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Usuario (Argentina)

Argentina y la falacia del 'Plan Procrear' Con una frecuencia cada vez mayor, escuchamos la pregunta '¿Quién discute el plan Procrear?'. Mi respuesta es: 'Yo lo discuto'. Y tomaré este espacio... Con una frecuencia cada vez mayor, escuchamos la pregunta '¿Quién discute el plan Procrear?'. Mi respuesta es: 'Yo lo discuto'. Y tomaré este espacio para ofrecer mis argumentos. Vale la pena que éstos surgen del aporte deFrédéric Bastiat, en un artículo escrito alrededor del año 1850. Bastiat trató de manera magistral la falacia de la ventana rota. La historia cuenta que un niño arrojó una piedra a la vidriera de una panadería y escapó. Mientras el panadero lamentaba el hecho, los vecinos reflexionaban sobre el caso. 'No es tan malo. Ahora el panadero deberá contratar a un vidriero para arreglarlo, quien a su vez tendrá mayores ingresos que podrá gastar en otras compras, abriendo con esto una cadena de pagos que genera un incremento de la actividad económica'. El panadero escucha la reflexión y la cuestiona. '!Se han vuelto locos! Aún si ignorasen el perjuicio que produjo en mí, deben entender que esto no incrementa ninguna actividad económica. Este dinero que ahora debo utilizar para reponer la ventana, lo iba a utilizar para comprarme un traje. Ahora, el sastre no recibirá ese dinero, ni podrá él gastar ese dinero en otra cadena de pagos. Deben comprender que no sólo esto no crea riqueza, sino que se desvía la riqueza en un sentido opuesto al que me gustaría. Pero además, deben comprender que la riqueza se reduce. Si esto no hubiera pasado, tendríamos esa ventana más el traje. Ahora, sólo tendremos la ventana'. 'Es cierto', replicaron sus vecinos. La falacia de la ventana rota fue clave en la historia del pensamiento económico para que los economistas evaluemos el gasto público. Aunque su lección no fue aprendida por todos. Ahí tenemos a Paul Krugman, premio Nobel de Economía, insistiendo en queuna Tercera Guerra Mundial o una invasión extraterrestre, generaría un enorme gasto público en el campo militar que reactivaría la economía estadounidense y con ello la economía global. El Plan Procrear puede discutirse desde el mismo argumento. Muchos “vecinos” se quedan viendo las supuestas “ventajas” del plan, representado en construcciones edilicias en todo el país. ¡Cuántas familias se beneficiaron con el plan! Pero allí sobreviene el otro lado del análisis. ¿Alguien se ha preguntado por el origen de ese dinero? Digamos que provienen del IVA (Impuesto al Valor Agregado). En tal caso, hubiéramos podido eliminar parte del impuesto, y los contribuyentes hubiesen logrado incrementar su consumo. Si proviene del impuesto a las ganancias de las empresas, entonces estamos reduciendo la inversión y la creación de empleo. Si proviene de tomar deuda, peor aún, estamos endeudando a generaciones futuras, que no sólo no votaron por estos gobiernos que la toman sino que, además, deberán pagar por ella en el futuro,reduciendo su consumo. Podemos asumir que proviene de la emisión monetaria, y aun así, la inflación es un impuesto no legislado que afecta especialmente a los menos pudientes, además de castigar el ahorro, que es la base del progreso. ¿Y si proviene del dinero de ANSES(Administración Nacional de la Seguridad Social)? La respuesta es idéntica: la población activa que hoy aporta para su futuro encontrará reducido el monto ahorrado, lo cual garantiza jubilaciones y pensiones precarias en su vejez. El hecho de que los beneficiados devuelvan en cuotas los créditos recibidos, y que lo hagan a una tasa de interés más baja que la de mercado, no cambia el análisis conceptual. La diferencia entre esas tasas de interés ventajosas, y la tasa de interés de mercado, es el dinero que está siendo aspirado de estos perjudicados contribuyentes. Bastiat lo decía claramente. Los buenos economistas no sólo ven lo que se ve (en este caso, las casas o ampliaciones de casas construidas), sino también lo que no se ve (en ese caso, lo que el contribuyente podría haber hecho con todo ese dinero). Recordemos que siempre existe alguien que “paga” de su propio bolsillo los excesos de este gobierno.
Mas de una vez he tenido alguna discusión con feministas que sostienen que "si no sos feminista sos machista". Y no hablo de las recalcitrantes hembristas (esos son casos perdidos), sino de las mujeres y hombres que enarbolan la bandera del feminismo. Tienen esta creencia de que el feminismo es LA UNICA MANERA de acabar con ciuertos abusos y desigualdades. Craso error, pero, como sucede con todos los fanatismos, es muy difícil hacerle entender a alguien polarizado y adoctrinado que existen otras maneras de pensar y actuar por fuera de los paradigmas en que ellos limitan su intelecto y sus ideas. Mi argumento siempre fue que no hace falta ser feminista, alcanza con ser decente. Alcanza con entender que todos los seres humanos somos dignos de respeto, que merecemos todos las mismas oportunidades. No hay "una discriminación contra las mujeres" como algo en sí mismo, existe la discriminación y ése es el problema. No es peor la discriminación contra las mujeres, que contra los discapacitados, o los homosexuales, por dar dos ejemplos. No hace falta ser feminista para entender que discriminar esta mal. Debemos erradicar la desigualdad, no enfocarla desde el prisma estrecho de una de sus problemáticas, sino apuntar a la raíz del problema. Voy a dar un ejemplo que me sucedió hace poco, con el cual demuestro que no hace falta ser feminista para erradicar el acoso callejero. Al bajar del Sarmiento, en la estación de Ramos, sucedió un caso de acoso callejero a una chica que iba a tomar el colectivo, del cual fui testigo, que paso a detallar con la siguiente carta que envié a Trenes Argentinos y al Ministerio del Interior y Transporte: ---------- Me comunico con ustedes con un reclamo por maltratos. Las personas que están trabajando en las reformas de la estación de Ramos, le faltan el respeto a las mujeres que pasan por la calle, denigrándolas con comentarios obscenos y sexuales. He sido testigo de como hicieron llorar a una joven, hoy por la mañana, al agredirla en grupo diciéndole "lo que le harían". Al increparlos por su actitud, recibí yo mismo amenazas sobre mi integridad física e insultos. Creo que deberían tomar cartas en el asunto, no es correcto tener a una patota de desubicados molestando a la gente en la calle y los andenes. Todos nosotros usamos la linea para ir a trabajar y movernos en nuestra vida cotidiana, lo ultimo que necesitamos es que, sumado a lo difícil que está la calle, desde el ministerio de transporte, trenes argentinos o quienes sean, nos pongan cuadrillas de maleducados agresivos a molestarnos y faltarnos el respeto. Atento a su respuesta, que espero que se produzca a la brevedad porque de volver a suceder una situación como la de hoy, pienso utilizar todos mis recursos y mi tiempo para que este hecho se sepa y que los responsables se hagan cargo. Cordialmente. Resalto lo siguiente: no soy feminista. Simplemente creo que todos somos dignos de respeto y merecemos caminar por la calle en libertad y tranquilos. No me interesa el género de la víctima de esta agresión, me interesa que es una injusticia y una patoteada. Yo acá no vi a "agentes del patriarcado oprimiendo al sexo femenino y ejerciendo el poder otorgado por la tradicion machista". No, lo que vi es una banda de 7 u 8 maleducados. Una patotita de idiotas, en actitud desafiante con todos, no ensañados con las mujeres, y la prueba es que yo mismo, sin ser mujer, al encararlos soporté insultos y agresiones. Por eso decidí llamar al 0800 222 TREN, y hacer la denuncia en el siguientes link. http://www.trenesargentinos.gob.ar/…/formulario-recl-sug.php y formalizar una queja por el mismo hecho. Tambien llamé al ministerio del interior y transporte: Tel. +54 (011) 4339-0800 y contacté con la CONTA y CNRT. No me quede en el textito estilo malena pichot y la queja victimista contra "los hombres". No encaré el asunto con la sesgada visión resentida y limitada del feminismo de peluquería que lejos de reivindicar igualdades, denigra a los hombres y nos trata como opresores o violadores "per sé". Hice algo guiado por la convicción de que la igualdad es justamente eso: ser iguales. No importa si sos mujer u hombre, no tenes porque aguantar patoteos y faltas de respeto. El Resultado! Y con esa convicción, obtuve resultados. No obtuve likes en fb, ni popularidad en youtube, que parece ser la máxima aspiración de algunas "feministas". Obtuve una solución. Me llamaron desde Trenes Argentinos, primero, recabando mayor información sobre el hecho. Les dí todos los detalles. Poco después me contactaron nuevamente desde Infraestructura, que es donde contratan a las tercerizadas que hacen las obras, para asegurarme que estaban investigando el hecho. Hacia el final de la tarde me llamó el Jefe de la Estación de Ramos, diciéndome que habían identificado a los agresores, que habían tomado medidas disciplinarias y que habían implantado un nuevo set de reglas de comportamiento para los obreros, y que todo aquel que las rompiera iba a perder su trabajo. Me ofrecieron disculpas y me ofrecieron pasar por la estación a recibir las disculpas de la cuadrilla de agresores, pero lo más importante, es que los obreros en la estación de Ramos ya no acosarán ni faltarán el respeto a nadie. Y esto lo logré moviendome, con serenidad y con el convencimiento de que todos merecemos el mismo respeto. Desde la ética, no desde el feminismo. Y me preguntaba... cuánto más se lograría si todos nos ocupáramos de llamar a las obras donde hay acosadores y patoteros? que pasaría si, tomando conciencia desde la ética, armáramos un proyecto de ley para adosar a los contratos de trabajo, donde se prevean estas situaciones y se impongan medidas disciplinarias? Sin videítos en youtube, sin stand ups feministas, sin attention whores y sin victimizaciones. Sin separarnos. Sin dividirnos por género. En verdadera igualdad, comprometidos con el otro, sin importar quien sea.