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Usuario (Argentina)
Judíos reconocen que el sionismo esta detrás de la pornografía: link: https://www.youtube.com/watch?v=O3t5na9hSR8 Las sociedades que rinden culto a la satisfacción de los apetitos tienden a la anarquía. La hipersexualización social a la que nos vemos sometidos en la actualidad ha sido diseñada para socavar nuestra capacidad de organización y mantenernos alejados de la lucha política. La implicación de los Judíos en el porno es el resultado de un odio atávico a la autoridad cristiana: están intentando debilitar la cultura dominante en EEUU mediante la subversión moral. “Los Judíos estuvieron igualmente al frente de la revolución sexual de los años 60. Wilhelm Reich, Herbert Marcuse y Paul Goodman reemplazaron a Marx, Trotsky y Lenin como lectura revolucionaria obligatoria.” “Los Judíos han jugado un papel decisivo en la historia de la obscenidad en EEUU. En gran parte del SXX, empresarios y editores judíos lideraron los ataques contra las leyes sobre obscenidad. Abogados judíos lucharon contra la censura literaria incluso cuando sus homólogos no-judíos se negaban a hacerlo… “ Nathan Abrams, profesor judío de Historia de EEUU en la Universidad de Aberdeen “La única razón por la que los Judíos están en la pornografía es porque pensamos que Cristo es un mierdas. El catolicismo es una mierda. No creemos en el autoritarismo.” Al Goldstein, pornógrafo judío y editor de la revista Screw La “liberación sexual” es el arma más letal de la Judería Internacional en el terreno de Guerra Psicológica. Constituye una limpieza étnica de cultura, valores y moral europea. Con la promoción de la pornografía, la perversión y el vicio los Judíos destituyen espiritualmente a los pueblos gentiles, subvierten los valores que los unen y arruinan sus defensas. “Aquellos que renuncian a la razón son controlados por sus pasiones, que son explotadas financiera y políticamente por aquellos que controlan el flujo de las imágenes transgresoras. La gente que se beneficia financiera y políticamente de promover estas imágenes contribuyen a la elección de aquellos que la protegerán políticamente. Así, una forma de control político evoluciona de un sistema de explotación financiera.” E. Michael Jones, autor de Libido Dominandi: Liberación Sexual y Control Político

¿Planeaba el líder soviético mandar a los judíos a Siberia? ¿Qué fue el Complot de los Médicos? El Complot de los Médicos (en ruso: Дело врачей; literalmente ‘expediente de los médicos’) es el nombre dado a una supuesta conspiración dirigida por prestigiosos médicos de la Unión Soviética, mayoritariamente de etnia judía, a inicios de 1953. El objetivo de esta conspiración sería asesinar a altos dirigentes políticos soviéticos aprovechando los tratamientos médicos de estos. Tras la muerte de Iósif Stalin en marzo de 1953, los máximos jefes del Partido Comunista de la Unión Soviética denunciaron que este «complot» no había existido y se había tratado apenas de una farsa planificada por el propio Stalin, usando a médicos judíos como pretexto para una nueva y sangrienta purga dentro del régimen. Trasfondo Cuando el Estado de Israel fue proclamado en 1948, hubo un inicial interés de la Unión Soviética de atraer al nuevo estado judío a una posible alianza con el gobierno del Kremlin, aprovechando el común odio al nazismo que compartían comunistas y judíos, sentimiento fortalecido por las recientes experiencias de la Segunda Guerra Mundial. La hostilidad de Gran Bretaña hacia los sionistas judíos, así como el origen étnico judío de varios militantes comunistas en Europa parecía alimentar la esperanza soviética de obtener la adhesión israelí a la política de la Unión Soviética en la escena internacional. No obstante, los líderes políticos de Israel rechazaron un alineamiento político favorable a la Unión Soviética y prefirieron prontamente una alianza con los Estados Unidos. A inicios de 1950, Moscú abandonó el proyecto de una alianza con Israel y lentamente se dispuso el enfriamiento de relaciones de la Unión Soviética y sus satélites con el estado judío; los intelectuales judíos soviéticos que habían fundado el Comité Judío Antifascista bajo el patrocinio de Stalin fueron arrestados y el Comité mismo quedó disuelto. Desde 1952 el antisemitismo en la Unión Soviética ―que había estado oficialmente prohibido durante los años anteriores―, empezó a manifestarse de manera más agresiva en la prensa gubernamental y en los discursos políticos, anticipando un cambio total en la política soviética. El pleito ideológico de la Unión Soviética con la Yugoslavia del mariscal Josip Broz Tito sirvió también para alimentar el antisemitismo: durante el «Proceso de Praga» organizado por el presidente de la Checoslovaquia comunista, Klement Gottwald, en noviembre de 1952, se condenó a muerte a 14 jefes del partido comunista checoslovaco, acusados de fraguar un «complot titoísta». Once de los condenados fueron judíos, entre ellos el antiguo líder del comunismo checo Rudolf Slánský. Esta circunstancia fortaleció el antisemitismo en la Unión Soviética, alimentado ahora por la propaganda oficial. Desde inicios de los años cincuenta, Stalin parecía haber temido una conspiración de Lavrenti Beria, el jefe máximo de la NKVD, para asesinarle o apartarlo del poder. En el razonamiento de Stalin, un «complot» cuya existencia ignorase Beria podría resultar en un buen pretexto para acusar a Beria de incompetencia y apartarlo del poder, otorgando sus cargos a Víktor Abakúmov, el ambicioso lugarteniente de Beria que aceptaría participar en el «complot» fabricado por Stalin para así ocupar el puesto de su jefe. No obstante, la idea de utilizar el antisemitismo y a los médicos como pretexto para iniciar la nueva purga fue autoría de un subordinado de Beria y Abakúmov, el jefe del Ministerio de Seguridad del Estado, Mijaíl Ryumin, quien la presentó a Stalin y logró su aceptación El inicio Stalin dio inicio al «complot» de los médicos mediante un discurso al Politburó el 1 de diciembre de 1952, donde declaró: Todo sionista es agente del espionaje estadounidense. Los nacionalistas judíos piensan que su nación fue salvada por los Estados Unidos, allá donde ellos pueden hacerse ricos y burgueses. Piensan los judíos que tienen una deuda con los estadounidenses. Entre los médicos, hay numerosos sionistas. Cabe citar que, antes de esas fechas, el sionismo judío no había sido condenado oficialmente por la Unión Soviética y en la alta dirigencia soviética se consideraba que la creación de un Estado judío (en Palestina o fuera de ella) sería una solución permanente para evitar el antisemitismo. Inclusive a mediados de la década de 1930 Stalin patrocinó la creación de una «república autónoma» para los judíos soviéticos en Asia Central, proyecto que fracasó al no atraer a emigrantes de fuera de la Unión Soviética. El nacionalismo prorruso y antijudío era ya conocido como una idea personal de Stalin desde hacía muchos años, y varios jerarcas del partido habían escuchado de Stalin expresiones abiertamente antisemitas inclusive en tiempos de Lenin. De hecho la desconfianza era un rasgo muy acusado de la personalidad de Stalin y el cosmopolitismo que se le atribuía a los judíos soviéticos los tornó sospechosos durante muchos años a los ojos del dictador soviético. El 13 de enero de 1953, el diario Pravda (órgano oficial del Partido Comunista) publicó un largo artículo de cariz marcadamente antisemita, titulado «Bajo la máscara de médicos universitarios hay espías asesinos y criminales», denunciando una «conspiración de burgueses sionistas» organizada por el Congreso Judío Mundial y financiada por la CIA estadounidense. Ese complot estaría operando bajo dirección de once médicos (siete de ellos judíos), que habían usado tratamientos médicos para asesinar a importantes miembros del partido comunista soviético como Andréi Zhdánov (muerto naturalmente en 1948) y su cuñado Aleksandr Scherbakov (muerto en 1945 tras años de alcoholismo crónico); el mismo artículo acusaba a los médicos judíos de tramar la muerte de tres importantes líderes militares del Ejército Rojo: los generales Iván Kónev, Aleksandr Vasilevski y Leonid Góvorov. Arrestos Inmediatamente después de publicarse el artículo del 13 de enero, docenas de médicos de etnia judía fueron arrestados en la Unión Soviética, incluyendo a Mirón Vovsi (médico personal de Stalin). Los arrestos incluyen a personal sanitario de varias especialidades, incluidos farmacéuticos de renombre, mientras varios centenares de judíos soviéticos son expulsados de sus puestos de trabajo en la industria y la administración. A fines de enero de 1953 parecía evidente que la acusación de Stalin se centraba desproporcionadamente en los judíos soviéticos, lo cual hacía sospechar de otra purga masiva, lanzada esta vez contra una minoría étnica. En febrero la campaña antijudía es iniciada en los países satélites de la Unión Soviética en Europa Oriental. El 9 de febrero estalla un explosivo dentro de la embajada soviética en Tel Aviv y la Unión Soviética rompe relaciones con Israel el día 11 de febrero, al día siguiente la hermana del presidente de Israel de Jaim Weizmann, la ciudadana soviética María Weizmann, es arrestada en Moscú. Reacciones desde Occidente La campaña contra los «médicos asesinos» fue tachada en Europa Occidental y los EE. UU. como una simple persecución antisemita, siendo condenada por sus gobiernos. Personajes como Albert Einstein y Winston Churchill pidieron una investigación imparcial a las autoridades soviéticas y condenaron por escrito los visibles aspectos antisemitas de la campaña. Los partidos comunistas de Europa Occidental, bajo la dirección tácita de la Kominform, se adhirieron sin crítica a los términos del gobierno soviético y pidieron la condena para los «médicos sionistas asesinos». Mientras tanto los arrestos de judíos prominentes se sucedían en la Unión Soviética y los agentes de la NKVD se esforzaban en hallar indicios de la «conspiración de médicos» aunque sin mayor éxito. El propio Beria pidió instrucciones a Stalin debido a la ausencia de sustento para continuar las pesquisas contra los médicos judíos, y el fracaso de las torturas en los interrogatorios para hallar indicios fiables del complot. La respuesta de Stalin fue que los torturadores de la NKVD debían simplemente «golpear, golpear, y seguir golpeando a los prisioneros» hasta obtener pruebas. De hecho, el destacado médico judío Yákov Etinger no resistió las sesiones de interrogatorio realizadas por el jefe de investigaciones de la NKVD, Mijaíl Ryumin, y murió durante las palizas. Fin del complot El 1 de marzo de 1953 Stalin sufrió una hemorragia cerebral en su dacha de las afueras de Moscú, que lo dejó incapacitado por varias horas. No fue sino hasta 24 horas después que los jefes del Politburó supieron de su grave situación, debido al aislamiento que este mismo se había impuesto respecto al mundo exterior, y el 5 de marzo Stalin murió. Ese día, los jefes del Politburó, tras acordar la sucesión en el mando y la lealtad de los altos jerarcas del PCUS y las fuerzas armadas anunciaron públicamente a su país y al mundo la muerte de Stalin. Las detenciones de judíos siguieron hasta el 5 de marzo de 1953, momento en el cual se suspendieron las acciones contra los judíos. Lavrenti Beria dio orden a la NKVD de cesar todas las acciones de investigación, poniendo fin a los arrestos y torturas, y tratando de distanciarse él mismo de todo el «complot». El nuevo líder soviético, Georgi Malenkov, aprobó el 28 de marzo una amnistía de varias docenas de prisioneros judíos arrestados desde enero de 1953 en relación a la «conspiración de los médicos»; su sucesor efectivo, Nikita Jruschov, anuncia oficialmente el 4 de marzo que el «complot de los médicos» nunca había existido y que la responsabilidad recaía en Mijaíl Ryumin, el jefe de investigación (y torturas) de la NKVD. Ryumin fue destituido en abril de 1953 y ejecutado tres meses después. Las relaciones diplomáticas de la Unión Soviética con Israel se restablecerían en el mes de julio de 1953. En el año 1956, durante su Discurso secreto ante el XX Congreso del PCUS, el líder soviético Nikita Jruschov reconoció ante sus oyentes que el «complot de los médicos» era apenas una falsedad inventada por Stalin, como pretexto para efectuar una violenta purga dentro del PCUS (con sus consiguientes asesinatos masivos) pero no pudo concluirla solo porque «no tuvo tiempo para darle término».

La pena de muerte, pena capital o ejecución consiste en provocar la muerte a un condenado por parte del Estado, como castigo por un delito establecido en la legislación; los delitos por los cuales se aplica esta sanción suelen denominarse «delitos capitales». La pena de muerte para criminales y disidentes políticos ha sido empleada por gran parte de las sociedades en algún momento de su historia, tanto para castigar el crimen como para suprimir la disidencia política. Actualmente la situación legal de la pena de muerte varía mucho según las regiones del mundo. Así, ha sido abolida y penalizada en casi todos los países europeos (excepto Bielorrusia), y la mayoría de los correspondientes a Oceanía (como Australia, Nueva Zelanda y Timor Oriental). La mayoría de países latinoamericanos han abolido la pena de muerte, mientras que en países como los Estados Unidos de América, Guatemala y la mayoría de los estados del Caribe aún sigue siendo aplicada. En Asia la pena de muerte está permitida en países como China, India, Indonesia, Irán o Japón. En África, aún se usa en varios países, especialmente de la zona nororiental del continente (Egipto, Etiopía, Libia o Sudán). Igualmente la pena de muerte sigue siendo aplicada en la mayoría de países árabes y en toda la zona de Oriente Próximo. Los países que le han puesto fin son 160 de los cuales 104 son totalmente abolicionistas, seis la impiden para crímenes ordinarios, en otros seis rige una moratoria y 44 son "abolicionistas de hecho" y no aplican la pena capital desde hace más de una década.
La dictadura de lo políticamente correcto La libertad de las minorías es algo justo y necesario, y para ello se debe informar y persuadir a la gente, no restringirla y sancionarla. Vamos a poner esto en contexto. Las estructuras sociales son dinámicas, no son estáticas. Es decir, éstas van mutando con el tiempo: las instituciones, las familias, los roles que tienen las personas dentro de una sociedad van cambiando progresivamente. Por ejemplo, el papel de la mujer del siglo XXI no es el mismo que el del siglo XIX, y tampoco es el mismo el papel que desempeña en Occidente comparado con el que desempeña en Medio Oriente. Las familias, de la misma forma, han sufrido cambios y su estructura no es exactamente igual en todos los rincones del mundo. Una de las características más importantes de los últimos siglos, sobre todo de los dos últimos, es el papel cada vez más relevante de la mujer y algunos grupos minoritarios dentro de la sociedad. Muchos de estos cambios se deben en parte en su insistencia pero también en coyunturas como la Segunda Guerra Mundial y la participación de la mujer en la vida laboral. A la fecha, si bien la mujer tiene un papel más relevante en la sociedad, todavía no se ha logrado llegar a un estado donde ambos géneros se encuentren en igualdad de condiciones. Todavía podemos percibir algunas diferencias donde el hombre tiene ciertas ventajas y privilegios inherentes a su género. Entonces pienso, qué bueno que las mujeres están ganando más espacios dentro de la sociedad, qué bueno que los homosexuales de la misma forma estén cada vez más integrados a la sociedad y tengan el derecho de contraer matrimonio como las parejas heterosexuales, qué bueno que rompamos tabúes y dejemos de pensar que las estructuras sociales son monolíticas e inamovibles. Pero… Yo como persona que cree en la democracia y en la libertad de expresión, no estoy de acuerdo con esta “onda” de establecer que es lo políticamente correcto y qué no, sobre todo por las formas en que eso se hace. Con el afán de buscar esa igualdad y acabar con la discriminación hacia las minorías sexuales, se quiere implementar un dogma. Como si ese dogma fuera una verdad absoluta. Es el dogma de lo “políticamente correcto”. Sin caer en la exageración de algunos grupos conservadores que afirman que “quieren imponer una dictadura totalitaria”, esta nueva cultura de lo “políticamente correcto” más que ser demócrata o liberal, es dogmática y puede poner en entredicho la libertad de expresión. Y es paradójico, porque quienes nos definimos más bien como liberales, se supone, aspiramos a conducirnos por medio de la razón y no por medio del dogma. La teoría de género tiene, a mi parecer, algunos puntos válidos y otros que no lo son tanto y son muy discutibles. Entiendo que esta teoría tiene varias vertientes, y como teoría, es válida impulsarla o confrontarla.. Pero no es algo muy democrático querer imponer una visión como la verdad absoluta de las cosas, como algunos pretenden hacer. Los teóricos del género han ya catalogado algunas conductas que son discriminatorias en contra de las mujeres y las minorías sexuales. El problema es que para ello corren el riesgo de crear tabúes y normas morales muy rígidas, y en eso se parecen mucho a ese conservadurismo rancio que tanto denuncian. Hay un caso que me llamó mucho la atención, el de Nicolás Alvarado, quien tuvo que dejar la dirección de TV UNAM por hacer las siguientes declaraciones en un artículo suyo donde explicaba por qué a él no le gustaba Juan Gabriel: Mi rechazo al trabajo de Juan Gabriel es, pues, clasista: me irritan sus lentejuelas no por jotas sino por nacas. La “policía de lo políticamente correcto” determinó que Nicolás Alvarado había discriminado a los gays. Yo por más que quise, no encontré ninguna discriminación en ese artículo ni en esa frase. Hacer mofa de la condición de una persona no implica necesariamente un acto de discriminación. Si yo tengo sobrepeso y mis amigos me dicen “Quiubo panzón”, ¿me están discriminando? No, en lo absoluto. Si yo voy constantemente al gimnasio, y mis compas me dicen -Miren quien llegó, el mameluco-, tampoco me están discriminando. De la misma forma, Nicolás Alvarado se mofó de su condición de la forma en que los propios gays llegan a hacerlo. Conozco gente homosexual que se hecha carrilla entre sí, usando frases como #NoEraPuñal -mofándose del célebre penal que nos dejó fuera del mundial- o algunos de ellos incluso gritaban el “puto” en el estadio -porque consideran que esa palabra no tiene necesariamente una connotación discriminatoria en contra de los gays-. ¿Pero qué pasa? Que la policía de lo políticamente correcto quiere prohibir y censurar ese tipo de expresiones, porque dicen, que redefiniendo el lenguaje vamos a acabar con la discriminación hacia las mujeres y las minorías. Dicen que hay expertos que han llegado a esa conclusión. Que no, no es informando o concientizando a la gente la forma para promover la equidad de género o los derechos de las minorías, sino prohibiendo y censurando. En realidad lo único que estamos haciendo es crear una nueva camada de tabúes morales. Es decir, queremos llegar a “la igualdad” aboliendo cualquier expresión que según algunos criterios que muchas veces no están sujetos a debate, promueven la desigualdad. ¿Te suena marxista? No, no es coincidencia, se trata en efecto de un marxismo cultural. Basta escarbar para encontrar las raíces de estas propuestas. Basta ver a los sociólogos expertos en teoría del conflicto -corriente netamente marxista- y a las corrientes feministas radicales cuya ideología reside en el marxismo. Y así como el marxismo en lo económico fracasó estrepitosamente la imponer un estado completamente igualitario que se resquebrajó por su contradicción con la naturaleza humana, no podemos esperar algo muy diferente al tratar de “imponer la igualdad”. Porque aunque el gobierno junto con su “policía de lo políticamente correcto” prohíba usar algunos términos, eso no hará que la gente cambie de parecer. Y a esa disonancia entre lo que se piensa y lo que se dice se le llama hipocresía. Tan sólo lograremos “formar” individuos hipócritas y doblemoralinos que en el discurso se muestren como respetuosos y tolerantes con las minorías, pero que en lo privado hablen pestes; así como sucede con los conservadores de doble moral que van a misa todos los domingos y muestran al público una familia recta y de valores cuando en lo privado tienen amantes, son corruptos y golpean a su esposa. Las minorías entonces se encontrarán con personas que hacen como que los tratan bien, para que estas últimas no corran el riesgo de recibir una sanción informal o formal. Sigo… Si a mí, por ejemplo, no me gusta el lenguaje incluyente porque considero que distorsiona y le quita elegancia y practicidad al idioma -qué todxs nosotrxs escribamos así hace que me sangren los ojos- entonces ya soy etiquetado por la policía de lo políticamente correcto como machista cuando no lo soy. Si considero que el lenguaje incluyente puede más bien reforzar la idea de que hay una discriminación implícita en la frase “todos nosotros” con mujeres presentes, entonces es que no he salido de las cavernas. Es decir, no sólo se trata de desear la equidad de género, sino de desearla a su manera, con sus formas y signos, los cuales, para algunos, no pueden estar sujetos a debate. Este video es icónico, un grupo llamado Social Justice Warriors que dice defender las causas más nobles como el multiculturalismo, el feminismo y la libertad de expresión, criticó y censuró a un profesor porque no estaba de acuerdo en usar pronombres transgénero. Este movimiento incluso se mostró agresivo con los medios y quienes no pensaban como ellos: link: https://www.youtube.com/watch?v=-4R0bWC41g4 También basta voltear a la historia reciente. Todos los avances que se han dado en cuestión de derechos no se dieron por la implementación de una “policía de lo políticamente correcto”, los negros no ganaron derechos al solicitar la prohibición de términos y expresiones, sino por el contrario lograron ganarse el respeto de muchos, lo cual derivó en la abolición de leyes que restringían varios de sus derechos y los segregaban de los blancos. Las mujeres dieron un salto cuántico en materia de derechos cuando los hombres fueron a pelear en la Segunda Guerra Mundial y ocuparon temporalmente los puestos de trabajo de los hombres, puestos que se negaron a abandonar cuando los soldados regresaron a su país. Además, pensar en prohibir o en sancionar expresiones o señalar a aquellos que no se adhieren a lo que consideran la “teoría definitiva” es un contrasentido total y en realidad va incluso en contra de las libertades que aseguran buscar, pongo un ejemplo claro: Algunos grupos feministas radicales -Ojo, hago énfasis en lo radical porque no todo el feminismo es así, de hecho hay corrientes que considero benévolas y necesarias- consideran que las mujeres ya no deben mostrarse como tiernas sino que deben “masculinizarse” porque esa “pose tierna” es un constructo social patriarcal. En realidad, más que liberar a la mujer, están reafirmando esa discriminación que ellas mismas denuncian. Muchos queremos una sociedad libre basada en la razón y el sentido común. Muchos creemos en las libertades y en los derechos de aquellos grupos que por su raza, preferencia sexual o religión han sido segregados. Yo como demócrata, deseo un mundo donde tanto religiosos, gays, negros, blancos, altos y chaparros, tengan el derecho de expresarse y a crear su proyecto de vida sin que alguien los restrinja. Si una madre quiere inscribir a sus hijos en una escuela religiosa, que pueda hacerlo; si esa madre prefiere mejor inscribir a su hijo en una escuela de género neutro como Egalia, escuela pionera en Suecia, que de la misma forma tenga el derecho de hacerlo. Lo que no estoy de acuerdo es que con el afán de “promover la igualdad” algunos pretendan prohibir o restringir la libertad de expresión. La peor forma de acabar con tabúes y paradigmas rancios, es mediante la conversión por otros, que aunque propios de una ideología diferente, comparten muchas caractarísticas similares.

GIF Mientras se especula con un inminente ataque a Siria, son muchos los antecedentes similares en diferentes países del mundo; casi todos polémicos Desde la guerra de Vietnam, los Estados Unidos han participado en varias intervenciones militares. Mientras Occidente parece estar listo para actuar contra el gobierno sirio, que está acusado de usar armas químicas contra sus propios ciudadanos, aquí hay 10 casos en los que los Estados Unidos han intervenido, a veces sin la autorización de las Naciones Unidas Granada Nombre: Operación Furia Urgente Acción unilateral militar de EE.UU. En octubre de 1983, Estados Unidos encabezó una invasión militar de Granada, una pequeña isla caribeña, después de un golpe de Estado derrocó al gobierno del primer ministro Maurice Bishop, quien fue asesinado. Se dice que el presidente Ronald Reagan estaba preocupado por una pista de aterrizaje que el régimen militar comunista fue estaba construyendo, y que pensaba permitiría que aviones cargados de armas llegaran desde Cuba para armar a los insurgentes en América Central. La administración también estaba preocupada por la seguridad de los 800 estudiantes de medicina estadounidenses que estudiaban en Granada. Panamá Nombre: Operación Causa Justa Acción unilateral militar de EE.UU. En diciembre de 1989, Estados Unidos invadió Panamá con más de 27 mil tropas. La operación duró poco más de un mes, dando lugar a la derrota de las fuerzas panameñas. El líder de Panamá, Manuel Noriega, fue derrocado durante la invasión, y un nuevo presidente prestó juramento Irak Nombre: Operación Tormenta del Desierto Autorizada por las Naciones Unidas Después de que el ejército del líder iraquí Saddam Hussein invadió Kuwait en agosto de 1990, el Consejo de Seguridad de la ONU impuso sanciones económicas a Irak. Cuando el plazo de la ONU para la retirada de Irak expiró, Estados Unidos comenzó una guerra aérea masiva que llevó a las fuerzas de Saddam Hussein de Kuwait. Liderada por fuerzas de la coalición avanzaron también en territorio iraquí, pero no llegaron a derrocarlo. Somalia Nombre: Operación Serpiente Gótica Autorizada por las Naciones Unidas En junio de 1993, las Naciones Unidas aprobaron una resolución en la que declaraban la guerra a Mohamed Farah Aidid y su milicia, luego que de Aidid ordenara un ataque contra un grupo de paquistaníes que eran parte de la Operación de las Naciones Unidas en Somalia (ONUSOM), que trabajó para supervisar el alto el fuego en la capital de Somalia y proteger los suministros humanitarios y convoyes. A partir de agosto de 1993, las tropas estadounidenses atacaron varios objetivos en Mogadiscio, la capital somalí, para encontrara Aidid. La operación terminó en octubre, después de un enfrentamiento durante la noche sangrienta tarde conocido como "Halcón Negro", en referencia al derribo de dos helicópteros UH-60 de los hombres de Aidid. Afganistán y Sudán Nombre: Operación alcance infinito Acción militar unilateral de EE.UU. Después de los bombardeos a las embajadas en Kenia y Tanzania, Estados Unidos lanzó en agosto de 1998 misiles de crucero en cuatro campos de entrenamiento terrorista en Afganistán, en un intento de asesinar a Osama bin Laden y otros líderes de al-Qaida. También se lanzaron misiles sobre una fábrica farmacéutica en Sudán, alegando que estaba ayudando a bin Laden a fabricar armas químicas. República Federal de Yugoslavia Nombre: Operación Allied Force Operación de la OTAN no autorizada por las Naciones Unidas En marzo de 1999, la OTAN comenzó los ataques aéreos estratégicos en Kosovo y Serbia, porque el entonces presidente yugoslavo Slobodan Milosevic seguía persiguiendo a albaneses étnicos de Kosovo que estaban organizando protestas masivas contra el régimen. Después de varias semanas de bombardeos, las fuerzas yugoslavas acordaron retirarse de Kosovo y Milosevic aceptó un plan de paz para poner fin a los combates. Afganistán Nombre: Operación Libertad Duradera Operación de la OTAN no autorizada por las Naciones Unidas Después de los ataques del 11 de septiembre del 2001, Estados Unidos lanzó una guerra en Afganistán, atacando a las fuerzas de al-Qaida y los talibanes, que facilitaron el alojamiento al-Qaida en el país. Después de eliminar a los talibanes del poder, los Estados Unidos y sus aliados tomaron el control de varias partes del territorio y desde entonces han estado luchando contra los insurgentes. Dos meses después del ataque, el Consejo de Seguridad de la ONU autorizó el establecimiento de la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad, encargada de supervisar la seguridad y entrenar a las fuerzas afganas. Irak Nombre: Operación Libertad Iraquí Unilateral acción militar de EE.UU. En marzo de 2003, el presidente George W. Bush anunció una guerra contra Irak, diciendo que su objetivo era "desarmar a Irak de armas de destrucción masiva" y sacar a Saddam Hussein del poder. EEUU. lanza ataques aéreos contra Bagdad, y luego comenzó una invasión terrestre de la ciudad que llevó rápidamente a la caída del régimen de Saddam Hussein. Washington se retiró formalmente de Irak a finales de 2011. Pakistán, Yemen y Somalia Ataques aéreos unilaterales de Estados Unidos Desde 2002, Estados Unidos ha utilizado regularmente drones armados Predator para atacar y matar a terroristas en Pakistán, Yemen y Somalia. Los ataques se han duplicado durante la presidencia de Obama, que ha ampliado el alcance y la intensidad de la campaña de aviones no tripulados contra terroristas en Oriente Medio y África. Las Naciones Unidas han criticado las tácticas de aviones no tripulados, y ha dicho que Estados Unidos hace caso omiso de la amenaza de muerte de civiles en sus operaciones aéreas. Libia Nombre: Operación Amanecer de la Odisea Autorizada por las Naciones Unidas En marzo de 2011 Francia y Gran Bretaña llevaron, con ayuda de EEUU, una operación militar en Libia para llevar a cabo ataques aéreos contra instalaciones del ejército libio y los sistemas de defensa aérea, y la imposición de una zona de exclusión aérea. La misión de la OTAN en Libia terminó poco después de la muerte de Muamar Gadafi en octubre de 2011. GIF