2far2me
Usuario (Argentina)
Post actualizado sobre la sofocracia, recopilación de los artículos que se van encontrando. Si tenés alguno no dudes en mandarlo así podemos dialogar en base a él. ¿Qué es la sofocracia? Es el gobierno de los ciudadanos más sabios dentro de una sociedad. ¿Qué es la democracia? Es el gobierno de los ciudadanos elegidos por la voluntad mayoritaria de una sociedad. Es decir que en una gobiernan los más sabios, en términos contemporáneos los más "aptos", los más "capaces" y en la otra los elegidos por la mayoría, lo más "populares", los más "agradables" para el pueblo. ¿La cantidad garantiza calidad? "La calidad nunca es un accidente; siempre es el resultado de un esfuerzo de la inteligencia" decía un tal Ruskin. Es cierto que hay notables políticos circulando por los pasillos de nuestra grata casa, también es cierto que hubo gobiernos maravillosos con admirables legados pero ¿cada cuánto?, ¿dependemos de la suerte de que salga alguien notable del pueblo que nos encamine cada cierto tiempo?, o ¿en verdad esos grandes hombres siempre están en la sociedad pero su llegada es mermada por la elección arbitraria de la sociedad? Personalmente me gustaría tener a esos grandes hombres siempre, tener la tranquilidad de que los que nos representan frente a los demás países son los mejores que tenemos, que sea para bien o para mal, tenemos jugando a los mejores en cada posición, si citamos como ejemplo un equipo de futbol, que tenemos a los Maradona o Messi dentro de la cancha, de titulares. Que los que estén al frente de nuestro país no utilicen el dinero de la gente para peleas baratas entre partidos, que la objetividad sea la mayor de las virtudes de los gobernantes, ¿por qué la objetividad es un requisito sólo para los jueces? ¿Acaso no tendría que serlo para todos en los que depositamos nuestra confianza? La bandera, en términos concretos de "ideología", "partido" y no de país, de "bien común" en una cultura como la que tenemos imposibilita el proceso general del razonamiento, frena la liberalidad requerida para poder razonar y decidir por sí mismo. ¿Los más sabios? ¿Para quiénes? En las charlas de facu, siempre que expongo mi postura lo primero que me dicen es eso, ¿Y quiénes son los más sabios? ¿quiénes van a decidir eso?, haciendo entender que la atribución de sabio a un ciudadano es subjetiva e interpretativa del grupo que lo decida. Yo lo único que noto es que siempre se le busca una traba a algo que no se comparte, si bien el modo, el procedimiento para elegir a los "mejores" es altamente discutible, si estamos de acuerdo en la esencia de la idea, que es nada más ni nada menos que nuestros representantes siempre sean los más aptos dentro de nuestro círculo, tener esa tranquilidad de que siempre estén los mejores al mando de un grupo, de no tener siempre que votar al "menos peor" o al que va a "robar menos" la base ya la tendríamos. ¿Cómo se elegirían a los más sabios? Como dije antes, si la intención está, lo demás sale sólo, más con la tecnología y elementos que disponemos hoy en día. Un ejemplo de procedimiento de elección sería el conjunto de tests. ¿Por qué conjunto? Porque estamos eligiendo a los mejores y se los debe probar en la mayor de las ramas posibles y las veces que sea necesario. Lo primero o lo básico sería un test a nivel nacional mediante un medio que tengan alcance todos los ciudadanos, una forma bien democrática, ¿para colmo no?. Es decir que podría hacerse vía internet, mediante un programa estilo simulacro de país desarrollado por un equipo especializado que para poder hacerlo con integridad y eficacia ponga a prueba las virtudes más relevantes: inteligencia, capacidad para salir de apuros, imaginación, etc. Porque si bien la función de gobernar un país es compleja, la actividad más desarrollada es la de tomar decisiones, eso es lo que hace continuamente un gobernante y eso es lo que se haría en el simulacro. Si yo digo por ejemplo que los juegos de estrategia conllevan una gran capacidad para administrar algo y producir el mejor efecto posible parecería un disparate trasladarlo o equipararlo con las decisiones de un presidente, pero al contrario, sería de necio negar esto, nada es casualidad en la vida. La magnitud de las cosas no es más que eso, magnitud, las decisiones, los razonamientos empleados son los mismos, que sean para 1 persona o para 40 millones es sólo un detalle. Para gobernar un país no sólo se requiere conocimiento, sino también ciertos factores espirituales y pasionales que el conocimiento no puede dar. Es cierto, y es algo que caracterizó a grandes personajes históricos de cada país, la originalidad, el sentimiento al transmitir las ideas y su consecuente identificación con la gente. Pero como dije antes, nunca va haber absolutismo en la eficacia de elección, se tratar de tomar garantías, ¿qué sistema ofrece más garantías para que el elegido sea el más virtuoso de la sociedad? Les puedo asegurar que este sistema ofrece muchas más que el democrático. Que dicho sea de paso, de democrático tiene el nombre nomás por lo que remarcaré en breve. Cultura del pueblo, la base de todo y el reflejo de país. Siempre que saco el tema de la cultura en las conversaciones de por qué está así el país, mis amigos se aburren por mi justificación monótona, y en parte tienen razón. Pero cada día me convenzo más que gran parte, por no decir la totalidad, de el resultado de país es el resultado de la mirada que tenemos, de nuestra actitud para resolver los problemas, de nuestros pensamientos a la hora de evaluar cosas, sea bueno o malo, de allí el país formado. Muchos me tratan de "antosocial" o "facho", pero cuando me dicen ésto me da más placer, de que en una mala sociedad yo no petenezco a su mayoría. Yo me definiría más como "consciente social" que "antisocial", porque para la sociedad el que la critica es facho, el que no comparte la democracia es facho, siempre el mismo argumento: "¿Qué, acaso querés vivir en dictadura?", no campeón de la vida, no quiero vivir en dictadura, quiere lo mejor para el país y hacer que entiendas que pueden haber otros sistemas, mejores o peores, pero que merecen ser atendidos y analizados. Obvio que no quiero que me hagan desaparecer si expreso algo en contra del gobierno de turno, obvio que no quiero que maten a mis familiares arbitrariamente, obvio que me gustaría leer los libros que yo quisiera sin restricción alguna, pero lo que se tiene que entender es que ya lo superemos, no podemos vivir del pasado, si bien lo tenemos que mirar de reojo para no cometer los mismo errores, tenemos que ir progresando. No se puede justificar un mal por otro mal. La calidad de un país generalmente es producto de la cultura popular. Por eso se dice que en la democracia se tiene el país que se merece. ¿Acaso es casualidad? Tenemos un país donde los bolivianos, por ejemplo, son discriminados. Ojo, discriminar no es sólo cantar "el que no salta es boliviano", sino la forma en que es percibida su presencia, aunque lo tratemos por igual, en principio hay una mirada diferente, hay un flash diferente a la hora de la percepción. Y ese flash diferente hace que a la hora de evaluar las desiciones tengamos un prejuicio inconsciente sobre esa persona. Tenemos un país egoísta, en su gran parte obviamente (sería superflua aclarar que siempre me refiero a la mayoría, que no todos son así, pero a la hora de analizar hay que hacerlo en base a la generalidad), donde sólo se acciona cuando nos tocan el bolsillo, un país en el que el que paga impuestos y cumple con todos los requisitos es tonto o tiene menos ganancia que el que no cumple. Donde el que hace las cosas bien es anulado por el que hace las cosas mal. Un país en el que toda norma interpretativa y escrita de buena fe, es distorsionada y usada para interés propio y de mala fe. Por ejemplo, la ley que permite al oficial de policía detener a un ciudadano por sospechar de un potencial delito es usada arbitráriamente para satisfacer su propio ego o por consideraciones raciales o estéticas subjetivas, incumpliendo con el fín que tuvo la ley al ser escrita, con su esencia, que seguramente no fue la de poder levantar a cualquiera porque no te guste su cara. Tenemos un país donde la autocrítica es una mala palabra, donde importa más humillar al rival que pensar objetivamente sin ninguna camiseta puesta. Donde el gobierno utiliza el dinero de la gente para cubrir los gastos de sus peleas partidarias. Un congreso donde sus miembros votan en vista de su partido político y no de su razonamiento. ¿Cómo puede ser que una ley nacional, con lo que eso significa, sea votada positivamente por parte de todo un partido y negativamente por parte del otro? Es decir que les interesa más defender su "bandera" política que la bandera del "pueblo", que razonar y pensar para transmitirle a la sociedad la norma que ellos crean más justa. ¿Tenemos una democracia verdaderamente? Hay puntos positivos de la democracia, como lo son sus valores. No será el sistema en el que más provecho se pueda sacar de sus ciudadanos, pero sí en el que, en momentos de discución, la voz más escuchada será el de su mayoría. No garantizando calidad pero si cantidad, y a la hora de reprochar los errores se lo debe hacer al pueblo en su mayoría, cosa que no sucede. La palabra "autocrítica" no existe en los países democráticos, o existe pero está mermada por las peleas entre "partidos". La culpa siempre la tienen los gobernantes corruptos, pero éstos ¿de dónde salen?, ¿quién los elige? En 21 años que tengo de vida nunca escuche decir al pueblo: nosotros tenemos la culpa. Un país donde para llegar al poder se tiene que tener gran respaldo económico, porque si bien las publicidades no te garantizan nada, si lo hacen en los ciudadanos ajenos a la política y que se dejan llevar por lo "exclamativo" o "llamativo". Es claro ejemplo el caso de Francisco de Narváez, que por tener un personaje cómico agradable a la vista de los ciudadanos en un programa de televisión, influyó sustancialmente a la hora de su votación. Entonces tenemos una sociedad en su gran parte "débil", "manejable", producto de la ignorancia muchas veces y otras no. Tenemos un país donde si no sos peronista o radical no podés llegar al poder, ¿dónde está la democracia allí? Tenemos un atentado a los principios de temporalidad, de renovación. Presidentes perpetuados en el poder con el fundamento de que "si la mayoría lo decide, que así sea" No es así, no hay que ser tan extremista, tan cerrado de ignorar este control por un fundamento facilista y egoísta de tu partido. Si tan democrático sos, deberías permitirle la voz a otros grupos constantemente y no pensar que la verdad absoluta sólo recae en vos. Así como de democrático sólo se tiene el nombre, que pasa a ser un mero instrumento para ganar votos, pasa lo mismo con la constitución. La carta magna, el "texto sagrado", la "biblia democrática" donde recaen todos sus valores y correspondientes garantiías generales, objetivas, para todos los ciudadanos que integran el país, son modificadas cínicamente por el gobierno de turno para cubrir sus propios intereses, individuales y subjetivos. César Velázquez Democracia y sofocracia Los ciudadanos somos poco tiquismiquis con quienes gobiernan o aspiran a gobernar. Nos interesa, sobre todo, que den resultados o, como gusta decir Peña Nieto, que conduzcan un Estado eficaz, cualquier cosa que ello signifique. Si son cultos o ignorantes –y ya lo vimos con Fox— pasa a un plano muy secundario, y lo relevante ahora es que su pragmatismo se traduzca en bienestar, progreso y seguridad en la convivencia comunitaria. El gobierno ideal de Platón, un gobierno de sabios, es sólo eso: un ideal. La sofocracia no tiene lugar en la vida real, ni siquiera en los ámbitos de la academia, donde los liderazgos intelectuales y culturales son rápidamente sustituidos por la más prosaica y vulgar rentabilidad política. La vida contemporánea, con su modernidad líquida, no aspira, en el caso de los grandes conglomerados, sino a tener una referencia vital no tan evanescente como son las ideas, los grandes proyectos, para mantener alguna certidumbre en un entorno de turbulencias. ¿O cuando vamos a las urnas pensamos en la estatura intelectual, el conocimiento y talento de los candidatos? Por supuesto que no. Menos en las democracias modernas. Si nuestros candidatos a cualquier puesto de elección no tienen el cerebro bien amueblado, qué importa. Y ello es así porque lo que cuenta no es el debate de ideas –ya veremos en estos meses si nos presentan algunas--, sino las estrategias de marketing. Es en ese plano donde ahora, desafortunadamente, se libra la competencia política y la lucha por el poder. Además, como dijo en alguna ocasión el maestro Manuel Zafra, la democracia es un sistema donde gente no experta dirige a gente experta. Es cierto que decir "no experta" tampoco es sinónimo de zafiedad intelectual. Sí deberíamos reclamar, exigir, un mínimo de formación y un bagaje aunque sea elemental de ideas para cualquiera que aspire a conducir nuestras sociedades. Pero el nivel promedio de cultura política no da para eso. ¿A quién le importó cuando en Valladolid, España, en un congreso internacional de la lengua Fox se refirió al ilustre escritor argentino como José Luis Borgues? Yo, que estuve ahí, sentí una profunda pena ajena por tamaña estulticia, pero en México no pocos lo celebraron. Sentí esa misma pena ajena el pasado fin de semana al ver y escuchar a Peña Nieto intentar sin lograr articular una respuesta coherente a una pregunta sencilla, y que se ha convertido en la comidilla del día para la comentocracia y los adversarios del candidato. Pero así estamos. La cultura no es el fuerte de los candidatos. Tampoco está entre las prioridades de los electores. El reino de la realidad no se compadece con los deseos: las cuentas alegres de que Peña Nieto perderá votos por el traspié, no tiene asideros objetivos. Además, la maquinaria ya se ha echado a andar. No es una máquina de ideas. Es de imágenes. Porque ahora somos el homo videns. Imagen es lo que se vende. Graciela Machuca La sofocracia Platón y Aristóteles, proponían el poder de los filósofos. Dijo esta corriente que los gobernantes deberían ser filósofos, o los filósofos gobernantes. Su sueño nunca se realizó. Platón en Grecia no pudo establecer un gobierno de filósofos, decidió emigrar a Siracusa, donde un amigo de él era gobernante. Tampoco lo logro y termino siendo vendido como esclavo. Aunque después fue liberado, pero nunca vio cristalizado su sueño, y en este momento se volvería a morir de ver lo que esta sufriendo su Grecia. Las inercias políticas que existen en nuestro país, para no integrar un gabinete de ciudadanos inteligentes y preparados se ven tan lejos como la propia Grecia. Aunque sería un enorme avance para salir de las eternas crisis que nos acompañan desde los años 80. Pues la mayor parte de nuestros gobernantes han sido y son mediocres; los ha habido hasta oligofrénicos (débiles mentales) un oligofrénico superficial parece una persona normal, pero hay características que lo califican. Una de ellas es no saber adaptarse a situaciones inéditas; otra es que no pueden discernir entre lo superficial y lo importante que implica el cargo de gobernante que ostenten, que no puedan concretar, que no tengan visión de futuro, sin capacidad de negociación, entre otras, y para evitar esto, los interesados a ocupar puestos de elección popular deberían sujetarse a: Exámenes ciudadanos, de conocimientos básicos, un examen psicométrico y un antidoping. Con nivel de bachillerato mínimo, para Presidente Municipal y para Diputado o Gobernador, debería contar con licenciatura o equivalente, para ser Candidato a Presidente de la República, debería tener aparte de la licenciatura un posgrado mínimo y una visión clara de estadista. Para ser secretarios de estado, deberían ser preparados en sus ramas inteligentes y ser ciudadanos, sin pertenecer a ningún partido político. Con este soporte de preparación e inteligencia simplemente no solo le daríamos la razón a Platón, también veríamos el resultado del progreso en una sociedad y no lo que vemos hoy en día en Grecia y en nuestro propio México. Pero claro tendríamos que exigir una reforma educativa encaminada a impulsar hombres y mujeres inteligentes y preparadas para convertirse en verdaderos Estadistas, solo esta teoría garantizaría el desarrollo de los pueblos del mundo donde recientemente nos dieron la noticia de ser 7mil millones de habitantes los que habitamos en este planeta hundidos en un caos humanitario total por lo menos la mitad de las cifras que se dicen que somos. Greezael Proyecto Neurona: Sofocracia Siguiendo con la serie de proyectos concretos realizables dentro del contexto actual, no podía faltar una referencia a la sofocracia. El sistema político actual se fundamenta sobre la igualdad de las personas, lo cual pudo ser válido en el pasado, pero supone un error hoy en día. Existen personas mejores que otras, y lo siento mucho por aquellos que no lo quieran aceptar. Podemos decir con seguridad que una persona es tanto como su intelecto, y por tanto podemos establecer una jerarquía en función del intelecto. Eso exactamente significa la sofocracia, colocar a los más sabios (no necesariamente a los más inteligentes) al poder. Aparentemente, al menos en teoría, eso es lo que hace la democracia. Busca una manera "segura" de elegir a esas personas. Sin embargo, en tiempos como los que corren, se hace patente la facilidad de controlar a las masas cuando las decisiones se toman por número. Al tener también control sobre la educación, y un aliciente para alcanzar el poder, la corrupción se vuelve un objetivo tentador y sencillo de conseguir. En la sofocracia, los más sabios deberían ser ellos mismos los que se eligieran. Básicamente, esta es una manera de aproximar el método de la media ponderada a la política. La idea es simple: si las personas no valen lo mismo, ¿por qué les damos el mismo valor? Como calcular el factor concreto de todas las personas del mundo es una tarea demasiado compleja para hoy en día, resulta más fácil colocar a las personas de más nivel en un círculo cerrado donde sí que podamos calcular autoridades con relativa precisión. Las personas en este círculo en ningún caso recibirían privilegios, como sucede en la democracia actual, para impedir la corrupción. Serían personas que se deberían ganar el respeto de las masas, que los mantendrían, pero nunca con los lujos superfluos habituales. Puede sonar ingenuo creer que no existiría corrupción, pero eliminando los beneficios de la corrupción y creando un organismo basado en personas en principio incorruptas, se convierte en un objetivo muy razonable. Desde luego nos equivocaríamos con muchos, a los que consideraríamos como adecuados y resultarían ser buitres, pero lo hemos comprobado en la experiencia. Es posible que a la primera no funcionase, pero en pocos intentos resultaría fructuosa. Y lo interesante es eso, precisamente: aunque al principio resulte complejo de construir, el sistema se blinda con el tiempo. A medida que avanzan las generaciones de políticos, estos se acostumbran a elegir a las personas correctas, y adoptan de manera independiente sus propias medidas contra los corruptos. Esto hace el sistema virtualmente indestructible. La posibilidad de una revolución, por otra parte, se reduce drásticamente al no gozar de privilegios concretos el círculo de sabios. Por último, destacar que la teoría del poder sofocrática está pensada para la dirección filosófica y el consejo de los dirigentes "clásicos", que podrán adoptar múltiples posturas y tintes políticos. Lo principal es crear un organismo, superior a los mandatarios, que dirija a la comunidad en sus objetivos generales. Este estilo político, donde comienza a hacerse patente una admiración y un respeto hacia el conocimiento, es y debe ser el siguiente estadio a alcanzar en la evolución de la sociedad. Aunque resulta triste observar que fue en el pasado el sistema más común (aunque no con ese nombre), y que con el tiempo fue eliminado. Alejandro Sicardi La Doctocracia Ahora recuerdo que ese del contrato, era uno de los puntos importantes y sobresalientes de vuestro sistema, al que llamamos doctocracia, además, se basaba en la necesidad de que los gobernantes hicieran un estudio en Salamanca como los médicos y los licenciados en leyes. Tendrían que adquirir conocimientos suficientes e idóneos para regir a los pueblos. Dijisteis, en aquella oportunidad, que no sería difícil organizar los planes de estudio, y que los funcionarios se elegirían según los promedios y las notas que alcanzaran en sus asignaturas. También existía una cláusula por la que serían examinados al terminar sus mandatos, y otra que establecía, incluso, que éste sería interrumpido, si no cumplían con lo estipulado en el convenio previamente firmado; y que hasta serían penados, multados y sancionados. Tenían que respetar lo prometido en el tratado, no sólo con respecto a las metas y objetivos, sino a los tiempos establecidos. Una característica propia de vuestro sistema consistía en que no habría diferencias entre la gente, todos serían iguales no existirían fueros ni privilegios, lo cual me pareció muy justo. Otra cuestión importante era la abolición de los impuestos: el gobierno sería autárquico, vale decir, que debía ser capaz de generar sus propias rentas a partir de industrias, haciendas y servicios. Dijisteis que, si siempre los pecheros habían podido ganarse la vida trabajando para ellos mismos, y, al mismo tiempo para los monarcas, los nobles, los corregidores… manteniendo y pagando sus lujos, y su riqueza; bien podrían los gobernantes, con las ventajas de su condición y, en este caso, de sus estudios, generar rentas para pagar sus propios sueldos y administrar el país. La doctocracia sólo podrá establecerse, cuando los hombres resuelvan sentarse a una mesa para convenir la mejor manera de organizarse solidariamente. No es éste el caso. La Corte se está reuniendo para ver cómo explotarlos mejor. Los ciudadanos de esas comarcas quedarán reducidos a una disfrazada servidumbre. Bastante triste; por cierto, pues el esclavo crerá que es el amo, cosa que habitualmente sucede en las democracias. -¡Voto a tal! Habláis con mucha serenidad de un tema que, en verdad, indigna. -Si se pudiera hacer algo… -¿No es posible que, dentro de ese sistema representativo, ideado por los griegos, la gente pueda mejorar su condición? -En la democracia el pueblo no vive en mansiones, sino que lo hace a través de sus representantes. El texto ha sido tomado de las págs. 285 y 329 de mi libro “El Caballero Hernán y el Adversario Invisible”. Novela histórica, en la España de los Reyes Católicos, presentada en el auditorio Borges de la Biblioteca Nacional. http://menosdaunapiedra.wordpress.com/ Democracia sofocrática Se dice de la democracia que es el gobierno del pueblo. A mí, personalmente, me parece más acertado describirla como el gobierno de unos pocos elegidos por la mayoría. Lo que técnicamente se ha venido a llamar democracia indirecta. Pero si entrar en tecnicismos, menos aún cuando no soy letrado en el campo de la Ciencia Política ni en Derecho Político, me formulo esta pregunta ¿no existirá otro sistema político capaz de suplantar el modelo actual? No resulta cuestionable el hecho de que la industria y complejidad de los sistemas financieros se han desarrollado y continúan avanzando a pasos agigantados. Como tampoco lo es, el hecho de, que las ciudades que ahora habitamos son por población más grandes que los estados que en su día vieron nacer nuestros antepasados. La medicina, ya no son “cuatro ungüentos” y un poco de vino en la herida. Como tampoco las relaciones exteriores se circunscriben al ámbito meramente interpersonal. Que Estados Unidos no eleve el techo de endeudamiento no afecta solo a Estados Unidos, afecta a todos. Que la Unión Europea decida o no acudir en rescate de los PIIGS, de nuevo, afecta a todos. Como también afectan la emergencia de los denominados BRICs, las declaraciones que la Canciller Alemana Angela Merkel pueda realizar, o que la mitad de los países africanos estén gobernados por tiranos. En definitiva, los gobernantes de hoy se enfrentan a problemas y situaciones que los que en su día idearon el sistema democrático, del que ahora participamos con sus respectivas mejoras y acondicionamientos, no hubieron de enfrentarse. Ahora bien ¿quién en su sano juicio y competencia es capaz de dirigir la innumerable cantidad de cuestiones de índole político-social que se suscitan día a día? Permitidme que os responda en negativo: no los que a día de hoy nos gobiernan, ni los que el día de mañana lo harán. Y no hablo de ideologías o partidos, hablo de capacidad, competencia y eficacia. Que, en España el Presidente del país no sepa articular cuatro palabras seguidas en inglés o en francés; que la Ministra de Sanidad sea una licenciada en Sociología; o que el Ministro de Fomento si quiera tenga acabada la licenciatura de Derecho… pues sí, deja mucho que desear. A parte dejo, claro está, el hecho de que innumerables corruptos y políticos faltos de ética se sienten en el Congreso o el Senado. ¿No debería ser Ministro de Sanidad un reputado médico? ¿O Ministro de Asuntos Exteriores un acreditado diplomático? ¿No debería ser Ministro Educación un reconocido maestro? Es cierto que, en la actualidad, parte de los cargos ministeriales están ocupados por gente que a priori pudiera parecer cualificada. Véase, por ejemplo, Elena Salgado licenciada en Ciencias Económicas por la UCM, o Francisco Caamaño, Licenciado y Doctor en Derecho por la Universidad de Santiago de Compostela. Ahora bien, la realidad es otra muy distinta, y, salvo casos contados, hoy vivimos una época en que la casta política ha demostrado no estar a la altura de las circunstancias. Y no me refiero solo a España. La corrupción y escándalo que impregna la política italiana, la recesión argentina, la falta de profesionalidad de los británicos que tiempo atrás demostraron ser grandes políticos, los problemas de castas religiosas que inundan la sociedad india, o la incapacidad de los griegos (por no ponerme a enumerar…) para salir del atolladero en que ellos mismos se han metido, son solo algunos ejemplos de lo que, a mi modo de ver, es evidente: el político medio no es competente. Pues bien, la idea que yo propongo, y que encabeza este post es la de una democracia sofocrática. Si al principio definíamos democracia como el gobierno de unos pocos elegidos por la mayoría. Ahora, defino sofocracia con Platón como el gobierno de los sabios. Nosotros, ciudadanos, debemos elegir a quiénes nos gobiernen, pero por nuestro propio bien habemos de hacer un pacto social de elegir a los mejores. Si solo puede ser notario el que pasa una oposición, o solo puede ser militar el que supera la academia… si solo puede ser diplomático el que sabe 2 idiomas, o bombero el que es capaz de apagar un fuego y, deja de serlo cuando no le quedan ya más fuerzas… si solo puede ser médico el que aprueba el MIR y, deja de serlo si comete una negligencia médica, o solo puede ser psiquiatra el que se licencia en psiquiatría… ¿Cómo puede ser que el presidente de un país pueda serlo un cualquiera? ¿Cómo puede el Ministro de Fomento serlo sin siquiera tener una diplomatura? ¿Cómo puede un primer ministro seguir siéndolo salpicado de múltiples corruptelas? ¿Cómo puede estar en una lista de partido, el que está siendo procesado? ¿A caso no sabemos que en las manos del medico o del bombero están nuestras vidas? ¿Qué en la fuerza del militar está nuestra seguridad, o en un buen abogado nuestras libertades y derechos? Pues bien, es hora de que no sea cualquier persona la que nos gobierne; y, cuando digo cualquier persona, no lo hago en modo despectivo, sino desde la perspectiva de la eficacia y competencia. ¿Acaso dejaríamos que un electricista nos defendiese ante el juez? O ¿qué un economista nos operase de apendicitis?… La democracia sofocrática de la que hablo consiste, entonces, en que el pueblo elija entre aquéllos que saben, aquéllos que son capaces de hacer bien lo que deban hacer, de hablar bien de lo que tengan que hablar, y sean pragmáticos en el campo que gobiernen. Propongo un sistema en que por medio de oposición se acceda a la función pública de la política, de la misma manera que un juez accede a una judicatura, o un economista a economista del estado. Y, así, entre los que triunfen, elijamos con la certeza de que, al menos, son gente instruida para gobernar. Anónimo La Idiocracia Se ha hablado largo y tendido de los problemas estructurales de la democracia -leyes que promueve el bipartidismo, leyes electorales injustas que hacen que el voto de x partido/región valga más que el voto de y, la dictadura de la mayoría, etc- pero el proceso de condicionamiento sobre la democracia ha sido tan efectivo que hoy por hoy ser "democratico" es ser bueno, y el antidemocrata es la reencarnación de Hitler, sin más razonamiento, aceptamos la democracia cómo la nueva verdad universal intocable cuando es un sistema sumamente ineficaz. El paradigma del capitán de fútbol Imaginemos un instituto estadounidense sacado de cualquier pelicula para adolescentes, con las clasicas divisiones sociales y bien diferenciadas que hacen los guionistas: -Clase alta: Formada por el equipo de fútbol y las animadoras. -Clase media: La gran masa formada por los nemos que pasan inadvertidos. -Clase baja: Los geek, frikis, empollones del club de ciencias. ¿Imaginado? ok, sigamos. Estan en plenas elecciones para delegado del curso y los dos candidatos -publicidad incubierta del bipartidismo - son Michel, el capitán del equipo de fútbol y Jimmy, miembro del club de ciencias con escaso gusto para vestir y nula habilidad social. Michel, hace promesas electorales desmedidas imposibles de cumplir, y su mayor valor es su popularidad.. el pobre Jimmy, hace promesas realistas, pero nadie le presta atención... cómo en todas las peliculas, termina ganando el capitán del equipo de fútbol con un gran zafarrancho y desastre a posteriori por su idiotez. ¿Que tiene que ver esto con la democracia? TODO, de adolescentes a adultos, la democracia tiene el mismo funcionamiento, favorece al candidato elocuente, popular, con un partido detras grande que tenga una gran maquinaria de marketing funcionando, eliminando de la partida al candidato más preparado y eficaz por su falta de popularidad, elocuencia o de un monstruo mediatico. ¿Y porque es esto así? los seres humanos hemos evolucionado en comunidades no mayores a un centenar de individuos, entonces el lider solia ser elegido de dos formas, o el individuo más fuerte, que mantenia su poder por la fuerza, o el individuo más habil socialmente, que mantenía su liderazgo mediante la cohesión social. Hace 10.000 años era util que el lider fuese el individuo más elocuente y popular, porque en un ambiente sumamente hostil evitaba que la tribu se disgregase, y en el proceso evolutivo esto ha quedado impreso en nuestra mentalidad colectiva tendiendo a elegir al candidato más popular en vez de al más capaz... en una sociedad neolítica este comportamiento es necesario para el funcionamiento de la sociedad, ¿pero es util en una sociedad postindustrial y cientifica? -recordemos a Obama - La mentira de sufragio universal Al grano, si eres un salvaje, paleto, inculto y parasito social -cómo los que hace unos días mataron a palos a una vaquilla en España-, me importa una mierda tú opinión, no tiene ningún valor. Ya esta bien de esgrimir la igualdad cómo bandera, un cientifico que lucha por descubrir la cura del SIDA no es igual que un parasito social que se dedica a vivir de las ayudas del estado sin querer ni trabajar, ni estudiar ni nada de nada. De esta gente irracional se aprovecha el marketing político para ascender a sus candidados más populares, la gran masa. Los candidatos mejor preparados suelen ser votados a la vez por los votantes mejor preparados, los individuos que son capacez de pensar y crear sus propias ideas. El sufragio universal sólo se defiende por el subproducto de la verdad universal democratica de la igualdad, no es lógico ni cientifico, de igual forma que voy al médico mejor preparado en vez de un curandero al que se le ha aparecido la virgen, para crear una sociedad racional es necesario establecer un sufragio censitario según la capacidad y la utilidad de cada individuo para no caer en la idiocracia. Algunos Videos: link: http://www.youtube.com/watch?v=TfFp2dNixRQ link: http://www.youtube.com/watch?v=0JatX-8PzpQ link: http://www.youtube.com/watch?v=_A8XllKTj0U FACEBOOK OFICIAL BLOG OFICIAL