunca, mujer, rayo de luz, pulpa blanca de poma, suavices la pisada que no te hará sufrir. Sembremos la llanura antes de arar la loma. Vivir será primero, después será morir. Y después que en la ruta se apaguen nuestras huellas y en el azul paremos nuestras blancas escalas -flechas de oro que atajan en vano las estrellas-, oh Francesca, hacia dònde te llevarán mis alas! FAREWELL 1 Desde el fondo de ti, y arrodillado, un niño triste, como yo, nos mira. Por esa vida que arderá en sus venas tendrían que amarrarse nuestras vidas. Por esas manos, hijas de tus manos, tendrían que matar las manos mías. Por sus Ojos abiertos en la tierra veré en los tuyos lágrimas un día. 2 Yo no lo quiero, Amada. Para que nada nos amarre que no nos una nada. Ni la palabra que aromò tu boca, ni lo que no dijeron las palabras. Ni la fiesta de amor que no tuvimos, ni tus sollozos junto a la ventana. 3 (Amo el amor de los marineros que besan y se van. Dejan una promesa. No vuelven nunca más. En cada puerto una mujer espera: los marineros besan y se van. Una noche se acuestan con la muerte en el lecho del mar. 4 Amo el amor que se reparte en besos, lecho y pan. Amor que puede ser eterno y puede ser fugaz. Amor que quiere libertarse para volver a amar. Amor divinizado que se acerca Amor divinizado que se va.) 5 Ya no se encantarán mis ojos en tus ojos, ya no se endulzará junto a ti mi dolor. Pero hacia donde vaya llevaré tu mirada y hacia donde camines llevarás mi dolor. Fui tuyo, fuiste mía. Qué más? Juntos hicimos un recodo en la ruta donde el amor pasò. Fui tuyo, fuiste mía. Tú serás del que te ame, del que corte en tu huerto lo que he sembrado yo. Yo me voy. Estoy triste: pero siempre estoy triste. Vengo desde tus brazos. No sé hacia dònde voy. ... Desde tu corazòn me dice adiòs un niño. Y yo le digo adiòs. MARIPOSA DE OTOÑO La mariposa volotea y arde -con el sol- a veces. Mancha volante y llamarada, ahora se queda parada sobre una hoja: que la mece. Me decían: -No tienes nada. No estás enfermo. Te parece. Yo tampoco decía nada. Y pasò el tiempo de las mieses. Hoy una mano de congoja llena de otoño el horizonte. Y hasta de mi alma caen hojas. Me decían: -No tienes nada. No estás enfermo. Te parece. Era la hora de las espigas. El sol, ahora, convalece. Todo se va en la vida, amigos. Se va o perece. Se va la manò que te induce. Se va o perece. Se va la rosa que desates. También la boca que te bese. El agua, la sombra y el vaso. Se va o perece. Pasò la hora de las espigas. El sol, ahora, convalece. Su lengua tibia me rodea. También me dice: -Te parece. La mariposa volotea, revolotea, y desaparece. MUJER, NADA ME HAS DADO Nada me has dado y para ti mi vida deshoja su rosal de desconsuelo, porque ves estas cosas que yo miro, las mismas tierras y los mismos cielos, porque la red de nervios y de venas que sostiene tu ser y tu belleza se debe estremecer al beso puro del sol, del misino sol que a mí me besa. Mujer, nada me has dado y sin embargo a través de tu ser siento las cosas: estoy alegre de mirar la tierra en que tu corazón tiembla y reposa. Me limitan en vano mis sentidos -dulces flores que se abren en el viento- porque adivino el pájaro que pasa y que mojó de azul tu sentimiento. Y sin embargo no me has dado nada, no se florecen para mí tus años, la cascada de cobre de tu risa no apagará la sed de mis rebaños. Hostia que no probò tu boca fina, amador del amado que te llame, saldré al camino con mi amor al brazo como un vaso de miel para el que ames. Ya ves, noche estrellada, canto y copa en que bebes el agua que yo bebo, vivo en tu vida, vives en mi vida, nada me has dado y todo te lo debo. TANGO DEL VIUDO Oh Maligna, ya habrás hallado la carta, ya habrás llorado de furia, y habrás insultado el recuerdo de mi madre llamándola pena podrida y madre de perros, ya habrás bebido sola, solitaria, el té del atardecer mirando mis viejos zapatos vacíos para siempre, y ya no podrás recordar, mis enfermedades, mis sueños nocturnos, mis comidas sin maldecirme en voz alta como si estuviera allí aún, quejándome del tròpico, de los coolies coringhis, de las venenosas fiebres que me hicieron tanto daño y de los espantosos ingleses que odio todavía. Maligna, la verdad, qué noche tan grande, qué tierra tan sola! He llegado otra vez a los dormitorios solitarios, a almorzar en los restaurantes comida fría, y otra vez tiro al suelo los pantalones y las camisas, no hay perchas en mi habitación, ni retratos de nadie en las paredes. Cuánta sombra de la que hay en mi alma daría por recobrarte, y qué amenazadores me parecen los nombres de los meses, y la palabra invierno qué sonido de tambor lúgubre tiene. Enterrado junto al cocotero hallarás más tarde el cuchillo que escondí allí por temor de que me mataras, y ahora repentinamente quisiera oler su acero de cocina acostumbrado al peso de tu mano y al brillo de tu pie: bajo la humedad de la tierra, entre las sordas raíces, de los lenguajes humanos el pobre sólo sabría tu nombre, y la espesa tierra no comprende tu nombre hecho de impenetrables substancias divinas. Así como me aflige pensar en el claro día de tus piernas recostadas como detenidas y duras aguas solares, y la golondrina que durmiendo y volando vive en tus ojos, y el perro de furia que asilas en el corazòn, así también veo las muertes que están entre nosotros desde ahora, y respiro en el aire la ceniza y lo destruido, el largo, solitario espacio que me rodea para siempre. Daría este viento del mar gigante por tu brusca respiración oída en largas noches sin mezcla de olvido, uniéndose a la atmòsfera como el látigo a la piel del caballo. Y por oírte orinar, en la oscuridad, en el fondo de la casa, como vertiendo una miel delgada, trémula, argentina, obstinada, cuántas veces entregaría este coro de sombras que poseo, y el ruido de espadas inútiles que se oye en mi alma, y la paloma de sangre que está solitaria en mi frente llamando cosas desaparecidas, seres desaparecidos, substancias extrañamente inseparables y perdidas. WALKING AROUND Sucede que me canso de ser hombre. Sucede que entro en las sastrerías y en los cines marchito, impenetrable, como un cisne de fieltro navegando en un agua de origen y ceniza. El olor de las peluquerías me hace llorar a gritos. Sólo quiero un descanso de piedras o de lana, sólo quiero no ver establecimientos ni jardines, ni mercaderías, ni anteojos, ni ascensores. Sucede que me canso de mis pies y mis uñas y mi pelo y mi sombra. Sucede que me canso de ser hombre. Sin embargo sería delicioso asustar a un notario con un lirio cortado o dar muerte a una monja con un golpe de oreja. Sería bello ir por las calles con un cuchillo verde y dando gritos hasta morir de frío. No quiero seguir siendo raíz en las tinieblas, vacilante, extendido, tiritando de sueño, hacia abajo, en las tripas mojadas de la tierra, absorbiendo y pensando, comiendo cada día. No quiero para mí tantas desgracias. No quiero continuar de raíz y de tumba, de subterráneo solo, de bodega con muertos, aterido, muriéndome de pena. Por eso el día lunes arde como el petróleo cuando me ve llegar con mi cara de cárcel, y aúlla en su transcurso como una rueda herida, y da pasos de sangre caliente hacia la noche. Y me empuja a ciertos rincones, a ciertas casas húmedas, a hospitales donde los huesos salen por la ventana, a ciertas zapaterías con olor a vinagre, a calles espantosas como grietas. Hay pájaros de color de azufre y horribles intestinos colgando de las puertas de las casas que odio, hay dentaduras olvidadas en una cafetera, hay espejos que debieran haber llorado de vergüenza y espanto, hay paraguas en todas partes, y venenos, y ombligos. Yo paseo con calma, con ojos, con zapatos, con furia, con olvido, paso, cruzo oficinas y tiendas de ortopedia, y patios donde hay ropas colgadas de un alambre: calzoncillos, toallas y camisas que lloran lentas lágrimas sucias. DESESPEDIENTE La paloma está llena de papeles caídos, su pecho está manchado por gomas y semanas, por secantes más blancos que un cadáver y tintas asustadas de su color siniestro. Ven conmigo a la sombra de las administraciones, al débil, delicado color pálido de los jefes, a los túneles profundos como calendarios, a la doliente rueda de mil páginas. Examinemos ahora los títulos y las condiciones, las actas especiales, los desvelos, las demandas con sus dientes de otoño nauseabundo, la furia de cenicientos destinos y tristes decisiones. Es un relato de huesos heridos, amargas circunstancias e interminables trajes, y medias repentinamente serias. Es la noche profunda, la cabeza sin venas de donde cae el día de repente como de una botella rota por un relámpago. Son los pies y los relojes y los dedos y una locomotora de jabón moribundo, y un agrio cielo de metal mojado, y un amarillo río de sonrisas. Todo llega a la punta de los dedos como flores, a uñas como relámpagos, a sillones marchitos, todo llega a la tinta de la muerte y a la boca violeta, de los timbres. Lloremos la defunciòn de la tierra y el fuego, las espadas, las uvas, los sexos con sus duros dominios de raíces, las naves del alcohol navegando entre naves y el perfume que baila de noche, de rodillas, arrastrando un planeta de rosas perforadas. Con un traje de perro y una mancha en la frente caigamos a la profundidad de los papeles, a la ira de las palabras encadenadas, a manifestaciones tenazmente difuntas, a sistemas envueltos en amarillas hojas. Rodad conmigo a las oficinas, al incierto olor de ministerios, y tumbas, y estampillas. Venid conmigo al día blanco que se muere dando gritos de novia asesinada. ME PEINA EL VIENTO LOS CABELLOS Me peina el viento los cabellos como una mano maternal: abro la puerta del recuerdo y el pensamiento se me va. Son otras voces las que llevo, es de otros labios mi cantar: hasta mi gruta de recuerdos tiene una extraña claridad! Frutos de tierras extranjeras, olas azules de otro mar, amores de otros hombres, penas que no me atrevo a recordar. Y el viento, el viento que me peina como una mano maternal! Mi verdad se pierde en la noche: no tengo noche ni verdad! Tendido en medio del camino deben pisarme para andar. Pasan por mí sus corazones ebrios de vino y de soñar. Yo soy un puente inmóvil entre tu corazòn y la eternidad. Si me muriera de repente no dejaría de cantar! SAUDADE Saudade -Qué será?... yo no sé... lo he buscado en unos diccionarios empolvados y antiguos y en otros libros que no me han dado el significado de esta dulce palabra de perfiles ambiguos. Dicen que azules son las montañas como ella, que en ella se oscurecen los amores lejanos, y un noble y buen amigo mío (y de las estrellas) la nombra en un temblor de trenzas y de manos. Y hoy en Eca de Queiroz sin mirar la adivino, su secreto se evade, su dulzura me obsede como una mariposa de cuerpo extraño y fino siempre lejos -tan lejos!- de mis tranquilas redes. Saudade... Oiga, vecino, sabe el significado de esta palabra blanca que como un pez se evade? No... Y me tiembla en la boca su temblor delicado. Saudade... HOY, QUE ES EL CUMPLEAÑOS DE MI HERMANA Hoy, que es el cumpleaños de mi hermana, no tengo nada que darle, nada. No tengo nada, hermana. Todo lo que poseo siempre lo llevo lejos. A veces hasta mi alma me parece lejana. Pobre corrió una hoja amarilla de otoño y cantor como un hilo de agua sobre una huerta: los dolores, tú sabes cómo me caen todos como al camino caen todas las hojas muertas. Mis alegrías nunca las sabrás, hermanita, y mi dolor es ése, no te las puedo dar: vinieron como pájaros a posarse en mi vida, una palabra dura las haría volar. Pienso que también ellas me dejarán un día, que me quedaré solo, como nunca lo estuve. Tú lo sabes, hermana, la soledad me lleva hacia el fin de la tierra como el viento a las nubes! Pero para qué es esto de pensamientos tristes! A ti menos que a nadie debe afligir mi voz! Después de todo nada de esto que digo existe... No vayas a contárselo a mi madre, por Dios! Uno no sabe cómo va hilvanando mentiras, y uno dice por ellas, y ellas hablan por uno. Piensa que tengo el alma toda llena de risas, y no te engañarás, hermana, te lo juro. TENGO MIEDO Tengo miedo. La tarde es gris y la tristeza del cielo se abre como una boca de muerto. Tiene mi corazòn un llanto de princesa olvidada en el fondo de un palacio desierto. Tengo miedo. Y me siento tan cansado y pequeño que reflejo la tarde sin meditar en ella. (En mi cabeza enferma no ha de caber un sueño así como en el cielo no ha cabido una estrella.) Sin embargo en mis ojos una pregunta existe y hay un grito en mi boca que mi boca no grita. No hay oído en la tierra que oiga mi queja triste abandonada en medio de la tierra infinita! Se muere el universo, de una calma agonía sin la fiesta del sol o el crepúsculo verde. Agoniza Saturno como una pena mía, la tierra es una fruta negra que el cielo muerde. Y por la vastedad del vacío van ciegas las nubes de la tarde, como barcas perdidas que escondieran estrellas rotas en sus bodegas. Y la muerte del mundo cae sobre mi vida. LA MUERTE DE MELISANDA A la sombra, de los laureles Melisanda se está muriendo. Se morirá su cuerpo leve. Enterrarán su dulce cuerpo. Juntarán sus manos de nieve. Dejarán sus ojos abiertos para que alumbren a Pelleas hasta después que se haya muerto. A la sombra de los laureles Melisanda muere en silencio. Por ella llorará la fuente un llanto trémulo y eterno. Por ella orarán los cipreses arrodillados bajo el viento. Habrá galope de corceles, lunarios ladridos de perros. A la sombra de los laureles Melisanda se está muriendo. Por ella el sol en el Castillo se apagará como un enfermo. Por ella morirá Pelleas cuando la lleven al entierro. Por ella vagará de noche, moribundo por los senderos. Por ella pisará las rosas, perseguirá las mariposas y dormirá en los cementerios. Por ella, por ella, por ella Pelleas, el príncipe, ha muerto. POEMA 7 Alma mía! Alma mía! Raíz de mi sed viajera, gota de luz que espanta los asaltos del mundo. Flor mía. Flor de mi alma. Terreno de mis besos. Campanada de lágrimas. Remolino de arrullos. Agua viva que escurre su queja entre mis dedos. Azul y alada como los pájaros y el humo. Te pariò mi nostalgia, mi sed, mi ansia, mi espanto. Y estallaste en mis brazos como en la flor el fruto. Zona de sombra, línea delgada y pensativa. Enredadera crucificada sobre un muro. Canciòn, sueño, destino. Flor mía, flor de mi alma. Aletazo de sueño, mariposa, crepúsculo. En la alta noche mi alma se tuerce y se destroza. La castigan los látigos del sueño y la socavan. Para esta inmensidad ya no hay nada en la tierra. Ya no hay nada. Se revuelven las sombras y se derrumba todo. Caen sobre mis ruinas las vigas de mi alma. No lucen los luceros acerados y blancos. Todo se rompe y cae. Todo se borra y pasa, Es el dolor que aúlla como un loco en un bosque. Soledad de la noche. Soledad de mi alma. El grito, el alarido. Ya no hay nada en la tierra! La furia que amedrenta los cantos y las lágrimas. Sòlo la sombra estéril partida por mis gritos. Y la pared del cielo tendida contra mi alma! Eres. Entonces eres y te buscaba entonces. Eres labios de beso, fruta de sueños, todo. Estás, eres y te amo! Te llamo y me respondes! Luminaria de luna sobre los campos solos. Flor mía, flor de mi alma, qué más para esta vida! Tu voz, tu gesto pálido, tu ternura, tus ojos. La delgada caricia que te hace arder entera. Los dos brazos que emergen como juncos de asombro. Todo tu cuerpo ardido de blancura en el vientre. Las piernas perezosas. Las rodillas. Los hombros. La cabellera de alas negras que van volando. Las arañas oscuras del pubis en reposo. DIURNO DOLIENTE De pasiòn sobrante y sueños de ceniza un pálido palio llevo, un cortejo evidente, un viento de metal que vive solo, un sirviente mortal vestido de hambre, y en lo fresco que baja del árbol, en la esencia del sol que su salud de astro implanta en las flores, cuando a mi piel parecida al oro llega el placer, tú, fantasma coral con pies de tigre, tú, ocasiòn funeral, reunión ígnea, acechando la patria en que sobrevivo con tus lanzas lunares que tiemblan un poco. Porque la ventana que el mediodía vacío atraviesa tiene un día cualquiera mayor aire en sus alas, el frenesí hincha el traje y el sueño al sombrero, una abeja extremada arde sin tregua. Ahora, qué imprevisto paso hace crujir los caminos? Qué vapor de estaciòn lúgubre, qué rostro de cristal, y aún más, qué sonido de carro viejo con espigas? Ay, una a una, la ola que llora y la sal que se triza, y el tiempo del amor celestial que pasa volando, han tenido voz de huéspedes y espacio en la espera. De distancias llevadas a cabo, de resentimientos infieles, de hereditarias esperanzas mezcladas con Sombra, de asistencias desgarradoramente dulces y días de transparente veta y estatua floral, qué subsiste en mi término escaso, en mi débil producto? De mi lecho amarillo y de mi substancia estrellada, quién no es vecino y ausente a la vez? Un esfuerzo que salta, una flecha de trigo tengo, y un arco en mi pecho manifiestamente espera, y un latido delgado, de agua y tenacidad, como algo que se quiebra perpetuamente, atraviesa hasta el fondo mis separaciones, apaga mi poder y propaga mi duelo. EL MIEDO Qué pasó? Qué pasó? Còmo pasó? Cómo pudo pasar? Pero lo cierto es que pasó y lo claro es que pasó, se fue, se fue el dolor a no volver: cayó el error en su terrible embudo, de allí nació su juventud de acero. Y la esperanza levantó sus dedos. Ay sombría bandera que cubrió la hoz victoriosa, el peso del martillo con una sola pavorosa efigie! Yo la vi en mármol, en hierro platean, en la tosca madera del Ural y sus bigotes eran dos raíces, y la vi en plata, en nácar, en cartón, en corcho, en piedra, en cinc, en alabastro, en azúcar, en piedra, en sal, en jade, en carbón, en cemento, en seda, en barro, en plástico, en arcilla, en hueso, en oro de un metro, de diez metros, de cien metros, de dos milímetros en un grano de arroz, de mil kilómetros en tela colorada. Siempre aquellas estatuas estucadas de bigotudo dios con botas puestas y aquellos pantalones impecables que planchó el servilismo realista. Yo vi a la entrada del hotel, en medio de la mesa, en la tienda, en la estaciòn, en los aeropuertos constelados, aquella efigie fría de un distante: de un ser que, entre uno y otro movimiento, se quedó inmòvil, muerto en la victoria. Y aquel muerto regía la crueldad desde su propia estatua innumerable aquel inmòvil gobernò la vida. AYER Todos los poetas excelsos se reían de mi escritura a causa de la puntuaciòn, mientras yo me golpeaba el pecho confesando puntos y comas, exclamaciones y dos puntos es decir, incestos y crímenes que sepultaban mis palabras en una Edad Media especial de catedrales provincianas. Todos los que nerudearon comenzaron a valiejarse y antes del gallo que cantó se fueron con Perse y con Eliot y murieron en su piscina. Mientras tanto yo me enredaba con mi calendario ancestral más anticuado cada día sin descubrir sino una flor descubierta por todo el mundo, sin inventar sino una estrella seguramente ya apagada, mientras yo embebido en su brillo, borracho de sombra y de fòsforo, seguía el cielo estupefacto. La próxima vez que regrese con mi caballo por el tiempo voy a disponerme a cazar debidamente agazapado todo lo que corra o que vuele: a inspeccionarlo previamente si está Inventado o no inventado, descubierto o no descubierto: no se escapará de mi red ningún planeta venidero. RESURRECCIONES Si alguna vez vivo otra vez será de la misma manera porque se puede repetir mi nacimiento equivocado. y salir con otra corteza cantando la misma tonada. Y por eso, por si sucede, si por un destino indosránico me veo obligado a nacer, no quiero ser un elefante, ni un camello desvencijado, sino un modesto langostino, una gota roja del mar. Quiero hacer en el agua amarga las mismas equivocaciones: ser sacudido por la ola como ya lo fui por el tiempo y ser devorado por fin por dentaduras del abismo, así como fue mi experiencia de negros dientes literarios. Pasear con antenas de cobre en las antarticas arenas del litoral que amé y viví, deslizar un escalofrío entre las algas asustadas, sobrevivir bajo los peces escondiendo el caparazón de mi complicada estructura, así es como sobreviví a las tristezas de la tierra. POEMA 5 Para que tú me oigas mis palabras se adelgazan a veces como las huellas de las gaviotas en las playas. Collar, cascabel ebrio para tus manos suaves como las uvas. Y las miro lejanas mis palabras. Más que mías son tuyas. Van trepando en mi viejo dolor como las yedras. Ellas trepan así por las paredes húmedas. Eres tú la culpable de este juego sangriento. Ellas están huyendo de mi guarida oscura. Todo lo llenas tú, todo lo llenas. Antes que tú poblaron la soledad que ocupas, y están acostumbradas más que tú a mi tristeza. Ahora quiero que digan lo que quiero decirte para que tú las oigas como quiero que me oigas. El viento de la angustia aún las suele arrastrar. Huracanes de sueños aún a veces las tumban. Escuchas otras voces en mi voz dolorida. Llanto de viejas bocas, sangre de viejas súplicas. Ámame, compañera. No me abandones. Sígueme. Sígueme, compañera, en esa ola de angustia. Pero se van tiñendo con tu amor mis palabras. Todo lo ocupas tú, todo lo ocupas. Voy haciendo de todas un collar infinito para tus blancas manos, suaves como las uvas. POEMA 15 Me gustas cuando callas porque estás como ausente, y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca. Parece que los ojos se te hubieran volado y parece que un beso te cerrara la boca. Como todas las cosas están llenas de mi alma emerges de las cosas, llena del alma mía. Mariposa de sueño, te pareces a mi alma, y te pareces a la palabra melancolía. Me gustas cuando callas y estás como distante. Y estás como quejándote, mariposa en arrullo. Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza: déjame que me calle con el silencio tuyo. Déjame que te hable también con tu silencio claro como una lámpara, simple como un anillo. Eres como la noche, callada y constelada. Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo. Me gustas cuando callas porque estás como ausente. Distante y dolorosa como si hubieras muerto. Una palabra entonces, una sonrisa bastan. Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto. POEMA 10 Hemos perdido aun este crepúsculo. Nadie nos vio esta tarde con las manos unidas mientras la noche azul caía sobre el mundo. He visto desde mi ventana la fiesta del poniente en los cerros lejanos. A veces como una moneda se encendía un pedazo de sol entre mis manos. Yo te recordaba con el alma apretada de esa tristeza que tú me conoces. Entonces, dónde estabas? Entre qué gentes? Diciendo qué palabras? Por qué se me vendrá todo el amor de golpe cuando me siento triste, y te siento lejana? Cayó el libro que siempre se toma en el crepúsculo, y como un perro herido rodó a mis pies mi capa. Siempre, siempre te alejas en las tardes hacia donde el crepúsculo corre borrando estatuas. BARRIO SIN LUZ ¿Se va la poesía de las cosas o no la puede condensar mi vida? Ayer mirando el último crepúsculo yo era un manchón de musgo entre unas ruinas. Las ciudades hollines y venganzas, la cochinada gris de los suburbios, la oficina que encorva las espaldas, el jefe de ojos turbios. Sangre de un arrebol sobre los cerros, sangre sobre las calles y las plazas, dolor de corazones rotos, podre de hastíos y de lágrimas. Un río abraza el arrabal como una mano helada que tienta en las tinieblas: sobre sus aguas se avergüenzan de verse las estrellas. Y las casas que esconden los deseos detrás de las ventanas luminosas, mientras afuera el viento lleva un poco de barro a cada rosa. Lejos... la bruma de las olvidanzas humos espesos, tajamares rotos, y el campo, ¡el campo verde!, en que jadean los bueyes y los hombres sudorosos. Y aquí estoy yo, brotado entre las ruinas, mordiendo solo todas las tristezas, como si el llanto fuera una semilla y yo el único surco de la tierra. POEMA 6 Te recuerdo como eras en el último otoño. Eras la boina gris y el corazón en calma. En tus ojos peleaban las llamas del crepúsculo. Y las hojas caían en el agua de tu alma. Apegada a mis brazos como una enredadera, las hojas recogían tu voz lenta y en calma. Hoguera de estupor en que mi sed ardía. Dulce jacinto azul torcido sobre mi alma. Siento viajar tus ojos y es distante el otoño: boina gris, voz de pájaro y corazón de casa hacia donde emigraban mis profundos anhelos y caían mis besos alegres como brasas. Cielo desde un navío. Campo desde los cerros. Tu recuerdo es de luz, de humo, de estanque en calma! Más allá de tus ojos ardían los crepúsculos. Hojas secas de otoño giraban en tu alma. POEMA 8 Abeja blanca zumbas ebria de miel en mi alma y te tuerces en lentas espirales de humo. Soy el desesperado, la palabra sin ecos, el que lo perdió todo, y el que todo lo tuvo. Última amarra, cruje en ti mi ansiedad última. En mi tierra desierta eres la última rosa. Ah silenciosa! Cierra tus ojos profundos. Allí aletea la noche. Ah desnuda tu cuerpo de estatua temerosa. Tienes ojos profundos donde la noche alea. Frescos brazos de flor y regazo de rosa. Se parecen tus senos a los caracoles blancos. Ha venido a dormirse en tu vientre una mariposa de sombra. Ah silenciosa! He aquí la soledad de donde estás ausente. Llueve. El viento del mar caza errantes gaviotas. El agua anda descalza por las calles mojadas. De aquel árbol se quejan, como enfermos, las hojas. Abeja blanca, ausente, aún zumbas en mi alma. Revives en el tiempo, delgada y silenciosa. Ah silenciosa! bueno chau comenten