1142009
Usuario (Venezuela)
Es urgente salir de Maduro para que se queden en el país los 7,5 millones de venezolanos buenos que se quieren ir y regresen los 2,5 millones que ya se fueron, la mayor diáspora de América Latina, una verdadera tragedia porque implica separación de padres e hijos y la disgregación de la familia. En los años 40-50 y hasta los 60 del siglo pasado Venezuela fue un país de inmigración masiva. Llegaron centenares de miles de europeos: portugueses, españoles e italianos principalmente, que huían de sus naciones empobrecidas por la guerra. Aquí hicieron fortuna trabajando duro y formaron familia cruzándose con los criollos. Fueron factores importantes en la prosperidad del país y en la fama de sus mujeres, ya que hijas de estos inmigrantes destacaron como reinas de belleza. En los años 60-70 vino la segunda ola inmigratoria. Entonces llegaron argentinos, uruguayos y chilenos. Venían huyendo de las dictaduras militares. En su mayoría eran universitarios. Se les acogió e incorporó a la sociedad venezolana, asignándoseles asesorías del gobierno y cátedras en universidades y liceos. En los años 70-80 vino la tercera ola inmigratoria. Atraídos por el boom petrolero, llegaron centenares de miles de trabajadores andinos: colombianos, ecuatorianos, peruanos y bolivianos, que huían de la pobreza y de la guerra civil. Aquí consiguieron trabajo y sobre todo paz y seguridad. Se integraron de tal modo que sus hijos son profundamente venezolanos. Todos esos inmigrantes fueron atraídos por una Venezuela de economía próspera, con moneda dura y estabilidad de precios, donde había paz y seguridad, con democracia y justicia y sobre todo con oportunidades y futuro para todos, especialmente los jóvenes. Era la época en que Venezuela tenía la imagen de un paraíso, admirado y envidiado por los extranjeros. Pero los venezolanos no lo veíamos así. Entonces nos sucedió lo mismo a Eva y Adán en el Edén. El pueblo cayó en la tentación de probar la manzana del comunismo, envuelta en papel de regalo, que le ofreció el difunto, mandado por el demonio llamado Fidel. Entonces fue echado del paraíso y enviado al infierno en el que estamos viviendo desde hace quince años. Convertido el paraíso en infierno, copia fiel y exacta de Cuba, cambió la corriente migratoria. Ya no viene nadie para acá. Y como únicamente a los malos, a los comunistas y a los malandros, les gusta el infierno, los buenos empezaron a irse. Primero se fueron unos pocos a los que se le agregaron después muchos hasta completar una emigración de más de dos millones de venezolanos. Una verdadera diáspora. Tanto o más que los judíos en la segunda guerra mundial. Más que los cubanos que huyeron de la tiranía comunista. Hasta ahora a muchos, de los que todavía estamos aquí, los detenía la esperanza de que se acabara el infierno pronto, aceptando que tengamos pagar penitencia pasando por el purgatorio de la transición para poder regresar al paraíso. Pero han perdido la fe de que suceda porque ya no creen en el canto de sirena de los colaboracionistas que todos los años le dicen: “vamos a ganar la próxima elección”, “segurito que la ganamos”. Se han dado cuenta del engaño. La desesperanza se viene apoderando del alma de los venezolanos. Lo dicen las encuestas. Uno de cada cuatro se quiere ir, a cualquier parte con tal de salir de este infierno. Son 7,5 millones de personas, que si los dejamos ir, haría que llegaran a 10 millones de emigrantes venezolanos. La más grande diáspora latinoamericana. Una diáspora que comenzó por los universitarios que no ven futuro, a quienes se han sumado trabajadores calificados y no-calificados. Gente de todas las condiciones y de todos los oficios. Es una verdadera hemorragia de recursos humanos. Y pensar que su remedio es sencillo: echar a Maduro para que se queden los buenos que quieren irse y regresen los que ya se fueron. Salir de Maduro no sólo nos salva de la hecatombe económico-social que se nos viene encima. Nos salva también de la tragedia familiar: la separación de padres e hijos, de abuelos y nietos, de tíos y sobrinos, de hermanos, la desintegración de la familia dispersa por el mundo. Estimado lector: si sigue Maduro usted pierde a su familia, porque se irán uno tras otro. Usted se irá quedando solo en este infierno de país. Su alternativa es sencilla: echar a Maduro o perder la familia, sin garantía de que usted mismo sobreviva a la hecatombe.
Los resultados de las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre estarán condicionados por el desequilibrio numérico que existe entre la cantidad de votantes inscritos en los estados y la cantidad de parlamentarios que se deben elegir en ellos. El 6 de diciembre los venezolanos escogerán a 113 candidatos nominales (por nombre y apellido), 51 diputados serán electos por el voto que se emita por las tarjetas de los partidos políticos en los 23 estados y en el Distrito Capital y tres representantes indígenas llegarán a la AN por el sufragio tipo lista en tres circunscripciones especiales. Según el RE Preliminar el 6 de diciembre podrán votar 19.504.106 ciudadanos; de éstos 10.091.717 (51,74%) están inscritos entre el Distrito Capital y cinco estados (Zulia, Miranda, Carabobo, Lara y Aragua) En estas jurisdicciones solo se elegirán a 64 diputados (39% del total de curules de la AN). De estos parlamentarios, 15 serán tipo lista y los 49 restantes electos por nombre y apellido. Sin embargo, en los 18 estados restantes, que aglutinan a 9.412.389 electores (48,26% del total), se elegirán a 100 diputados; 36 de éstos por listas y 46 por circunscripciones. Esta distorsión provoca -como ilustran las investigaciones del politólogo Edgard Gutiérrez- que los sufragios tengan un valor distinto en el caso de comicios parlamentarios- fue potenciada con la eliminación de la Cámara del Senado en la en 1999 y posteriormente con la aprobación en el año 2009 de la Ley de Procesos Electorales. El desequilibrio numérico entre población y cantidad de diputados a elegir se puede ilustrar con los Indices Poblacionales publicados por el CNE. Mientras en Amazonas, el estado con menos electores (0,52% del total del RE), cada diputado electo representará a 160.548 ciudadanos; en el Zulia, la entidad con más electores habilitados para el 6 de diciembre (12,34% del total del RE) cada diputado electo representará a 342.653 habitantes. Visto de otro manera, para que una fuerza política gane un diputado en el Zulia, requiere, aproximadamente, el triple de votos de los que se requieren en Amazonas
La amplia ventaja de la oposición en las encuestas para las elecciones legislativas del 6 de diciembre en Venezuela está generando temores de que el gobierno autoritario del presidente Nicolás Maduro aproveche, o genere, un clima de caos para suspender las elecciones. Casi no pasa un día sin que Maduro haga nuevas declaraciones o tome acciones — como el cierre de la frontera con Colombia el fin de semana — que hagan aumentar la sospecha de que está creando condiciones para realizar un “autogolpe” y suspender la votación, dicen varias fuentes opositoras. Maduro ha utilizado a jueces controlados por el gobierno para encarcelar a los principales líderes opositores, como Leopoldo López, bajo cargos absurdos, y al mismo tiempo ha inhabilitado a por lo menos 10 líderes opositores — incluyendo la carismática ex congresista María Corina Machado —postularse para el Congreso en las próximas elecciones. Al mismo tiempo, Maduro ha dicho que Venezuela no permitirá que observadores internacionales de la Organización de los Estados Americanos supervisen las elecciones de diciembre, y que solo permitirá un “acompañamiento electoral” de la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR), un organismo que ha sido benevolo con el gobierno de Maduro. Pero todas estas triquiñuelas no le alcanzarán a Maduro para ganar las elecciones de diciembre. Con una inflación anual proyectada para un 180 por ciento este año — la más alta del mundo — y una economía que se ha desplomado más de cinco por ciento este año, cada vez más venezolanos se están volteando contra su gobierno “revolucionario”. Según una reciente encuesta de Datanalisis, 87.2 por ciento de los venezolanos dicen que la situación del país es “mala” o “muy mala”, y el 70.4 por ciento de los encuestados desaprueba la gestión de Maduro. Si las elecciones legislativas se celebraran hoy, la coalición opositora conocida como MUD ganaría por un margen de 23 por ciento, según Datanalisis. “Hasta ahora, el gobierno había recurrido a todo tipo de trucos para ganar las elecciones”, dice la politóloga María Teresa Romero. “Esas triquiñuelas podían ayudarle a ganar cuando había una diferencia de uno o dos puntos porcentuales en las encuestas, pero no son suficientes cuando la oposición lidera con casi un veinticinco por ciento”. Romero me dijo que ante el descontento generalizado, el gobierno ha comenzado a acusar a la oposición de todo tipo de crímenes violentos, y “crecen las sospechas de que el gobierno quiere crear un clima de caos como excusa para anular las elecciones”. La respuesta de Maduro a la creciente violencia en el país ha consistido en aumentar sus periódicas denuncias de supuestas conspiraciones nacionales y extranjeras, que cada vez son más inverosímiles. A principios de esta semana, Maduro presentó un video que muestra a un prisionero acusado de asesinato alegando que los legisladores estadounidenses Marco Rubio e Ileana Ros-Lehtinen, el ex presidente colombiano Álvaro Uribe, la actriz María Conchita Alonso y líderes de la oposición de Venezuela le habían pagado a él y a otros para desestabilizar a Venezuela. El prisionero, José R. Pérez Venta, acusado de haber asesinado y luego descuartizado a una mujer, afirma en el vídeo grabado por el gobierno que Rubio y Ros-Lehtinen le habían enviado personalmente sobres con $1,000 en efectivo a través de una tercera persona. Rubio y Ros-Lehtinen dijeron que las acusación son descabelladas. “El deterioro acelerado de la crisis política de Venezuela es motivo de creciente preocupación”, dice un nuevo informe del International Crisis Group, un centro de estudios con sede en Bruselas y Washington DC dedicado a tratar de prevenir conflictos. “Si no se aborda pronto y de manera decisiva, se convertirá en un desastre humanitario”. Añade que la crisis venezolana empeorará “a menos que se supere el estancamiento político y se forje un nuevo consenso social, lo que requerirá un fuerte compromiso de los gobiernos extranjeros y organismos multilaterales” Mi opinión: Estoy de acuerdo. El hecho de que Maduro no esté tomando medidas para detener el colapso de Venezuela — tales como dejar de ahuyentar las inversiones y promover un diálogo con la oposición — plantea preguntas sobre si, conscientemente o no, está buscando un caos interno o un conflicto limítrofe que le de una excusa para dar un autogolpe. Los vecinos de Venezuela, especialmente Brasil y Colombia, están jugando con fuego al no presionar más activamente a Maduro para que permita observadores internacionales creíbles, de la OEA o de la Unión Europea, en las elecciones legislativas de diciembre. Una escalada de la violencia política podría convertir a Venezuela en un estado sin ley, donde podrían asentarse guerrilleros y narcotraficantes colombianos, desestabilizar a los países vecinos, y provocar una emigración masiva. Es hora de que los países latinoamericanos dejen de hacerse los distraídos, y empiecen a presionar a Maduro para que celebre elecciones creíbles que puedan crear el consenso necesario para que Venezuela supere su crisis, antes de que sea demasiado tarde.
Exija un compromiso solemne y público de convocar al pueblo a permanecer en la calle hasta la renuncia de Maduro, tanto si se pierde como si se gana Le están pidiendo su voto unos individuos con estos antecedentes: 1) En 2004 aseguraron que se ganaría el referéndum revocatorio, porque así lo pronosticaban las encuestas. Cometido el fraude por la tiranía, lo convalidaron quedándose la denuncia únicamente en palabras. 2) En 2005 el pueblo se rebeló con una abstención subversiva (85%), que deslegitimaba totalmente a Chávez. En lugar de llamar estos supuestos líderes al pueblo a la calle para darle el golpe de gracia, le hicieron el favor de satanizar la subversión espontánea del pueblo, la mayor demostración de desobediencia civil que haya habido. 3) En 2006 hicieron esta promesa: “ganamos y cobramos”, para convencer al pueblo de que no reincidiera en la desobediencia civil y fuera a votar. ¿Qué hicieron? Se declararon perdedores antes de que terminara el escrutinio. 4) En 2010 aseguraron: “esta vez sí vamos a ganar.” Pero convalidaron el fraude diciendo: “de todos modos tenemos suficientes diputados en la Asamblea para impedir que la tiranía haga lo que le venga en gana.” Y, desde entonces, la tiranía ha hecho lo que le viene en gana. 5) En 2013 le volvieron a prometer: ganamos y cobramos. Ganaron la elección presidencial, según ellos mismos. Pero no cobraron. Convalidaron el fraude. Se excusaron diciendo: “no podemos causar derramamiento de sangre.” Y después ha habido una mortandad mientras mantienen al pueblo desmovilizado. 6) En 2013 se descubrió que Maduro ocultaba su partida de nacimiento y el acta de defunción de Chávez, lo que hace presumir su ilegitimidad (por la nacionalidad y por los vicios de la sucesión presidencial). Y los que ahora le piden su voto, dijeron que eso era irrelevante, absteniéndose de demandar la exhibición de ambos documentos. Si es irrelevante tampoco los exigirán si ganan. 7) En 2014 tres disidentes (López, Ledezma y Machado) exclamaron: “la salida está en la calle.” Y los jóvenes se echaron a la calle, exponiendo su vida y su libertad. Es el sacrificio que siempre ha dado la juventud por la patria desde 1814. Fueron traicionados por los mismos políticos que le están pidiendo que vuelvan a votar por ellos. 8) Ahora en 2015 repiten: “triunfo seguro, porque las encuestas muestran que llevamos una ventaja de 25% por lo menos”. Y le prometen a usted que todo cambiará el 6 de diciembre por arte de magia. Será otra Venezuela. Pero como la mentira tiene piernas cortas, el líder máximo del partido más colaboracionista cometió esta indiscreción ante la prensa: “una nueva mayoría en el Parlamento no implicará la salida inmediata de Maduro, pero sí conducirá a la estabilización del país.” Traducido al lenguaje llano: si ganan las elecciones no exigirán la salida de Maduro, quien seguirá en la presidencia con la ayuda de los diputados que usted elegirá, los cuales colaborarán con él para estabilizar el país y al gobierno títere de Cuba. (No lo digo yo; soy el primer sorprendido de esta indiscreción: usted votará para que saquen a Maduro y ellos, en lugar de hacerlo, van a colaborar con él para que llegue al final de su mandato ilegítimo. ¿No lo cree? Búsquelo en internet). Con los antecedentes penales por estafa política que ya tienen estos señores y su confeso propósito de reincidencia (no van a sacar a Maduro sino a colaborar con él en estabilizar el país para que su gobierno no corra peligro de ser derrocado) nadie en su sano juicio les daría su voto porque pasaría por pendejo. Pero como usted está obsesionado en votar sin mirar a los lados, le recomiendo, para no pasar por pendejo, condicionar su voto. Exija un compromiso público y solemne, firmado por todos los candidatos a diputados que se dicen de oposición, de convocar al pueblo a permanecer en la calle hasta la renuncia de Maduro, tanto si se pierde (porque sólo puede ser por un fraude masivo, inaceptable e inadmisible), como si se gana porque el resultado favorable debe interpretarse como un mandato imperativo: la orden de salir de Maduro. Sólo si los candidatos asumen este compromiso solemne y público dele su voto, que si lo pierde porque no cumple su promesa, por lo menos no pasa usted por pendejo y ya ajustará cuentas con él. Pero si el candidato de su circuito no firma, no vote por él por colaboracionista. Ni un solo voto para un colaboracionista. No le quedará a usted el peso de conciencia de haber ayudado indirectamente a Maduro a seguir en la presidencia, porque se dejó engañar una vez más habiéndosele advertido.
Cierto que los presidentes de Colombia, Juan Manuel Santos, y de Venezuela, Nicolás Maduro, firmaron un comunicado lleno de vaguedades y palabras biensonantes. Cierto también que la frontera sigue cerrada, que el régimen venezolano no ha bajado un ápice su agitación y propaganda contra supuestos paramilitares y terroristas en la frontera común. Y cierto también que nadie espera que Maduro dé por cerrado un conflicto que ha hecho estallar artificialmente para agitar el nacionalismo contra los colombianos, pretender explicar con el contrabando el dramático desabastecimiento y justificar los estados de excepción que ha impuesto en diversos circuitos (distintos) electorales. Que tienen mucho que ver con sus posibles estrategias para neutralizar unas elecciones generales el próximo día 6 de diciembre que tiene perdidas. Una de las voces más libres y valientes de la iglesia en Latinoamérica, el arzobispo de Coro, Roberto Lückert, habló ayer con ABC para denunciar ante el mundo esas intenciones del presidente chavista. «Maduro ya lo ha dicho él mismo: si gana la oposición saldrán a la calle. Así puede pasar cualquier cosa. Todo es posible incluso una guerra civil y muchísimas víctimas. Ellos tendrán una estrategia cubana porque son cubanos los asesores que tienen aquí. Ellos se aferran a esa estrategia cubana porque allí tuvo éxito. Aquel país se hundió en la miseria, lo destruyeron. Pero se ha mantenido pese a ello 56 años». No hay jueces ni fiscales Lückert tiene toda la serenidad de quien ha asistido ya a todo tipo de abusos por parte del régimen. Pero preguntado por la condena a Leopoldo López se indigna. «Lo de Leopoldo no tiene nombre. Ya lo dijo Chávez que nos anclarían en el mar de la felicidad cubana que es este en el que se inventan los cargos y meten a la gente en la cárcel. Yo visito a un empresario que quiso ser gobernador y lleva siete años en la cárcel y ha visto 86 veces suspendida la audiencia para su juicio. Con (el alcalde de Caracas) Antonio Ledezma va a suceder lo mismo. (Ayer fue suspendida la audiencia para revisar su arresto). No hay jueces. Todo son jueces provisionales, no hay fiscales. Y en esa estrategia cubana, se inventan sus acusaciones. A Ledezma le inventarán los cargos. Es lo que pasó en Cuba con Ochoa, con Huber Matos y a todos y la disidencia en Cuba está toda presa». egún Lückert el Papa no ha querido alborotar el avispero. Su prioridad era restablecer las relaciones entre Cuba y Estados Unidos y esto se ha logrado. «Si mira entre líneas también hay mensaje y desde luego, es mi opinión, la prioridad era acudir a ver a los cubanos y animar al pueblo». En palabras de Lückert ,«el régimen comunista totalitario de tipo cubano que ya tenemos en Venezuela es capaz de cualquier cosa». Y por tanto tambien de suspender las elecciones del dia 6 de diciembre». Los estados de excepción decretados a lo largo de la frontera con Colombia son un tubo de ensayo para ver cómo limitar y condicionar esas elecciones. Y si es necesario cómo suspenderlas extendiendo el estado de excepción como una mancha de aceite. Lückert ha advertido en relación con la escalada de tensión creada en este sentido por Maduro con Colombia que los abusos que se cometen contra los colombianos en las regiones fronterizas son intolerables. Y que Maduro juega con fuego. «Porque como desencadene una guerra de verdad con Colombia, el ejército colombiano se presenta en 24 horas en la plaza de Bolivar de Caracas». Esta alusión a la fuerza del ejército colombiano frente a un ejército venezolano profundamente corrupto y que no combate desde casi la independencia la hizo Lückert en la radio minutos después de hablar con ABC. El fantasma de una contienda Guerra civil, guerra con Colombia. Dos escenarios de pesadilla que algunos creen reales y otros descartan. El menos probable, todos coinciden, es el de una guerra con el vecino colombiano en la que el ejército venezolano nada podría hacer.Todos los interlocutores bromean sobre la capacidad operativa de un ejército cuyo alto mando son hoy cuadros chavistas mal preparados y muy corruptos. Y que, como dice el arzobispo, perderían todo el país en un día. «No hay militares de alta graduación que no sean inmensamente ricos», dice a ABC el legendario líder de Acción Democrática Octavio Lepage. A los 91 años, Lepage considera que hoy el chavismo es un régimen militar corrupto cuya supervivencia depende, coincide con el arzobispo, de la estrategia cubana y de la resistencia a abandonar el control de unos negocios inmensos internacionales que generan dinero en efectivo como prácticamente ninguno en el mundo. Para no entrar en confusion se pronuncia licker pero se escribe Lückert solo para aclarar
No hay duda de que la clase media es el sector más golpeado durante estos años de desaciertos políticos y económicos. Su movilidad es hacia abajo. El gobierno, goteó los millones dólares que le entraron a la nación a los sectores populares pero no está interesado en que ello contribuya a la movilidad hacia arriba. No han estado interesados en fortalecer la clase media. Lo dijo un ministro: “No es que vamos a sacar a la gente de la pobreza para llevarla a la clase media y sean escuálidas”, frase que independientemente del contexto resume una visión política. Con pobreza el proyecto tiene más opción. Por el contrario, la clase media es el ejemplo en la búsqueda de un equilibrio en las sociedades modernas. El mundo será más justo y equilibrado en la medida en que las políticas públicas busquen como centro de sus estrategias la de promover la consolidación de grandes sectores medios de la población y que sean efectivamente la mayoría. Una visión política justa debe centrar su vocación en el desarrollo y consolidación de la clase media como protagonista del equilibrio social. Por ejemplo, el esfuerzo de Brasil que logró incorporar a más de 17 millones de pobres a los estratos medios de la población fue un avance extraordinario y una muestra de que ese es el camino. Mientras que en países como Venezuela o Argentina, reconocidos por haber contado en el pasado con sólidas clases medias, hoy nos encontramos con un panorama en donde se empuja a los sectores medios hacia la pobreza. ¿Ello por qué? Los estratos medios de la población son menos manipulables y son cada vez más difíciles de convencer en las contiendas demagógicas electorales. Las clase media tienen una arrogancia difícil de moldear y su capacidad de transigir ante la injusticia, la corrupción y la sumisión ante el poder es cada vez más evidente. El potencial electoral sigue entre los pobres, por ello se trata de controlar para evitar que se revelen y piensen con libertad.
Por las nubes están los precios de las verduras. En menos de tres meses se dispararon hasta 1.650% en los mercados, como el caso del tomate que pasó de costar en mayo 20 bolívares el kilo a 350 bolívares en los los mercados de verduras; es decir, más de un día de salario mínimo. La cebolla redonda blanca repuntó de Bs. 70 a 250 bolívares en dos meses, un aumento de más de 200% desde mayo. Asimismo, la papa —la reina de los tubérculos— subió de 80 bolívares a más de 300 bolívares, un incremento de 275% en menos de tres meses. Las llamadas “ramas” (cebolla larga y cilantro) pasaron de costar 100 bolívares el kilo a 250 bolívares y más (+150%); mientras que el ajoporro pasó de 100 a 200 bolívares (100%), la lechuga de 150 bolívares a 300 bolívares el kilo (100%), el brócoli y coliflor de 150 a 400 el kilo (167%%). En tanto, la zanahoria repuntó de 50 bolívares a 150 bolívares (200%). Sin embargo, los precios de las verduras son mucho mayores en supermercados, carnicerías, bodegas y panaderías. Por ejemplo, el kilo de tomate, papa o cebolla pasa fácil lo 450 bolívares. Una familia promedio, de cinco integrantes, debe invertir, por lo menos, medio salario mínimo (Bs. 3.700) cada 15 días para tener en su mesa frutas, verduras y tubérculos básicos. “Ya no puedo más. Esto no se aguanta. Cada semana aumentan los precios de todo, y las verduras no se salvan. Ya no se puede comprar ni pollo, carne, ni granos ahora tampoco las verduras. A dónde vamos a llegar”, se lamentó María Díaz, ama de casa, al salir de un mercado popular de verduras y hortalizas, ubicado en Amparo. Generalmente, las frutas y hortalizas suelen aumentar de precio en ciertas época del año, sobre todo en los periodos lluviosos. Sus precios no están sujetos a las regulaciones, sino a la libre oferta y demanda. No obstante, la situación se agrava más debido a que se agota el inventario de semillas, fertilizantes e insumos para la siembra. El mes pasado, la Asociación Venezolana de Empresas Semilleras (Avesem) informó que había existencias disponibles para los productores del 5,78% solamente para atender los cultivos de tomate, pimentón y cebolla. Además, el sector importador de híbridos de semillas de distintas variedades acumula una deuda de unos 10 millones de dólares con proveedores externos, mientras que las liquidaciones de AAD y los permisos fitosanitarios son escasos. En mayo, este rotativo publicó, tras un recorrido realizado, que las hortalizas básicas, como el tomate, la cebolla redonda y la zanahoria, estaban más baratas que hace seis meses, algo insólito ante la volatilidad actual de los precios de productos y servicios en el país. Así, de acuerdo con los precios observados, en mayo, en los mercados de verduras, el tomate se conseguía entre 20 y 50 bolívares el kilo; lo que representaba una disminución de 77% con respecto al precio de noviembre de 2014 que se ubicó en 87,93 bolívares por kilo; mientras que el kilo de cebolla redonda blanca estaba en Bs. 70, un 20% menos que hace 6 meses.
SALIENDO DE LA MATRIX Alberto Mansueti Los socialistas son muy numerosos, por eso no les afectan las divisiones y subdivisiones. Siempre hay inmensas manadas de incautos desinformados, creyendo en una u otra versión de socialismo. Hay para todas las corrientes: “democráticas” y violentas, laicistas y religiosas, marxistas clásicas y culturales, modernas y posmodernas, nacionalistas e internacionalistas, etc. etc. Se llevan mal unas con otras. Y las divisiones siempre se repiten. Porque la historia se repite cuando la gente se niega a aprender las lecciones del pasado para superarlo, y así tener progreso; por eso siempre está dando las mismas vueltas, en los mismos círculos, y jamás sale de la cárcel del pasado. La división entre nacionalistas e internacionalistas se agudizó en Rusia, tras la Revolución de 1917. El hambre y las calamidades fueron enormes; y las izquierdas se fueron a buscar culpables: el socialismo “no es posible en un solo país” dijeron Lenin y Trotsky, y “sólo funcionaría cuando el capitalismo fuese abolido por completo en todo el mundo, y todos los países fuesen socialistas”. Stalin se opuso al internacionalismo, con su tesis nacionalista del “socialismo en un solo país”, y los “argumentos” del garrote y la pistola: el socialismo funcionaría en un solo país, siempre que se aplicase la represión necesaria. Línea que fue por fin adoptada por el XIV Congreso del Partido Comunista, diciembre de 1925, a un año de la muerte de Lenin. Y ya sabemos lo que pasó en Rusia: el socialismo no funcionó. Tras la Segunda Guerra mundial, media Europa adoptó el socialismo; y enseguida los comunistas usaron las Naciones Unidas para decretarlo en casi toda África y Asia. Para los ‘60 y ’70, tres cuartos de todos los países eran socialistas, en diversas modalidades. Pero tampoco el socialismo funcionó. ¿Y ahora? Los “globalistas” pretenden imponernos su socialismo a nivel planetario, el NOM “Nuevo Orden Mundial”, Descaradamente falsifican la verdad histórica, entre otras verdades, para empujarnos a una suerte de “Matrix” ideológica. Por ej. el Sr. Jacques Fresco, gurú del Grupo Zeitgeist, dice que la Edad Media fue la Era del “oscurantismo”, dominada por la religión y enemiga de la ciencia. Y que su “Proyecto Venus” apunta a una sociedad “laica y gobernada por la ciencia”. Ambas afirmaciones son falsas. (1) La ciencia moderna nació en la Edad Media, como subproducto del teísmo bíblico, y su cosmovisión de la Creación en orden y bajo regularidades. Así lo muestra el historiador James Hannam en su libro “Los filósofos de Dios: cómo el mundo medieval sentó las bases de la ciencia moderna”. (God's Philosophers: How the Medieval World Laid the Foundations of Modern Science, Icon Books, 2010). Nos explica que al adjetivo “medieval” lo hicieron sinónimo de brutalidad y salvajismo. Pero sin los estudiosos medievales, jamás habríamos tenido gente como Galileo y Newton, ni revolución científica. El libro tumba muchos mitos. Los intelectuales de la época no creían que la tierra era plana, ni Colón “tuvo que probarles que es redonda”. Copérnico nunca tuvo que afrontar persecuciones, y ningún Papa trató de prohibir la disección de cadáveres o el número cero; esos son cuentos. La Inquisición quemó gente, cierto, y eso estuvo muy mal, pero fue por sus opiniones teológicas, no por sus investigaciones científicas, sus hallazgos o sus aplicaciones tecnológicas. Hannam describe los sus descubrimientos científicos de la Edad Media, logrados por la influencia de las religiones como el cristianismo, y el Islam; no a pesar de ellas, como se oye con frecuencia. También hubo grandes progresos en tecnologías, como las gafas, y el reloj mecánico, inventos del s. XIII. (2) Por otro lado, el “NOM” se apoya con “conocimientos” falsos y anti-científicos, y nuevas religiones, en propaganda para sus movimientos envolventes como ecologismo, indigenismo y feminismo. Lo muestra otro historiador, Bruce S. Thorston, en un libro de fecha anterior, “Plagas de la mente: nueva epidemia de conocimiento falso”. (Plagues of the Mind: The New Epidemic of False Knowledge, Isi Books, 1999). Describe este libro las modas y necedades intelectuales de hoy, y sus raíces en el siglo XVIII, crucial para entender el presente. La peste comenzó con la Ilustración, y su falsa premisa, tomada de la filosofía platónica, de que el conocimiento lleva a la virtud, porque los seres humanos por naturaleza se inclinan a la bondad. Tras la Ilustración llegó el romanticismo con Rousseau, degradando la razón humana y exaltando el sentimiento, pero sin jamás discutir la premisa: la bondad natural del ser humano. Así se encumbró la consigna “si te sientes bien, es bueno” como supremo estándar ético. La ética de “sentirse bien” fomenta tres plagas de la mente: la indulgencia sentimental; la justificación permanente para todo; y el desprecio por la evidencia empírica, en especial acerca de las consecuencias de los comportamientos. Concluye Thorston su libro con tres grandes ídolos de barro de la actualidad: el ecologismo romántico; el indio americano como modelo ético; y la adoración a diosas femeninas como Gaia y la Madre-Tierra. Que a su vez dan lugar al ambientalismo contra el desarrollo y a favor del primitivismo, al racismo indigenista contra la cultura occidental, con retorno al tribalismo chamánico y a la comunidad autosuficiente como ideales políticos, y a la embestida feminista contra la vida, el matrimonio y la familia. ¿Oscurantismo en la Edad Media? Oscurantismo tenemos ahora, en pleno siglo XXI.
Porque en Guatemala no hay colaboracionistas, sino oposición, la cual entiende que la fuerza de la oposición está en calle. Sin calle no hay cambio político posible En Guatemala el pueblo en la calle forzó primero la renuncia de la Vicepresidenta y luego la del Presidente. ¿Qué motivó la movilización popular contra ellos, hasta hacerlos renunciar? El que ambos habían montado una red de corrupción para lucrar defraudando los impuestos aduaneros. Una nimiedad si la comparamos con el saqueo de Venezuela por la delincuencia organizada que detenta el poder desde hace 17 años. Por mucho menos los guatemaltecos hicieron lo que nosotros debíamos haber hecho hace tiempo y deberíamos hacer ahora sin más demora: repetir la gesta del 19 de abril, dos siglos después, con muchísima más razón. Comparemos las situaciones a título ilustrativo. 1.-Guatemala es un país soberano. Los renunciantes no eran títeres de otro país. En cambio, Venezuela perdió su soberanía ante Cuba por la traición a la patria de los que se constituyeron en gobierno títere desde entonces. Somos la vergüenza de América, el único país dominado por otro y, para mayor ignominia, por uno muchísimo más pobre. Este solo hecho basta para permanecer en la calle hasta la renuncia de Maduro, primer paso para rescatar la soberanía. 2.-Guatemala tiene una economía capitalista próspera con crecimiento sostenido del 4% anual. En cambio, Venezuela está en ruinas, inmersa en un colapso total, que ha traído empobrecimiento general, escasez, hiperinflación y depreciación imparable de la moneda, lo que afecta el salario real, todo ello a consecuencia del trasplante del modelo comunista cubano, el peor de todos los comunismos. Este solo hecho basta para permanecer en la calle hasta la renuncia de Maduro, primer paso restablecer la economía de mercado y evitar la hambruna con un estallido anárquico. 3.- En Guatemala los hospitales funcionan, hay médicos y medicinas, con las limitaciones de un país pobre. Aquí el sistema de salud está en el suelo, los médicos se van y las medicinas escasean, conformando un cuadro de crisis humanitaria. Este solo hecho basta para permanecer en la calle hasta la renuncia de Maduro, único modo de evitar que terminemos muriendo de mengua. 4.- En Guatemala hay democracia, porque los poderes públicos funcionan y protegen a los ciudadanos frente a los gobernantes. Aquí padecemos una tiranía en la cual los poderes públicos se confabulan hasta convertirse en azotes de los ciudadanos. Este solo hecho basta para permanecer en la calle hasta la renuncia de Maduro, primer paso para restablecer la democracia. 5.-En Guatemala hay justicia con la cual se combate la delincuencia, que ha aumentado por el narcotráfico, pero no porque el gobierno haya armado bandas paramilitares. Aquí los malandros mandan en la calle y en el gobierno. Estamos bajo la tiranía de la delincuencia organizada. Este solo hecho basta para permanecer en la calle hasta la renuncia de Maduro, único modo de acabar con el malandraje y ponerle fin a la tiranía de la delincuencia organizada. 6.-En Guatemala los renunciantes gozaban de legitimidad de origen: reunían los requisitos para el cargo y fueron electos en elecciones limpias. Aquí los gobernantes son ilegítimos de origen por el fraude electoral masivo y descarado, por la inelegibilidad de Maduro debido a su nacionalidad colombiana, lo que explica el ocultamiento de la partida de nacimiento, y por la inconstitucionalidad de la sucesión presidencial, lo que explica el ocultamiento del acta de defunción del difunto. Este solo hecho basta para permanecer en la calle hasta la renuncia de Maduro, primer paso para restablecer el imperio de la Constitución. 7.- En Guatemala los renunciantes se deslegitimaron (ilegalidad de ejercicio) por haber montado una red de corrupción aduanera. Es nada comparado con el saqueo super-mil-millonario de la renta petrolera, del patrimonio público y de las reservas nacionales que ha hecho la delincuencia organizada que nos gobierna desde hace 17 años, tanto que somos el único país petrolero en quiebra después del astronómico precio del petróleo jamás habido. Este solo hecho basta para permanecer en la calle hasta la renuncia de Maduro, primer paso para poner fin al saqueo y ajustar cuentas con los saqueadores. 8.- En Guatemala hay oposición, la que se ejerce en la calle, movilizando al pueblo. Aquí el rol de la oposición ha sido usurpado por los colaboracionistas, que le garantizan a los títeres la pasividad del pueblo adormeciéndolo para que sirva únicamente de comparsa electoral. Conclusión: No hemos salido de Maduro por culpa de los colaboracionistas. Saldremos de Maduro si nos apartamos de los colaboracionistas, que son pavosos.
Esta es la situación: Tenemos un gobierno títere de Cuba, cuyo presidente es persona interpuesta de la monarquía comunista cubana, la cual tiene destacados aquí, como poder detrás del trono, a Ramiro Valdez, que dirige la política interior y de seguridad, y Orlando Borrego, que dirige la política económica. No he inventado estos nombres. Los confesó Maduro en su momento. En consecuencia, la primera tarea es recuperar la soberanía política y económica, para lo cual desde luego hay que comenzar por forzar la renuncia de Maduro y romper con Cuba. Sin soberanía no somos nadie ni decidimos nada. Las decisiones las toma Cuba y aquí las ejecutan los títeres, trayendo por consecuencia el desastre que estamos padeciendo: hiperinflación, escasez, empobrecimiento, envilecimiento de la moneda, inseguridad extrema, corrupción general, tiranía, abuso de poder, indefensión total y un larguísimo etcétera. Toda nuestra desgracia tiene un nombre: Cuba. Echemos a Cuba de aquí, echando a sus títeres. Las parlamentarias no nos sirven para lograrlo. Veamos porqué: 1.- En el supuesto negado por imposible (fraude y ventajismo descarados) de que el PSUV pierda la elección parlamentaria y de que la MUD deje de ser colaboracionista, puede la Asamblea Nacional destituir a Maduro? La respuesta es NO. No tenemos un sistema parlamentario en el cual se le puede revocar el mandato al presidente dándole un y las ganen los colaboracionistarevocar gente en la calle. de que el PSUV pierda las elecciones y las ganen los colaboracionistavoto de censura o negándole el voto de confianza, lo que obligaría a elecciones anticipadas (antes del vencimiento del período). Nuestro sistema político es presidencial. No admite voto de censura al Presidente de la República. Ni siquiera se le puede celebrar juicio político (“impeachment”) como en otros países. Sólo puede destituirlo el TSJ “por sentencia”. Nadie en su sano juicio puede esperar que esto ocurra. Por consiguiente, usted perderá su voto si cree el cuento chino de que habrá un cambio de gobierno en el supuesto negado por imposible de que el PSUV pierda las elecciones y las ganen los colaboracionistas. El único modo de que rescatemos la soberanía y salgamos de Maduro con su gobierno títere es que forcemos su renuncia con la gente en la calle. Y después, sólo después, elecciones parlamentarias, mejor aún: restablecida la vigencia de la Constitución del 61. 2.- En el supuesto negado por imposible de que los colaboracionistas dejen de serlo y decidan promover la destitución de Maduro para cambiar el gobierno y con este fin procedan a revocar el nombramiento de la Fiscal General o destituirla, ella recurrirá al TSJ, el cual declarará nulo el acto de la Asamblea Nacional. Supongamos que, por esos milagros de Dios, los colaboracionistas dejen de serlo y decidan revocar el nombramiento de los magistrados recién electos del TSJ o destituirlos, ellos mismos declararían nulo el acto sin inhibirse. 3.- En el supuesto negado por imposible de que los colaboracionistas dejen de serlo y resuelvan desmontar el comunismo, el cual nunca han denunciado, derogando las leyes económicas que lo implantan mediante controles y sancionando nuevas. Entonces Maduro las vetará y el TSJ las declarará inconstitucionales. 4.- En el supuesto negado por imposible de que los colaboracionistas quieran intervenir en seguridad, defensa, policía y prisiones, y en todas las dependencias bajo control cubano, se encontrarán con que Maduro opondrá la inconstitucionalidad por ser materia reservada al Ejecutivo y el TSJ le dará la razón. Convénzase. Los colaboracionistas lo conducen a una encerrona, en la cual usted resultará con una situación peor, con Maduro y Cuba poniéndole el mingo más lejos: en 2019, si acaso. Para librarse de la encerrona sólo queda la calle, valiéndose de la campaña electoral como pretexto. Hoy más que nunca resulta evidente que la salida está en calle. Les recuerdo a Ledezma, López y Machado, ahora que están posicionados en la opinión pública porque han sido víctimas de la represión, el deber que tienen de honrar sus palabras (“la salida está en la calle”), con las cuales se diferenciaron de los colaboracionistas. ¿Cómo? Usando la campaña electoral para movilizar a Caracas, donde serán candidatos, con el fin de repetir el 19 de abril de 1810. Perderían el liderazgo ganado si regresan a las filas colaboracionistas con un discurso electorero. El que se regresa, pierde. dejen puntos