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Usuario (Argentina)

Primer post: 29 jul 2012Último post: 29 jul 2012
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Pájaros azules que piensan.
ArteporAnónimo7/29/2012

Es mi primer post, espero que les guste el cuento, gracias por tomarse la molestia de leerlo. Acepto todo tipo de critica constructiva. Especiales agradecimientos a Maru que me ayudo a corregir las faltas ortográficas. Miraba tras los alambres, cavilante, aquel ave de añiles plumas, frente a su jaula, el empañado vidrio apenas permitía divisar las ramas extendidas de unos árboles cercanos, y a continuación la calle que sólo se entendía como un conjunto de manchas grisáceas difuminadas. El chasquido de la lluvia era lo único que se escuchaba, acompañada de la luz tenue que el ocaso provoca, era uno de esos momentos donde es imposible no pensar. Como era costumbre se encontraba en el centro de su jaula compacta y cuadrada, bien centrado dentro de ella, sobre la rama que la atravesaba de forma horizontal, desde esa posición, le daba la sensación de que los límites entre él y la jaula eran aun más grandes de lo normal. Y allí se quedaba pensando. <<Donde sea que observo, el enrejado se encuentra lejos de mí, pienso en la intangible libertad, siento cada gota que golpea la ventana, y limita mi visión; tan triste es la tormenta que se agolpa en la oscuridad de mi pensamiento, turbia, como el pasado que noto cada vez más lejano. Recuerdos en forma de imágenes se adueñan de mis retinas en este instante, siento el tibio calor de entrecruzadas ramas bajo mis patas; escucho el canto al unísono que mis hermanas increíblemente improvisan, como si estuvieran entre sí conectadas; un aire más puro que nunca respiro; y la verde arboleda luminosa, que lentamente se marchita como el canto, como el nido, y mi recuerdo. Soy un ave que piensa, ¿por qué lo hago? Me pregunto, será que necesito hablar conmigo, soy demasiado consciente, de todo lo que percibo. ¿Cómo terminé acá? no sé qué habré hecho, pero este es mi destino>> Todo empezó cuando fascinado se dedicó a repetir mentalmente palabras que oía decir a su amo, luego de un tiempo logró memorizar frases enteras, hasta que consiguió recordar una extensa gama de palabras y oraciones y combinarlas para formular sus pensamientos, desde ese momento, entendió que nunca dejaría de hacerlo. <<Empiezo a creer que aprender a pensar fue lo peor que hice en mi vida, puedo pensar, pero no hablar y no encuentro forma de que alguien entienda mis sentimientos... no puedo expresarlos, no tengo el don de la voz, perdí la cuenta de mis noches encerrado, el aislamiento es destructor, me está ahogando, no puedo dejar de pensar nunca. Escucho de vez en cuando palabras como: “abrazo, caricia, alegría, amor”, de la boca de personas que pasan conversando por la vereda de la casa. Palabras tan lejanas a mi comprensión, pero que llaman mi atención; suenan tan bellas, me provocan una extraña sensación, algo asi como la calidez del sol en el alba, pintando lentamente cada objeto, desde la línea del horizonte, deslizándose por la calle, manchando levemente cada árbol y edificio, y al final entrado por la ventana, atravesando el alambrado, pintado cada rincón sombrío, haciéndome olvidar mi diminuto mundo, mi opresor espacio. Esa extraña sensación de libertad me provocan esas hermosas palabras…>> Los colores iban desapareciendo junto al crepúsculo. El ave de violáceo pico al fin consiguió el sueño, y la lluvia no cesó hasta la tarde del día siguiente. <<Nada más bello, que ver, los árboles contentos después de la tempestad, envidio su ininterrumpible paciencia, parece como si buscaran alcanzar una mayor altura; tal vez quieren ver más allá del lugar que le asignaron, limitado por las raíces que los aferran al suelo, se acompañan entre ellos mutuamente, y disfrutan las cosquillas que los animales e insectos les hacen con sus patas, ¿será que nunca están tristes, a pesar de su aprisionada condición?, algunos son tan viejos que ya deben entenderlo todo, la vida, la muerte, esas incógnitas que tantas noches de insomnio me dieron, su sosiego es contagioso, me inspiran tanta paz, quisiera hablar con ellos pero son mudos como yo. Aun así, sé que saben, que estoy pensando en ellos>> Se encontraba perdido en sus profundos pensamientos, la humedad y el viento hacían crujir, más de lo normal los árboles de enfrente, sumado a las hojas rosándose entre sí, parecía como si la naturaleza estuviera componiendo melodías para alegrar al triste pájaro azul. Nada podía arruinar un momento así. Pero inesperadamente, un sonido confuso interrumpió la informal calma. -¡he, pst! –se oyó detrás de la ventana. << ¿Qué fue eso? ¿Me estarán hablando los árboles? , -pensó, y emocionado intentó localizar de dónde provenía el sonido. >> A contra luz, tras la ventana cristalina, volando, una extraña silueta, apareció, amagaba torpemente intentando apoyarse sobre el borde exterior de la ventana donde se encontraban unas lindas macetas; pero se golpeó con el cristal un par de veces, hasta que al fin logró posarse en el lugar. -¡Hola! ¿Me escuchas?- gritó la silueta tras la ventana. << ¿Quién será? tal vez alguien que se perdió, o quiere ayudarme a salir de este sitio –se decía el ave pensativa. >> -hay mucho viento afuera, voy a pasar- dijo, con total confianza, como si ya hubiera estado antes allí. << ¡De dónde salió este loco!- pensó-. ¡No va a poder entrar, la ventana está trabada…, Ok!, -Mirando hacia todos lados -¿ahora dónde se fue?>> Y casi como un fantasma, se le apareció de repente, delante de sus ojos y tras los alambres. Amainado en su plumaje por el susto, el ave azul, se atrevió a alzar lentamente la mirada. Claramente era un pájaro, sus plumas alborotadas y rojizas eran muy llamativas, brillaban por la humedad, al igual que su pequeño pico de color anaranjado. Con una apariencia muy alegre, inclinando la cabeza hacia un lado, dijo: -¡hola!, no te asustes, soy alguien que conoces, pero olvidaste. Te noto triste, – dijo, en un tono empático. – Puedo entender tu angustia, estas así porque no puedes hablar pero si pensar, ¿no es cierto?, - preguntó, aun sabiendo que era así, y que el ave azul no podía responder.- obviando que la cárcel en que te encerraron es espantosa. No te preocupes tanto, los problemas de alguna forma u otra, siempre terminan, debes estar pensando…, que no siempre las cosas acaban bien, y debo admitir que es cierto, pero eso no justifica que tengamos que pasar nuestras vidas pensando, en cómo terminará todo, porque bloquearía nuestras actitudes, ya que nuestro pensamiento, se centraría en posibilidades futuras, casi siempre negativas, con preguntas como… “¿y si todo sale mal y no lo logro?¿adonde iré, será que existe la libertad?” y la poca atención a lo que nos sucede o podemos hacer en el presente, haría de nuestra vida, un camino hacia ningún lado, la inseguridad en nuestras acciones nos paralizaría, y el tiempo cada vez más efímero y nuestra mente cada vez más perdida, terminaría por dominarnos, y nuestra utopía acabaría por devorarnos... El pájaro azul se encontraba tan confundido por el extraño y que éste supiera tanto de él; estaba convencido de que nunca lo había visto. Le hablaba con tanta seguridad que no pudo expresar emoción alguna, perplejo y petrificado, se limitó a oír. -Me he enterado que tu amo, poco se preocupa por ti, y lo has oído decir que te tiraría si pudiera, que sólo te tiene por compromiso, ya que fuiste, un regalo de un mal amor que él tuvo. Y sólo lo ves como una sombra paseándose por la casa, yendo y viniendo una y otra vez, inestable emocionalmente, totalmente impredecible, débil, feliz y enojado al mismo tiempo y que de vez en cuando te cuenta de su miserable vida. No te sientas mal, esto ya se terminará. Y serás libre. Puedo sentir el malestar de tu alma, tan fría como los colores, que algún ser te ha asignado, veo en ti una metáfora de la peor soledad, no la elegida, si no la inevitable. Tranquilo, eres tan consciente de la vida, que te siento más libre que muchos de los que veo a diario por la calle, te aseguro que no eres el único injustamente encerrado, he volado sobre cada rincón de la ciudad, he visto muros y banderas limitando las fronteras, me encontré con religiosos, que predicaban el altruismo y luego hacían todo lo contrario, presencié el egoísmo y egocentrismo visto como única forma de progreso, adictos a las compras y a la mirada ajena, volé sobre el zoológico, donde las jirafas, los leones, los elefantes, y montones de animales que allí están, viven entre rejas, lejos de su familia y hogar, divirtiendo a personas tan prisioneras como ellos. No eres el único, así que no te rindas, si realmente deseas salir de aquí sé que vas a lograrlo… En ese momento se oyó el tintineo de una llave detrás de la puerta de entrada, que se encontraba horizontalmente opuesta a la jaula y la ventana donde las aves estaban. Curioso por el sonido el ave añil miró hacia la puerta, y en cuanto se volvió para advertir al ave roja que se fuera, se encontró con que ya se había ido del lugar. La puerta se abrió entonces, y un hombre de aspecto cansado entro en la habitación, llevaba puesto un rompevientos de un oscuro color verdoso y gris, que dejó colgado en una silla al lado de la única puerta, debajo vestía un pulóver rotoso de color negro, que por cierto nada combinaba con sus pantalones vaquero, que no pegaban para nada con la edad que aparentaba tener, como mucho 30 años, pero parecía de veintitantos. Cerró la puerta con llave, y con otras 3 trabas que se encontraban de forma vertical a la cerradura. -Fue tan rápido que parecía estar perseguido por algo- caminó hasta el sillón que se encontraba a unos 7 pasos a la izquierda de la puerta principal, se sacó pacientemente los zapatos, y con su mano derecha levantada, despeinó su cabello, luego la arrastró gradualmente por su delgado rostro cansado y rasposo, por la barba a medio crecer . Tal vez un sentimiento no lo dejaba descansar tranquilo, y se quedó allí sentado con la mirada desorientada. << Algo le pasó, lo veo en su cara, y postura, espero no se la agarre conmigo, ya tuve suficiente por hoy de sorpresas. Por cierto, ¿cómo es posible que ese pájaro rojo hable?, además, parecía que leía mi cabeza y supiera todo de mi, supongo que es igual de raro que un pájaro pensando, ¿no?, y discutiendo solo. Igual me di cuenta que quería ayudarme y se preocupó por mi aunque no me conocía, pero más que ayudarme, logró deprimirme, aunque, lo que dijo sobre, que debía preocuparme más por mi presente, que andar divagando que será de mi destino, me pareció interesante, siempre estoy lloriqueando, por esto y por aquello, y no hago nada para remediarlo, ¡no puedo aceptar más esta condición de carcelario, no hice nada para merecerlo!, entonces ¿ por qué tengo que estar acá?, si soy inocente, ¡se adueñaron de mi vida!, si hasta mis alas cortaron para que no me escape, ¡estoy harto de esto, quiero ser libre, me lo merezco!, las jaulas no son para los animales, ¿por qué me arrebatan la libertad que me fue dada?, ya verán, conoceré el cielo que los árboles tanto desean alcanzar…>> Y como si de repente algo diese energía a su amo, este se incorporó, y fue directo a la jaula del pájaro añil y con una voz grave y algo agitada comenzó a hablarle diciendo: -¿Cómo estás? -sin siquiera forzar una sonrisa- que días más pesados, ¿no? Tengo que contarte algo, recuerdas la chica atractiva, y excéntrica la cual te conté la mañana previa a la tormenta, - el ave escuchaba, totalmente descontento - bueno, la crucé en la calle, mientras caminaba de regreso aquí…, las nubes tormentosas ya cubrían el cielo en ese momento. Tomé coraje y le entablé una conversación, intenté ser lo más cordial posible, la alagué y le conté de mis mejores virtudes, todo parecía perfecto, cuando de repente, ¡zas!, comenzó a llover terriblemente, todo su abundante maquillaje se le corrió por el rostro y la ropa, de tal manera que mezclado con la tormenta parecía una película de terror, ¡¿y qué fue lo que hice, adivina!?, lo mejor que pude haber hecho. ¡Reírme, sí, como escuchaste, me reí! , como el peor tonto de todos, en vez de ayudarla, me miró de tal manera que era inevitable no notar la vergüenza que sentía, en consecuencia me la contagió, dejándome mudo , y con un ¡idiota!, se fue corriendo del lugar, intenté alcanzarla pero la lluvia se ponía cada vez peor. Aparte tuve que quedarme en casa de un conocido por la horrible tormenta. Bueno ahora tengo que hacer algo, pero antes voy a lavar tu bandeja de excrementos siempre se me olvida, y de paso llenar tu maldito tarro de…espera no has comido tu alpiste, siquiera tomaste el agua, bueno, no te molestará que la tome entonces, estoy algo sediento. Abrió la pequeña puerta de alambre y metió su delgada mano, para agarrar el recipiente, en ese momento, inesperadamente el pájaro se abalanzó frenético sobre sus dedos y empezó a mordérselos reiteradas veces, el amo instintivamente, apartó su mano lo más rápido que pudo de la jaula y sacudiéndose de dolor dijo en un grito: ¡¿Ha, estúpida rata,por qué hiciste eso?!, ahora vas a ver- y con las dos manos tomó la jaula y la arrojó con fuerza contra el suelo, ¡¡eres despreciable!! maldigo el día en que esa, mujer, te obsequió para mí,- decía mientras caminaba hacia la puerta- ¡sabía que me traicionarías como ella! – y con la mano herida tomó el rompevientos de la silla, se lo puso, abrió la puerta, luego cerrándola de un golpe se despidió. En el piso debajo de la ventana se veía tirada la jaula, el ave algo aturdido y manchado por el excremento, se había golpeado terriblemente la cabeza contra el suelo, se sacudió lo mejor que pudo, y en cuanto se le pasó el mareo notó que estaba parado sobre el suelo, la puerta de la jaula que había quedado abierta ahora estaba bajo sus patas, era la situación perfecta para intentar escaparse, así que se arrinconó lo más que pudo a uno de los extremos de su jaula, y con todo el impulso que pudo fue con todo el peso hacia el otro extremo y, ¡pum! , la jaula se sacudió; para su desgracia logró sólo arrastrarla un poco, sin perder confianza lo siguió intentando varias veces más, golpe tras golpe, hora tras hora, sin resultados, la puerta de la jaula estaba abierta y nada podía hacer, no era tan fuerte como para voltearla a un lado, y ya cansado y mareado por los golpes se resignó, y se dirigió cabizbajo, al centro de la jaula, donde los alambres le parecían más distantes. La noche ya dominaba las calles, la luz de la luna no llegaba siquiera a alumbrar mínimamente el sitio donde la jaula se encontraba, sin más remedio, sólo podía pensar y esperar un milagro, en el lugar donde ahora se encontraba ubicado, lo perdía la sombra, sólo se podía distinguir desde su punto de vista, una brillante pluma roja sobre la alfombra verde, con variaciones celestes por la luz lunar que la alumbraba, brevemente. Y mientras sentía que sus ojos se cerraban, pensaba: <<Siento una terrible desesperación, solo en la oscuridad, solo como siempre estuve, tal vez nada me salve, será este mi final, nunca sentí la noche tan invasora como ahora, las rejas se ven como ramas, debo estar delirando, o realmente lo son, hermosas ramas de árbol en donde relajarme, y olvidarme de la terrible soledad que me agobia, no sé si existo, o soy la pesadilla de alguien o sólo un cuento delirante, tengo ganas de gritar tan fuerte, pero sé que no es posible, ya sé, silbaré, ¡silbaré tan fuerte que me escuchará el cielo!, y me sacará de aquí, me liberará de mi prisión, me envolverá en sus alas hechas de nubes y sanará las mías, destruirá los alambres de mi jaula como si sólo fueran ramas secas y seré feliz, y guiado por la brisa volaré sobre oxidados edificios ¡y seré más que feliz!, mis colores ya no serán fríos como la tristeza de mi alma, me perderé entre los párpados de dios, el inmenso cielo, mi siempre anhelo y desesperación, y encontraré más compañía que mi voz interior, y los fríos metales. La oscuridad,sólo será para los que se la merecen, no para los inocentes… >>

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