10perro
Usuario
Registrate y eliminá la publicidad! Un grupo de científicos cree que la liberación masiva de este gas podría acelerar el calentamiento del planeta e incrementaría la cantidad de gases de efecto invernadero Un grupo de científicos afirma tener pruebas de que millones de toneladas de metano, un gas veinte veces más potente desde el punto de vista del calentamiento atmosférico que el dióxido de carbono, está escapando a la atmósfera desde los fondos marinos del Ártico. Depósitos masivos de metano encerrado bajo esos fondos marinos suben en forma de grandes burbujas a la superficie, fenómeno que coincide con el calentamiento del Ártico y la desaparición de los bloques de hielo de sus aguas, según una información que divulga hoy en exclusividad el diario británico The Independent. Los depósitos de metano son importantes porque los investigadores creen que ha sido responsable en épocas pasadas de rápidos aumentos de temperaturas, cambios climáticos bruscos e incluso de la extinción de muchas especies, señala el periódico. Los científicos que han recorrido a bordo de un barco de investigación ruso toda la costa norte de Rusia han descubierto intensas concentraciones de metano en varias zonas que cubren miles de kilómetros cuadrados de la plataforma continental siberiana. Recientemente han visto la superficie marina bullendo por el efecto de las "chimeneas de metano" que subían desde los fondos marinos. Los expertos creen que ello se debe a que se han fundido las capas de permafrost (hielo permanentemente congelado) que impedían escapar el metano de los depósitos submarinos formados antes de la última glaciación. Los científicos temen que la liberación masiva de ese metano podría acelerar el calentamiento del planeta y dar lugar a un círculo vicioso por el cual cada vez se fundiría más permafost y se liberarían mayores cantidades de gas de efecto invernadero. La cantidad de metano depositado bajo el Ártico se calcula que supera al carbono almacenado en las reservas carboníferas mundiales, por lo que es de vital importancia la estabilización de esos depósitos en un área que se está calentando a un ritmo mucho más rápido que otras del planeta.
Registrate y eliminá la publicidad! link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=DNx7OH_QXzc Como capitán, Kittinger fue asignado a los Laboratios de Investigación Médica Aeroespacial en la base aérea de Wright-Patterson en Dayton (Ohio). Para el Proyecto Excelsior, como parte de la investigación de saltos a grandes altitudes, realizó una serie de tres saltos en paracaídas, llevando un traje presurizado, desde un globo de helio con una góndola abierta. El primer salto se realizó en noviembre de 1959 desde 23.287 m (76.400 pies). El saltó casi acaba en tragedia debido a fallos en el equipo, lo que le causó la pérdida de la consciencia, pero el paracaídas automático le salvó. Tres semanas más tarde saltó de nuevo desde 22.769 m (74.700 pies). El 16 de agosto de 1960, Kittinger realizó su último salto desde el Excelsior III a 31.300 m (102.800 pies). Durante una caída libre de 4 minutos y 36 segundos alcanzó una velocidad máxima de 988 km/h antes de abrir su paracaídas a 5.500 m de altitud. La presurización de su guante derecho falló durante el ascenso, lo que le provocó una hinchazón. Kittinger consiguió los récords de mayor ascenso en globo, salto en paracaídas de mayor altitud, caída libre más larga y mayor velocidad de un hombre en la atmósfera.[1] Por los saltos, Kittinger recibió una condecoración de Hoja de Roble a su Cruz de Vuelo Distinguido y el premio Harmon Trophy por parte del presidente Eisenhower.