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Usuario (Colombia)

Primer post: 17 nov 2011Último post: 28 feb 2016
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PES 2013: nuevas capturas de pantalla e información
InfoporAnónimo6/1/2012

Echa un vistazo a las capturas de pantalla y descubre más cosas sobre PES 2013.

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Como aumentar tu señal de wi-fi con una lata de cerveza
Como aumentar tu señal de wi-fi con una lata de cerveza
Hazlo Tu MismoporAnónimo11/17/2011

Hace algunas décadas era muy común corregir la señal de televisión de aire clavando dos agujas de tejer en una papa. Esto vendría a ser algo parecido, pero de la era moderna.Según Discovery (y por más raro que suene), una lata vacía puede subir dos puntos tu señal de internet inhalámbrica. Solo necesitás, además, una tijera para metal, un cutter y pegamento. Fijate cómo hacerlo paso a paso:1. Enjuagar la lata, secarla y sacar la llavecita que permite abrirla.2. Retirar la base rodeándola con un cutter a medio centímetro del apoyo.3. Repetir el procedimiento en la parte superior, pero dejando algunos centímetros unidos para que no se desprenda por completo.4. Con la tijera, realizar un corte vertical a lo largo de la lata.5. Pegar la estructura sobre una esquina del módem, pasando la antena por el agujero.Y listo. Después de eso, podés empezar a usar internet a toda velocidad. Por supuesto, no hace falta que la lata sea de cerveza. Las de gaseosa tambien cuentan.

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Colombia y el complot contra Petro
OfftopicporAnónimo3/7/2014

Por: Benjamín Jaramillo Orozco| enero 16, 2014 "Nota ciudadana" es un espacio generado por nuestros lectores y no refleja o compromete el pensamiento ni la opinión de Las 2 orillas. ¿Si a Gustavo Petro, elegido en democracia como Alcalde Mayor del Distrito Capital de Bogotá, considerado el segundo cargo más importante de la nación y cuyo peso específico es considerable en la vida nacional, le hacen lo que le han hecho, qué diremos del uso de la justicia y del derecho como un garrote al resto de colombianos? Todo parece indicar que resultó víctima de un complot, según Tapia y Sánchez, dos testigos excepcionales, entre unos contratistas poderosos del aseo, sucios, y unos concejales y políticos también muy sucios y poderosos, que utilizaron el camino de la muerte política para librarse de él por medio de la Procuraduría y conservar así sus oscuros negociados. Pero el verdadero complot en el que están confabulados los medios de comunicación, la clase política, y, en general, los beneficiarios de los odiosos privilegios de la corrupción, el clientelismo y la violencia, es eliminar al más fuerte adversario político del 2018, con su COLOMBIA HUMANA. El Procurador, según registra EL TIEMPO en entrevista (14/01/14), afirma textualmente que “El doctor Petro se va por mal alcalde…”. Esa afirmación no solo es una vergüenza sino una monstruosidad jurídica. A un mal alcalde los únicos que le pueden revocar su mandato son los electores, o un juez mediante sentencia penal, y jamás, un funcionario administrativo. Califica como “mal alcalde” al que le ha dicho no a la corrupción, no al clientelismo, sí a la participación ciudadana, sí a la inclusión de minorías, sí a la amenaza del cambio climático, y con varios reconocimientos internacionales. Petro es el que más claro les ha dicho a los corruptos y mafiosos “no pasarán”. Esas son las consecuencias. El proceso tuvo la rapidez de un complot: de otra manera no se explica su eficacia. Pero deja en entredicho la constitucionalidad y legalidad de lo actuado por el Procurador, según tutela concedida por el honesto y valeroso magistrado Armenta. Obvio que todo proceso es controvertible, y aún no hay nada definitivo, pero si no es por la inteligencia de Petro, estaría cocinado hace rato, como cocinaron a otros mártires de la democracia, en la más absoluta impunidad. (Si Piedad Córdoba estuviera con sus derechos políticos estaría en la puja presidencial en este momento. Y así otros, como Alonso Salazar). Petro lo que hizo fue convocar al pueblo y la ciudadanía en su defensa y logró el respaldo de inmediato. Hubo una sincronía, una sintonía, una conjunción, tanto y tan fuerte, que llenar la Plaza de Bolívar en forma multitudinaria, consecutiva y pacífica son los preludios de un proceso revocatorio Constituyente que terminará como Jesús en el templo, arrojando a los mercaderes que han envilecido la democracia. Porque la democracia es un asunto exclusivamente ciudadano, que pertenece a la ciudadanía y no a unos funcionarios y políticos que se adueñaron de ella para fines únicamente personales. Es una vergüenza para Colombia ante el mundo civilizado y democrático, no solo mostrar un conflicto armado que cumple 50 años de incapacidad política para solucionarlo, sino que exhibe una legislación igual de vergonzosa al permitir que el Alcalde de Bogotá, elegido por voto popular sea no solo destituido sino, además, inhabilitado durante 15 años por razones estrictamente imputables al desarrollo de su Programa de Gobierno. Que un funcionario como el Procurador Ordóñez con funciones disciplinarias y un expediente bastante dudoso pueda hacerlo, indica cuán frágil y deleznable es la protección de los derechos humanos en Colombia. Eso produce dolor de patria, muchachos. Vergüenza de ser colombiano. el presidente Santos le besa las botas al procurador y da por hecha la destitución de Petro, pretende que Bogotá se resigne y que olvide esta injusticia, link: http://www.youtube.com/watch?v=xOVQgZqeb50 Ignorando a los bogotanos que han salido a la Plaza de Bolivar ya ni Caracol ni RCN se acuerdan de quien tumbó el carrusel de la contratación y quien sacó de la indigencia ademas de darle trabajo digno a los mas desfavorecidos Ojala los bogotanos podamos votar por el NO a la revocatoria(si es que para entonces no esta ya destituido el alcalde) y que la CIDH se pronuncie a tiempo,porque si no este pais se fue a la mierda.

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El sindrome de Doña Florinda
El sindrome de Doña Florinda
Salud BienestarporAnónimo2/28/2016

En Colombia, votar por “gente de bien” es un acto consciente de arribismo social, una manera de negar de dónde venimos y de reafirmar a dónde queremos llegar, cueste lo que cueste. Por: Alex Guardiola Romero En Colombia, la gente vota por quien se parece a lo que él mismo quiere llegar a ser, por el candidato o la candidata que representa sus aspiraciones sociales, por la figura que sintetiza su sueño no de sociedad o de país sino de figuración social; votar se convirtió en un acto de arribismo. Ese, que en nuestro país también podría ser llamado el “Síndrome de Doña Florinda”, expuesto hace pocos años por el argentino Rafael Ton, en el que la persona pese a vivir en una humilde vecindad se siente de mejor clase que los demás y denigra de las medidas que benefician a la “chusma” a pesar de que sigue cobrando los auxilios sociales, es la conclusión obvia tras la elección de los mandatarios recién posesionados. En Bogotá ganó Enrique Peñalosa no porque fuera el mejor candidato, sino porque los votantes sueñan con hablar como él, con haber nacido en Washington y que él les construya carreteras en las que puedan correr sus carros que aún pagan en cuotas mensuales en desmedro de la alimentación de su familia, porque en Colombia es menester tener primero carro que casa, comida o salud. El ciudadano que estudió en colegio público construido por los gobiernos de izquierda, que entró a la universidad pública sostenida por las luchas de la izquierda, y que ahora trabaja en una empresa con un sueldo que invierte en su totalidad en pagar la cuota del carro y de la tarjeta de crédito, piensa que ya no se necesita de esos guerrilleros disfrazados de políticos que promueven la inclusión y la educación en la capital de Colombia, sino a gente de su mismo nivel social (¿?) que deje de estar pensando en esos del estrato uno que afean las calles con sus ventas ambulantes y ropas de dudosa procedencia, que no los dejan entrar o salir de Starbucks tranquilamente. Esos pobres. Pero toda fantasía se acaba. Es un círculo vicioso que comienza con una ruptura social que lleva al poder a gobiernos progresistas, que luego de algunos años saca de la pobreza a muchos, y que termina cuando esa clase emergente deja de apoyar a los gobiernos progresistas porque ahora ya se siente de mejor casta social. Pero la historia es cíclica y el gobierno plutócrata que ellos eligen termina por devolverlos a la miseria. Es como si no entendiéramos que aquel círculo social es cerrado y nunca se abre para el recién llegado. Por eso, porque el síndrome de Doña Florinda parece ser endémico en Colombia, no sorprende que seamos de los pocos países donde hay pobres de extrema derecha. Como si el hambre tuviera ideología. Bogotá, enero 04 de 2016 Si quieren leerlo todo ahi dejo la fuente....

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